Archivo del sitio

¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 2)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 2)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

La Biblia advierte contra desviarse inconscientemente o conscientemente rechazar a Cristo. Advertencias, como la de Hebreos 2:1, nos recuerdan de esa posibilidad. ¿Cómo nos desviamos? De la misma manera que los esposos o que los padres son negligentes y descuidan sus relaciones y se separan, de la misma manera los cristianos pueden cambiar sus prioridades y no colocar a Dios en el primer lugar en cada aspecto de sus vidas. El daño es sutil, pero real.

Hebreos habla de rechazar a Cristo conscientemente en 6:4-6 y 10:26-27. Algunas personas han interpretado estos pasajes como que quieren decir que un cristiano no puede ser perdonado de sus pecados luego de aceptar a Cristo. Si esta interpretación es verdad, entonces tenemos solo una oportunidad de arrepentirnos en esta vida.

El balance de las Escrituras no apoya esta interpretación, creo que estos pasajes quieren decir que tales pecados no podrán ser perdonados mientras la persona se mantenga en una actitud o mentalidad de rechazo al Señor.

La Biblia ofrece ejemplos de gente que confió en Dios para su salvación, que lo adoraron, hicieron su voluntad, y más tarde en sus vidas lo rechazaron. Dios bendijo a Saúl sin reparos, fue el primer rey de Israel. Al final, Dios lo rechazó como rey porque le dio las espaldas al Señor y lo desobedeció (1 Samuel 15:11).

Jesús invitó a Judas a servir en una posición de honor como uno de sus 12 apóstoles. Probablemente Jesús lo escogió en base a su talento, sus habilidades y potencial. Aún así, al final, Judas rechazó a Jesús.

Creemos que la referencia de Pablo sobre Himeneo y Alejandro en 1 Timoteo 1:19-20 sugiere que eran cristianos que rechazaron a Jesús. Sus blasfemias hicieron naufragar su fe. Saúl, Judas, Himeneo y Alejandro, todos ejemplifican a gente que siguieron a Dios pero que luego renunciaron a su compromiso con Él.

Continuamos mañana con la última parte…

¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 1)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 1)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

Esta semana fui a una tienda y pensé dos veces sobre lo que había comprado al llegar a la caja registradora. Es que había un cartel que decía: “Todas las ventas son definitivas. No aceptamos devoluciones”.

¿Qué? ¿Puedo comprar con toda libertad cualquier artículo, pero más tarde no puedo cambiar de opinión? Esto no me agradó. Muchos cristianos creen que este concepto describe la forma en que Dios también actúa con la salvación. Piensan que pueden aceptar la oferta de la salvación que Dios otorga, y que esa salvación se vuelve definitiva una vez que ese regalo es aceptado. Creen que no hay manera de volver atrás.

Los wesleyanos creemos que Dios desea que cada persona escoja seguir a Cristo o no, en vez de que Él tome esa decisión.

También creemos que da el libre albedrío para que durante el resto de su vida la elección de esa persona sea fortalecida o rechazada. ¿Por qué creemos de esa manera? La Biblia abunda con referencias, advertencias, y ejemplos de cristianos genuinos que se desviaron y tomaron otros caminos.

Considere las siguientes referencias bíblicas. Hebreos 3:12-14, escrito a los creyentes, advierte “que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad” y nos exhorta a “que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”

De la misma manera, Hebreos 6:11-12 anima a los creyentes a ser diligentes “hasta el fin, para plena certeza de la esperanza….” Los induce a que no sean perezosos y enfatiza a los santos que ejerciten las virtudes de la fe y la paciencia hasta que hereden las promesas.

Hebreos 10:38 repite el mismo principio bíblico de que el justo vive por la fe en Dios. Luego muestra la otra cara de ese principio, diciendo que si retrocede o renuncia a esa fe, no agradará a Dios.

Las tres referencias implican la opción de negar a Dios. Algunas personas dirán que cualquier cristiano que rechaza a Cristo nunca creyó verdaderamente. Pero, estos pasajes no cuestionan la autenticidad original de la fe de aquellos que retrocedieron.

Continuamos mañana con la segunda parte…

A %d blogueros les gusta esto: