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El Código de la Santidad

Brilliant ThroneEl Código de la Santidad

Por Josué Aceituno Ramos

El término hebreo para santo en su significado primario, es esplendido, hermoso, puro y sin contaminación. Dios es santo, absolutamente puro, esplendente, y glorioso.  Por eso Dios es luz y no hay ninguna tiniebla en Él.  Ser santo es un llamado a pertenecer a Dios y es una condición de los verdaderos cristianos.  Fue el llamado de Dios al pueblo de Israel cuando dijo en voz de Moisés: “Santos seréis, porque Santo soy yo Jehová vuestro Dios”. (Levíticos 19:2).

En todo hijo de Dios debe de reflejarse el carácter de Cristo.  Si cada uno busca santificarse por medio de la obediencia, ¡será como un incendio que está formado por miles de llamas de fuego, las cuales al unirse harán un incontrolable “avivamiento de santidad”!  Al comprender esto estaremos dando cumplimiento al mandato de Jehová: “Y vosotros me seréis un Reino de sacerdotes, y gente santa” (Éxodo 19:6).

Amar la doctrina de la entera santificación debe ser lo más importante de nuestras vidas.  Cuando en la Iglesia del Nazareno encontramos el eslogan “Llamados a santidad”, no solo es porque un grupo de líderes distritales se reunieron y eso les vino a la mente. Es el llamado del Espíritu Santo a vivir en santidad y en comunión con Él, formando una iglesia con el carácter Cristo.    

“A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. (Romanos 1:7).

Apartados para el Señor

***Aprovechando el Día de Pentecostés que la Iglesia global ha celebrado ayer, estaré publicando en este sitio durante las próximas tres semanas varias reflexiones sobre el Espíritu Santo y la santidad.  Las siguientes seis entradas son escritas por Mary Lou Riggle, misionera nazarena jubilada quién sirvió en América Latina por muchos años.  Además, son redactadas por Anne Sickel, misionera voluntaria sirviendo en Costa Rica y MAC Sur.  Gracias a las dos por su excelente labor.

Ser santo es nuestro llamado, ¿pero cómo hacerlo (y serlo)?  ¿Qué es “santidad”? A veces pensamos que es muy complicado y difícil.  Es verdad, no es fácil. Pero santidad es un privilegio increíble para cada seguidor de Cristo.

¿Qué significa ser santo?  Simplemente, significa estar apartado.  En el Antiguo Testamento Dios escogió personas, lugares y cosas específicas para ser especiales por Él.  Eran santos – especiales.

Éxodo 19:6 dice que la nación de Israel había sido apartada por Dios para ser un “pueblo santo.”  Dios dijo, “Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”  Israel era un pueblo previsto para servir a Dios y tener una relación con Él.  Su relación era diferente de cualquier otro pueblo en esos tiempos.

Tenía una relación privilegiada, pero también tenía responsabilidades.  Él dijo, “Habéis pues, de serme santos porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos” (Lev. 20:26). Porque Él es santo, su pueblo necesita ser santo. La perfección ardiente de Dios requiere que su pueblo, en relación íntima con Él, no se ensucie con las cosas del mundo.

En el Nuevo Testamento, Dios apartó nuevamente a un pueblo, pero ésta vez incluyó a los gentiles, los “no judíos.”  Este pueblo nuevo es la Iglesia.  La “Iglesia” es un grupo llamado afuera.  La Iglesia, son creyentes llamados a salir al mundo y ser apartados para los propósitos santos de Dios.  Entonces, como los lugares, cosas y personas en el Antiguo Testamento, Dios quiere que nosotros seamos santos, especiales, y diferentes de otras personas.

Recuerda, Dios no está buscando personas perfectas.  Podemos acercarnos a Dios como estamos; Él no quiere abandonarnos en nuestros pecados.  Él está siempre llamándonos a ser santos y proveyéndonos su Espíritu para que se haga una realidad.

La pregunta hoy es: ¿Estás viviendo una vida apartada para Dios?

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