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Viaje Misionero a la Zona Linden

Un equipo de 16 personas del distrito de Guyana Demerara / Essequibo dirigido por el presidente de Misiones Nazarenas Internacionales (MNI) Augustus Andrews y el Superintendente de Distrito Rev. Dr. R. Alphonso Porter, realizaron un viaje misionero del 11-17 de agosto a la zona de Linden, Guyana, con el fin de servir a las necesidades físicas y espirituales del área.

Ministraron en las cuatro Iglesias del Nazareno de la zona durante su servicio del domingo por la mañana. También asistieron a los servicios nocturnos en las iglesias de Wismar, Lower Omai y Christianburg. “Los servicios fueron bien concurridos y Dios se movió poderosamente,” dijo Andrews. Muchos renovaron su compromiso con el Señor y otros entregaron sus vidas a Cristo. El equipo se sorprendió al ver a las personas viajar en bote, que es el único medio de transporte para asistir al servicio en la Iglesia del Nazareno en Lower Omai. También tuvieron la oportunidad de celebrar reuniones de oración a primera hora de la mañana en tres de las cuatro iglesias. “(Los servicios de oración) fueron muy refrescantes y la mano de Dios estaba trabajando de maneras extraordinarias”, escribió Andrews.

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Los miembros del equipo ayudaron en la realización de las Escuelas Bíblicas de Vacaciones (EBV) en las iglesias, Wismar y Christianburg. Los niños pasaron un buen tiempo “Descubriendo el misterio del plan de Dios.” Un promedio de 60 niños asistieron al evento en la Iglesia del Nazareno de Wismar, de ellos, 14 niños entregaron sus vidas al Señor. En Christianburg tuvieron una asistencia promedio de 45 niños por día, cuatro de ellos entregaron sus vidas al Señor. En el culto vespertino, 37 personas renovaron su compromiso con el Señor y 18 aceptaron a Cristo como su Salvador.

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El equipo realizó visitas casa por casa en Christianburg, oraron por las personas y las invitaron a los servicios. También ayudaron a reparar un puente para una persona que visitaron. El martes por la noche la presidenta del ministerio de mujeres del distrito, Allison Porter, junto con otros miembros del equipo asistieron a la reunión del Ministerio de Mujeres de la Iglesia McKenzie. Además, el miércoles por la noche, otro grupo del equipo compartió información sobre lo que aprendieron en la Conferencia de la Misiones en Barbados.

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El distrito se centró en las necesidades físicas y espirituales, distribuyeron canastas de alimentos a 44 hogares, pintaron la cerca en la Iglesia del Nazareno de Wismar y chorrearon el piso con concreto de un cobertizo en la Iglesia del Nazareno de Christianburg.

“El equipo fue bien recibido y su arduo trabajo fue bien apreciado por las iglesias en la zona de Linden. Están verdaderamente agradecidos con Dios por moverse de manera milagrosa mientras se disponían a ser usados ​​por Él,” concluyó Andrews.

Este artículo fue publicado originalmente en: Iglesia del Nazareno, Mesoamérica

Atrapado por Dios

Atrapado por Dios

Por Gina Grate Pottenger en Engage Magazine

Alphonso Porter creció en Guyana y en su infancia tuvo varios encuentros cercanos con la muerte. “Yo siempre me escapé por un pelo de morir” – dijo él.  Por ejemplo, una vez cuando era niño, él se inclinó demasiado sobre el barandal de un barco y se fue de boca, pero en el último momento antes de caer, un hombre que lo vio lo agarró. Sus varios escapes cercanos de la muerte llevaron a su madre a creer que había algo especial esperando a su hijo.

Hoy en día, sirviendo como superintendente de distrito Guyana Demerara / Essequibo y Coordinador de Estrategia de Área de las áreas inglesa y holandesa del Caribe en la Región Mesoamérica, parece que Dios, en verdad, tenía algo especial para Alphonso: Ser un líder espiritual.

Mano providencialAlphonso Porter

Un amigo constantemente invitaba a la madre de Alphonso a asistir a la Iglesia del Nazareno de la localidad. Su madre no estaba interesada en ir, sin embargo, para apaciguar a su amiga, ella mandó a sus nueve hijos a la iglesia. Así es como Alphonso, a la edad de 4 años, comenzó a asistir a la Escuela Dominical de la iglesia que se reunía en una casa en construcción que no tenía paredes.

Él recuerda que iba con sus ocho hermanos y después de las clases recibían dulces.

“Recordando el pasado, creo que fueron los dulces los que mantuvieron motivado a seguir asistiendo. Fue algo que funcionó conmigo”.

Su familia se mudó a la ciudad y por coincidencia vivieron en un lugar que estaba a dos cuadras de otra Iglesia del Nazareno. Los niños siguieron asistiendo a la iglesia. Alphonso participó en todas las actividades y concursos de la Escuela Dominical. A los 14 años, este hábito se convirtió en una decisión que cambió su vida.

El asistió a un culto solo para disfrutar de la música, pensando que se iría durante la transición entre la música y la predicación. Sin embargo, no hubo transición, el pastor se puso de pie y comenzó a predicar.

“Algo me atrapó” – dijo él. – “No me acuerdo de que se trató el sermón. Todo este tiempo he tratado de recordar. Creo que él estaba invitando a un rendimiento total; yo respondí”.

Miembros de la iglesia oraron con él en el altar. Uno de estos laicos era William Woolford, quien fue miembro de la Junta General como representante laico de la Región Caribe.

“Él me conocía de la Escuela Dominical y simplemente me dijo: ‘Si quieres algo de Dios, Dios quiere algo de ti, ¿Quieres algo de Dios?’ – me dijo – ‘Si, por eso estoy aquí’—le respondí”.

“Esa noche, el 17 de septiembre de 1982, oré: ‘Señor, te doy mi vida. No solo quiero ser un buen muchacho, sino quiero ser conocido como un cristiano’”.

Un Llamado no Deseado

Alphonso comenzó a asistir a la reunión de oración semanal de las 5 de la mañana. Varias iglesias en Guyana no tenían pastores y el grupo de oración pedía a Dios en cada reunión que él levantara más pastores.

“Yo era parte de este grupo que oraba: ‘¡Oh Dios! Envía pastores a estas iglesias’”. 

“Una mañana, sentí que Dios me decía: ‘Yo quiero que tú seas uno de esos pastores’. Levanté la vista para ver quién me estaba hablando. Pensé que era una de las ancianas del grupo la que me lo estaba diciendo, pero todas estaban orando. Dejé de orar, vi a todos lados y me dije: ‘Esto no es real, me voy a casa’”.

Alphonso luchó con Dios por casi un año, pensando que él era muy joven para ser un pastor. Finalmente, en un campamento de jóvenes con el tema de la Entera Santificación y el Llamado al Ministerio, él se arrodilló en el piso mohoso de concreto y oró: “Dios, no más discusiones, ¡estoy listo! Lo voy a hacer”.

A la edad de 17 años, Alphonso se inscribió en el Instituto Bíblico Nazareno en Trinidad. Sus padres estaban decepcionados con su decisión.

“Mi padre me dijo: ‘Si hubieras escogido cualquier otra carrera, te habría apoyado. Pero, para ser un pastor, ¡No!’”

La iglesia y el grupo de jóvenes recaudaron fondos para ayudar con su educación y su madre acordó pagar su boleto aéreo. Esto le permitió cubrir el primer año. Durante ese primer año de clases, y con el fin de ganar más dinero para sus estudios, él consiguió un trabajo cortando grama. En muchas ocasiones se cortó las manos y los pies con las cuchillas.

“Fue con sangre, sudor y lágrimas. Muchas veces me dije: ‘Esto es todo, ¡Ya no aguanto más! Esto no vale la pena hacerlo’”.

A pesar de esto, él se propuso graduarse con las mejores calificaciones de su clase y lo logró hacer a pesar de las luchas económicas que sufrió durante sus estudios. En su último año, la ayuda comenzó a llegar y para su graduación, el instituto le debía dinero a él.

Después de la graduación, Alphonso fue invitado a pastorear su iglesia local y allí se casó con Allison, una muchacha que había conocido en el campamento de jóvenes. Varios años después, él sintió el llamado a pastorear una pequeña iglesia, en un área rural, donde ministró por 20 años.

Él se propuso ser mentor de otros líderes jóvenes y de esa pequeña congregación, 9 personas están sirviendo como pastores en el distrito. 

Un Nuevo Reto

En el año 2003, le eligieron superintendente de distrito, después de haber ministrado por varios años en otras posiciones de la junta distrital. En el 2011, él aceptó la posición de Coordinador de Estrategia de Area, en la cual supervisa a más de 250 iglesias en 15 países de habla inglesa.

Esta primavera pasada, la Isla Turcos y Caicos se unió al área después de ser declarada la nación número 159 en el que hay presencia de Iglesia del Nazareno. Alphonso había nombrado estas islas como la número uno en la lista de las naciones en las que él quiere que el área entre en los próximos 10 años a través de la estrategia “Génesis” de la Región Mesoamérica.

Mientras tanto, su mayor pasión continúa siendo el desarrollo de líderes.

“Cuando era pastor, invertí mi tiempo con los líderes juveniles y la Junta de la Iglesia. Yo dependía de ellos. Siempre pienso que mi trabajo es quedarme sin trabajo, y debo preparar a aquellos que me van a reemplazar”. 

— Traducido por Giovanni Monterroso.

Campamento de Orientación Misionera – Guyana 2012

Campamento de Orientación Misionera (COM) en Guyana 2012
Por:  Kerese Harrinandan

“Hay 3 mil millones de personas no alcanzadas en espera de nosotros”.  Estas palabras pronunciadas por el Rev. Dexter Daly en el servicio de clausura del Congreso de Orientación Misionera (COM) en Georgetown, Guyana, siguen resonando en los corazones y mentes de los participantes.

Del 5 al 7 de octubre de 2012, jóvenes y adultos de Trinidad, Barbados, Belice y Guyana se reunieron durante 3 días de intenso entrenamiento, para enfrentarse al reto de explorar y responder al llamado para trabajar en misiones.

Muchos salieron de la conferencia diciendo: “¡Nunca seré lo mismo!”

Dario Richards y Lynda Woolford comparten una dinámica durante el COM en Georgetown, Guyana.

Hubieron muchas dinámicas que enfrentaron a cada participante al choque cultural y los desafíos de un nuevo lenguaje.  En todo esto, siempre había una lección que aprender.  Los involcurados se sensibilizaron sobre la necesidad de misioneros en el mundo y se dieron cuenta de que cada día hay oportunidades para el trabajo misionero. Cada sesión los dejó con una cosa nueva en que pensar.

Durante el “Banquete Mundial” fue conmovedor ver que muchos jóvenes manifestaron su interés en las misiones, algunos de ellos fueron entrevistados y mientras caminábamos por el campo, las conversaciones fueron acerca del hambre espiritual que hay en el mundo. Las miradas mudas de la juventud nos decían que algo había sido tocado, algo había sido golpeado y sabíamos que Dios estaba trabajando en sus vidas. Las lágrimas se derramaron, Dios comenzó a mover los corazones con la verdad sobre el estado actual del mundo.

Antes de la salida del domingo, varios participantes tuvieron que tratar con su vida espiritual.  Cada persona fue enfrentada con la pregunta  -Ahora que he recibido este reto, ¿qué sigue?  Para algunos, el COM fue una experiencia que les ayudó a ver que tal vez no fueron llamados al campo misionero extranjero.  Otros fueron bombardeados por la pregunta, “¿Cómo no podría ser llamado en un mundo donde tanta gente despierta en una realidad sin Cristo?”  En el servicio del cierre, muchos respondieron al llamado de Dios para ser agentes “de transformación” en la tierra.

Aquellos han contestado el llamado de Dios para ir y servir.  Hay 3 mil millones de personas no alcanzadas esperando por nosotros, ¿Lo has escuchado?

Participantes construyen la estructura enviadora para su famoso “huevito misionero”.

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