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Amor que Rompe Barreras Culturales

Un devocional adaptado del comentario de William Barclay por Claudia Cruz Martínez:

“La mujer se sorprendió, ya que los judíos rechazan todo trato con los samaritanos. Entonces le dijo a Jesús:—Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana. ¿Por qué me pide agua para beber?” Juan 4:1-9

La historia de Jesús y la mujer samaritana es muy conocida, hay tantas enseñanzas que podríamos sacar de este pasaje, pero en este pequeño escrito la intención es reflexionar en la preeminencia del amor de Jesús sobre las barreras culturales.

Para iniciar debemos ubicarnos en Palestina, que solo tiene 200 kilómetros de Norte a Sur, pero que en los tiempos de Jesús estaba dividida en tres partes. Al norte se encontraba Galilea, al Sur Judea y en medio Samaria. En este momento Jesús no quería involucrarse en discusiones sobre el bautismo, así que decidió marcharse de Judea por un tiempo e ir a Galilea. Para ir por el camino más corto tenía que atravesar Samaria, esta ruta era la menos usada debido a la enemistad entre judíos y samaritanos. Para un judío la ruta más segura era cruzar el Jordán, subir el norte por la parte oriental, y volver a cruzar el Jordán a la altura de Galilea.  Esta ruta era doblemente larga. Jesús eligió la ruta más corta a través de Samaria, posiblemente no sólo por ganar tiempo sino también para cumplir con parte de su misión.

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En este pasaje podemos observar que Jesús rompe con las barreras culturales y raciales de la gente de su tiempo:

  1. Jesús se atreve a cruzar el territorio de Samaria.
  2. Los discípulos compran comida en alguna aldea samaritana (es poco probable que hubieran hecho esto por ellos mismos, de no ser porque Jesús se los pide).
  3. Jesús nos muestra su carácter real de humanidad, su cansancio, agotamiento y sed.
  4. Jesús muestra su amor y compasión al hablarle a una mujer; en aquel tiempo los hombres no podían entablar conversación con las mujeres, ni siquiera dirigir una palabra a ellas. Esta mujer hubiera huido avergonzada si algún líder religioso de su época le hubiera hablado. Sumado a esto, la personalidad de ella pone al descubierto su condición de pecadora (por la hora en que ella va a sacar agua del pozo).
  5. Jesús rompe con la barrera racial, esta mujer era samaritana. La lucha entre judíos y samaritanos es muy vieja. Por eso la mujer se sorprendió de que Jesús le hablara, Jesús rompe con prejuicios de países y razas.

¿Qué barreras culturales tenemos que derribar hoy? ¿Qué barreras se han infiltrado y cultivado en nuestras iglesias? ¿Cuándo fue la última vez que te atreviste a cruzar fronteras para dar un mensaje de esperanza y amor?

“Aquí estaba el Hijo de Dios cansado, agotado y sediento. Aquí está el más santo de los hombres escuchando comprensivamente una triste historia. Aquí estaba Jesús rompiendo las barreras del nacionalismo y de la costumbre judía ortodoxa. Aquí está el comienzo de la universalidad del evangelio; aquí esta Dios amando al mundo de tal manera, no en teoría, sino en acción.” –William Barclay

*Claudia Cruz sirve como pastora de jóvenes en la Iglesia del Nazareno Betania en Ciudad Hidalgo, Oaxaca y es coordinadora de Misiones Globales para el Área México.

¿Cuál es la Prisa?

Escrito por: Howard Culbertson / Trad. por: José Samuel Mérida

“¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura.” Juan 4:35

tiempo de cosechaA través de los años, las referencias que hizo Jesús a campos listos para la cosecha han dado lugar a la pasión por el evangelismo mundial. Hoy por hoy, hay sermones y alabanzas que hablan de la idea de la cosecha. La alabanza “Días de Elías”, por ejemplo, dice: “Son días de gran cosecha, los campos listos están.”

En las exhortaciones regristradas en Mateo 9 y Lucas 10, Jesús habló de la necesidad de obreros para recoger la cosecha. En Juan 4, las palabras de nuestro Señor indican la urgencia de esta tarea. Posponer la cosecha de un fruto maduro usualmente resulta en que se pudra y la sensación de haber perdido el tiempo preparando el terreno, sembrando, fertilizando, limpiando y regando el cultivo.

Los versículos 4-42 de Juan 4 ocurrieron en un pozo de 2,000 años de antigüedad. Jesús y sus discípulos se habían detenido ahí durante un viaje al norte de Jerusalén a Galilea. En este viaje en particular pasaron por Samaria, una región que era discriminada racialmente por los judíos.

Cuando pasaron por Sicar, los discípulos dejaron a Jesús en la antigua fuente de agua y se fueron a buscar comida. Mientras no estaban, una mujer vino a sacar agua. Para sorpresa de la Samaritana, el hombre judío en el pozo le pidió agua para beber. Luego, le habló del tipo de agua que podía satisfacer su sed para siempre.

Cuando los discípulos llegaron con el almuerzo, la mujer se fue a llamar a sus vecinos para que conocieran a alguien que bien podría ser el Mesías Prometido. A medida que la gente de Sicar se fue acercando, Jesús rogó a sus discípulos que abrieran los ojos y vieran los campos listos para la cosecha. Como la gente eran “los campos” a los que Jesús se refería ese día, es fácil imaginarlo señalando hacia los samaritanos que se acercaban – mismos que los judíos odiaban – mientras les decía, “Abran los ojos y vean…”

Jesús utilizó una frase muy común de la época: “Todavía faltan 4 meses para la cosecha.” Nunca he escuchado a alguien decir eso en este tiempo. Sin embargo, sería lo mismo cuando en la actualidad decimos, “¿Cuál es la prisa?” y “¿Por qué tanto escándalo?” A los que tienen el sentido de urgencia sobre la proclamación del evangelio, Jesús dijo, “¡Vean los campos! Están listos.”

Al usar la metáfora de la cosecha, Jesús decía, “Su tarea es urgente.” Hablar de evangelismo mundial como una cosecha nos dice que tenemos ventanas de oportunidad que se abren y se cierran. La cosecha no puede posponerse hasta el próximo mes. Cuando los frutos maduran, se deben cosechar inmediatamente.

Cada día, decenas de miles de personas parten a la eternidad sin haber escuchado de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¿No es esa una cosecha madura echándose a perder? Entonces, ¿Cuándo tendremos ese sentido de urgencia?

Enlace: http://corazondelamision.blogspot.com/2013/07/cual-es-la-prisa.html

“Y Serán Testigos en…”

La misión que el Señor dejó a su iglesia es para que cada hijo de Dios cumpla con ella, no sólo dentro de las puertas del templo, sino sobre todo fuera de ella. El mandato dice: “Mientras van” (traducción literal del origen griego), “id y haced discípulos a todas las naciones.”

Hoy día hay miles de pueblos que todavía no conocen el evangelio de justicia y salvación.  Es nuestra misión y responsabilidad predicarles el mensaje del evangelio antes de que Cristo venga. No podemos tranquilizar nuestra conciencia diciendo que “el Señor tendrá misericordia de ellos.” Eso sería de parte nuestra una irresponsabilidad y rebeldía contra Dios.

Lamentablemente a veces creemos y obedecemos más al enemigo de Dios que a Cristo nuestro Señor. El enemigo con frecuencia nos dice: “Si tienes tantos para ganar aquí en tu comunidad… ¿por qué te preocupas por los que están tan lejos”? Y así somos dominados por una mentalidad localista, cerrada y mezquina. Por supuesto, si no estamos dispuestos a compartir las buenas nuevas con los cercanos… ¿cómo podremos hacerlo en contextos y comunidades alejadas?

Sin embargo, alguien ha dicho, “Si la Iglesia hubiera esperado hasta que todo Jerusalén fuera salvado y hasta que todos sus problemas sociales fueran solucionados antes de haberse extendido el evangelio a otras partes, la Iglesia todavía exisitiría unicamente en Jerusalén.” Por eso los apóstoles y la Iglesia primitiva no esperaron a que toda Palestina fuera cristianizada para enviar a Pablo y Bernabé a los gentiles. Los metodistas del siglo XVII no esperaron ganar toda Inglaterra para enviar misioneros al nuevo mundo. Hechos 1:8 dice que seremos testigos en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra.  Seremos testigos a la vez en los cuatro lugares.  A veces no lo hemos escuchado así, ¿verdad? ¿Qué tiene que ver esta promesa contigo hoy?

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