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Espejito en la Pared…

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“Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles.  Y se enojó Saúl en gran manera” (1 Samuel 18:7-8).

“Y nosotros seremos también como todas las naciones…” (1 Samuel 8:20).

“El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano” (Lucas 18:11).

Hace dos semanas escribí acá una entrada que se llamaba “¿Cómo Medimos la Iglesia?” He estado pensado mucho en esto y hoy Emily y yo leímos un devocional usando los tres versículos de arriba para demostrar que no debemos enfocarnos en lo que otros hacen o tienen.Vaca Soñando: Grama Más Verde Claro, reconocemos eso pero si estás como yo, caes a menudo en el tropiezo (¿y a veces el pecado?) de compararte con alguien diferente que está ministrando “mejor” con “más” alcance.

¿El dicho parece cierto a veces, no? “La grama es más verde del otro lado de la cerca.”  Pero, aunque podemos aprender de otros y podemos aun emularles, debemos medirnos en la luz de Dios y su Palabra.  Cristo debe ser nuestra regla.  ¿Somos como él? ¿Está nuestro ministerio guiando a otros a su semejanza?

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.  ¿O no os conoceís a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros?” (2 Cor. 13:5).

¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 2)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 2)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

La Biblia advierte contra desviarse inconscientemente o conscientemente rechazar a Cristo. Advertencias, como la de Hebreos 2:1, nos recuerdan de esa posibilidad. ¿Cómo nos desviamos? De la misma manera que los esposos o que los padres son negligentes y descuidan sus relaciones y se separan, de la misma manera los cristianos pueden cambiar sus prioridades y no colocar a Dios en el primer lugar en cada aspecto de sus vidas. El daño es sutil, pero real.

Hebreos habla de rechazar a Cristo conscientemente en 6:4-6 y 10:26-27. Algunas personas han interpretado estos pasajes como que quieren decir que un cristiano no puede ser perdonado de sus pecados luego de aceptar a Cristo. Si esta interpretación es verdad, entonces tenemos solo una oportunidad de arrepentirnos en esta vida.

El balance de las Escrituras no apoya esta interpretación, creo que estos pasajes quieren decir que tales pecados no podrán ser perdonados mientras la persona se mantenga en una actitud o mentalidad de rechazo al Señor.

La Biblia ofrece ejemplos de gente que confió en Dios para su salvación, que lo adoraron, hicieron su voluntad, y más tarde en sus vidas lo rechazaron. Dios bendijo a Saúl sin reparos, fue el primer rey de Israel. Al final, Dios lo rechazó como rey porque le dio las espaldas al Señor y lo desobedeció (1 Samuel 15:11).

Jesús invitó a Judas a servir en una posición de honor como uno de sus 12 apóstoles. Probablemente Jesús lo escogió en base a su talento, sus habilidades y potencial. Aún así, al final, Judas rechazó a Jesús.

Creemos que la referencia de Pablo sobre Himeneo y Alejandro en 1 Timoteo 1:19-20 sugiere que eran cristianos que rechazaron a Jesús. Sus blasfemias hicieron naufragar su fe. Saúl, Judas, Himeneo y Alejandro, todos ejemplifican a gente que siguieron a Dios pero que luego renunciaron a su compromiso con Él.

Continuamos mañana con la última parte…

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