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La Bicicleta Precaria

“La vida es como montar una bicicleta; para no perder el equilibrio tienes que seguir moviéndose.”–Einstein

No soy tan viejito (cállense todos ustedes jóvencitos), pero he podido ver a muchas iglesias y muchos ministerios que están en un proceso difícil de balancearse entre dos realidades. De un lado hay una realidad que se llama tradición. Esa realidad es importante y de hecho ha formado mucho del carácter del ministerio a través de los años. Dios ha hecho grandes cosas muchas veces en esta realidad. Del otro lado hay otra realidad que se llama cambio. Usualmente la comunidad que rodea la iglesia vive de este lado y parece chocar contra la tradición.

He observado que iglesias que se paran firmemente en una realidad sin hacerle caso a la otra usualmente marchitan y mueren dentro de algunos años. La iglesia que se mantiene firme en tradición sin cambiar rápidamente llega a ser irrelevante. La iglesia que se tira al cambio sin importar la tradición pierde muchos miembros, y peor, no puede ofrecer algo profundo a la cultura que les rodea.

Nuestro llamado es permanecer en la bicicleta, balanceándonos entre Cambio y Tradición. Pero lo esencial es seguir moviéndose. Muchas iglesias saben que tienen que mantener el equilibrio entre las dos realidades, pero no siguen en moción. Esperan hasta que saben 100% qué hacer o qué no hacer, qué programa funciona o qué estrategia es lo mejor. ¿Has tratado de balancearse en una bicicleta sin moverse? No es una experiencia tan agradable y muchas iglesias están justo en ese apuro.

Montar la bicicleta que se llama ministerio requiere que siempre nos movamos. Dios aclara su llamado y su voluntad no a siervos que se quedan sentados esperando alguna confirmación del cielo, sino que a ellos que están ministrando, que están siempre en moción.

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