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Reflexiones Sobre la Cuaresma

Jesus6

Disfrutamos el Domingo de Ramos y el Día de Resurrección. ¡Son días de celebración y triunfo! ¡Debemos regocijarnos sin duda!

Sin embargo, es demasiado fácil enfocarnos solo en estos puntos altos sin caminar con Jesús por la oscuridad de Viernes Santo, un peregrinaje que comienza el Miércoles de Ceniza. La Cuaresma es una manera de confesar nuestra insuficiencia ante Dios, viniendo a él en cenizas y en polvo. Sencillamente, es una manera de juntarnos con Cristo en su camino a la Cruz.

La Cuaresma es un peregrinaje por la oscuridad. Es un viaje espiritual que debemos hacer para que nos venga renovación espiritual genuina. Citamos a menudo el pasaje en 2 Crónicas 7:14: “. . .si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Este usualmente se cita en el contexto de pedir avivamiento en la Iglesia, y normalmente oramos que los demás se humillaren, buscaren su rostro, etc. Pero, si leemos bien el versículo y contexto, no es un llamado a interceder por otros. Es una oración de perdón por la comunidad de fe, por nosotros. Es un llamado a nosotros, que nosotros nos arrepintamos. Es nuestra tierra que se necesita sanar; de nuestros malos caminos debemos convertirnos. Nosotros somos los que necesitamos buscar el rostro de Dios.

Quizás durante la época de Cuaresma, debemos venir ante Dios con una humildad nueva, dispuestos a confesar, “Señor, ten misericordia de mí, un pecador.” Tal vez debemos acompañar a Cristo en su viaje a la Cruz. Quizás por tal camino y tal sacrificio entenderemos mejor lo que significan Viernes Santo y el Día de Resurrección. Tal vez llegaremos a ser más como Él en estos días.

“Es necesario que el Hijo del Hombre padezca…y sea desechado…y que sea muerto….Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame…” (Lucas 9:22-23).

Oh, Señor, te acompaño a la cruz. Que estos días de Cuaresma sean un tiempo de negarme y tomar mi cruz. Amén.

*Gracias al Dr. Dennis Bratcher del Christian Resource Institute por su ayuda en esta entrada.

Reflexiones Sobre la Cuaresma

Jesus6

Disfrutamos el Domingo de Ramos y el Día de Resurrección. ¡Son días de celebración y triunfo! ¡Debemos regocijarnos sin duda!

Sin embargo, es demasiado fácil enfocarnos solo en estos puntos altos sin caminar con Jesús por la oscuridad de Viernes Santo, un peregrinaje que comienza el Miércoles de Ceniza. La Cuaresma es una manera de confesar nuestra insuficiencia ante Dios, viniendo a él en cenizas y en polvo. Sencillamente, es una manera de juntarnos con Cristo en su camino a la Cruz.

La Cuaresma es un peregrinaje por la oscuridad. Es un viaje espiritual que debemos hacer para que nos venga renovación espiritual genuina. Citamos a menudo el pasaje en 2 Crónicas 7:14: “. . .si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Este usualmente se cita en el contexto de pedir avivamiento en la Iglesia, y normalmente oramos que los demás se humillaren, buscaren su rostro, etc. Pero, si leemos bien el versículo y contexto, no es un llamado a interceder por otros. Es una oración de perdón por la comunidad de fe, por nosotros. Es un llamado a nosotros, que nosotros nos arrepintamos. Es nuestra tierra que se necesita sanar; de nuestros malos caminos debemos convertirnos. Nosotros somos los que necesitamos buscar el rostro de Dios.

Quizás durante la época de Cuaresma, debemos venir ante Dios con una humildad nueva, dispuestos a confesar, “Señor, ten misericordia de mí, un pecador.” Tal vez debemos acompañar a Cristo en su viaje a la Cruz. Quizás por tal camino y tal sacrificio entenderemos mejor lo que significan Viernes Santo y el Día de Resurrección. Tal vez llegaremos a ser más como Él en estos días.

“Es necesario que el Hijo del Hombre padezca…y sea desechado…y que sea muerto….Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame…” (Lucas 9:22-23).

Oh, Señor, te acompaño a la cruz. Que estos días de Cuaresma sean un tiempo de negarme y tomar mi cruz. Amén.

*Gracias al Dr. Dennis Bratcher del Christian Resource Institute por su ayuda en esta entrada.

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