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En las Ciudades

Saludos desde Kansas City, Missouri, EEUU. Estoy participando en una Conferencia de Liderazgo Regional y he sido invitado a ser parte del panel enfocado en “Misión a las Ciudades.” Es un gran honor hablar sobre este tema junto con varios líderes de misión urbana y Superintendentes Generales, como parte de este panel.

Cada uno de nosotros estará compartiendo una breve introducción de nuestro contexto ministerial, y quisiera compartir con ustedes lo que estaré diciendo durante la apertura del panel:

Good morning! ¡Buenos días!

Soy un misionero nazareno en Santo Domingo, República Dominicana. Mi familia y yo hemos vivido en cinco países diferentes en los últimos 15 años, y ahora estamos coordinando una iniciativa llamada Génesis. Génesis busca traer un nuevo comienzo a las ciudades grandes de la Región Mesoamérica, lo que es irónico, porque justo hace 8 años, casi no me preocupaba la misión urbana.

Empezamos nuestra carrera misionera viviendo en la ciudad de Guatemala, Guatemala y San José, Costa Rica: dos grandes ciudades con mucha, mucha necesidad. Y, por supuesto, como misionero, ¡yo estaba apasionado por ganar el mundo para Cristo! Pero durante ese tiempo, si me hubieran preguntado por qué las ciudades son importantes para Dios, hubiera titubeado. ¿No se supone que todos los lugares son importantes para Dios? ¿Qué tienen de especial las ciudades?

Fue hasta el 2011 cuando mi familia y yo nos mudamos a la ciudad de Panamá, Panamá, que empecé a entender. Verán, pasamos de vivir en una casa a vivir en el piso 19 de un gran edificio. La vista era asombrosa. Debido a un temor saludable a las alturas, no salía al balcón muy a menudo, pero una noche lo hice. Pensé en que todas esas luces representaban una persona, o incluso una familia. Y en ese momento – no sé de dónde vino – pero por primera vez estiré mis brazos y susurré esa oración que, ahora, he orado miles de veces: ¡Señor, dános la ciudad!

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En aquel momento nuestra región estaba investigando dónde estábamos como Iglesia nazarena, dónde éramos fuertes y dónde éramos débiles, hablando geográficamente. Nos dimos cuenta que el 79% de nuestra región vive en un contexto urbano, pero ¡solo 29% de nuestros nazarenos están ahí! En otras palabras, en los lugares más poblados tenemos menos nazarenos. Nos dimos cuenta que el ministerio en nuestra región tiene que ser ministerio para el centro urbano. Hemos pasado los últimos ocho años entrenando a misioneros urbanos y equipando a nuestras iglesias existentes para alcanzar creativamente sus ciudades. Quizá después exploraremos cómo el ministerio urbano necesita verse diferente, comparado con el ministerio rural y suburbano.

Algunos de ustedes quizá pregunten: “Pero esa es tu región. ¿Qué tiene que ver eso con nosotros?” Bueno las estadísticas en Estados Unidos y Canadá son un poco diferentes. Esta región es, de hecho, la más urbana en el mundo. ¡Casi 9 de cada 10 personas en estos dos países viven en una ciudad de 100,000 habitantes o más!

Como Iglesia del Nazareno en EEUU/Canadá, no somos tan rurales y suburbanos como la Región Mesoamérica. Aún así, ¿sabían que la membresía nazarena es .17% del total de la población en nuestras ciudades grandes? En otras palabras, ni siquiera uno de cada 500 habitantes urbanos en Canadá y los Estados Unidos es un nazareno.

Tal vez son más estadísticas de las que esperaban. Así que simplifiquémoslo.

Tenemos mucho trabajo que hacer.

Y ese trabajo tiene que ser en las ciudades.

Como dice el autor y pastor de Nueva York, Tim Keller, “No necesitamos iglesias solo en las ciudades. Las necesitamos dondequiera que hay personas. Por lo tanto, las necesitamos especialmente en las ciudades.”

 

 

Carta Abierta para las Iglesias de Mesoamérica

Durante las últimas cinco semanas hemos estado viajando a través de 40 Días de Oración por las Ciudades de Mesoamérica. ¡Nos anima ver la respuesta de muchos líderes e iglesias locales movilizando a su gente en oración! Esta campaña se ha convertido en un énfasis anual y, especialmente este año, estamos empezando a ver que la visión se ha arraigado. ¡Gracias a todos los que diariamente han intercedido por los centros urbanos de nuestra región – esto verdaderamente está haciendo la diferencia!

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Hay algunas cosas emocionantes que sucederán en los próximos meses. En primer lugar, ¡la oración no tiene que detenerse! Por favor sigan nuestras actualizaciones y peticiones de oración durante todo el año en Facebook, Twitter e Instagram. Nuestra aplicación móvil (disponible en Android o iOS)  estará comenzando a ser más y más útil con nuestros misioneros en el campo compartiendo historias y también peticiones de oración y acciones de gracias. Y no olviden que en toda la región hemos dedicado las mañanas de los martes a orar y ayunar para que ocurra un génesis en las ciudades de Mesoamérica.

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Sugey Barrón

Segundo, ¿sabías que estamos desarrollando varios materiales y herramientas nuevas para equipar a las iglesias existentes que están en áreas urbanas? Sugey Barrón, quien fue misionera con Génesis enviada de México a Santiago, República Dominicana, ha decidido continuar sirviendo como misionera en R.D., ahora con un enfoque en el entrenamiento de cientos de nazarenos, que viven en nuestras ciudades, para que sean misionales. ¡Estoy muy emocionado con todo lo que ella está desarrollando (sabrás más en los meses venideros)!

En tercer lugar, el próximo mes estaremos entrenando y enviando una nueva cosecha de misioneros Génesis quienes impactarán Monterrey, México y Quetzaltenango, Guatemala. Ellos son algunos jóvenes realmente geniales. Ciertamente leerás más sobre ellos en las próximas semanas, pero por ahora puedo decir que ¡es un gran honor ser testigo de cómo Dios sigue llamando a personas al ministerio transcultural, y cómo ellos continúan respondiendo con pasión y en obediencia a su voz!

Podcast_Spanish_Final.pngTodo eso, y aún no he mencionado los artículos que regularmente proveemos en nuestro sitio web, los episodios del podcast de los “Siervos Inútiles” que subimos cada dos semanas, y mucho más. ¡Hay mucho que está sucediendo! El punto es: necesitamos que continúes orando por todo esto. No permitas que el término de la campaña de 40 días ocasione que se pierda de vista la necesidad de tener iglesias urbanas efectivas (como “ojos que no ven, corazón que no siente”). De hecho, añade a esa oración ¡mucha acción! Involúcrate de alguna forma y ¡ayuda a otros a hacer lo mismo!

Gracias por tu colaboración continua. Dios está usándote – y a otros miles más – para hacer la diferencia. Qué privilegio ser parte de esta aventura con ustedes.

Scott Armstrong
Coordinador de Misiones Globales y Génesis Mesoamérica
8 de febrero, 2019

Evangelización Urbana – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Jeremías continúa su profecía y les dice a los israelitas que casen a sus hijos y que se multipliquen. Estamos hablando de un impacto generacional en la ciudad – nuestro evangelismo debe producir transformación y cambio que serán visibles a las generaciones en la ciudad.

Para impactar generaciones a través de métodos evangelísticos, debemos abrazar una postura que desafíe los sistemas sociales de hoy en día. Debemos empezar a conocer a los jóvenes que están siendo invitados por las pandillas en nuestros vecindarios, a los niños que están siendo forzados y utilizados en la trata de personas, a las familias rotas que están buscando sanidad en el alcohol y las drogas. Vamos a tener que ensuciarnos las manos. El evangelismo urbano no es fácil – es desgarrador. Cuando empecemos a ver a las personas que NECESITAN las buenas noticias de Jesús, empezaremos a responder diferente a esos ambientes.

Hace poco hablé con algunos plantadores de iglesias urbanas que se encuentran en un área que está llena de edificios de apartamentos. Me contaron acerca del edificio en el que ellos se sienten más cómodos – el edificio donde la pandilla del vecindario está a cargo de quién entra y quién sale. Al principio, ellos estaban nerviosos cada vez que pensaban en ir a ese edificio. Pero como ahora ellos son conocidos por los vecinos como “buenas personas que están sirviendo a Dios,” la pandilla les protege. Sonrío al pensar en el día cuando escuchemos que los miembros de la pandilla han rendido sus vidas a Cristo, y que ellos empiezan a ver cambios sociales y generacionales en sus vidas.

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Debemos orar por nuestra ciudad.

Quizá la instrucción más evidente que podemos tomar de Jeremías es: procuren la paz de la ciudad y rueguen por ella.

Orar por la ciudad es una de las partes más importantes del evangelismo urbano. Las fuerzas espirituales que están trabajando en la ciudad, están luchando cada día, y cada vez que pisamos su territorio estamos participando en una guerra espiritual. Debemos orar y de verdad anhelar el SHALOM, el bienestar holístico, de nuestra ciudad. Y para orar eficazmente, debemos conocer profundamente nuestra ciudad. Necesitamos conocer sus ritmos, sus heridas, y su gente.

Dios ya está trabajando en la ciudad, y la oración es nuestra conexión con él y con su trabajo. Cuando nos comprometemos con la oración pidiendo paz para la ciudad, Dios empieza a guiar nuestro camino hacia los encuentros diarios que Él quiere que tengamos, y Él sustituye el miedo por el amor. Será entonces cuando, en lo supuestamente mundano y secular, Dios nos use para evangelizar: para traer sus buenas noticias a la gente de nuestra ciudad.

El evangelismo en la ciudad no se trata de la técnica más nueva o más grande (¡ojalá fuera así de fácil!). El evangelismo urbano está basado en crear relaciones interpersonales que sean estratégicas e intencionales. Y, simplemente, eso lleva tiempo. Si estás siendo llamado al evangelismo urbano, estás siendo llamado a una visión de largo plazo. Considera mudarte a un vecindario donde ves que Dios ya está trabajando. Pasa tiempo con personas en sus lugares de trabajo y tiempos de entretenimiento. Conoce a las personas que están involucradas en pecados sistémicos y hazte amigo de ellos. Sobre todo, ora por la paz en tu ciudad. Confía en que tu ciudad está en el corazón de Dios y que Él desea usar tu testimonio y tus interacciones cotidianas para traer paz a tu ciudad.

 

Evangelización Urbana – Parte 1 de 2

Por Scott y Emily Armstrong

La ciudad tiene todo, ¿verdad? Escuelas y universidades, hospitales y consultorios médicos, teatros y centros comerciales – la lista ¡sigue y sigue! Con más oportunidades de empleo y acceso a servicios de salud y educación, es obvio por qué la gente quiere vivir en la ciudad. Las estadísticas globales nos dicen que la Región Mesoamérica ya es URBANA. Más del 80% de nuestra gente vive en una ciudad muy poblada, y muchas de estas personas no pertenecen a la Iglesia.

Tal vez estás pensando que la evangelización en la ciudad no es diferente a la de los suburbios o áreas rurales, pero estarías equivocado. ¿Cómo hacemos discípulos de personas que viven una vida acelerada y no tienen tiempo para Jesús? ¿Cómo creamos relaciones y ganamos la confianza de alguien que trabaja 7 días a la semana? ¿Cómo se ve la esperanza en medio de la drogadicción, las pandillas y la pobreza?

Primero lo primero: Dios tiene un plan para la ciudad. Tú tienes que creer esa verdad si quieres ser un evangelista urbano exitoso. A menudo cuando pensamos en la ciudad, pensamos en los problemas que se encuentran ahí – todo, desde el tráfico, la contaminación atmosférica, los horarios atareados, hasta las pandillas. Sin embargo, debemos empezar a ver la ciudad como Dios la ve: un lugar de influencia, donde la justicia y la paz se pueden obtener. Imaginemos por un minuto la visión revelada a nosotros en Apocalipsis 7:9-10,

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.”

Este pasaje se desarrolla en ¡la CIUDAD de SION! La historia infinita de Dios continúa para siempre EN UNA CIUDAD. ¡Nos reuniremos con cada nación, tribu y lengua, y alabaremos a Dios para siempre! ¿No es interesante cómo nuestras ciudades ya se están convirtiendo en el hogar de tantas culturas al mismo tiempo? ¿Podríamos pensar que tal vez, solo tal vez, Dios ya nos está dando la oportunidad de experimentar un vistazo del cielo en el corazón de nuestras ciudades?

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Jeremías 29:4-7 es otro pasaje que nos habla acerca de Dios y su deseo de usar a su pueblo para impactar la ciudad:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.”

Este pasaje nos ofrece tres principios que debemos tener en mente al evangelizar en la ciudad:

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Debemos orar por nuestra ciudad.

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Jeremías les dice claramente a los exiliados de Jerusalén (quienes por cierto eran ¡habitantes de una ciudad!) que “edifiquen casas y las habiten…” Él no les dice que disfruten de un breve descanso ahí o que lo vean como un destino turístico temporal. Él les dijo que habitaran ahí.

Recientemente estuve en un taller escuchando a plantadores de iglesias urbanas quienes contaron sus experiencias, y uno de ellos dijo, “Si tú te estás transportando a la ciudad, significa que trabajas ahí, no que te preocupas por el vecindario.” Él se refería a que la ciudad es un ambiente acelerado, de ir y venir, para tanta gente que solo está ahí por 10 horas durante una jornada laboral. ¿Pero las personas que VIVEN en la ciudad? ¡Ellas siempre están ahí! Las decisiones que son tomadas por el gobierno local afectan sus vidas personales, los sistemas educativos moldean a sus hijos, la falta de transporte público ahí afecta su capacidad de empleo.

¿Cómo es que vas a preocuparte por todas las dinámicas de la ciudad si no vives ahí? Muchas veces vemos el evangelismo como una tarea por cumplir, pero este modelo no funcionará en la ciudad. Si solamente estás llegando a la ciudad para evangelizar de vez en cuando, los vecinos empezarán a ver tu evangelismo como TRABAJO y no como amor. Y cada vecindario es diferente: una sola ciudad puede ser el hogar de cientos de comunidades diferentes quienes tienen su propia cultura y oportunidades. Por lo tanto, es muy importante vivir en el lugar donde estás evangelizando, porque son las interacciones cotidianas las que hablan más fuerte.

Puesto que la vida se mueve tan aceleradamente, nuestras relaciones en la ciudad son típicamente construidas alrededor de actividades económicas. A menudo compramos nuestra comida mientras vamos al mismo supermercado, y así llegamos a conocer a los empleados locales. Vamos a un evento deportivo y conocemos a otros compañeros aficionados que tienen intereses similares. Disfrutamos la comunidad de un centro comercial local y entramos en contacto con otros quienes también están disfrutando de entretenimiento gratuito. Cada día, nuestras interacciones con otras personas son numerosas, pero convertirlas en un encuentro intencional es la clave para hacer evangelismo en la ciudad. Un contacto – o incluso una docena de contactos – no necesariamente permiten una relación duradera. Debemos vivir en la ciudad, lo que nos permite vivir la vida con nuestros vecinos, y que abre la puerta para conversaciones espirituales más profundas y para un evangelismo continuo a través de nuestro testimonio cotidiano.

 

*Este artículo continuará en la próxima entrada

Orando por la Ciudad – 40 Días

MAÑANA, 1º de enero de 2018, iniciamos 40 días Orando por la Ciudad, te invitamos a unirte a este movimiento para que Dios traiga un Génesis a nuestras ciudades. 

En el siguiente enlace puedes descargar el calendario completo, ¡compártelo con otros!: 40 Días Orando por la Ciudad.

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Y no te olvides de visitar nuestro sitio web MesoamericaGenesis.org, síguenos en Facebook, Twitter e Instagram, para ver las peticiones diarias de oración. 

Orando por la Ciudad – 2019

En algunos días comenzamos este movimiento de oración: 40 Días Orando por la Ciudad, ¿te unes a nosotros?

Puedes descargar el calendario de oración completo para los 40 días ¡haciendo clic AQUÍ!

También puedes seguir nuestras redes sociales para estar pendiente de las peticiones de oración para cada día: estamos en Facebook, Twitter e Instagram. Visita nuestro sitio web en: MesoamericaGenesis.org.

¡No olvides que comenzamos el 1º de enero, 2019!

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40 Días Orando por la Ciudad – 2019

El 1º de enero de 2019 damos inicio a una campaña de 40 días Orando por la Ciudad, te invitamos a unirte a este movimiento para que Dios traiga un génesis a nuestras ciudades. 

Descarga AQUÍ el calendario completo, y ¡compártelo!

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Y no te olvides de visitar nuestro sitio web mesoamericagenesis.org y seguirnos en nuestras redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter). (FacebookInstagram y Twitter).

Ora por la Ciudad

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¿Sabías que hoy es el último día de nuestros 40 Días de Oración por las ciudades de Mesoamérica? En Génesis, al iniciar cada año, nos dedicamos a interceder por las poblaciones urbanas en nuestra región. Hemos orado para que Dios nos dé su visión para la ciudad. Hemos orado que Dios levante misioneros para la ciudad. Hemos orado para que Dios nos use ¡para transformar nuestras ciudades! Y está sucediendo. Él está cambiando nuestras ciudades en México y Martinica, Honduras y Haití, Granada y Guatemala. Y, mientras hemos orado por otros, ¡Dios también ha comenzado una transformación en nosotros!

Espero que te hayas unido a nosotros en este viaje. Si no lo hiciste, o si no sabías acerca de esto, ¿por qué no tomas el desafío tú mismo o tu iglesia para dedicar 40 días a la oración? ¡Tenemos los recursos para ayudarte! 

Hace dos años, Gary y Naomi Faucett, nuestros Promotores de Cuidado Misionero en Génesis (ese título tan largo básicamente significa que, ¡aman muchísimo a nuestros misioneros!), proveyeron un retiro muy necesario para nuestros misioneros ministrando en San Pedro Sula, Honduras. Desde el quinto piso del hotel, Eunice Zaragoza, Freivy López, y Merit Córdova, contemplaron la inmensa ciudad debajo de ellos. Freivy comenzó a mostrar a Gary todos los vecindarios de San Pedro Sula:

“Gary, ese sector de la ciudad es muy peligroso. Se supone que no debemos ir ahí de noche. Pero igual vamos porque hemos iniciado una célula en ese lugar.”

“Aquel lugar es donde se concentra la actividad de las pandillas. Pero ahí también hay niños. Jugamos con ellos en el parque cada sábado.”

“Mira, la mayoría de drogas que pasan por Honduras, provienen del barrio de allá. ¿Pero ves ese apartamento? Ahí es donde empezamos a ver que muchos jóvenes vienen para conocer al Señor. Dios está haciendo algo en ese sitio.”

Gary codeó a Freivy y medio bromeando dijo, “¡Parece que San Pedro Sula es muy peligrosa, hermano! ¿Vas a estar bien?!”

Freivy asintió. “Definitivamente. Pero amo esta ciudad.”

¿Amas tu ciudad? ¿Amas los lugares de alto riesgo, o solo los sitios cómodos? ¿Cuándo fue la última vez que de verdad oraste por tu ciudad?

Ahora es una tradición. En cada retiro, buscamos un lugar desde donde podamos ver la ciudad. Y oramos. La foto de arriba es de los Coordinadores de Misión de Global en Nueva York en octubre pasado, orando por esa gran metrópolis, pero también por todas nuestras ciudades. La foto que ves abajo es de nuestro equipo de Guadalajara orando por la ciudad con más de 6 millones de habitantes.

¿Te comprometes? ¿Te unes a nosotros para orar por la ciudad? Esto no se termina después de 40 días. Encuentra una azotea en algún lugar o una ventana en un quinto piso, y toma una foto de tu familia o tu iglesia orando.

La ciudad se ha introducido en nosotros; ahora está bajo nuestra piel. Es caótica, ruidosa, y muchas veces peligrosa.

Y así como Freivy, la amamos.

“Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.” (Jer. 29:7 NVI)

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