Archivo del sitio

Evangelización Urbana – Parte 1 de 2

Por Scott y Emily Armstrong

La ciudad tiene todo, ¿verdad? Escuelas y universidades, hospitales y consultorios médicos, teatros y centros comerciales – la lista ¡sigue y sigue! Con más oportunidades de empleo y acceso a servicios de salud y educación, es obvio por qué la gente quiere vivir en la ciudad. Las estadísticas globales nos dicen que la Región Mesoamérica ya es URBANA. Más del 80% de nuestra gente vive en una ciudad muy poblada, y muchas de estas personas no pertenecen a la Iglesia.

Tal vez estás pensando que la evangelización en la ciudad no es diferente a la de los suburbios o áreas rurales, pero estarías equivocado. ¿Cómo hacemos discípulos de personas que viven una vida acelerada y no tienen tiempo para Jesús? ¿Cómo creamos relaciones y ganamos la confianza de alguien que trabaja 7 días a la semana? ¿Cómo se ve la esperanza en medio de la drogadicción, las pandillas y la pobreza?

Primero lo primero: Dios tiene un plan para la ciudad. Tú tienes que creer esa verdad si quieres ser un evangelista urbano exitoso. A menudo cuando pensamos en la ciudad, pensamos en los problemas que se encuentran ahí – todo, desde el tráfico, la contaminación atmosférica, los horarios atareados, hasta las pandillas. Sin embargo, debemos empezar a ver la ciudad como Dios la ve: un lugar de influencia, donde la justicia y la paz se pueden obtener. Imaginemos por un minuto la visión revelada a nosotros en Apocalipsis 7:9-10,

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.”

Este pasaje se desarrolla en ¡la CIUDAD de SION! La historia infinita de Dios continúa para siempre EN UNA CIUDAD. ¡Nos reuniremos con cada nación, tribu y lengua, y alabaremos a Dios para siempre! ¿No es interesante cómo nuestras ciudades ya se están convirtiendo en el hogar de tantas culturas al mismo tiempo? ¿Podríamos pensar que tal vez, solo tal vez, Dios ya nos está dando la oportunidad de experimentar un vistazo del cielo en el corazón de nuestras ciudades?

pexels-photo-373974.jpeg

Jeremías 29:4-7 es otro pasaje que nos habla acerca de Dios y su deseo de usar a su pueblo para impactar la ciudad:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.”

Este pasaje nos ofrece tres principios que debemos tener en mente al evangelizar en la ciudad:

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Debemos orar por nuestra ciudad.

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Jeremías les dice claramente a los exiliados de Jerusalén (quienes por cierto eran ¡habitantes de una ciudad!) que “edifiquen casas y las habiten…” Él no les dice que disfruten de un breve descanso ahí o que lo vean como un destino turístico temporal. Él les dijo que habitaran ahí.

Recientemente estuve en un taller escuchando a plantadores de iglesias urbanas quienes contaron sus experiencias, y uno de ellos dijo, “Si tú te estás transportando a la ciudad, significa que trabajas ahí, no que te preocupas por el vecindario.” Él se refería a que la ciudad es un ambiente acelerado, de ir y venir, para tanta gente que solo está ahí por 10 horas durante una jornada laboral. ¿Pero las personas que VIVEN en la ciudad? ¡Ellas siempre están ahí! Las decisiones que son tomadas por el gobierno local afectan sus vidas personales, los sistemas educativos moldean a sus hijos, la falta de transporte público ahí afecta su capacidad de empleo.

¿Cómo es que vas a preocuparte por todas las dinámicas de la ciudad si no vives ahí? Muchas veces vemos el evangelismo como una tarea por cumplir, pero este modelo no funcionará en la ciudad. Si solamente estás llegando a la ciudad para evangelizar de vez en cuando, los vecinos empezarán a ver tu evangelismo como TRABAJO y no como amor. Y cada vecindario es diferente: una sola ciudad puede ser el hogar de cientos de comunidades diferentes quienes tienen su propia cultura y oportunidades. Por lo tanto, es muy importante vivir en el lugar donde estás evangelizando, porque son las interacciones cotidianas las que hablan más fuerte.

Puesto que la vida se mueve tan aceleradamente, nuestras relaciones en la ciudad son típicamente construidas alrededor de actividades económicas. A menudo compramos nuestra comida mientras vamos al mismo supermercado, y así llegamos a conocer a los empleados locales. Vamos a un evento deportivo y conocemos a otros compañeros aficionados que tienen intereses similares. Disfrutamos la comunidad de un centro comercial local y entramos en contacto con otros quienes también están disfrutando de entretenimiento gratuito. Cada día, nuestras interacciones con otras personas son numerosas, pero convertirlas en un encuentro intencional es la clave para hacer evangelismo en la ciudad. Un contacto – o incluso una docena de contactos – no necesariamente permiten una relación duradera. Debemos vivir en la ciudad, lo que nos permite vivir la vida con nuestros vecinos, y que abre la puerta para conversaciones espirituales más profundas y para un evangelismo continuo a través de nuestro testimonio cotidiano.

 

*Este artículo continuará en la próxima entrada

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar la Adicción a la Pornografía – Parte 1 de 2

El siguiente es un artículo publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

Cuando apenas alcanzaba mi segunda década de vida, un amigo me introdujo a la pornografía.

Tan intrigante como era, yo sabía que estaba mal. Lo que no sabía, sin embargo, era que elegiría ir por un camino que me volvió adicto a esa tontería por más de 15 años.

Gasté dinero en mi adicción. Perdí relaciones a causa de mi adicción. Me entumí en mi relación con Dios a causa de mi adicción. Alcancé un punto en la vida donde pasaba más tiempo en mi adicción a la pornografía que fuera de ella.

Hablar sobre la pornografía aun siendo libre de ello, pone incómoda a la gente, especialmente los cristianos. Podemos ser bastante cerrados sobre ese tema. No nos gusta hablar de ese problema en sí, curiosamente, incluso a los que están libres de esa adicción. Algunos no quieren hablar acerca del “por qué” cuando se trata de la adicción o la libertad. Yo sí.

En Noviembre de 2013 celebré 6 años “sobrio” de la pornografía.

466117692

Aquí están 8 cosas que he aprendido a lo largo del camino:

1.- “Un Pequeño Problema” Sigue Siendo un Problema.

No te engañes.

No te engañes. Si miras pornografía, tienes un problema de adicción a la pornografía.

Estoy constantemente sorprendido del número de personas con las que hablo que piensan que si no ves pornografía frecuentemente significa que no tienes un problema. Quizás no tengas un problema tan grande como algunas otras personas, pero la comparación es un juego muy peligroso.

Un poquito es la base para mucho más. Debes detenerte antes de que se convierta en un problema más grande. Es como si alguien te dijera: “Pero… es que… ¡solo me inyecté un poquito de heroína esta semana! Si, así de ridículo te escuchas.

2.- Un Ciego No Puede Guiar A Otro Ciego.

Si empezaras un negocio, ¿le pedirías consejo a alguien que tiene poca o ninguna experiencia en negocios para preguntarle cómo iniciar? Por supuesto que no.

El poder de la comunidad es valioso, y hay algo sanador en la solidaridad de la gente que ha pasado las mismas luchas que tú. Todo eso está bien, es bueno.

Sin embargo, un ciego no puede guiar a otro ciego. Es como si hubiera un montón de gente con los ojos vendados dentro de una celda con la puerta abierta, tropezando unos con otros esperando encontrar la salida. Es una imagen mental divertida. Pero mal uso del tiempo.

Algo que no consideramos muy a menudo es buscar a alguien que ya no sea adicto y preguntarle cómo halló su libertad. Este es otro tipo de comunidad y de confesiones a los que quizás no estamos acostumbrados, pero también puede dar otro tipo de fruto.

3.- La Fantasía No Hace Que Desaparezca La Realidad.

Me di cuenta que tenía muchas guerras entre la fantasía y la realidad. Lo más loco es que cuando has terminado con la fantasía, te das cuenta que la realidad ha permanecido sentada esperando por ti cuando regresas a casa.

Justo como en cualquier otra adicción, si miras pornografía para lidiar con el estrés, o porque estás insatisfecho de alguna manera con tu vida, en realidad no estás resolviendo el problema, lo estás haciendo más complicado.

4.- El Matrimonio No Te “Curará.”

En verdad, no lo hará. El problema de la mayoría de la gente no es la falta de sexo. De hecho, probablemente tendrás que “desaprender” los deseos que llevas a la cama, a causa de tu adicción.

El matrimonio quizás pueda enmascarar el problema por un tiempo, pero no he conocido todavía a una persona que haya sido adicta a la pornografía antes de casarse y nunca la haya vuelto a mirar después de decir: “Sí, acepto”. Si no buscas ayuda antes de entrar a un matrimonio, simplemente terminarás lastimándote a ti mismo y mucho más a tu cónyuge.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

Las Despedidas Inevitables

Como misionero uno reconoce muy rápido que despedirse de muchas personas diferentes ocurre muchísimas veces cada año. Es frustrante, es triste, pero es una parte de ser misionero. En los últimos meses las siguientes dos hojas, con sus caricaturas e imágenes, nos han guiado en nuestra mudanza y mientras decíamos adiós a mucha gente en Guatemala con quienes hemos servido y a quienes hemos amado. Volveremos sin duda, pero que Dios bendiga nuestros últimos días en nuestra gira misionera y la mudanza a Costa Rica.  Será un tiempo emocionante, pero lleno de un montón de despedidas difíciles.

A %d blogueros les gusta esto: