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¿Transformación o Conversión?

Jesús y la Samaritana“La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.  Jesús le dijo: Vé, llama a tu marido, y ven acá” (Juan 4:15-16).

El pasaje es famoso.  Todos hemos escuchado de la mujer samaritana y cómo Jesús cambió su vida.  Pero, ¿qué nos puede enseñar sobre el evangelismo y el concepto de conversión que debemos tener?

Los discípulos se habían ido y Jesús se encuentra en una situación trans-cultural y un poco incómoda.  Hay tantas normativas de la sociedad que él está rompiendo.  Hombre solo hablando con mujer sola.  Judio hablando con samaritano.  Mesías santo hablando con pecadora y adúltera.  Sin duda, Jesús no está siguiendo las reglas de su cultura ni religión.

Sabemos que por medio de esta interacción trans-cultural la vida de esta mujer se transforma y de hecho, todo su pueblo llega a conocerle y creer en Él (4:39).  ¡Gloria a Dios!  Pero, según nuestros métodos, Jesús no sabía evangelizar bien.  Después de una conversación rara, la mujer empieza a mostrar interés en esta agua viva del cual Jesús habla.  ¡Llegó la oportunidad!  ¡Presenta el evangelio, Jesús!  ¡Ella está apunto de convertirse!  Pero mira de nuevo los versículos 15 y 16.  Cuando ella muestra un deseo de saber más, ¡Jesús le manda que salga!  ¡Nunca hagas esto con un inconverso que quiere más información!  ¿Acaso no le importa a Jesús el alma de ella?

Quizás Jesús tenía un concepto de conversión muy diferente que el nuestro.  Quizás su prioridad era transformación más que conversión.  De hecho, ¿dónde en esta historia dice que la mujer se convirtió? Ella no hizo una oración formal.  En otras palabras, ¿cuándo en este pasaje pasó la samaritana de la muerte a la vida? ¿Fue cuando ella dejó su cántaro y se fue a la ciudad? ¿Durante los dos días que Jesús se quedó allá, quizás?

No sabemos.  Y nos molesta, ¿no? Vemos la conversión como un instante y la Biblia no habla en términos así.  Nuestra cultura de estadísticas y resultados numéricos nos ha condicionado a ver el evangelismo y la conversión de una manera.  Tal vez algunos encuentros trans-culturales (como el de Jesús y la samaritana, o el testimonio de Amin que se compartirá en la próxima entrada) nos pueden mostrar un mejor camino.

¿De Verdad Tus Esfuerzos Evangelísticos Producen Fruto?

Extracto del artículo “Profundiza Tu Entendimiento de la Conversión” escrito por Dr. Mark Harris en la revista Mission Maker Magazine 2007. Mark trabaja en el Centro Estadounidense de Misión Mundial.

La regeneración es invisible. El nacimiento nuevo es un evento espiritual que no se detecta con el ojo humano. Como en el trabajo del Espíritu Santo soberano, hay un elemento misterioso e imprevisible: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8).

Sólo Dios ve la naturaleza interna de otra persona; nosotros no tenemos ninguna ventana al corazón humano. Lo que podemos ver son acciones externas que pueden o no pueden indicar la morada del Espíritu Santo…

…[Cuando evangelizamos] muchas instrucciones dadas a inconversos no se encuentran en las Escrituras, y se basan en el deseo de ofrecer a una persona algo que puede “hacer” para completar la transacción de conversión. Pero ninguna acción externa, incluyendo una oración, puede traer una realidad interna o forzar la mano de Dios. Instrucciones a “aceptar a Jesús en tu corazón” u “orar para recibir Cristo” ponen la atención del buscador en sus propias acciones, como si por alguna actividad pudiera abrir una puerta y obligar al Señor a entrar….

La persona misma debe buscar al Señor en lugar de realizar algún rito hecho por hombre….Nadie que viene a fe verdaderamente necesita un rito….Maneras no bíblicas de salvación pueden dejar a las personas engreídas aunque todavía perdidas, y futuros intentos a urgirlos que sigan a Cristo podrán ser más difíciles…

Un deseo ferviente a identificar a convertidos rápidamente, a menudo parte de un deseo de crear estadísticas, termina en mal interpretación y afirmaciones de conversión sin base (especialmente después de campañas de evangelismo masivo). Por lo menos, debemos cuidadosamente describir los resultados de nuestros esfuerzos, y encerrar el miedo de que nuestra incertidumbre es el resultado de un ministerio ineficaz….

…Nunca debemos sentir la presión a “cerrar el negocio,” la cual muchas veces interrumpe el proceso espiritual en lugar de completarlo.

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