Archivo del sitio

LACSA Vuelo 631

Acá estoy escribiendo en mis últimas horas en Guatemala.  Nos toca estar en los EEUU por tres meses para nuestra gira misionera y después llegar a Costa Rica en enero.  Sabemos que Dios está guiándonos.  Es difícil irnos de este país maravilloso, pero sabemos que andamos en el centro de la voluntad de Dios.

Cuando hace meses nos enteramos de la mudanza, Emily y yo contemplábamos y orábamos mucho sobre esta decisión y transición venidera.  El 13 de abril, 2008 yo subí un avión después de estar en algunas reuniones en México, listo para regresar a Guatemala.  La noche previa, yo había bajado en mi computadora por casualidad un podcast de oración y meditación sobre la Biblia.  “A ver que dice este nuevo podcast,” pensé, mientras el avión despegó del D.F.

El devocional de ese mismo día tenía que ver con Juan 14:1-6.  “No se turbe vuestro corazón….voy, pues, a preparar lugar para vosotros…”  Dios me habló por su Palabra y me dijo que si él pudiera prepararnos un lugar en el cielo, sin duda nos pudiera también preparar nuestro hogar y ministerio en Costa Rica.

“Pero, Jesús,” le dije, “no sé el camino–el cómo,” le dije como Tomás había hecho hace dos mil años.  Yo sé físicamente cómo llegar allá, pero:

  • ¿En qué escuela van a estudiar nuestros hijos?
  • Sabes que aborrezco mudarme y todo lo que implica…
  • ¿A qué iglesia asistiremos? No hay iglesia local como la nuestra en Guate…
  • ¿Vamos a amar a la cultura tanto como a la de Guatemala?
  • ¿Y qué de la gente en que hemos invertido y con quienes hemos ministrado?
  • Jesús, ¡YO NO SÉ EL CAMINO!

Y allá en el avión escuché por su palabra que Jesús me dijo, “Yo soy el camino…enfócate en mí, mi hijo.”

De repente me di cuenta mientras lloraba en el avión, que en ese vuelo no estaba regresando a Guatemala directamente.  Yo había obtenido una mejor oferta comprando un boleto del D.F. a Costa Rica y DESPUÉS de San José a Guatemala.  ¡Yo estaba viajando a Costa Rica cuando todo esto me pasó!  Sentí que Dios me estaba diciendo, “Esto no es un accidente.  Yo quería que estuvieras en este vuelo a Costa Rica y yo quiero que te mudes a Costa Rica.  Y yo seré tu camino.”

El viernes seguiremos con el resto de la historia…

La Sabiduría de las Azafatas

Relacionado a la entrada de ayer…

Cuando uno está volando en un avión y el avión está a punto de despegar, una azafata toma el micrófono y anuncia algunas cosas muy importantes. Otras dos azafatas se paran en el pasillo y empiezan a mostrar como abrochar el cinturón, donde están las salidas de emergencia, etc. Nadie generalmente escucha este discurso, pero hay algunas instrucciones bien importantes que se comparten en esos cinco minutos (aun para nuestras vidas espirituales).

En algún momento, las azafatas bajan una máscara de oxígeno e instruyen cómo ubicar la máscara alrededor de la nariz y boca (¡¿como si fuéramos a ponerla en la cabeza?!), cómo respirar, etc. Después el anuncio clave se hace rápidamente, “Y si usted está viajando con un niño, asegúrese que primero usted tiene su máscara puesta, y después ayude al niño con la suya.

Físicamente si no tenemos el aliento, no podemos ayudar a nadie. Primero necesitamos recobrar el aliento y después ayudar a los demás. Espiritualmente, como ministros y líderes, si no tenemos nuestro aliento, el Espíritu Santo, si no estamos respirando cada día su presencia, no vamos a poder ayudar a nadie o trabajar eficazmente en nuestros ministerios.

“Ministros son como trompetas, que no hacen ningún sonido si el aliento no está fluyendo adentro. O como las ruedas de Ezequiel (capítulo 1), que no se mueve a menos que el Espíritu las mueva.”—Juan Flavel

A %d blogueros les gusta esto: