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¿Cuándo Puedo Obtener la Entera Santificación?

bellezaPregunta: ¿Cuándo puedo obtener la Entera Santificación? ¿Ahora o en el cielo?

Respuesta: Aunque para muchas personas es incompresible que podamos ser librados de la naturaleza pecaminosa en este mundo, la Biblia es muy clara y contundente en este aspecto.  Podemos obtener la entera santificación ahora, en esta vida.  Solamente debemos estar conscientes de la necesidad de ella en nuestra vida y desearla.

El apóstol Pablo, escribiéndoles a los efesios les recuerda que fuimos escogidos en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos (1:4).  ¿Cuándo fuésemos santos? En el presente.  Para los efesios en el tiempo que Pablo les escribió.  Para nosotros en nuestro tiempo.

Y en el capítulo 4 de la misma carta Pablo les manda a vestirse del nuevo hombre creado en justicia y santidad (4:24), a lo que luego agrega una serie de enseñanzas prácticas derivadas de la nueva manera de vivir: la vida de santidad.  Todo esto no es para nuestra vida en el cielo sino para nuestra vida aquí y ahora.

*Escrito por Ulises Solís, misionero salvadoreño y Coordinador de la MNI y MEDD para el Área MAC Central (Heraldo de Santidad, Vol. 63, Núm. 1)

Analizando Nuestro Concepto de Conversión

Cross & CrescentComo he compartido en las entradas anteriores, Emily y yo hemos tenido el privilegio de escuchar las historias de los tres jóvenes que participaron en el Proyecto Isaías.  Una cosa que me fascina del ministerio trans-cultural es la manera en la cual el mismo misionero cambia por medio de la experiencia.  Nuestro carácter, nuestra perspectiva del mundo, aun nuestra teología tiene que cambiarse cuando nos encontramos en otra realidad y Dios empieza a enseñarnos nuevas cosas por medio de nuevas personas y nuevas situaciones.

Por ejemplo, hablemos de nuestro concepto de la conversión.  En Latinoamérica nos importa mucho quién está dentro y quién está fuera.  Queremos saber exactamente cuando alguien se convierte y–casi literalmente en nuestras mentes–se tralada del infierno al cielo.  La línea que separa los dos destinos es importante y nos enfocamos bastante en este punto de “conversión.”

Así que no debe sorprender que además nos importan las estadísticas.  ¿Cuantás personas aceptaron en la Campaña evangelística? Si salimos con el Cubo Evangelístico y algunos tratados, la pregunta más urgente es: ¿Y cuántas personas se convirtieron? Nadie quiere evangelizar por mucho tiempo si no se ven resultados inmediatos.  Y resultados en este sentido implican números tangibles–personas que se han movido del infierno a la vida eterna en ese momento.

Hay algunos problemas con esta mentalidad.  Primero, ¿quién decide cuáles personas estarán en el cielo y cuáles no? Nos gozamos en nuestras estadísticas, pero ¿sabemos 100% si la persona que hizo la oración se arrepintió de corazón y va a vivir una vida diferente? Sólo Dios posee un reporte de estadísticas verdaderas.

prayerSegundo, ¿vamos a discipular a tales personas? ¿Por qué nos regocijamos tanto en la supuesta conversión de alguien y no nos dedicamos a su formación como nuevo bebé en Cristo? Quizás aun los wesleyanos y los nazarenos somos más Calvinistas de lo que queremos admitir…

Tercero, ponemos toda la prioridad en el instante de la conversión y no en el proceso.  En las próximas entradas vamos a reflexionarnos sobre Juan 4 y una “conversión” de un musulmán por medio del ministerio de los jóvenes en Proyecto Isaías.  Aunque nos gustaría poder indicar exactamente cuando tal hombre se movió de la muerte a la vida, es difícil señalar tal momento.  La cultura y el contexto árabe requieren que miremos la conversión por lentes diferentes…

¿Cuál es Nuestro Temor (u Orgullo)?

En un viaje reciente tuve el privilegio de conocer a un joven de 18 años que se llama Ezequiel.  Él es nicaragüense y es católico.  Cuando él escuchó que yo soy misionero, se emocionó y comenzó a hacer muchas preguntas sobre mis opiniones con respeto a algunos pasajes de la Biblia, mi relación con Cristo, etc.  Yo compartí mucho y también empecé a dialogar con él sobre su perspectiva y trasfondo religioso.  Tengo que admitir que yo le quería presentar el evangelio, pero en el transcurso de la conversación, sentí en el corazón que él ya era salvo.

¡Claro, yo no puedo determinar si alguien sea salvo o no!  ¡Este es el trabajo del único Juez que existe!  Pero Ezequiel estaba expresando su relación con Cristo en una forma viva y dinámica.  Dijo que valoraba la Iglesia (Católica) de su niñez y juventud, aunque no estaba de acuerdo con varias cosas.  Me admitió que no oraba a los Santos y que confiaba 100% en el perdón de pecados que había recibido de Jesús.  ¡Hay muchos evangélicos que no podrían expresar su Cristianismo así!

Todo esto me hace pensar en una encuesta informal que he estado haciendo por los últimos 4 años.  Es bastante básico y breve: sólo pregunto a algunos nazarenos, “¿Puede algún católico entrar el cielo?” Las respuestas han sido asombrosas.  90% de los nazarenos dicen que no, nunca, jamás.  Muchos empiezan a aclarar que un católico que cree y se porta 100% como católico no puede, pero un creyente católico nominal quizás sí (o vice versa, según otros).  Después de hacerle la pregunta a un líder nazareno de Sudamérica, respondió, “Pues, quizás por la gracia de Dios sí, pero no creo…”

¿Acaso podemos nosotros salvarnos sin la gracia de Dios?

Entiendo que hay una historia de conflicto y persecución entre la Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica en nuestros países latinoamericanos.  Pero siempre me quedo confundido cuando permitimos que esto nos influencie a tal medida que no mencionamos el Cuaresma, María, o aun la Cruz de Calvario (he estado en algunas iglesias donde dicen que no predican sobre la Cruz porque sería convertirnos en católicos).

El punto es: hay algunas personas como Ezequiel que son católicos y sí tienen una relación viva y eficaz con el Señor.  Van a estar en el cielo y vamos a celebrar y alabar por la eternidad como hermanos.  Y del otro lado, admitamos que lastimosamente hay muchos evangélicos que no van a estar en el cielo.  Son miembros de alguna iglesia, pero sus hechos dicen que no son cristianos.  Por esto, algunos han sugerido que evangelicemos a la Iglesia…

Además en este momento tan significativo de Cuaresma, reconozcamos que hay algo profundo que este tiempo especial nos puede decir como cristianos.  Hablaremos más de esto durante las próximas semanas, porque un líder misional tiene que reconocer los buenos aspectos que otras religiones y tradiciones nos pueden aportar.  Nuestro deber en este caso es apreciar y aprender en lugar de siempre juzgar e imponer.

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