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Carta Abierta para las Iglesias de Mesoamérica

Durante las últimas cinco semanas hemos estado viajando a través de 40 Días de Oración por las Ciudades de Mesoamérica. ¡Nos anima ver la respuesta de muchos líderes e iglesias locales movilizando a su gente en oración! Esta campaña se ha convertido en un énfasis anual y, especialmente este año, estamos empezando a ver que la visión se ha arraigado. ¡Gracias a todos los que diariamente han intercedido por los centros urbanos de nuestra región – esto verdaderamente está haciendo la diferencia!

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Hay algunas cosas emocionantes que sucederán en los próximos meses. En primer lugar, ¡la oración no tiene que detenerse! Por favor sigan nuestras actualizaciones y peticiones de oración durante todo el año en Facebook, Twitter e Instagram. Nuestra aplicación móvil (disponible en Android o iOS)  estará comenzando a ser más y más útil con nuestros misioneros en el campo compartiendo historias y también peticiones de oración y acciones de gracias. Y no olviden que en toda la región hemos dedicado las mañanas de los martes a orar y ayunar para que ocurra un génesis en las ciudades de Mesoamérica.

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Sugey Barrón

Segundo, ¿sabías que estamos desarrollando varios materiales y herramientas nuevas para equipar a las iglesias existentes que están en áreas urbanas? Sugey Barrón, quien fue misionera con Génesis enviada de México a Santiago, República Dominicana, ha decidido continuar sirviendo como misionera en R.D., ahora con un enfoque en el entrenamiento de cientos de nazarenos, que viven en nuestras ciudades, para que sean misionales. ¡Estoy muy emocionado con todo lo que ella está desarrollando (sabrás más en los meses venideros)!

En tercer lugar, el próximo mes estaremos entrenando y enviando una nueva cosecha de misioneros Génesis quienes impactarán Monterrey, México y Quetzaltenango, Guatemala. Ellos son algunos jóvenes realmente geniales. Ciertamente leerás más sobre ellos en las próximas semanas, pero por ahora puedo decir que ¡es un gran honor ser testigo de cómo Dios sigue llamando a personas al ministerio transcultural, y cómo ellos continúan respondiendo con pasión y en obediencia a su voz!

Podcast_Spanish_Final.pngTodo eso, y aún no he mencionado los artículos que regularmente proveemos en nuestro sitio web, los episodios del podcast de los “Siervos Inútiles” que subimos cada dos semanas, y mucho más. ¡Hay mucho que está sucediendo! El punto es: necesitamos que continúes orando por todo esto. No permitas que el término de la campaña de 40 días ocasione que se pierda de vista la necesidad de tener iglesias urbanas efectivas (como “ojos que no ven, corazón que no siente”). De hecho, añade a esa oración ¡mucha acción! Involúcrate de alguna forma y ¡ayuda a otros a hacer lo mismo!

Gracias por tu colaboración continua. Dios está usándote – y a otros miles más – para hacer la diferencia. Qué privilegio ser parte de esta aventura con ustedes.

Scott Armstrong
Coordinador de Misiones Globales y Génesis Mesoamérica
8 de febrero, 2019

Evangelización Urbana – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Jeremías continúa su profecía y les dice a los israelitas que casen a sus hijos y que se multipliquen. Estamos hablando de un impacto generacional en la ciudad – nuestro evangelismo debe producir transformación y cambio que serán visibles a las generaciones en la ciudad.

Para impactar generaciones a través de métodos evangelísticos, debemos abrazar una postura que desafíe los sistemas sociales de hoy en día. Debemos empezar a conocer a los jóvenes que están siendo invitados por las pandillas en nuestros vecindarios, a los niños que están siendo forzados y utilizados en la trata de personas, a las familias rotas que están buscando sanidad en el alcohol y las drogas. Vamos a tener que ensuciarnos las manos. El evangelismo urbano no es fácil – es desgarrador. Cuando empecemos a ver a las personas que NECESITAN las buenas noticias de Jesús, empezaremos a responder diferente a esos ambientes.

Hace poco hablé con algunos plantadores de iglesias urbanas que se encuentran en un área que está llena de edificios de apartamentos. Me contaron acerca del edificio en el que ellos se sienten más cómodos – el edificio donde la pandilla del vecindario está a cargo de quién entra y quién sale. Al principio, ellos estaban nerviosos cada vez que pensaban en ir a ese edificio. Pero como ahora ellos son conocidos por los vecinos como “buenas personas que están sirviendo a Dios,” la pandilla les protege. Sonrío al pensar en el día cuando escuchemos que los miembros de la pandilla han rendido sus vidas a Cristo, y que ellos empiezan a ver cambios sociales y generacionales en sus vidas.

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Debemos orar por nuestra ciudad.

Quizá la instrucción más evidente que podemos tomar de Jeremías es: procuren la paz de la ciudad y rueguen por ella.

Orar por la ciudad es una de las partes más importantes del evangelismo urbano. Las fuerzas espirituales que están trabajando en la ciudad, están luchando cada día, y cada vez que pisamos su territorio estamos participando en una guerra espiritual. Debemos orar y de verdad anhelar el SHALOM, el bienestar holístico, de nuestra ciudad. Y para orar eficazmente, debemos conocer profundamente nuestra ciudad. Necesitamos conocer sus ritmos, sus heridas, y su gente.

Dios ya está trabajando en la ciudad, y la oración es nuestra conexión con él y con su trabajo. Cuando nos comprometemos con la oración pidiendo paz para la ciudad, Dios empieza a guiar nuestro camino hacia los encuentros diarios que Él quiere que tengamos, y Él sustituye el miedo por el amor. Será entonces cuando, en lo supuestamente mundano y secular, Dios nos use para evangelizar: para traer sus buenas noticias a la gente de nuestra ciudad.

El evangelismo en la ciudad no se trata de la técnica más nueva o más grande (¡ojalá fuera así de fácil!). El evangelismo urbano está basado en crear relaciones interpersonales que sean estratégicas e intencionales. Y, simplemente, eso lleva tiempo. Si estás siendo llamado al evangelismo urbano, estás siendo llamado a una visión de largo plazo. Considera mudarte a un vecindario donde ves que Dios ya está trabajando. Pasa tiempo con personas en sus lugares de trabajo y tiempos de entretenimiento. Conoce a las personas que están involucradas en pecados sistémicos y hazte amigo de ellos. Sobre todo, ora por la paz en tu ciudad. Confía en que tu ciudad está en el corazón de Dios y que Él desea usar tu testimonio y tus interacciones cotidianas para traer paz a tu ciudad.

 

Evangelización Urbana – Parte 1 de 2

Por Scott y Emily Armstrong

La ciudad tiene todo, ¿verdad? Escuelas y universidades, hospitales y consultorios médicos, teatros y centros comerciales – la lista ¡sigue y sigue! Con más oportunidades de empleo y acceso a servicios de salud y educación, es obvio por qué la gente quiere vivir en la ciudad. Las estadísticas globales nos dicen que la Región Mesoamérica ya es URBANA. Más del 80% de nuestra gente vive en una ciudad muy poblada, y muchas de estas personas no pertenecen a la Iglesia.

Tal vez estás pensando que la evangelización en la ciudad no es diferente a la de los suburbios o áreas rurales, pero estarías equivocado. ¿Cómo hacemos discípulos de personas que viven una vida acelerada y no tienen tiempo para Jesús? ¿Cómo creamos relaciones y ganamos la confianza de alguien que trabaja 7 días a la semana? ¿Cómo se ve la esperanza en medio de la drogadicción, las pandillas y la pobreza?

Primero lo primero: Dios tiene un plan para la ciudad. Tú tienes que creer esa verdad si quieres ser un evangelista urbano exitoso. A menudo cuando pensamos en la ciudad, pensamos en los problemas que se encuentran ahí – todo, desde el tráfico, la contaminación atmosférica, los horarios atareados, hasta las pandillas. Sin embargo, debemos empezar a ver la ciudad como Dios la ve: un lugar de influencia, donde la justicia y la paz se pueden obtener. Imaginemos por un minuto la visión revelada a nosotros en Apocalipsis 7:9-10,

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.”

Este pasaje se desarrolla en ¡la CIUDAD de SION! La historia infinita de Dios continúa para siempre EN UNA CIUDAD. ¡Nos reuniremos con cada nación, tribu y lengua, y alabaremos a Dios para siempre! ¿No es interesante cómo nuestras ciudades ya se están convirtiendo en el hogar de tantas culturas al mismo tiempo? ¿Podríamos pensar que tal vez, solo tal vez, Dios ya nos está dando la oportunidad de experimentar un vistazo del cielo en el corazón de nuestras ciudades?

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Jeremías 29:4-7 es otro pasaje que nos habla acerca de Dios y su deseo de usar a su pueblo para impactar la ciudad:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.”

Este pasaje nos ofrece tres principios que debemos tener en mente al evangelizar en la ciudad:

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Debemos orar por nuestra ciudad.

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Jeremías les dice claramente a los exiliados de Jerusalén (quienes por cierto eran ¡habitantes de una ciudad!) que “edifiquen casas y las habiten…” Él no les dice que disfruten de un breve descanso ahí o que lo vean como un destino turístico temporal. Él les dijo que habitaran ahí.

Recientemente estuve en un taller escuchando a plantadores de iglesias urbanas quienes contaron sus experiencias, y uno de ellos dijo, “Si tú te estás transportando a la ciudad, significa que trabajas ahí, no que te preocupas por el vecindario.” Él se refería a que la ciudad es un ambiente acelerado, de ir y venir, para tanta gente que solo está ahí por 10 horas durante una jornada laboral. ¿Pero las personas que VIVEN en la ciudad? ¡Ellas siempre están ahí! Las decisiones que son tomadas por el gobierno local afectan sus vidas personales, los sistemas educativos moldean a sus hijos, la falta de transporte público ahí afecta su capacidad de empleo.

¿Cómo es que vas a preocuparte por todas las dinámicas de la ciudad si no vives ahí? Muchas veces vemos el evangelismo como una tarea por cumplir, pero este modelo no funcionará en la ciudad. Si solamente estás llegando a la ciudad para evangelizar de vez en cuando, los vecinos empezarán a ver tu evangelismo como TRABAJO y no como amor. Y cada vecindario es diferente: una sola ciudad puede ser el hogar de cientos de comunidades diferentes quienes tienen su propia cultura y oportunidades. Por lo tanto, es muy importante vivir en el lugar donde estás evangelizando, porque son las interacciones cotidianas las que hablan más fuerte.

Puesto que la vida se mueve tan aceleradamente, nuestras relaciones en la ciudad son típicamente construidas alrededor de actividades económicas. A menudo compramos nuestra comida mientras vamos al mismo supermercado, y así llegamos a conocer a los empleados locales. Vamos a un evento deportivo y conocemos a otros compañeros aficionados que tienen intereses similares. Disfrutamos la comunidad de un centro comercial local y entramos en contacto con otros quienes también están disfrutando de entretenimiento gratuito. Cada día, nuestras interacciones con otras personas son numerosas, pero convertirlas en un encuentro intencional es la clave para hacer evangelismo en la ciudad. Un contacto – o incluso una docena de contactos – no necesariamente permiten una relación duradera. Debemos vivir en la ciudad, lo que nos permite vivir la vida con nuestros vecinos, y que abre la puerta para conversaciones espirituales más profundas y para un evangelismo continuo a través de nuestro testimonio cotidiano.

 

*Este artículo continuará en la próxima entrada

Iglesia Vida Real en Quito, Ecuador

Algunos de nuestros amigos y colegas de ministerio han plantado una nueva iglesia en el corazón de Quito, Ecuador. Hace algunas semanas compartieron cómo han sido sus primeros meses, sus estrategias y filosofía en un artículo publicado por Ardeo Global. ¿Qué es lo que notas acerca de su enfoque? ¿Podría esto funcionar en tu ciudad?

¡Saludos desde Quito, Ecuador! Nuestro equipo comenzó el trabajo de plantación de iglesias con un primer servicio en septiembre, 2018. El nombre de nuestra iglesia, Iglesia Vida Real, refleja nuestra misión para mostrar cómo el mensaje del evangelio y del amor de Jesucristo provee soluciones de la vida real a problemas de la vida real. Yo creo que esa es la meta de cada iglesia, pero nuestro enfoque puede nublarse con nuestras logísticas de iglesia, y podemos empezar a enfocarnos en el mantenimiento de un edificio o templo y sus programas. Nuestro equipo está buscando plantar una iglesia desde una filosofía diferente. Hemos estudiado el ministerio de Jesús y hemos encontrado que Él pasó la mayoría de su tiempo ministrando a personas no religiosas fuera de edificios religiosos. Nuestra meta es liberarnos de tradiciones no bíblicas para enfocarnos en lo que de verdad importa: amar a las personas como Jesús lo hizo.

¿Y, cómo se ve eso? Lo más notorio, no nos reunimos en un templo. Queremos que nuestra área de influencia no sea restringida por la ubicación geográfica de nuestra iglesia, queremos ser libres de la distracción del trabajo y los recursos requeridos para mantener un edificio de iglesia, y queremos que las personas que nunca se sentirían cómodas entrando a una iglesia se sientan bienvenidas. Nuestra meta, eventualmente, es tener varios puntos de enseñanza en toda la ciudad para que cada persona nueva que conozcamos pueda asistir a un servicio de adoración y estudio bíblico cerca de donde ellos viven.

Actualmente nos estamos reuniendo en un lugar realmente agradable cerca del centro comercial de Quito. Es un área de cómida rápida con un área central para conciertos y otros eventos. También tiene un área de juegos y un área separada donde los niños se pueden reunir. El dueño de este lugar nos está permitiendo realizar nuestros eventos ahí ¡totalmente gratis! Hasta ahora hemos tenido un servicio de iglesia ahí, e hicimos lo mejor que pudimos para que se sintiera verdaderamente como una celebración. Tuvimos música alegre, globos y hasta confeti. Al final del servicio, el Pastor Josué cerró con una oración pero no cerró los ojos, así que la gente se sorprendió un poco cuando se dieron cuenta de que él estaba orando. Pero ¿por qué no hablar con Dios como si estuviera ahí con nosotros, si sabemos que es así? En las grandes cosas, y en las pequeñas cosas, queremos momentos como ese en nuestra iglesia. Queremos llegar a la raíz de por qué hacemos las cosas y desafiar las ideas de las personas acerca de lo que es la iglesia. Simplemente queremos ser las manos y los pies de Cristo, amando y sirviendo a las personas de Quito incondicionalmente.

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¿Cómo vamos a servir y conocer exactamente las necesidades de las personas aquí? Primero tenemos que saber cuáles son las necesidades, y para hacer eso tenemos que comenzar por conocerles a ellos. Quito es la capital de Ecuador y en muchas maneras es muy moderna. Hay un gran centro lleno de negocios y personas viviendo un estilo de vida metropolitano. Hasta ahora hemos encontrado que muchos de los problemas de las personas son muy similares a los de la gente en Estados Unidos: los matrimonios necesitan ayuda, los adolescentes necesitan guía sobre lo que hacen con sus vidas, y es difícil para las familias pasar tiempo de calidad juntos en medio de las demandas de la vida diaria. Sin embargo, Ecuador es también un país con una economía en desarrollo donde muchas personas enfrentan el desempleo y luchan para simplemente proveer para sus familias. Los problemas con drogas y los embarazos adolescentes van en aumento, el crimen hace que sea peligroso estar afuera después de que oscurece, y los refugiados venelozanos aquí enfrentan un racismo flagrante cada día.

En un principio, cuando comenzamos a planear nuestras estrategias de alcance, esperamos que pudiéramos alcanzar a las personas en el área de Quito que es moderna, post-cristiana y enfocada en los negocios; y basados en la ubicación de nuestro primer punto de enseñanza definitivamente tendremos oportunidades de ministrar a ellos. Sin embargo, en nuestras interacciones del día a día hemos encontrado personas de todos los ámbitos sociales con varias necesidades, tanto espirituales como físicas.

La necesidad de esperanza y amor es universal; no discrimina entre diferencias socioeconómicas, y nosotros tampoco lo haremos en nuestros esfuerzos por alcanzar a cualquiera que esté listo para escuchar del inmenso amor que Dios tiene para ellos, ya sea que eso resulte en desarrollar un seminario para matrimonios o pagar para que alguien que no puede pagar por sí mismo pueda ver a un médico especialista. Nuestro desafío diario es mantenernos flexibles y abiertos hacia dónde y hacia quién Dios nos está dirigiendo.

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Este artículo fue publicado originalmente en Ardeo Global.

Orando por la Ciudad – 2019

En algunos días comenzamos este movimiento de oración: 40 Días Orando por la Ciudad, ¿te unes a nosotros?

Puedes descargar el calendario de oración completo para los 40 días ¡haciendo clic AQUÍ!

También puedes seguir nuestras redes sociales para estar pendiente de las peticiones de oración para cada día: estamos en Facebook, Twitter e Instagram. Visita nuestro sitio web en: MesoamericaGenesis.org.

¡No olvides que comenzamos el 1º de enero, 2019!

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Déjame Entrar

Por Scott Armstrong

Recientemente he estado reflexionando sobre la manera en cómo evaluamos y entrenamos a nuestros misioneros Génesis. Como equipo, jugamos con el contenido de nuestros talleres e intentamos proveer experiencia práctica que también los prepare para sus dos años en una cultura diferente y en un contexto explícitamente urbano. Sin embargo, algo que sigue viniendo a mi mente es: ¿qué tiene de bueno el entrenamiento si los misioneros no tienen un deseo profundo de amar a los abatidos y quebrantados de corazón que están a su alrededor? Eso es algo que no podemos enseñar o provocar en ellos.

La buena noticia es que, en casi todos los casos, nuestros misioneros Génesis están apasionados por servir a otros. Esto no es un servicio que viene bajo sus propios términos o de acuerdo con sus propias demandas; todos ellos poseen un deseo profundo de amar a Dios y a su prójimo. Recientemente he escuchado historias de nuestros misioneros limpiando exhaustivamente complejos de apartamentos a una temperatura de 38ºC, cargando niños enfermos y desnutridos, abrazando a y llorando con madres solteras abandonadas. Este tipo de ministerio requiere una disposición compasiva para caminar con una persona necesitada mientras atraviesa por situaciones terribles.

Hace poco leí esta sorprendente historia de G.K. Chesterton, un reconocido pensador y escritor cristiano:  

Un hombre totalmente despreocupado sobre los asuntos espirituales murió y fue al infierno. Y sus viejos amigos lo extrañaban mucho. Su agente de negocios bajó hacia las puertas del infierno para ver si existía alguna posibilidad de traerlo de vuelta. Pero a pesar de que suplicó para que las puertas se abrieran, las barras de hierro nunca cedieron. Su sacerdote también fue y argumentó: ‘Realmente no era un hombre malo, con el tiempo habría madurado. ¡Déjenlo salir, por favor!’ Las puertas permanecieron obstinadamente cerradas ante sus voces. Finalmente, vino su madre; ella no rogó por su liberación. Tranquilamente, con un tono de voz peculiar, ella le dijo a Satanás: ‘Déjame entrar.’ Inmediatamente las grandes puertas se abrieron de golpe sobre las bisagras. Porque el amor va a través de las puertas del infierno y ahí redime a los muertos.” (Cita de Ronald Rolheiser en La Espera Santa: La Búsqueda de la Espiritualidad Cristiana)

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Nuestros misioneros no han firmado para una asignación fácil, y ellos saben con certeza que no tendrán unas vacaciones de dos años. Hay algo más que los llama a ir hacia los perdidos, los olvidados y abandonados. La evaluación y el entrenamiento son esenciales, pero cuando recibo reportes, como ha ocurrido recientemente, de su trabajo en los contextos urbanos de nuestra región, yo sé que algo más profundo que el entrenamiento los ha impulsado. El amor de Dios los ha llevado a las puertas del infierno, y ellos han pedido entrar. Y por ello, Dios está transformando el infierno en el cielo, justo en el corazón de esas ciudades.

*Para más información sobre Génesis, o cualquiera de nuestros misioneros, por favor visítanos en: www.mesoamericagenesis.org, también puedes descargar nuestra aplicación para Androido iOS.

40 Días Orando por la Ciudad – 2018

HOY, 1º de enero de 2018, iniciamos 40 días Orando por la Ciudad, te invitamos a unirte a este movimiento para que Dios traiga un Génesis a nuestras ciudades. 

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En el siguiente enlace puedes descargar el calendario completo, ¡compártelo con otros!: 

Calendario 40 días – Orando por la Ciudad

Y no te olvides de visitar nuestro sitio web MesoamericaGenesis.org, síguenos en Facebook, Twitter e Instagram.

El Desafío es Urbano

Por Scott Armstrong

La semana pasada tuve el privilegio de estar en Panamá, donde varios líderes nos reunimos para generar una lluvia de ideas con soluciones, para un ministerio más efectivo en tres áreas:

  • Misión Urbana
  • Jóvenes
  • Niños

Estas áreas han sido declaradas como nuestros énfasis regionales en Mesoamérica para el siguiente cuatrienio. Y con razón: aunque hay grandes cosas sucediendo en cada uno de estos ministerios, tenemos un largo camino por recorrer antes de ver una explosión del fruto en toda la región entre niños, jóvenes, y nuestras ciudades.

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Estoy seguro que recientemente has escuchado nuestro podcast Siervos Inútiles (y si todavía no lo has escuchado, en serio, ¿qué estás haciendo con tu vida?), y sabes que hemos abordado estos tres temas en nuestros distintos episodios. Sin embargo, por el bien de este artículo, enfoquémonos en misión urbana.

Si has escuchado que mi esposa y yo predicamos en cualquier servicio o evento, sabes que estamos hablando con mucho entusiasmo de misión urbana. Después de todo, nuestro ministerio es GÉNESIS, donde la misión es hacer discípulos semejantes a Cristo en los centros urbanos de Mesoamérica. Estamos enviando misioneros a 28 ciudades estratégicas para que planten iglesias e impacten comunidades que tienen poca o nula presencia nazarena. ¡Y está sucediendo!

Aun así, admito que la influencia que cuatro obreros pueden tener en una ciudad de más de 1 millón, es limitada. ¿Y qué pasa con las otras ciudades que no han sido identificadas como parte de los 28 lugares estratégicos, sitios urgentes que recibirán misioneros? Está claro que nuestra región entera necesita un génesis y no solamente vendrá de fuerza misionera voluntaria y comprometida.

Esta misma semana mientras que estuvimos en Panamá, recibimos de Dale Jones en Investigación Nazarena/Nazarene Research (¡les amamos!) una lista con todas las ciudades en la Región Mesoamérica con población de 100,000 o más habitantes. Los hallazgos son intrigantes y a la vez asombrosos:

  1. Las estadísticas generales muestran que el 72% de Mesoamérica vive en un área urbana (esto incluye varias ciudades con menos de 100,000 que todavía se consideran urbanas). ¡Casi 3 de cada cuatro de nosotros es un urbanita! Cuando piensas en urbano, quizá piensas en Nueva York, Beijing, o Tokyo. Pero somos la región con el porcentaje más alto de habitantes urbanos.
  2. En solo dos años hemos crecido de 169 ciudades con 100,000 personas o más, a 182 que encajan en esta descripción. En todo el mundo, la gente se está moviendo en masa a la gran ciudad, y nuestra región no es la excepción.
  3. De estas 182 metrópolis, 115 están en un solo país: México. Uno. Uno. Cinco. Alcanzar las ciudades de nuestra región significa especialmente alcanzar las ciudades de México, muchas de las cuales no tienen iglesia del Nazareno.
  4. Después de México, los cuatro países que tienen más ciudades con una población igual o mayor a 100,000 son: Cuba (16), República Dominicana (9), Haití (8), y Nicaragua (7). En otras palabras, 155 de las 182 ciudades más grandes en nuestra región están en CINCO países. ¿Podrías orar específicamente por un impacto urbano en esos cinco países?
  5. La población total en Mesoamérica es de 223 millones. 120.42 millones de nosotros vive en ciudades con más de 100,000 personas. Eso es 54%. Más de nosotros vive en una ciudad grande, que los que no lo hacen. ¿Esto no debería afectar la manera en que equipamos a nuestros líderes para el ministerio?

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  6. Si la mayoría de la población vive en una gran ciudad, entonces ahí es donde todos nuestros nazarenos también están, ¿verdad? No. Solo 32% de nuestros miembros vive en una ciudad de más de 100,000 personas. Eso es 129,354 de 406,000 nazarenos en total.

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  7. Los anteriores #5 y #6, me han hecho reflexionar: Sé que ya tenemos muchos miembros nazarenos en esas ciudades y alabo al Señor por su testimonio. Sin embargo, no hay ninguna duda de que, en la mayoría de estos ambientes urbanos, nos hace falta una verdadera presencia como Iglesia del Nazareno. Tener un templo y celebrar cultos cada semana no va a resolverlo. Para impactar la ciudad, el discipulado sacrificial, creativo, y misional es necesario en los días venideros.
  8. Un número significativo de estas 182 ciudades, recientemente han sido afectados de manera negativa, por fenómenos naturales devastadores. ¿Podría ser que nuestra entrada a estas ciudades, vendrá a través de confortar a aquellos que lo han perdido todo en huracanes o sismos? ¿Podría ser que, en cualquier caso –aun sin desastres naturales– el hecho de actuar como agentes de compasión, sería la forma saludable de impactar nuestras ciudades?

Mi intención no es abrumarte con estadísticas. Reconozco que cada una de las observaciones anteriores, debe ser digerida reflexivamente para un mejor entendimiento, y ¡oro para que lo hagas así!

Honestamente, comparto todo esto no solo para informar, pero también para invitarte a ser parte de esta iniciativa.

¿Podrías orar?

¿Podrías dar?

¿Podrías ir e impactar un contexto urbano ahí donde estás, o incluso, en un lugar lejano?

Deja un comentario si Dios está volcando tu enfoque hacia la ciudad. Comunícate con nosotros en Facebook, Twitter, Instagram, o en MesoamericaGenesis.org. Escucha nuestro podcast y cuéntales a otros, para que, la conversación acerca de estos temas, se extienda.

Necesitamos tu ayuda. Las estadísticas son claras y el llamado de Dios es más claro: traigamos un génesis a los centros urbanos de Mesoamérica.

 

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