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5 Errores Que Las Iglesias Pequeñas Son Más Propensas a Cometer

Por Karl Vaters

Los diferentes tamaños de iglesias realizan funciones diferentes. Y enfrentan retos distintos. 

Las iglesias pequeñas no solo son versiones más pequeñas de las iglesias grandes. 

Cada tamaño tiene valor, pero las congregaciones de diferentes tamaños realizan diferentes funciones en el cuerpo de Cristo. También tienen distintos retos y ellas tienden a cometer distintos tipos de errores. 

Aquí hay 5 errores que las iglesias pequeñas son más propensas a cometer, en comparación con las que son grandes. Entre más pequeñas, son más susceptibles. 

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1. Aferrarse a Tradiciones Anticuadas

Algunas tradiciones fortalecen una iglesia, otras la debilitan. 

Algunas tradiciones que se usan para fortalecernos, eventualmente nos debilitan si nos aferramos a ellas cuando ha pasado su fecha de caducidad.

Algunas iglesias necesitan hacerse a sí mismas una pregunta muy seria. Concretamente, ‘¿qué es más importante para nosotros? ¿Aferrarnos a tradiciones que están matando nuestra iglesia, o dejar ir algunas tradiciones para salvar la iglesia?’

No, no estoy hablando de principios bíblicos. Sin ellos, no podemos llamarnos iglesia. Pero cualquier otro diferente de ellos, necesitan estar sujetos ligeramente, y algunas veces no en absoluto. 

2. Planeación Deficiente o Inexistente

No hace mucho, estaba hablando con el pastor de una iglesia agonizante. Él estaba emocionado con sus planes para revitalizarla, así que le pedí enviarme un bosquejo de esos planes. ¿Qué me envió? Un calendario de seis meses de sus reuniones de comité. 

Ciertamente, tener el equipo de planeación reunido para tiempos regulares de oración, estrategia y asesoría, es una parte muy valiosa de este proceso. Pero tener más reuniones es un sustituto deficiente de tener un plan. 

Otro pastor en una situación similar me envió una lista de su serie de sermones. Predicar en series puede ser muy útil. Lo he hecho por años. Pero no podemos confundir una serie de sermones con un plan de revitalización más que lo que son las reuniones. Ellas pueden ser elementos de un plan, pero no pueden ser el plan. 

En un reciente, y muy útil Podcast de Thom Rainer acerca de replantar iglesias muertas o agonizantes, Mark Clifton dijo que las iglesias en crisis “generalmente valoran el proceso de decisión por encima del resultado de la decisión.” Las iglesias saludables priorizan los resultados. 

Un plan incluye un mapa del camino para saber cómo llegar de donde estás ahora a un futuro mejor, más deseable. Ciertamente ese plan cambiará con las circunstancias, también la habilidad para adaptarse y cambiar necesita ser construida en ese plan. Pero, para repetir el viejo cliché, aquellos que fallan en planear, planean para fallar. 

3. Asesoría o Evaluación Insuficiente

Entre más pequeña sea la iglesia, más difícil es evaluar su efectividad numéricamente. 

Pero eso no significa que no podemos o no debemos evaluar su efectividad de alguna forma. 

Después de que Jesús envió a los 72, los reunió y les preguntó cómo salió su misión. Luego, les dijo cómo evaluar su efectividad (Lucas 10). 

Cada vez que hacemos cualquier ministerio, necesitamos reunir al liderazgo para analizar: 

    • Lo que salió bien
    • Lo que salió mal
    • Por qué salió bien o mal, y
    • Qué podemos hacer para mejorar la próxima vez.

Yo sé, cuando las cosas están realmente mal, eso puede ser doloroso. Pero es esencial. 

4. Demasiado Enfoque Interno

Muchas iglesias agonizantes están haciendo esto debido a sus muchos años de obvio e intenso conflicto. 

Pero algunas iglesias se sorprenden de estar agonizando, porque, frecuentemente, las personas que permanecen están teniendo un buen tiempo entre ellas. 

“La predicación es grandiosa, la adoración es vibrante y el compañerismo es muy profundo,” es lo que frecuentemente dirán. Pero muchas veces solo se siente así para aquellos que ya pertenecen a esa congregación. 

En un artículo previo, hice una declaración con la cual muchos lectores no estaban de acuerdo. Pero la sostengo. Aquí está otra vez. “Si tu iglesia no está dispuesta a ser cambiada por los no creyentes que vienen a tu iglesia, ellos no vendrán.”

Sí, necesitamos estar dispuestos a permitirles cambiarnos, no solo esperar que nosotros les cambiemos. De hecho, entre más pequeña es la iglesia, esto es más cierto, porque en un grupo más pequeño cada persona tiene un impacto mayor. 

Si no estamos dispuestos a escuchar y adaptar nuestros métodos (pero no nuestra teología central, por supuesto) basados en las necesidades cambiantes de la comunidad que nos rodea, seremos vistos por ellos con una creciente frialdad, distancia e irrelevancia. 

No, la iglesia no debe abandonar nunca a los santos que la construyeron y apoyaron (un reto que abordaré en el artículo complementario acerca de los errores que las iglesias grandes tienden a cometer), pero si todo lo que estamos haciendo es mantener un grupito santo, hemos dejado de ser una luz en la oscuridad. 

5. Dependencia en el Pastor, en Lugar de Hacer Discípulos

Entre más pequeña la iglesia, más necesitamos luchar en contra de la expectativa de que el pastor debe hacer ministerio para los miembros. En lugar de esto, debemos seguir el mandato bíblico de equipar miembros para que hagan la obra del ministerio (Efesios 4:11-12). 

Ninguna iglesia puede sobrevivir si su ministerio no crece más allá de la capacidad del pastor. Necesitamos expandir nuestra base de ministerio a través de equipar e involucrar a todos. 

Lo Que Esta Lista No Significa

Antes de concluir, quiero asegurarme que ningún lector se va pensando algo que no intento decir con la lista, específicamente estos cinco posibles malentendidos. 

Primero, esta lista no es exhaustiva. Ninguna lista puede serlo. 

Segundo, ninguno de estos errores es inevitable, sin importar lo pequeña que la iglesia sea. 

Tercero, éstas no necesariamente son razones para que la iglesia siga siendo pequeña. Entonces, si tu iglesia es pequeña y no está cometiendo ninguno de estos errores, ¡eso es grandioso!

Cuarto, arreglar estos errores tal vez no traiga crecimiento numérico. Hay muchas iglesias saludables, misionales y estratégicas que no tienen estos problemas, pero sigo encontrando que su mayor contribución para Cristo y su iglesia viene en paquetes más pequeños. 

El crecimiento numérico no es la meta. La salud sí. Algunas veces esa salud producirá crecimiento numérico, otras veces no. 

Finalmente, las grandes iglesias no son perfectas. Tal vez no tienden a cometer estos errores, pero ellos tienen sus propios grupos de desafíos.

Este artículo fue publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2017/april/5-mistakes-more-likely-small-churches.html?paging=off

 

La Victoria Permanente

Jesús Envía a los Setenta“Jesús preparó su equipo de misiones de corto plazo en lo que harían, dirían, las expectativas que tendrían, y cómo deberían portarse (Lucas 10:1-24). Es interesante que Jesús les dio un principio clave de ‘re-entrada’. Mientras ellos reportaron sus triunfos, Jesús afirmó su informe pero dijo, ‘No regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos’ (v. 20).

No estaba menospreciando sus victorias; estaba poniéndolas en perspectiva. La euforia de victorias en el campo misionero de corto plazo no permanece por siempre, pero la identidad de los discípulos residía en Cristo (sus nombres escritos en el cielo)–y eso es permanente. Cuando la seguridad de alguien se afija a las victorias espirituales y no a Cristo, va a ser fácil gradualmente desanimarse y decepcionarse cuando la victoria no esté en la vista inmediata.”

Escrito por Lisa Espineli Chinn en su libro Reentry Guide for Short-Term Mission Leaders

¿Servicio Selectivo?

Durante el Campamento de Orientación Misionera (COM) que mencioné hace tres días, el pastor y superintendente Abel Cruz Solis predicó sobre servicio en nuestro culto de clausura. Entre muchas cosas importantes que él dijo, uno se resaltó en mi mente. Hablando del pasaje en Lucas 10:25-37 sobre el Buen Samaritano, Abel notó que muchas veces somos selectivos en nuestro servicio o en nuestras respuestas a su llamado. Es decir, anhelamos servirle y hacer su voluntad, pero preferimos servirle en las situaciones que nos llaman la atención más o que nos convienen más.

Para los dos personajes religiosos, el sacerdote y el levita, ayudar a un hombre sangriente y medio muerto no cabía en sus agendas. Sin duda hacerlo implicaba un gran esfuerzo, una inversión financiera, y un cambio radical en los planes ya armados para los próximos días. ¡Este punto es obvio cuando vemos en v. 34-35 lo que el samaritano hizo para este hombre! Qué sorprendente para la audiencia que estaba escuchando esta parábola de Jesús oír que era el hombre rechazado de la sociedad que tuvo compasión de su enemigo cultural, y no los dos judíos puros e influenciales. Los dos creyentes estaban ocupados en cosas más importantes y decidieron esta vez no servir. Quizás no fue el momento apropiado…

Un llamado pastoral o misionero, etc. siempre es primero un llamado a servir. Pero no podemos elegir nuestros tiempos y lugares donde vamos a hacerlo. Muchas veces servir no se encaja en nuestras agendas diarias. Muchas veces preferiríamos servir en un lugar de mucha influencia y no en los momentos cuando nadie está mirando ni va a darnos cumplidos después. Tengo el privilegio de toparme con muchos “llamados a misiones” y algunos se enamoran del sueño de viajar o llegar a un punto de reconocimiento eclesial. Servir cerca de la casa es algo menos para ellos. Pero tal llamado específicamente significa un llamado a servir en su comunidad, en su iglesia local, en los lugares donde no recibimos muchos elogios.

¿Seremos selectivos en nuestro servicio o permitiremos que Dios nos seleccione para su servicio, usándonos en cualquier lugar y cualquier momento?

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