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Una Fe Sencilla

3MenPrayingRiverYeri Nieto

“Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” Mateo 18.3

UN OBISPO VIAJABA en un buque hacia algún país para evangelizar. El buque encalló unos días en una isla casi deshabitada. De quienes vivían ahí, había tres varones que llamaron fuertemente su atención. Parecían tan confiados de la vida, tan seguros de lo que hacían, ¡tan cristianos! El obispo les preguntó acerca de su religión. Ellos contestaron que eran cristianos desde que habían pasado ciertos peligros en las tormentas de alta mar.

“Y si son cristianos, ¿cómo oran?” –preguntó el obispo.

“Es una oración muy sencilla, –respondieron ellos–: Dios, Tú eres tres, nosotros somos tres, ten misericordia de nosotros y ayúdanos a sobrevivir“.

El obispo entonces se dio a la tarea de enseñarles algo más que esa simple oración; les enseñó el Padrenuestro. A los varones les costó mucho trabajo aprenderlo, pero al cabo de unos días lo pronunciaron sin errores.

Cuando el obispo, después de varios meses de evangelización, iba de regreso a su país de origen, decidió visitar a sus tres amigos. Ellos, al verle llegar, corrieron hasta él y lo primero que le preguntaron fue: “Hermano mayor, hemos olvidado el Padrenuestro… Apenas podemos recordar el primer párrafo”. Entonces el obispo les dijo: “No se preocupen, hermanos; sigan diciendo: Dios, Tú eres tres, nosotros somos tres, ten misericordia de nosotros y ayúdanos a sobrevivir“.

Y así como el obispo entendió que la fe auténtica no consiste en la recitación de muchas palabras, sino de palabras sencillas que surgen de un corazón sincero, así nosotros debemos recordar cada tiempo que cuando oramos nuestras expresiones más sencillas, si son sinceras, llegarán hasta los mismos oídos de Dios.

Oración: Dios, tú entiendes todo lo que soy; sabes cuánto necesito de ti… Y yo no sé siquiera pedirte lo que necesito. Pero te entrego todo cuanto soy y cuanto poseo.

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