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¿Quién Conoce a Jonás?

En las próximas dos semanas estaremos mirando la historia de Jonás, un misionero de la Biblia…ahem…no tan celebrado.

Yo sé, yo sé.  ¿Cuántas veces hemos escuchado la historia de Jonás? Él es llamado ir a Nínive, desobedece y se va a Tarsis.  Lo tiran al mar para que se calme la tormenta, se lo traga un pez que lo deja cerca de Nínive, predica (Jonás, no el pez), se arrepiente la gente y todos felices.

Pero buenos estudiantes de la Biblia saben que no termina allí.  El profeta se enoja y el libro termina con un verdadero berrinche misionero.  Posiblemente Jonás sea uno de los personajes que ha recibido más críticas que cualquier otro profeta. Se le ha calificado de rebelde, intolerante y nacionalista. Pero siendo honestos, ¿no te identificas con él en muchos aspectos?

Jonás recibió una misión específica. La forma en que Dios le habló fue clara porque no quería que el profeta dudara de cuál era la voluntad divina.  Cuando Dios llama a sus siervos siempre es claro, y a medida que transcurre el tiempo, confirma en ellos el ministerio que tienen que cumplir.  La vida de Jonás nos servirá como una advertencia para que no seamos desobedientes a la misión que Dios nos ha dado.  Mi deseo es que no solamente escuchemos en estos días la historia de nuevo, que no le juzguemos a Jonás otra vez y ya.  Mi esperanza es que nos metamos en el texto y la historia de este misionero y que nos empezemos a ver y evaluar…y arrepentirnos si sea necesario.

Olvidando sus Beneficios…

Aunque todo el mes de noviembre fue dedicado al tema de la santidad, tengo que escribir una entrada más sobre ella…

Hace seis días celebramos el Día de Acción de Gracias en nuestra casa con familia y con algunos amigos acá en Costa Rica.  Yo sé que es un día de feriado norteamericano y que no se celebra en Latinoamérica, pero para mí ha llegado a ser muy significativo.  Es un día de comer mucho, relajarse con familia, y por supuesto agradecer a Dios por todo lo que Él ha hecho.

Yo recuerdo bien cuando era niño que mi papá tenía una costumbre interesante sobre este día.  Él esperaba que toda la comida–el pavo, las papas, el pan caliente, las verduras frescas–se hubiera preparado y estuviera en la mesa.  Esperaba hasta que todos nos sentáramos alrededor de la gran mesa (o dos mesas a veces).  Y mientras olíamos y veíamos la comida deliciosa, él insistía que cada persona presente–los niños incluidos–compartiera algo por lo cual estábamos agradecidos.  Recuerdo que algunos años éramos más de veinte personas que compartíamos mientras la comida nos tentaba.  ¡Qué tortura!

Mi papá nos enseñaba algo importante.  La vida cristiana y la santidad tienen mucho que ver con dar gracias continuamente.  ¿Como podemos agradar a Dios sin agradecerle a Él? Debemos poseer una actitud de gratitud, aun cuando las pruebas de la vida nos atacan y nos deprimen.

Me encantaría decir que siempre vivo así.  Pero a veces cosas sencillas me frustran y pierdo mi gozo tan facilmente.  Me empiezo a quejar demasiado.  ¿De dónde surge este carácter ingrato? A veces quiero culpar a los israelitas que murmuraban constantamente, pero tengo que admitir que me encuentro a su lado a menudo.  ¿Luchas con esto o soy el único?

“Bendice alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2).

Hagamos una lista hoy de todas las bendiciones que recibimos del Señor.  Y dediquemos un tiempo a dar gracias a Él por todas y cada una de las bendiciones de las que somos conscientes, reconociendo que proceden sólo de su gracia y favor inmerecido para con nosotros.

Bajo la Influencia

*Todo el mes de noviembre estamos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada es una analogía parafraseada compartida por Dr. Oliver Phillips durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica el 30 de Octubre 2009.  Dr. Phillips es el Director de Ministerios Multi-culturales en EEUU y Canadá para la Iglesia del Nazareno.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18).

Dr. Oliver Phillips predica con su traductor Giovanni Monterroso durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (30 Octubre 2009)

Dr. Oliver Phillips predica con su traductor, Giovanni Monterroso, durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (30 Octubre 2009)

¿Por qué en las Escrituras hay tanta relación entre el Espíritu Santo y el alcohol?Cuando predicamos de este versículo en Efesios, enfatizamos la última parte, y así debe ser.  Cuando enseñamos sobre Hechos 2, resaltamos otros aspectos del pasaje, y sí, son importantes.  Pero en los dos pasajes, para evitar la incomodidad quizás, ni mencionamos esta relación explícita entre el alcohol y la llenura del Espíritu.

“Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto” (Hechos 2:13).

En varios de nuestros países, hay leyes contra manejar bajo la influencia de alcohol.  Es peligroso y el castigo a menudo no es una multa sino encarcelamiento.  En muchos casos, cuando la policía detiene un automóvil, le hace una prueba de alcohol para determinar la cantidad consumida que esté presente en la sangre del chofer.  El aparato que se usa para el test se llama una alcoholemia (o alcoholímetro).  Cuando una persona respira en la alcoholemia, se registra si el chofer ha manejado bajo la influencia o no.

¿Y cómo puede el mundo detectar si estamos viviendo “bajo la influencia” del Espíritu Santo? Si vivimos bajo su influencia, somos peligrosos en algún sentido, ¿no es cierto? No nos parecemos al mundo.  Somos diferentes por amar y obedecer a Dios radicalmente, hasta tal punto que otros notan la gran diferencia–la gran influencia de Él en nuestras vidas.

Y qué interesante que el Espíritu se refiere como viento y aliento en las Escrituras.  Si el Espíritu Santo está respirando en nosotros, ¡todos se darán cuenta de que estamos viviendo “bajo la influencia” divina y sobrenatural!

Cuando el Espíritu Te Llena…

Juan Wesley dijo que te suceden 3 cosas cuando el Espíritu Santo te llena (o cuando estás lleno del Espíritu Santo):

  1. Dios reorienta tu vida.  Donde antes había una tendencia a pecar o a no seguirle a Dios, ahora hay una tendencia, una inclinación hacia hacer Su voluntad.  ¡Cumplir con Sus deseos y mandatos llega a ser más normal que cualquier otra alternativa!  “Esparciré sobre vosotros agua limpia y seréis purificados de todas vuestras impurezas, y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.  Pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” (Ezekiel 36:25-27).
  2. Dios restaura su propia imagen en tu vida. Dios nos creó a su imagen y la caída de humanidad por medio de Adán y Eva la oscureció.  Sin embargo, ¡Dios es más poderoso que el pecado y ahora Él nos restaura y nos hace como Su mismo hijo, Jesucristo!  “…y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno…” (Colosenses 3:10).
  3. Dios te da una pasión por amar a Dios y a su prójimo.  Lo que Dios hace en ti no debe–ni puede–permanecer adentro.  Su visión es la nuestra y Su pasión por la gente ahora reside en nosotros.  El amor no es amor si no se expresa en una forma palpable en este mundo.  “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu…amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).
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