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El Verdadero Viernes Negro

La Muerte de Jesús: El Verdadero Viernes Negro

Por Ed Gungor (Relevant Magazine, 2 Abril 2010)

¿Por qué necesitamos recordar la fealdad de la Cruz?

Viernes Santo, también llamado Viernes Negro o Viernes Bueno, es el día en que los cristianos recordamos la crucifixión de Jesús y su muerte en el Calvario. El año fue 33 DC, o al menos eso es lo más probable.

Un método que determina dicha fecha astronómica utiliza un enfoque basado en un eclipse (consiste cuando el sol se oscurece en el relato del evangelio en la escena de la crucifixión en Mateo 27:45), que ocurrió el viernes 3 de abril de 33 DC.

Tristemente hoy en día muchos seguidores de Cristo no observan Viernes Santo. De hecho, es el servicio al que menos asisten en el calendario cristiano. (Algunas comunidades de fe ni tienen servicio en Viernes Santo). Por el contrario, la Pascua tiene la mayor atención. Parece que nos gusta pensar en la esperanza de la Resurrección sin necesidad de atender al alboroto de la Cruz. Pero la verdad es que no habría una Resurrección sin el Gólgota.

Tal vez una razón por la que se evita enfrentar la cruz, es porque nosotros los modernos somos quienes negamos la muerte. Casi semanalmente vemos como la tecnología cura las enfermedades y pospone la muerte. La tecnología ha escondido tanto la muerte en el fondo de nuestra realidad de que se ve como una excepción y no como una norma. Y la verdad es que la muerte nos asombra. Nos incomoda. Nosotros los modernos no somos muy agradecidos por la buena salud o por una vida larga; la demandamos y es la expectativa. Si nuestras expectativas se ven interrumpidas por una tragedia o la enfermedad, nos sentimos muy molestos. Lo vemos como injusto.

Sólo cientos de años atrás, esta forma de pensar habría sido considerada como un poco loca y completamente irracional. Hoy, nuestras expectativas son muy diferentes. De hecho, muchos inconscientemente abrazan una ilusión que un día la tecnología vencerá a la muerte completamente, probablemente en su vida.

Cualquiera que sea la razón, algunos de nosotros evitamos recordar el Calvario. El concepto de “recordar” en el mundo antiguo significaba más que la pálida noción contemporánea de recordar algo; significaba “hacer el pasado presente” – ensayarlo de alguna manera para que imaginas que estás realmente allí. Pero recordando el Calvario en verdad puede ser perturbador.

Desde una perspectiva teológica, el Viernes Santo es un caso asombroso. El Calvario es el lugar donde Dios, después de haberse hecho carne en Jesús, tomó sobre sí la desigualdad de nuestro mundo caído. Dios no creó un mundo caído….La tragedia del pecado hizo de este planeta un tipo de pantano de fuego. El sueño de Dios se había perdido. Pero en lugar de abandonar el proyecto de la tierra, Dios eligió extenderse sobre el abismo infinito entre la santidad y el pecado y agarrar a la humanidad, uniéndose a ella.

Dios se hizo hombre y se lanzó por completo a nuestro caos, a fin de librarnos de ello…

… La evidencia de la victoria de Dios se ve más claro en la Resurrección, pero la victoria real fue ganada en la Cruz, evento que celebramos en Viernes Santo. Esto significa que la belleza, la posibilidad y la libertad que nos ofrece en la Nueva Creación tiene sus raíces en la fealdad del Gólgota. Este Viernes Santo, intenta ayunar; asiste a un servicio de Viernes Santo; reúnete con algunos amigos y lean el relato del evangelio; lo que sea, pero toma tiempo para recordar y estar presente.

http://www.relevantmagazine.com/god/deeper-walk/features/21081-the-real-black-friday

Dios Usa a Simón de Cirene

Esta semana estamos acompañando a Cristo en sus últimos pasos hacia la cruz.  Algunos comentaristas dicen que eran unos 800 metros del palacio de Pilato al Gólgota, o el “Lugar de la Calavera.”  Muchos dicen que era un camino cuesta arriba. Ya muriendo de los golpes que había recibido, Jesús empieza su viaje doloroso por las calles angostas de Jerusalén.

“Y le sacaron para crucificarle.  Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz” (Marcos 15:20-21).

En esa época los criminales fueron forzados a llevar su propia cruz al lugar de la crucifixión.  Era una manera más de humillarles.  Recuerda, durante su ministerio Jesús había dicho a sus discípulos, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).  Fue bastante claro: cualquiera que siga a Cristo debe estar dispuesto a morir por Él.

Su espalda hecha trizas por los azotes de los soldados, estaba experimentando dolor intenso.  La Biblia nos dice que cayó a la tierra, incapaz de llevar la cruz más.  Viéndolo, un soldado romano quizás pensaba que sería chistoso forzar a un judío que llevara la cruz de otro.  Un hombre fue seleccionado de la muchedumbre al azar; su nombre era Simón de Cirene.  Curioso que el nombre de este hombre—y los nombres de sus hijos—se anotan en la Biblia ¿verdad?  Los eruditos que han estudiado este pasaje levantan una posibilidad intrigante.  En la ironía perfecta de Dios, los hijos de Simón—Rufo y Alejandro—tal vez llegaron a ser líderes en la Iglesia Primitiva (Romanos 16:13).  Es muy posible que este evento dirigió a Simón y sus muchachos a llegar a ser seguidores de Jesús, causándoles a trastornar el mundo con el evangelio.

Dios siempre es el que ríe al último.*

*Gracias a Dawson McAllister (A Walk with Christ to the Cross) por su investigación sobre Simón y sus hijos que he citado acá.

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