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Hacia la Efectividad Misional: Los Movimientos de la Misión de Dios – Parte 3 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios es atractiva y encarnacional.

No sé por qué, pero tengo una fascinación con los yoyos. Ahora, yo no sé usar un yoyo. Aún así, encuentro divertido y entretenido la manera en que un hábil jugador de yoyo (si puedo usar ese término) lanza el yoyo con gran fuerza rítmica solo para hacerlo regresar con un rebote energético para ser lanzada hacia atrás y regresar a su punto de partida.

Regularmente uso el yoyo y su movimiento como una forma de describir la misión de Dios. Así como un yoyo, cuando es usado apropiadamente, tiene una función de “ir” y “venir”, también así la misión de Dios. Los misiólogos a veces hacen referencia a este ir y venir, como las fuerzas (movimientos) centrípeta y centrífuga de la misión de Dios.

El Movimiento Centrípeto de la Misión de Dios

El movimiento centrípeto (venir) de la misión de Dios se observa con mayor claridad en el Antiguo Testamento en la nación de Israel. Dios puso a Israel en medio de las naciones. En la Tierra Prometida ellos fueron llamados para ser luz a las naciones—para vivir de tal manera que las otras naciones fueran atraídas a Jerusalén (vea Ex. 19:5-6; Dt. 28:10; Is. 49:6). Como Israel encarnara y representara la vida de Dios (es decir, el reino de Dios), ellos debían ser una ‘señal atractiva’ para un mundo vigilante.

El movimiento centrípeto de la misión de Dios permanece como una parte del llamado misional de Dios para el pueblo de Dios en el Nuevo Testamento. En el Sermón del Monte, Jesús les enseñó a sus seguidores, “Ustedes son la sal de la tierra…Ustedes son la luz del mundo…Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mt. 5:13, 14, 16) Pedro usa un lenguaje similar que se encuentra en su epístola (1 P. 2:9-12).

La fuerza centrípeta de la misión expresa que la misión no se trata solamente de ir o hacer (misiones), también se trata de ser. Por lo tanto, la identidad y naturaleza del pueblo de Dios manifestado en la manera que ellos viven el mandato cultural, la Gran Comisión, y su relación con Dios se vuelve un elemento misional atractivo en medio de un mundo perdido y decadente.

El Movimiento Centrífugo de la Misión de Dios

El movimiento centrífugo (ir) de la misión de Dios se ve más claramente en el Nuevo Testamento—a pesar de estar presente en el AT en lugares como Josué 2, Jeremías 27 y Jonás. Sin embargo, de una forma más pronunciada, Jesús presenta el cambio de paradigma de ir cuando da la Gran Comisión (Mt. 28:18-20; Hch. 1:8).

La Gran Comisión enseña que la misión de Dios no solo es local, sino global. Y no es responsabilidad del mundo venir al área donde la iglesia local se encuentra, pero es la responsabilidad de la iglesia ir al mundo.

La Gran Comisión (así como Hch. 1:8) es iniciada en el libro de Hechos y debe ser continuada hoy en día. En lugar de que las personas vinieran a Jerusalén, los creyentes salieron desde Jerusalén. Algunos han tomado Hechos 1:8 y han creado una estrategia de misiones (centrífuga) que incluye misiones locales, misiones nacionales y misiones internacionales.

Aunque pienso que esto es de ayuda, también me gustaría que pensáramos en Hechos 1:8 como una misión transcultural, étnica, racial. En otras palabras, los creyentes judíos tenían que cruzar, centrífugamente, fronteras transculturales, étnicas y raciales para poder compartir el evangelio con aquellos que estaban lejos de Dios.

Esto es un punto importante para los creyentes que viven en un contexto urbano—por no mencionar para todos los cristianos, dado que vivimos en un mundo globalizado. Durante la última mitad del siglo, nuestro mundo ha experimentado urbanización—una afluencia de personas mudándose a las ciudades.

Por lo tanto, nuestras ciudades y sus áreas urbanas contienen mucha diversidad—comúnmente son multiculturales, multiétnicas y multirraciales. Y la realidad es que la diversidad no está desacelerando; si acaso está acelerando. Aquellos viviendo en o alrededor de centros urbanos tal vez encuentren sus propios habitantes de Jerusalén, de Judea, de Samaria y extranjeros.

El siguiente es un gráfico para ayudarnos a entender las diferencias entre los diversos grupos—que no sólo se encuentran alrededor del mundo, sino también donde vivimos, trabajamos y jugamos—la Iglesia ha sido y es llamada centrífugamente a alcanzar a todos, simultáneamente.

Observen que Hechos 1:8 es una descripción del libro de Hechos, no un orden que seguimos. En otras palabras, no alcanzamos primero nuestra Jerusalén, después nuestra Judea, y así sucesivamente.

Ya estamos, ahora, en lo último de la tierra. La misión es de cualquier lugar a cualquier lugar.

Pero todavía hay algunas cosas que podemos aprender acerca del tipo de personas que debemos alcanzar. He aquí una manera de pensar en esto.

  • Jerusalén – Cualquier lugar dentro de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe.
  • Judea – Cualquier lugar fuera de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe, pero que comparte una misma cosmovisión.
  • Samaria – Cualquier lugar de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe, que tiene una cosmovisión ligeramente diferente, a menudo es poco apreciado e incluso mal visto, pero que comparte algunas similitudes con ustedes.
  • Lo último de la tierra – Cualquier lugar fuera de la esfera cotidiana de influencia de su comunidad de fe que difiere radicalmente de la cosmovisión con algunas, o alguna, similitud.

Déjenme resumir esto.

La misión de Dios se mueve en dos direcciones.

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Primero, se mueve “atractivamente” (magnéticamente) a través de las vidas transformadas de su pueblo. Por tanto, es importante para las iglesias enseñar y equipar a los creyentes para vivir vidas transformadas, piadosas, que estén centradas en Jesús el rey y que demuestren la ética de su reino. La misión de la vida atractiva puede y dirige, a aquellos que están lejos de Dios, a preguntar “¿Qué debo hacer para ser salvo?”

Segundo, la misión de Dios se mueve “encarnacionalmente” (externamente) a través del pueblo de Dios siendo enviado a un mundo perdido, decadente y diverso. Por lo tanto, es importante para las iglesias enseñar, equipar, exhortar y proveer vías para que los creyentes participen en la misión mundial de Dios, de alcanzar a aquellos que están lejos de Dios, un movimiento que comienza con nuestros prójimos pero que se mueve a las naciones.

La misión de la vida encarnacional puede y dirige a la reunión de todas las naciones en un solo pueblo—gente de toda tribu, nación, lengua y pueblo (Ap. 5:9; 7:9). La próxima vez, hablaré acerca de la marca de una comunidad misional.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2016/december/towards-missional-effectiveness-movements-of-gods-mission-p.html

¡Estuvo Excelente! – Pero sin Poder de lo Alto

HOLY SPIRIT - FOIX

HOLY SPIRIT - FOIX (Photo credit: Wikipedia)

“¡Estuvo excelente! – Pero sin poder de lo alto”

Por Dra. Erika Ríos Hasenauer

Alguien le dijo al elocuente predicador que bajaba de la plataforma,

–       “Hermano, estuvo excelente su sermón, pero no sentimos a Dios hablándonos.”

¡Ay!  Que pedrada tan fuerte.  Pocas cosas tocan las fibras más sensibles del corazón como una verdad dicha en amor.  Esas palabras hicieron reflexionar al siervo, que se jactaba de ser un evangelista de renombre y quien tenía un don natural increíble para hablar, sin embargo algo estaba faltando.

Entre una agenda ocupada, le era difícil encontrar tiempo para estar a solas con Dios.  De forma que antes de dar ese sermón, simplemente hizo lo que nosotros hacemos muchas veces en la computadora “copy/paste”, de otro sermón que ya había dado en otro tiempo.  El resultado fue simplemente una buena pieza oratoria pero no convicción de ser palabras de Dios a su pueblo.

Cuando hace falta la sal en el ministerio, así como en la sopa, todo es insípido.  Por más calidad de los elementos, tiempo dediquemos a desarrollar programas, emprendamos grandes visiones en nombre del Señor, alimentemos a miles de huérfanos y ayudemos a todos los necesitados.

–       Sin Él, somos nada, dice Su Palabra.

–       En vano edificamos si Él no edifica la casa.

La sal es la misma presencia de Dios.  Nuestras agudas papilas gustativas saben cuando hay un microgramo de sal en una pizca de comida.  De igual forma discernimos cuando Dios está en el asunto.

Así como no podemos ocultar la lámpara debajo de la mesa, no podremos opacar la luz de Cristo y la presencia del Altísimo.

Cuando pasemos tiempo con Jesus, ¡se notará!  Cuando verdaderamente hagamos de la oración el pilar de nuestro ministerio y no estudios, seminarios, padrinos con fondos, los propios dones o talentos, ¡se notara!

Como aquella pequeña iglesia en el centro de África, cuya reunión de oración presencié un día hace tiempo. Nadie estaba de pie.  La presencia de Dios era tan poderosa, que todos estábamos postrados, ni siquiera de rodillas, al suelo, humillados, quebrantados, sintiéndonos tan pequeños e insignificantes ante la majestad divina.  Aun en nuestra calidad humana imperfecta, al Padre le plació darnos un simple susurro de Su presencia.  Había un avivamiento en esa iglesia.  Dios visitaba a Su pueblo con frecuencia.

Aunque algunos dicen que las visitaciones de Dios no son tan cotidianas en nuestros tiempos y contexto, lo que sí creo es que depende más de la actitud de búsqueda del pueblo lo que mueve el dedo de Dios,

–       Pídeme y te daré…

–       Búscame y me encontrarás…

–       Llámame y te abriré…

Para nosotros un pequeño toque, es mucho mas que lo que necesitamos, pero testimonios contemporáneos en diferentes partes del mundo parecieron indicar que Dios quiere moverse entre su pueblo nazareno.

El avivamiento sin embargo, debe comenzar individualmente, contigo y conmigo.

Comencemos hoy, a checar nuestras actitudes y a ver si las intenciones de nuestro corazón son las correctas.  ¡Oh, Dios, que tu presencia y poder sean evidentes en nosotros!

¿Cómo Ministramos en Lugares de Acceso Creativo?

¿Qué Nos Está Enseñando Dios a través de Misiones por Acceso Creativo?

Parte I

Hands and Salt1.- Misión es “relacional” de principio a fin.

Cuando nosotros como misioneros cruzamos las fronteras a áreas de acceso creativo, tenemos que dejar atrás lo familiar en cuanto a la vida de la iglesia institucional.  No somos llamados por títulos religiosos.  No tenemos templos, librerías cristianas, ni acceso directo a la sede denominacional.  Despojados de atavíos profesionales del ministerio profesional, nos encontramos reducidos a las bases fundamentales del ministerio en el nombre de Jesús.

Esto puede ser bastante inquietante al principio.  ¿Cómo podemos llamar a la gente? No tenemos iglesias abiertas con servicios o programas para invitarlos a asistir.

“Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo.  Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis como debéis responder a cada persona” (Col. 4:5-6).  Comenzamos a darnos cuenta de que toda conversación llena de gracia y sazonada con sal es esencial, como una manera para mostrar bondad hacia nuestros amigos y un genuino interés en sus vidas.

“Practiquen la hospitalidad” (Rom. 12:13).  Esas tres palabras simples se convierten en el principio primordial de un estilo de vida, mientras nuestros hogares comienzan a ser la base principal del ministerio.  Invitamos a amigos para almorzar, jugar, y tocar o escuchar música conjunto con nosotros en casa.  Eventualmente, cuando es el tiempo apropiado, les invitamos para reuniones de oración y estudios bíblicos.  Hemos aprendido que la hospitalidad es uno de los caminos más poderosos para mostrar el amor de Jesús, cuyo círculo tan amplio de relaciones incluía pobres, vagabundos, leprosos, prostitutas y cobradores de impuestos.

Familia ComiendoEste es el fenómeno de la encarnación encontrado en el Nuevo Testamento, comenzado con Jesús, continuado con la llenura de su Espíritu Santo en sus seguidores – Dios mismo con piel humano.  A través de la amistad, conversación y hospitalidad, la gente recibe el amor de Jesús manifestado en la vida de su pueblo.  Encarnar el ministerio es especialmente poderoso cuando estamos dispuestos a caminar junto a personas que sufren opresión y persecución.  El contenido intelectual del evangelio puede ser comunicado en libros y sermones.  Y es de vital importancia.  Pero el amor de Cristo se experimenta personalmente por gente no alcanzada cuando ellos encuentran este amor en las vidas transformadas de los discípulos de Cristo.  En contextos donde es usualmente difícil hablar del evangelio, buscamos maneras de vivir el evangelio y hacer la verdad.

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