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Lutero y los Nazarenos

Hoy (13 de octubre, 2017) celebramos el 109 Aniversario de la fundación de la Iglesia del Nazareno. ¡Feliz cumpleaños, nazarenos!

Durante este mes, también estamos celebrando el 500 Aniversario de la Reforma Protestante, así que pensamos, “¿Por qué no combinar dos celebraciones hoy, en una sola publicación?”

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El Rev. Klaus Arnold es un nazareno alemán y rector del Colegio Nazareno Europeo en la frontera alemana/suiza. También es un amigo, y él y su esposa fueron nombrados como misioneros globales en nuestra denominación, junto con Emily y yo en febrero 2007. Arnold recientemente escribió un artículo en Holiness Today titulado “Creciendo a la Sombra de Lutero,” en el cual finaliza comparando la teología de Lutero con la de los nazarenos:

En Alemania todos los cristianos, incluyendo los nazarenos, han crecido a la gran sombra de Martín Lutero. Por supuesto, hay diferencias claves. Como Lutero, nosotros los nazarenos creemos que el bautismo es un sacramento: un tiempo donde la gracia de Dios se hace presente en una forma especial. Sin embargo, Lutero fue conocido por afirmar que el bautismo era el medio por el cual Dios nos purifica del pecado original, y esta no es una enseñanza consistente con los estatutos doctrinales de la Iglesia del Nazareno.

Otra diferencia está en las doctrinas de la justificación y santificación. Creemos (como Lutero) que somos justificados solo por gracia por medio de la fe, por lo que Dios hizo a través de la persona y obra de Jesucristo. Sin embargo, para Lutero el cambio de la relación entre un creyente y Dios, es solamente relativa, pero no hay un cambio real en el creyente.

Él creyó que un cristiano es siempre “pecador y justificado” mientras él/ella viva. La Iglesia del Nazareno cree que, mientras que hay un cambio relativo en la justificación, también hay un cambio real que ocurre: llegamos a ser una nueva creación.

El pecado no necesita reinar sobre nosotros, y nosotros no tenemos que pecar deliberada o consistentemente. Con la llenura del amor de Dios a través del Espíritu Santo, nuestra naturaleza pecaminosa es purificada en entera santificación.

La misión de Dios es la renovación de su creación. Y parte de eso es la transformación de los creyentes a la imagen de Dios (a la semejanza de Cristo). Mientras somos llenos con el amor de Dios, queremos compartir eso con el resto de la creación, hacer verdaderamente una diferencia en nuestro mundo y participar en la misión de Dios ¡dondequiera que estemos! Afirmamos, junto con Lutero, que nuestra vida comienza y continúa por gracia a través de la fe en Cristo Jesús.

Un Poco de Nuestra Historia: La Esencia de Nuestras Convicciones

La visión espiritual de la iglesia de los primeros nazarenos se centró en la doctrina medular de Juan Wesley: Justificación por gracia por medio de la fe, la entera santificación disponible a cada cristiano, y el testimonio del Espíritu de la obra de Dios en la vida del creyente.

Puesto que estas convicciones se mantuvieron en todos los grupos del movimiento wesleyano de santidad, cabe hacer una pregunta clave: ¿Por qué, de más de veinte pequeñas denominaciones, tres iglesias en particular se unieron en 1907 y 1908, mientras que otras no? ¿Qué hizo que estas tres denominaciones regionales decidieran unirse? La Iglesia del Nazareno, la Asociación de Iglesias Pentecostales de Estados Unidos y la Iglesia de Cristo de la Santidad, además de las doctrinas de gracia, mantuvieron en común las siguientes convicciones:

· Conciencia plena acerca del bautismo, ratificando la validez del bautismo del infante y del creyente como iguales, incluyendo como formas aceptables de bautismo la aspersión, la afusión y la inmersión.

· Conciencia plena acerca de la teología milenial.

· La convicción de que todos los cargos laicos y pastorales estuviesen abiertos a las mujeres, incluyendo la ordenación al ministerio. Las tres denominaciones habían ordenado mujeres en sus diferentes rangos.

· Un punto de vista moderado acerca de la sanidad divina, afirmándola pero sin excluir el uso de profesionales en la medicina y el uso de la medicina moderna.

· Otras denominaciones de santidad que insistían en el premilenianismo o el bautismo por inmersión como un requisito para la membresía, rechazaban la ordenación al presbiterio de las mujeres o excluían el uso de consultorios médicos, lo cual era incompatible con la amplia visión de los fundadores nazarenos.

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