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La Droga de Yo

Durante estas dos semanas hemos estado compartiendo algunas reflexiones sobre el libro Blue Like Jazz, escrito por Donald Miller.  Hoy escuchémosle hablar sobre la raíz del pecado:

“Me pregunto si yo soy como el loro en el poema de Lewis, balanceando en la jaula, recitando a Homero, todo el tiempo sin tener idea de lo que estaba diciendo. Yo hablaba sobre amor, perdón, justicia social; tuve rabia contra el materialismo americano en nombre del altruismo, pero ¿tengo control aun de mi propio corazón? La mayor parte del tiempo lo gasto pensando sobre mí mismo, agradándome a mí mismo y cuando termino no hay nada para compartir con los necesitados.  Seis billones de gente viviendo en este mundo y yo sólo pienso en uno. Yo” (21-22).

“Yo sé ahora, por experiencia, que el camino al gozo serpentea a través de este valle oscuro.  Pienso que cada humano bien adaptado, se ha ocupado de lleno con su propia depravación. Nada va a cambiar en el Congo hasta que tú y yo descubramos lo que está mal con la persona en el espejo” (23).

“Es como una película donde el actor principal cree que la vida es una obra sobre sí mismo, que todos los demás personajes son sólo actores con papeles menores en la historia que se centra alrededor de él.  Mi vida se sentía como eso.

La vida era una historia sobre mí porque yo estaba en cada escena.  Por lo tanto, yo era el único en cada escena.  Yo estaba dondequiera que iba.  Si alguien entraba mi escena, me frustraba porque perturbaban el tema general de la obra, es decir, mi confort o mi gloria. Los demás eran personajes anodinos en mi película, personajes sin vida.  Algunas veces tenía escenas con ellos, diálogos, y hablaban sus líneas y yo las mías.  Pero la película, la gran película que se extiende de Adán hasta el Anticristo, era sobre mí.  No te lo hubiera dicho hace tiempo, pero yo vivía así” (180).

“He oído hablar a adictos sobre los temblores y ataques de pánico y las subidas y las bajadas de resistencia a sus hábitos.  Y hasta cierto punto los entiendo porque he tenido hábitos propios, pero ninguna droga es tan poderosa como la droga de uno mismo.  No carril en la mente, es tan profundo como la que dice que yo soy el mundo, el mundo me pertenece, y toda la gente son personajes en mi obra.  No hay adicción tan poderosa como la adicción a uno mismo” (182).

“Si no estamos dispuestos a levantarnos en la mañana y morir a nosotros mismos, tal vez deberíamos preguntarnos si somos o no verdaderamente seguidores de Jesús” (185).

La Ensalada de Frutas en el Plato de Misiones

Escrito por Esther Quezada, de Ensenada, Baja California, México quién está sirviendo como misionera voluntaria en Jóvenes en Misión

Estoy participando en el proyecto de Jóvenes en Misión y estoy muy feliz. Soy muy feliz de participar en asuntos que ayudan al crecimiento del reino de Dios. Sin embargo, creo que me estoy ayudando a crecer mi “yo”… perdón, a menguar mi “yo”. Todo esto gracias a Dios; sin Él no podríamos hacer nada.

Ha sido un tiempo maravilloso estar conviviendo con personas de diferentes estados y países. La verdad he aprendido mucho en estas dos semanas de convivencia, Dios me ha dado la oportunidad de poner en práctica los frutos del espíritu, sobre todo la paciencia =). Quizás es más fácil llevar a cabo el ministerio a mi manera, pero vale la pena formar un equipo con gente de diferentes culturas y con varias personalidades. Me gustan mucho las diferencias que tenemos, hasta las cosas básicas como la comida y los horarios para comer. Todo es emocionante.

Y ya que hablamos de comida y diferencias me vino a la mente la ensalada de frutas. Creo que somos una ensalada de frutas, porque a pesar de nuestras diferencias podemos formar algo rico, algo que nutre, alimenta y es apetitoso para la gente, desde luego, hablando espiritualmente. Ahora, no quiero que piensen, “¿Por qué está ella hablando de comida? ¡Estamos pasando hambres y ella es muy comilona!”

Doy gracias a Dios por permitirme estar viviendo esta experiencia, sobre todo por mostrarme lo mucho que tiene para mi vida, lo mucho que me falta por crecer y todo lo que llevo recorrido.

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