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¡Está Bien, de Acuerdo! ¡Lo Siento!

Por Scott Armstrong

“Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo. No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí” (Sal. 50:7-8).

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(Leer Salmo 50:7-15)

Tengo mucha suerte de tener un hermano. Como él es solamente dos años menor que yo, tuvimos muchos amigos e intereses en común mientras crecíamos. Jugábamos mucho juntos y aún somos buenos amigos actualmente.

Pero obviamente hemos tenido nuestras peleas también. Recuerdo que mi mamá nos separó muchas veces mientras nos golpeábamos, me miraba y exigía, “di que lo sientes, Scott”.  Por supuesto, como un hijo obediente, con sincero remordimiento en mi corazón por lo que había hecho, murmuraba entre dientes, “lo siento,” y esperaba a que mamá saliera de la habitación para hacerle una mueca a mi hermano.

Si tú tienes un hermano o hermana, sabrás exactamente de qué estoy hablando. Hay maneras de decir “lo siento” genuinamente, y maneras de decirlo sin una pizca de arrepentimiento. Hay veces en que hemos pedido perdón de corazón, y hay veces en que sólo lo hicimos porque era lo que se supone que debíamos hacer.

“Misericordia quiero, y no sacrificio” (Mateo 9:13, Oseas 6:6). En el Salmo que acabamos de leer, Dios está exhortándonos otra vez a la obediencia.  Si yo le digo a mi hermano “lo siento”, y cinco minutos más tarde le hago lo mismo para irritarlo, ¿lo habré dicho de corazón? Dios está tratando con el mismo problema.  Muchos de sus hijos oran a Él o, en el contexto del Antiguo Testamento, le sacrifican toros y cabras, sin tener la intención de obedecerle. Él desea gratitud; Él quiere que “paguemos nuestros votos” –en otras palabras, que le obedezcamos (v. 14). Cuando lo buscamos sinceramente, Él nos librará (v. 15), pero quiere que vengamos a Él con humildad genuina y con un deseo real de obedecerle.

¿Cómo ha sido tu relación con Dios recientemente? ¿Has estado sirviéndole porque es lo que debes hacer o porque genuinamente lo deseas? ¿Ha brotado de tu corazón la obediencia, o ha sido meramente externa? Dios quiere que lo obedezcamos por amor y gratitud por lo que Él ha hecho. Ora en este mismo momento. Ese tipo de relación con Él puede empezar hoy.

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