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Jehová el Dios Misionero: Parte II

A pesar de aquel triste episodio en el huerto del Edén hay algo que nos da esperanza para hoy. Génesis 3:8-10 nos relata que Dios buscó a Adán y Eva por el huerto después de pecar. Hoy, Dios sigue buscando a cada hombre “escondido en el mundo” por medio de su hijo Jesucristo, el intercesor.

¿Qué es la intercesión? ¿Cómo se explica? La misionera Liliana Radi, coordinadora de MNI para Sudamérica, escribió respecto a esto en este mismo blog:

“La intercesión es el contexto del plan de Dios para la humanidad. Y ese plan inició en el momento de la creación y la caída: Se suponía que Adán representaba a Dios en el planeta tierra, dirigiéndolo, gobernándolo para Él. Dios le dijo a Adán lo que quería, lo representó ante el resto de la tierra. Adán era un mediador de Dios. Literalmente, Adán era el intercesor de Dios o el mediador de la tierra. Como Adán fracasó, Dios envío a otro humano – “postrer Adán”- para hacer lo que el primer Adán supuestamente tenía que haber hecho. Cristo representó a Dios ante la humanidad (Jn. 1:18).

Es decir, que a pesar de crearnos a su imagen y semejanza nos incluyó la capacidad de escoger entre el bien y el mal y por lo tanto hemos sido responsables de nuestros actos. Por eso es que Dios por su gracia preveniente y su amor mandó un intercesor para que seamos reconciliados con Él.

Sin embargo, es significativo cómo el simple hecho de haber recibido la imagen y semejanza del creador, no sólo es un privilegio, sino también una responsabilidad. El hombre está llamado a reflejar el carácter de Dios ante toda la creación.

Y esto significa en parte que por el Espíritu Santo nosotros–siervos del Dios buscador y el Cristo intercesor–tenemos el privilegio de buscar y interceder por la gente que nos rodea.

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