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¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 1)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 1)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

Esta semana fui a una tienda y pensé dos veces sobre lo que había comprado al llegar a la caja registradora. Es que había un cartel que decía: “Todas las ventas son definitivas. No aceptamos devoluciones”.

¿Qué? ¿Puedo comprar con toda libertad cualquier artículo, pero más tarde no puedo cambiar de opinión? Esto no me agradó. Muchos cristianos creen que este concepto describe la forma en que Dios también actúa con la salvación. Piensan que pueden aceptar la oferta de la salvación que Dios otorga, y que esa salvación se vuelve definitiva una vez que ese regalo es aceptado. Creen que no hay manera de volver atrás.

Los wesleyanos creemos que Dios desea que cada persona escoja seguir a Cristo o no, en vez de que Él tome esa decisión.

También creemos que da el libre albedrío para que durante el resto de su vida la elección de esa persona sea fortalecida o rechazada. ¿Por qué creemos de esa manera? La Biblia abunda con referencias, advertencias, y ejemplos de cristianos genuinos que se desviaron y tomaron otros caminos.

Considere las siguientes referencias bíblicas. Hebreos 3:12-14, escrito a los creyentes, advierte “que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad” y nos exhorta a “que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”

De la misma manera, Hebreos 6:11-12 anima a los creyentes a ser diligentes “hasta el fin, para plena certeza de la esperanza….” Los induce a que no sean perezosos y enfatiza a los santos que ejerciten las virtudes de la fe y la paciencia hasta que hereden las promesas.

Hebreos 10:38 repite el mismo principio bíblico de que el justo vive por la fe en Dios. Luego muestra la otra cara de ese principio, diciendo que si retrocede o renuncia a esa fe, no agradará a Dios.

Las tres referencias implican la opción de negar a Dios. Algunas personas dirán que cualquier cristiano que rechaza a Cristo nunca creyó verdaderamente. Pero, estos pasajes no cuestionan la autenticidad original de la fe de aquellos que retrocedieron.

Continuamos mañana con la segunda parte…

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