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El Poder de Dios Transforma Vidas

Por: Freivy López – Misionero Voluntario en San Pedro Sula, Honduras

11357093_857597027638903_3680390246477709230_oAl despertar cada mañana a través de mi ventana puedo ver el sol entrante y me pregunto: ¿Qué hago aquí? Mi respuesta es sencilla, ¡sirvo a un Dios Vivo!

Ya hace cuatro meses que vivo en San Pedro Sula, Honduras.  Me pintaron a un país lleno de maldad y crueldad, pero me encontré con una realidad diferente.  Los niños sonríen, juegan, gritan, corren y sueñan.  Es un país que sueña y lucha con salir adelante.  Cada persona busca dar frente a la violencia viviendo de la mejor manera, demostrando día con día que ellos aman a su país.

Bajo esta circunstancia Dios nos ha llamado a servirle aquí.  Al inicio me imaginaba con otros jóvenes tomando nuestra Biblias y saliendo a las calles a predicar y ver como gente es transformada por el poder de Dios.  Después de varias semanas de tocar puertas, me di cuenta que no iba a ser así.  Las puertas no se abren tan fácil, tal vez por miedo a la delincuencia o porque yo no estaba tocando suficientemente fuerte.  Los días transcurrieron y las ideas iban naciendo poco a poco.

Descubrí que esto es muy diferente a lo aprendido en un salón de clases o en un taller de evangelismo.  Las personas necesitan conocerte y llegar a un punto de confianza donde puedan llamarte amigo.  Bajo este término hemos dirigido nuestra atención a dos sitios de San Pedro Sula.  Uno de ellos es el barrio Barandillas donde iniciamos un club de niños que tiene como objetivo dirigirlos a un encuentro con Jesús.  Ya en cuatro meses ocho niños tomaron su decisión y han comenzado el proceso de discipulado, junto a 2 adolescentes y un joven.  ¡El poder de Dios transforma vidas!

El siguiente sitio es Cabañas.  Es uno de los barrios más peligrosos de San Pedro Sula, un lugar donde dos maras siempre están en conflicto.  Ese lugar ha puesto a prueba nuestra paciencia, amor y fe.  Allí no puedo caminar ni una cuadra sin ser observado y abordado por una persona que me pregunta que hago.  La gente me sigue con armas e investiga para confirmar que les estoy diciendo la verdad.  Evangelizar e implementar un proyecto para llegar a las personas es nuestro reto.  Después de mucha oración, Dios abrió puertas en una escuela que recibe una matrícula de Primero a Noveno año donde imparto cada viernes un taller de valores.  Pongo énfasis en ética y familia, y me ha exigido estudiar mucho.  Lo más difícil es enfrentarse con adolescentes que son parte de una pandilla que les enseña obviamente otros valores.  Aun bajo esta circunstancia Dios ha tocado corazones, y durante las últimas semanas los chicos han orado con nosotros y algunos de ellos se han acercado para compartir sus peticiones.  ¡El poder de Dios transforma vidas!

¿Estás escuchando una voz en tu interior que te dice: “¡Yo quiero eso!”?  ¡El poder de Dios está transformando tu vida!  ¡Vamos, Dios quiere usarte para tocar su mundo!

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