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La Iglesia En El Caos

Por: Rev. Craig Shepperd

Resumen: Este ensayo analiza quién debe ser la Iglesia en medio del sufrimiento, el quebrantamiento y el caos.

“¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.” Lucas 10:36-37

En medio del caos, alejamos a las personas o corremos hacia ellas. Jesús demuestra el deseo de Dios de correr hacia el caos y el sufrimiento a través de su encarnación. [1] Donde hay caos y quebrantamiento, Jesús se encarna y hace su morada entre nosotros.[2] Él elige convertirse en nuestro prójimo en nuestro quebrantamiento. Por lo tanto, este se convierte en el llamado de la Iglesia a responder de manera similar al sufrimiento, la ruptura y el caos en nuestro mundo.

Sin embargo, para que podamos responder de manera amigable a nuestro prójimo (justicia, amor, misericordia, compasión, perdón), debemos estar dispuestos a identificarnos con los heridos y los quebrantados. Si esta pandemia ha hecho algo, es que nos ha acercado a un campo de juego nivelado. Todos necesitamos del prójimo. Por lo tanto, el llamado de la Iglesia es a funcionar como un microcosmos del Reino de Dios. Es precisamente el Reino de Dios el que proporciona un espacio donde las personas se unen como hermanos y hermanas. [3] Para que la iglesia abrace su llamado, debe permitirse entrar en solidaridad con aquellos que experimentan quebrantamiento y caos. Cuando elegimos la compasión, vemos más allá de nosotros mismos para poder vivir como una ciudad en una colina. La Iglesia será una ciudad que vive a la luz de otra sabiduría, como un signo del reino venidero de Dios. Este tipo de vida no ve la necesidad de acumular productos de higiene personal. [4] Este tipo de vida no cede ante la idea de escasez. La Iglesia se muda al vecindario y ejemplifica el amor al prójimo como Jesús nos amó. Para que podamos realizar tal tarea, quizás puedo ser tan audaz como para invitarnos a algunas prácticas de vecindad que el mundo necesita desesperadamente en esta temporada en particular.

Compasión: la voluntad de entrar en el dolor y la ruptura de otro.

Reconciliación: a menudo pensamos que la obra de Dios en nosotros es hacer que nuestra relación con él sea correcta. Esto podría ser cierto. Sin embargo, no olvidemos tampoco el deseo de Dios de que nos reconciliemos unos con otros. Que Dios nos ayude a vivir en una relación correcta con toda la humanidad.

Generosidad: podemos dar nuestros recursos y a nosotros mismos tan libremente como Dios nos lo ha dado.

Gracia/ Misericordia: el caos a menudo hace que las personas hablen y actúen de formas que están fuera de la normalidad (o tal vez si sean lo normal para ellos). ¿Puedes ser alguien que permita a otros expresar su dolor y confusión sin necesidad de corregir el mal que se te hizo o llevar la cuenta de los agravios?

Lamento: “es venir junto a los que lloran, sentarse con ellos en el silencio y reconocer allí que en la creación interconectada de Dios, su dolor es nuestro dolor”.[5]

Obviamente, esta no es una lista exhaustiva. ¿Qué le agregarías?

En un mundo en busca de esperanza y lleno de miedo, ojalá que la Iglesia responda al llamado a ser la presencia no ansiosa de Jesús en el mundo. Que podamos mudarnos al vecindario y dar a conocer el Reino de Dios en la tierra como en el cielo. Este es nuestro llamado. Vamos a los lugares rotos. Hacemos nuestros hogares donde hay sufrimiento. Entramos en el caos de la vida. Si la iglesia hace esto, encontrará que la obra transformadora de Dios hace que todas las cosas sean nuevas.[6]

 

[1] Filipenses 2:6-7

[2] Juan 1:14

[3] David E. Fitch. Faithful Presence: Seven Disciplines that Shape the Church for Mission. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press), 113.

[4] Richard B. Hays. The Moral Vision of the New Testament: A Contemporary Introduction to New Testament Ethics. (San Francisco, CA: Harper), 337.

[5] C. Christopher Smith and John Pattison. Slow Church: Cultivating Community in the Patient Way of Jesus. (Downers Grove, IL: InterVarsity Press), 115.

[6] Apocalipsis 21:5

Tomado del sitio web del Reverendo Craig Shepperd

La Banda Del Ya, Pero Todavía No

Por: Rev. Craig Shepperd

En mi publicación anterior, dije que la Iglesia vive la vida en medio del “ya, pero todavía no”. El ministerio, muerte, resurrección y ascensión de Jesús ha provocado el amanecer de la venida del Reino de Dios, tanto en la tierra como en el cielo. Sin embargo, somos muy conscientes de que todavía no experimentamos el Reino de Dios en su finalización. Es el papel de la Iglesia proclamar la esperanza de que Dios traerá la posibilidad máxima junto a lo que se siente como la batalla final.

Le pido a la Iglesia a que se active buscando participar en la acción de Dios, alineando nuestras acciones con las de Dios. La Iglesia no solo debe desear el futuro venidero de Dios, la Iglesia debe ser una encarnación de ese futuro en el mundo al participar de su sufrimiento, y ser testigo de la acción de Dios en él. No necesariamente estoy promoviendo más programas, más grandes y mejores. En algún momento se requerirá una estructura, pero no debemos mirar hacia la iglesia (personal, presupuesto, edificio, programas) para aliviarnos de nuestra propia responsabilidad personal de ser la Iglesia.

Entonces, ¿cómo podríamos convertirnos en una fuerza activa usada por Dios?

Mi ministerio ha sido muy influenciado por Isaías 11:1-9.[1] El pasaje familiar y poético comienza con un desconcierto, una planta madura de la que nada podía crecer. La esperanza se había perdido por completo, hasta que apareció un brote que presentaba una señal de vida. “El oráculo promisorio, por lo tanto, articula la llegada de una nueva figura real en el futuro que representará positivamente todo lo que es mejor en el poder real, todo lo que los reyes davídicos hasta ahora no habían logrado“.[2] Dios dará nueva vida al que viene.

Éste vendrá con sabiduría y comprensión, poder y justicia. A diferencia de los reyes anteriores a él, éste asegurará la paz y la equidad. Intervendrá en nombre de los pobres, hablará por aquellos sin voz y levantará a los más vulnerables.[3] El teólogo del Antiguo Testamento, Walter Brueggemann, afirma:

Es imposible exagerar la importancia crucial de esta visión de la justicia para el futuro rey ideal, cuya importancia es evidente en una sociedad como la nuestra, en la que el poder gubernamental está en gran medida en manos de los ricos y poderosos y se opera casi exclusivamente para su propia ventaja y beneficio. Tal disposición de poder público es una contradicción completa de la visión bíblica del gobierno.[4]

En el versículo 6, el poeta pasa a un nuevo campo de imágenes al anticipar una creación transformada. Usando el reino animal como metáfora, el autor revela el reino venidero. Las figuras de “cordero y león” nos son familiares, pero todavía tenemos que comprender su importancia para la política y la conducta humana. El poeta imagina un tiempo próximo en el que se superarán todas las relaciones de hostilidad y amenaza. Cuando el mundo se gobierne correctamente, el rey venidero no solo hará lo que el mundo piense que es posible, sino que también hará lo que el mundo piense que es imposible. “El poema trata sobre una transformación profunda, radical e ilimitada en la que nosotros, como el león, el lobo y el leopardo, no tendremos hambre de lesiones, no tendremos que devorar, no anhelaremos el control, no nos apasionará la dominación”.[5] Nuestros apetitos cambiarán, y lo que buscaremos serán las marcas del camino del cordero y el león.

¿Qué significa estar activos?

La Iglesia debe buscar y vivir la armonía.

La Iglesia debe estar dispuesta a ponerse en el lugar de los demás mientras muestra compasión.

La Iglesia debe tomar la toalla y el lebrillo como lo hizo Jesús al servicio de los demás, dándose a sí misma por el bien del mundo.

La Iglesia debe ser un anfitrión hospitalario.

La Iglesia debe mantener la esperanza en un mundo que la anhela desesperadamente.

La Iglesia debe ofrecer responsabilidad para que todos podamos crecer a semejanza de Cristo, lo que refleja las formas del cordero y el león.

La Iglesia debe ser un lugar donde se practica el perdón.

Jesús encarna todo esto. Él demuestra que el cordero y el león viven para nosotros. Ahora, nos invita a vivir hacia el todavía no, por el poder que ya le ha sido otorgado y comparte con nosotros.

¡Qué comience a tocar la banda! Siento que viene una canción …

 

[1] Este viaje inició en la universidad, bajo la influencia de mi profesor, el Dr. Steve Green, y continuó tomando forma con la filosofía pastoral del Dr. David Busic.

[2] Walter Brueggemann. 97.

[3] Isaias 11:2-5.

[4] Brueggemann. 101.

[5] Brueggemann. 103

Ausente Pero Presente

Por:  Rev. Craig Shepperd

Hace unas semanas celebramos el Domingo de Resurrección. En esta temporada se nos recuerda que, en la resurrección, tenemos una gran esperanza. Jesús ha vencido el pecado, la muerte y la tumba. La Iglesia, por lo tanto, sirve al mundo al proclamar esta esperanza. Señalamos a la gente esta verdad: a pesar de la ausencia corporal de Jesús, Él todavía está muy presente entre nosotros. Al mismo tiempo, estamos lidiando con la realidad de una pandemia que parece sofocar esta esperanza. Es un recordatorio de que nos encontramos en medio de lo que “ya está hecho” y lo que “todavía no está hecho”.

La obra de Jesús en la cruz y su culminación en la resurrección es final. No hay nada que podamos agregarle, y ciertamente no hay nada que podamos quitarle. La Iglesia es a la vez participante en este Reino existente y también espera lo que aún no se completa y que está por venir. Lo anticipamos; imaginamos la superación definitiva. Es el papel de la Iglesia proclamar la esperanza de que Dios se moverá para presentar la posibilidad máxima junto a lo que se siente como la batalla final. Debemos continuar buscando y proclamando la promesa de que Dios está actuando para transformar la posibilidad en una realidad de amor y paz, una realidad en la que se elimine la lucha que parece estar siempre amenazándonos.

El trabajo de la cruz y la victoria de la resurrección engendran esperanza. La esperanza confía en las promesas de Dios. La esperanza busca la acción de Dios que produzca una nueva realidad. Esta realidad es la continuación del Reino venidero de Dios. Es más que optimismo. Andrew Root afirma: “El optimismo se sitúa en la realidad actual, deseando aprovechar al máximo cada experiencia individual. Pero la esperanza se arrodilla frente a la historia de esta realidad, anhelando que la acción de Dios produzca una nueva realidad en la que todo se reconcilie y se redima”.[1]

Así que, para que la Iglesia sea fiel proclamadora de esta esperanza, debemos estar activos. Busquemos participar en la acción de Dios, colocando nuestras acciones en línea con las acciones de Dios. La Iglesia no solo debe desear el futuro venidero de Dios; debe ser una encarnación de ese futuro en el mundo al participar en su sufrimiento y ser testigo de la acción de Dios en él. Jesús no quiere que su Iglesia se comprometa racionalmente con un conjunto de creencias y hechos. El discipulado no se trata simplemente de la Escuela Dominical. Desafortunadamente, nos hemos convertido en acumuladores de conocimiento bíblico y hemos abandonado nuestra misión más allá de los muros. Jesús nos está llamando a probar una nueva realidad, “a reconocer que, como sus discípulos, estamos participando en la acción misma de Dios[2] para traer el Reino tal y como está en el cielo. Somos colaboradores, no lo hacemos realidad. Nosotros vivimos en ello. Lo re-creamos, incluso si aún no está completamente aquí.

La ausencia física de Jesús no significa que nos abandone. No es una pérdida de esperanza. Es un cumplimiento de la esperanza, y para la Iglesia, es una invitación a proclamar esa esperanza. Nuestra presencia, nuestra actividad en el mundo como portadores de la esperanza de Dios, es la encarnación de Jesús en el mundo que dice: “Yo soy la resurrección y la vida[3].

Entonces, debemos estar presentes.

 

[1]Andrew Root. Unlocking Mission and Eschatology in Youth Ministry. (Grand Rapids, MI: Zondervan), 2012.  64

[2] Ibid. 34.

[3] Juan 11:25

Una Iglesia Con Crisis de Identidad

Por: Rev. Craig Shepperd

Resumen:  Este ensayo trata sobre la oportunidad que la crisis actual de COVID-19 presenta a la iglesia para reclamar su identidad misional. Sugiere que la Iglesia se ha vuelto tan cómoda haciendo Iglesia que olvidamos ser la Iglesia. Desde entonces, esto se ha convertido en lo que queremos decir cuando nos referimos a la Iglesia. Es muy individualista y con muchos compartimentos, y está impulsada por programas.

El carácter chino para expresar la idea de “crisis” combina otros dos caracteres: uno para “peligro” y el otro para “oportunidad”. Sugeriría en términos de identidad, que esto es exactamente lo que la crisis COVID-19 también proporciona a la Iglesia: peligro y oportunidad. Sin entrar en los detalles necesarios sobre cómo llegamos aquí, la Iglesia ha caído en algunos patrones peligrosos que deberían hacernos cuestionar nuestra identidad. Después de todo, ¿qué debe hacer la Iglesia si no puede reunirse para pasar por la rutina religiosa? Si bien estoy muy a favor de que nos congreguemos, parece que algunos hábitos realmente buenos han comprometido nuestra razón de existir.

En su libro, Adoptive Youth Ministry, Chap Clark describe cómo evoluciona una idea. “Para que una idea pueda ir a cualquier parte, debe tener algún tipo de estructura que le dé piernas”.[1] Las estructuras no solo son importantes; son buenas, es decir, siempre que la idea siga siendo dinámica y se le dé espacio para generar otras ideas. La Iglesia fue / es idea de Dios. Una idea que capacitaría al Cuerpo de Cristo a través de la obra del Espíritu Santo para dispersarse en el mundo como Sus agentes de misión, justicia y gracia. Sin embargo, la idea de la Iglesia se ha institucionalizado, sofocando así el movimiento dinámico del Espíritu que trae un foco de creatividad por el bien de la misión. Entonces, hoy, muchos de nosotros estamos más preocupados acerca de cuándo será la próxima vez que podremos volver a estar juntos en nuestro edificio, en lugar de como Dios puede movilizar a la Iglesia para la misión en el presente. ¿Por qué? Porque nuestra práctica individualista, un tanto privatizada, de la religión tiene como rehén la identidad de la Iglesia.

Claro, decimos que sabemos que la Iglesia es la gente y que el edificio es solo un lugar, pero, a decir verdad, estamos unidos por un lugar de residencia. Darrell Gruder sugiere: “la iglesia se debe preguntar, ¿nuestras estructuras y nuestras suposiciones sobre la naturaleza y el propósito de la Iglesia ya no son adecuadas para el tiempo y el lugar en el que vivimos actualmente? ¿Podría ser que tanto nuestra organización como nuestras presuposiciones se hayan desalojado de los amarres del mensaje bíblico?”[2]

Si perpetuamos el statu quo, la Iglesia en muchos aspectos seguirá siendo obsoleta (no el mensaje). Sin embargo, esta crisis nos ofrece la oportunidad de volver a imaginar lo que significa estar unidos por el bien del mundo[3], no solo el nuestro. En estos días podemos volver a aprender quién es Cristo y de qué se trataba su vida en el ministerio.[4]

Quizás la Iglesia resurja como una presencia en nuestra cultura, no desde un lugar de privilegio,[5] sino desde una vocación que nos llama a encarnar el amor de un Jesús comprometido con la misión y la restauración de las relaciones. La Misión no es un programa, y ​​no es opcional. “La esencia de la iglesia es misional, ya que la acción de Dios de llamar y enviar, forma su identidad[6]. Entonces, como Iglesia, vivamos como lo que somos: enviados de Dios.

[1] Chap Clark. Adoptive Youth Ministry. (Grand Rapids, MI: Baker Academic), 2016. 13

[2] Darrell L. Gruder. Missional Church: A Vision for the Sending of the Church in North America. (Grand Rapids, MI: Eerdmans), 1998. 78-79.

[3] Génesis 12:2; Oseas 1:10; 1 Pedro 2:9.

[4] Lucas 4:18-19; Lucas 19:10; Juan 4:34; Juan 6:38-39; Juan 10:10; Juan 17; Filipenses 2:6-11.

[5] La iglesia en los Estados Unidos insiste en regresar y restablecer su lugar como la brújula moral en la sociedad. Sin embargo, la avenida que se usa comúnmente no es misional. Es política. Esta es rara vez, si es que alguna vez, la postura de la Iglesia de Jesucristo. Por lo tanto, no debemos navegar nuestra misión con la esperanza de que el imperio nos otorgue autoridad, recuerda que nuestra misión se demuestra y el poder se otorga a través del trabajo de Jesús en la cruz y culmina con su resurrección.

[6] Gruder, 82.

Tomado del sitio web del Reverendo Craig Shepperd

 

Epístolas de la Pandemia: Reflexiones Sobre la Iglesia Durante el COVID-19

Los últimos dos meses nos han parecido muy surrealistas a todos. El virus COVID-19 ha afectado a todos los países del mundo y ha causado que muchos de nosotros nos quedemos en casa. No hay reuniones de grandes cantidades de personas. Nuestros horarios y nuestras finanzas se han visto afectados, y la Iglesia tampoco ha estado exenta de los cambios radicales.

Un querido amigo y compañero ministro, Craig Shepperd, ha estado escribiendo una serie de reflexiones sobre lo que este extraño tiempo podría significar para el futuro del cuerpo de Cristo en la tierra. Sus artículos me han resultado extremadamente útiles para pasar del malestar general de estar en cuarentena, a entablar un diálogo profundo sobre quiénes somos y quiénes podemos ser durante y después de este período.

Craig ha servido como misionero y pastor de jóvenes antes de convertirse en el pastor principal de la Iglesia del Nazareno de Guymon, en Guymon, Oklahoma, donde actualmente sirve. Craig nos ha dado permiso para reproducir sus breves ensayos en este espacio, y lo haremos durante el próximo mes.

Los artículos originales se pueden encontrar en: “Pandemic Epistles: Reflections on the Church During COVID-19.”

Un agradecimiento especial también para Ariadna Romero Moreno por su excelente traducción de estas reflexiones al español.

40 Días de Oración

Cada año, como Región, animamos a todas las congregaciones a unirse en oración durante 40 días previos al Día de Pentecostés.  Para ello, el ministerio de Misiones Nazarenas Internacionales (MNI) ha preparado peticiones de oración para cada día, a las cuales se puede acceder en este link 40 DÍAS DE ORACIÓN PREVIOS AL PENTECOSTÉS – 2020.
 
Estos 40 días inician HOY, 22 de abril y concluyen el 31 de mayo, día en que a nivel global se celebra el Día Global de Oración del Pentecostés, por lo que les animo a unirse y tener un tiempo de agradecimiento a Dios el último día. No como lo hemos hecho en otros años, con concentraciones masivas, sino celebrando en las redes sociales y compartiendo el mensaje de salvación por los diferentes medios sociales.
 
Hemos incluido peticiones especiales para continuar orando por sanidad, provisión y la predicación de la Palabra con denuedo, en nuestra Región y nuestro mundo en este tiempo de pandemia del Covid-19.
 
Gracias por compartirlo con sus iglesias, pastores, líderes y congregaciones.  Continuamos pidiendo al Señor que sane nuestra tierra.

Diez Estrategias Misionales Para Un Misionero En Cuarentena

¿Viste el video que lanzamos hace una semana en este blog? Aquí está el enlace a YouTube, o literalmente puedes leer mi publicación anterior. El punto del video es claro: incluso en este momento de -quédate en casa- COVID-19, ¡todavía somos la Iglesia! ¡Todavía estamos en misión!

Este es el mensaje que he estado compartiendo durante el último mes con nuestros misioneros sirviendo en Génesis. De hecho, en los primeros días en que nuestras naciones comenzaron a exigir que nos quedáramos en casa, compartí un devocional con cada equipo de plantación de iglesias, acerca de que las puertas cerradas en realidad están acompañadas (si nos fijamos lo suficiente) por otras puertas más creativas que se están abriendo. También les ofrecí varias formas importantes y prácticas para mantenerse comprometidos y en misión, incluso durante los toques de queda y las cuarentenas. Muchos de ustedes han preguntado cuáles son, así que aquí está lo que llamo…

Diez Estrategias Misionales Para Un Misionero En Cuarentena

  1. Acércate a Dios más que nunca. “Oye, eso no es misional”, me dirás. Al contrario. Esto es siempre lo más misional que podemos hacer. La única forma en que cualquiera de nosotros puede alcanzar un mundo perdido y quebrantado es sentándose primero a los pies de Cristo. De hecho, Jesús mismo designó a los doce como sus apóstoles (“enviados”) con un doble propósito: 1) que pudieran estar con él y 2) que los enviara a predicar y expulsar demonios (Marcos 3:14-15). No puedes tener uno sin el otro. Cuando pasamos tiempo con Jesús, ese es un esfuerzo expresamente misionero.pray-3611519_1280
  2. Ora y prepárate para un avivamiento. “Espera”, me dirás. “Estas dos primeras sugerencias son cosas que deberíamos hacer todo el año, incluso cuando no hay una pandemia”. ¡Correcto! Pero, ¿lo hacemos? En las últimas semanas he tenido docenas de conversaciones con pastores y líderes cristianos que están sintiendo un despertar espiritual en nuestra gente. Finalmente nos estamos dando cuenta de que la Iglesia no es el edificio, y que la Palabra de Dios no se limita a un santuario. ¿No odiarías llegar al final de este evento que altera la vida y haberte perdido el movimiento de Dios porque pasaste semanas y meses viendo gatos tocar el piano (u otra tontería) en YouTube?
  3. Cultiva y bendice a tus contactos (es decir, relaciones) en la comunidad. Muchos de nuestros misioneros habían llegado a conocer e incluso evangelizar a cientos de niños, jóvenes y adultos en las semanas previas al ataque del virus. ¿Nos olvidamos de ellos ahora que no podemos visitarlos? De ninguna manera. ¡Nuestros misioneros están usando las redes sociales y las aplicaciones de mensajes de texto para llamar y mantenerse en contacto con un montón de personas en estos días! De hecho, algunos de ellos se han acercado a líderes cívicos como médicos, enfermeras y policías y se han ofrecido a orar por ellos todos los días por teléfono. ¡Wow! ¡Dios está abriendo puertas para el ministerio en este tiempo desesperado que quizás nunca antes habíamos notado!
  4. Discipula a los nuevos convertidos a través de la tecnología de videoconferencia. Nuestro equipo de Génesis en Quetzaltenango, Guatemala, acababa de tener un evento de evangelismo el fin de semana antes de que el gobierno abruptamente interrumpiera toda actividad. Un joven llamado William llegó a conocer al Señor. Le habían dado una Biblia, y luego, BOOM, no pudieron hacer un seguimiento de ninguna manera. ¿O tal vez sí? Ahora el equipo de cuatro se reúne dos veces por semana con William y le enseña la Biblia y lo que significa ser cristiano. ¡De eso estoy hablando!
  5. Continúa tus estudios. ¿Qué mejor momento que ahora para inscribirse en clases en línea para aprender más sobre misiones, teología, ministerio, etc.? En nuestros países de la Región Mesoamérica, ofrecemos programas de licenciatura, maestría e incluso doctorado a través de SENDAS, la mayoría en línea. Esta semana incluso lanzamos un nuevo programa: Escuela de Liderazgo Para Ministros Laicos, para aquellos interesados ​​en las misiones. Nuestro objetivo era tener 40 estudiantes matriculados. Tenemos 133. Se están dando cuenta de que un llamado a servir en el futuro es un llamado a prepararse (y también a servir) ahora.
  6. Fortalece las relaciones con tu equipo misionero y los líderes de la iglesia a tu alrededor. Nuestros equipos de Génesis son de múltiples naciones y culturas, y generalmente están formados por hombres y mujeres jóvenes. Sin duda, es una aventura para todos vivir juntos, cocinar juntos, y mucho más ministrar juntos. Incluso si eventualmente forman un vínculo cercano similar a una familia (que a menudo sucede), también se encuentran diariamente en contacto con pastores y líderes que viven y trabajan en la misma ciudad. A veces, el ajetreo hace que no cultivemos esas relaciones. Ahora más que nunca podemos invertir en estas personas más cercanas (literalmente) a nosotros, animándolos y orando por ellos.webinar-4216601_640
  7. Fortalece la relación con tus donantes (e intercesores). ¿Cuántas veces como misioneros nos resulta difícil estar en buena comunicación con las personas que constantemente nos dan y oran por nosotros? “Vaya, no escribí ese boletín este mes; trataré de encontrar tiempo para hacerlo el próximo mes”. Como mi esposa y yo hemos sido relegados a casa desde el mes pasado, nos hemos encontrado más que nunca contactando a esas personas fieles que financian y alimentan la misión. A través de videos, servicios en línea con iglesias locales, notas de agradecimiento, etc., los estamos actualizando más intencionalmente que nunca. Otra ventaja: contactarlos también termina siendo un estímulo para nosotros.
  8. Evalúa, sueña y planifica de forma creativa y estratégica. Hace cuatro semanas, contacté a nuestro equipo de Génesis en Monterrey, México, con la esperanza de inspirarlos a seguir participando en la misión. Me sorprendió escuchar que ya estaban creando nuevo material de discipulado para los nuevos cristianos en su vecindario, y un plan de estudios completo para el ministerio de niños que usarán una vez que se levanten las regulaciones de cuarentena. ¡Así se hace, chicos! En este tiempo, cuando estamos “atrapados en casa”, en realidad puede terminar siendo una forma de evaluar nuestra eficacia y nuestras estrategias, para que podamos “despegar” en el ministerio. He hablado con muchos colegas que están reconociendo durante esta pausa que en ciertas facetas de nuestras vidas necesitábamos de todas formas un “reinicio”.
  9. Conéctate con la familia. ¿Alguna vez has escuchado el dicho: “cuando mamá no está feliz, nadie está feliz”? Eso va para todos los miembros de la familia, en realidad. Si tienes un padre que lucha con su salud o un niño que lucha con sus calificaciones, puedes sentir que todo se consume. Del mismo modo, si las cosas son geniales en casa y con nuestra familia extendida, esto afecta positivamente nuestra misión. Parece una locura, pero COVID-19 nos está ayudando a darnos cuenta de que una dinámica familiar saludable ayuda a nuestro ministerio y, de hecho, ES NUESTRO MINISTERIO. Ya sea que la familia esté lejos o en el mismo hogar, no podemos caer en la mentira que dice que la familia y el ministerio deben competir constantemente entre sí. Realmente podemos estar saludables en ambas áreas al mismo tiempo, y la salud en uno puede levantar al otro.
  10. Utiliza tu carrera y títulos para ayudar a otros. Todos nuestros misioneros en Génesis han estudiado teología en algún momento, pero la mayoría de ellos poseen un título universitario en otra cosa. Durante esta cuarentena, he sido testigo de cómo nuestros psicólogos plantadores de iglesias escuchan y aconsejan a los vecinos en línea, así como los maestros ofrecen tutoría en línea a los niños de la comunidad. Y luego está la pareja de Tuxtla Gutiérrez, México, que está utilizando sus títulos y habilidades de ingeniería para crear máscaras protectoras para el personal médico, de forma gratuita. Dios sabía que nuestras carreras serían necesarias en este momento difícil. ¡Utilicémoslas para obtener el máximo efecto en Su reino!

Así que, hay diez estrategias misionales para los misioneros en cuarentena. ¡Seguimos siendo la Iglesia! ¡Todavía estamos en misión!

¿Cuál es tu perspectiva sobre este extraño momento de las misiones? ¿Tienes alguna otra sugerencia que me perdí?

¡Todavía Estamos en Misión!

Recibí el mensaje de texto a las 11 de la noche hace tres semanas. Un compañero misionero me había enviado una imagen impresa con las palabras, “Aviso: por instrucciones de la Junta de Superintendentes Generales de la Iglesia del Nazareno, toda actividad misionera alrededor del mundo ha sido cancelada”.

Me senté en la cama. Sabía que esto era falso. A medida que el virus COVID-19 comenzó a afectar a todas las naciones, habíamos recibido actualizaciones directamente del Director de Misiones Globales y de los Superintendentes Generales que nos decían que debíamos posponer grandes eventos o reuniones y dejar de viajar de país en país durante los próximos meses. Sin embargo, siempre nos animaron a seguir adelante, a seguir inspirando, a seguir buscando formas creativas para cumplir con la Gran Comisión. ¡Sí! ¡Ese es un gran liderazgo, y así es como nos sentimos también! Mi familia está aún más apasionada en este tiempo en el que Dios se sigue moviendo, y en el que debemos acompañarlo, incluso si parece diferente ahora.

Pero la imagen parecía tan oficial. Tenía los logotipos oficiales de Misiones Nazarenas Internacionales y la Iglesia del Nazareno. ¿De dónde la sacó mi compañero misionero? Alguien más que lo obtuvo de alguien más que lo obtuvo…tienes la idea. Se la envié a nuestra Coordinadora Regional de MNI. Estuvimos de acuerdo en que estas eran “noticias falsas” con toda seguridad, pero era importante, incluso a esa hora, desacreditar una idea errónea tan peligrosa. Al día siguiente, y con la ayuda de otras autoridades de la Región y de la denominación, habíamos aplastado con efectividad tales rumores. La Iglesia del Nazareno definitivamente se comprometerá con los esfuerzos misioneros durante este tiempo de “quedarse en casa”, ¡y SIEMPRE lo haremos! ¡Es parte de nuestro ADN!

Aún antes de que esa imagen apareciera en mi teléfono, ya me había reunido con nuestros misioneros en el campo, ministrando con Génesis. Los animé, pero también les compartí varias formas en que pueden aprovechar e incluso avanzar en sus ministerios en este tiempo tan extraño de cuarentena (en unos días, publicaré esas sugerencias, ya que muchos de ustedes se han preguntado cuáles son). Algo que decidimos hacer mientras tanto, es enviar un mensaje a todos aquellos que han orado, dado o apoyado a Génesis de alguna manera. Gary Faucett (junto con su esposa, Naomi, quienes se desempeñan como facilitadores de cuidado para miembros del ministerio) merece todo el crédito por lo que verás a continuación. ¡Compártelo con alguien hoy! ¡Hacer este video nos ha animado, y esperamos que también te inspire!

 

 

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