Archivo del sitio

¿Una Voz? ¿Cuál Voz?

“Los que iban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba” (Hechos 22:9 DHH).

Arrestado y de pie ante una multitud lista para lincharlo, Pablo relata la historia de su conversión. Fue el momento decisivo de su vida; literalmente (y metafóricamente también) él había sido ciego, pero ahora veía. Ve una luz brillante. Cae al piso. Escucha una voz del cielo. Inicia un diálogo que transformaría para siempre a este terrorista en un apóstol.

Y en medio de su testimonio nos encontramos con la turba enardecida.  Aparentemente, aquellos que iban con Pablo también vieron la luz. Sin embargo, no escucharon nada fuera de lo ordinario. Lo que fue muy claro para Pablo, –suficiente para dar su vida por ello– ni siquiera fue audible para los demás.

20160620220943-escuchar.jpeg

¿Alguna vez has estado en un servicio o un campamento donde los demás están respondiendo en masa al llamado de Dios, mientras que tú cruzas los brazos, confundido o incluso escéptico? Todos están escuchando Su voz y teniendo comunión con Él, pero tú solo te preguntas porqué tanto alboroto.

¿Podría ser que Dios estuviera hablándoles a todos (incluido tú)? La única diferencia es que tú no escuchaste Su voz.

No dejes de escuchar Su voz hoy. ¡Presta atención a la conversación!

*Este mini-devocional fue escrito para la aplicación de la Juventud Nazarena Internacional (JNI) de la Región Mesoamérica. Les animamos a descargar y usar esa app, a través de la cual se estarán compartiendo pensamientos devocionales cortos como éste (escritos por varios líderes).

El Plan “B”

Idiomas BanderasEscrito por Emily Armstrong

Entré la oficina esta mañana, y como normal, encendí  mi computadora y abrí el programa de e-mail.  Imediatamente, un correo de Scott me llamó la atención, porque él está de viaje por 2 semanas.  Él estaba pidiendo mi ayuda con el blogspot, porque no se pudo abrir la cuenta en el lugar en donde estaba.  Scott sabe que las entradas se publican cada lunes y no quería que ésta entrada faltara.  Con mucho gusto, intenté encontrar la entrada para hoy, pero sin conocimiento de este sitio web, no la encontré.  Pasé casi 45 minutos buscando la entrada, sin éxito.  Me rendí a las circunstancias y decidí escribir algo por mi mismo.

Estoy leyendo el libro, Discovering Missions (Descubriendo a las Misiones), y precisamente hoy, leí el capitulo de la importancia de aprender el idioma en el pais en donde se está ministrando, para poder alcanzar a la gente y tener éxito en el ministerio.  Hay misioneros quienes siempre usan traductores o asisten a iglesias internacionales en donde se habla el idioma del misionero, porque es más comodo para ellos.  ¿Cómo vamos a alcanzar a la gente, si no podemos hablar su idioma?  Alguien que está buscando a Dios tiene más oportunidad para aceptarle a Él,  si escucha las buenas nuevas por medio de su idioma del corazón.

Después de casi 6 años en el campo misionero, siempre ministrando en países hispanohablantes, me siento cómoda hablando español.  Sin embargo, me di cuenta que diariamente tengo que aprender nuevas palabras y SIEMPRE estaré mejorando mi acento.  Para aprender  un nuevo idioma, tenemos que “llegar a ser bebés” otra vez – ¿Cómo aprendimos nuestro idioma?  Por medio de 4 fases:

  1. Escuchar
  2. Hablar
  3. Leer
  4. Escribir

Muchas veces tenemos las fases al revés, e intentamos escribir y leer primero.  Si pasamos tiempo escuchando un nuevo idioma e imitándolo (aun por medio del televisor o radio) vamos a capturar mejor el acento.  Después de un tiempo, podemos intentar hablarlo (¿recuerda al bebé? ¡Él lleva 18-24 meses sólo escuchando un idioma antes de empezar de hablar!).  Después siguen las fases de leer y escribir.  Claro que sí es un proceso largo, pero vale la pena invertir tiempo en la herramienta más fundamental que nos ayudará a alcanzar al mundo.

Presta Atención a La Voz de Dios

Escrito por Saúl Carranza, Jr., misionero voluntario de Guatemala quien sirvió en El Salvador en 2006

“Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5).

En este tiempo, vivimos en un mundo de ruido y distracción, donde escuchar la voz de Dios parece ser imposible. El hacernos tiempo para dedicarlo a Dios no suele ser mayor que el de un domingo por la mañana. A todo esto surge la pregunta: ¿alguna vez has escuchado la voz de Dios? ¿Has tenido esa experiencia? ¿Has dejado que Dios hable a tu corazón? Muchas veces clamamos: “Dios mío, háblame, te pido que tú me hables.” Estamos desesperados por escuchar la voz de Dios, pero no nos callamos para dejar que Dios nos hable.

Dios Escucha Nuestra Oración (Mateo 6:6):

No importa donde estemos, si en el fondo del mar, en lo más alto de un monte o encerrados en nuestra habitación, Dios siempre está ahí para escuchar nuestras oraciones.

¿Estás Dispuesto A Escuchar La Voz De Dios? (Éxodo 19:5)

Cuando ores no utilices todo el tiempo en hablarle; también deja que él hable. Deja que la oración sea una verdadera conversación con Dios. No acapares todo el tiempo. Deja que Él te hable.

Practica: Haz una oración, habla con Dios, pero guarda silencio para que él hable también.

Ahora entonen el Siguiente Canto:

Escucharte Hablar

Quiero escuchar tu dulce voz
          rompiendo el silencio en mi ser
Sé que me haría estremecer
Me haría llorar o reír
Caería rendido ante Ti
 
Y no podría estar ante Ti
          escuchándote hablar sin llorar como un niño
Y pasaría el tiempo así
          sin querer nada más
          nada mas que escucharte hablar
A %d blogueros les gusta esto: