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¡Fuera toda Barrera!

Por Luz Jiménez Avendaño

“En la iglesia de Antioquía eran profetas y maestros: Bernabé; Simeón, apodado Níger; Lucio de Cirene; Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca; y Saulo. Mientras ayunaban y participaban en el culto al Señor, el Espíritu Santo dijo: ‘Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado.’ Así que después de ayunar, orar e imponerles las manos, los despidieron.” Hechos 13:1-3

La iglesia cristiana ya estaba madura para tomar la más grande de todas las decisiones. Habían consentido, con toda deliberación en llevar el mensaje del evangelio a todo el mundo. Fue una decisión tomada bajo la dirección del Espíritu Santo. La verdad es que los hombres de la Iglesia primitiva no hacían su voluntad, sino la de Dios.

El pasaje de Hechos 13:1-3 nos habla de profetas y maestros. Éstos tenían funciones diferentes. Los profetas no pertenecían a ninguna iglesia determinada. Eran predicadores errantes que daban toda su vida para escuchar la Palabra de Dios y transmitirla a sus hermanos en la fe. Los maestros pertenecían a las iglesias locales y sus funciones eran las de instruir a aquellos que aceptaban la fe cristiana.

Esta lista de profetas simboliza el llamado universal del evangelio. Bernabé era un judío oriundo de Chipre; Lucio provenía de Cirene en el Norte de África; Simeón era también un judío, pero se da su otro nombre, Níger (el Negro), que es romano y que muestra que se debe haber movido en círculos formados por romanos. Manaén era un hombre con conexiones en la aristocracia y en la corte; y Pablo mismo era un judío de Tarso en Cilicia y un rabí. Como podemos darnos cuenta, en este grupo está ejemplificada la influencia unificadora del cristianismo. Hombres de muchas tierras y con distintos trasfondos habían descubierto el secreto de estar juntos: habían descubierto la unidad en Cristo.

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Dios llama a todo creyente a proclamar su palabra en diferentes partes del mundo. Todos somos llamados a llevar buenas noticias de salvación. Hay mucho que contar, tenemos mucho que decir, pero tenemos algunos problemas: nuestros prejuicios hacia una cultura distinta a la nuestra, costumbres, tradiciones, legalismos, y pretextos vanos.  Todo aquello que no funciona ante el llamado del Señor constituye una barrera para no obedecer a la orden de “ir.”   

Lo cierto es que somos creyentes y ante un llamado que viene del cielo, necesitamos corresponder al amor maravilloso de Dios para que otros puedan conocerle. Estos hombres aceptaron el llamado del Señor. Eran de diferentes culturas, pero formaron un solo equipo para cumplir un solo fin y un solo propósito: predicar el mensaje a aquellos que estaban muertos en sus delitos y pecados y necesitaban ser salvos.  ¡Es hora de echar fuera toda barrera y de predicar las buenas noticias!

*Luz Jiménez ha servido por cinco años como misionera voluntaria, y actualmente es la Coordinadora de Misiones Globales y Génesis para el Área Mesoamérica NorCentral: Guatemala, El Salvador, Honduras, y Nicaragua.

5 Pasos que Ayudan a los Líderes de la Iglesia a Mantenerse Fuera de Problemas

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Nadie nunca comienza en el ministerio esperando arruinarlo, fallar o renunciar.

Todos comenzamos con una gran visión, entusiasmo y sueños de cambiar el mundo para bien.

Entonces, ¿qué va mal?

¿Por qué los líderes buenos y piadosos (personal de la iglesia y voluntarios) terminan estrellándose en el ministerio, y acaban fuera de él?

La respuesta a esa pregunta es, obviamente, complicada, pero en esencia no somos capaces de anticipar y prepararnos para tiempos y/o temporadas difíciles en el ministerio.

Esto no tiene el propósito de crear paranoia. No hay ninguna necesidad de vivir en miedo o quemar energía con una preocupación innecesaria. El liderazgo nunca está libre de riesgos. Pero podemos saber que la presión, la tentación y los errores vendrán. Podemos ser inteligentes y anticiparlos. Podemos permanecer cerca de Dios y seguir siendo fuertes.

Hay un viejo dicho en el boxeo que afirma: El golpe que no ves venir es el que te deja fuera. Eso es tan cierto.

Mi amigo Carey Nieuwhof escribió un libro nuevo y fantástico titulado: “No lo vi venir: Superando los siete desafíos más grandes que nadie espera y todo el mundo experimenta.” Es un gran libro. El título lo dice todo.

La intencionalidad es la clave.

Recuerdo bien mi servicio de ordenación. Realmente fue un momento sagrado. El mensaje, el compromiso y la oración al final, todo eso me marcó. Hay un recuerdo después de la ceremonia que todavía me hace sonreír.

El Superintendente de Distrito, a quien amo y respeto, se acercó a mí en la recepción para transmitir unas palabras de sabiduría y ánimo. Él dijo: “Dan, Dios te ha dado la capacidad y la oportunidad, quiero que me prometas que harás tu mejor esfuerzo para no echarlo a perder.” ¡Eso fue todo! No estaba seguro de cómo responder en ese  momento. Me preguntaba si él se lo decía a todos, o solo a mi. Pero todos estos años más tarde, veo la sabiduría. Tenemos que ser intencionales, o lo echaremos a perder.

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Quiero ofrecer algunas recomendaciones que serán útiles para ti así como lo han sido para mí durante muchos años en el ministerio. Estos cinco pasos te ayudarán a ser intencional.

5 pasos que te ayudarán a ti y a tu equipo a mantenerse fuera de problemas:

1) Reconoce que te puede suceder a ti.

Los líderes de la categoría de mayor riesgo son aquellos quienes creen que eso no les puede pasar a ellos. Operan con un enorme y peligroso punto ciego.

La verdad es que cualquiera de nosotros puede quedarse fuera del ministerio. Una vez más, sin intención de causar paranoia – solo es la realidad. Ninguno de nosotros está por encima de la posibilidad arruinar algo a gran escala. Y rara vez se da el caso de saltar directamente a una crisis moral o un incumplimiento ético de carácter. Comienza lenta e inocentemente. Detéctalo a tiempo.

El enemigo trabaja horas extras para tentarte. No lo tomes a la ligera.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23

Este es un consejo muy grande y sabio.

2) No coquetees.

Todos sabemos que es mejor no jugar con fuego. Cuando nos descuidamos, el fuego tiene ventaja y nos quemamos. Coquetear es como jugar con fuego, las llamas te hipnotizan y te arrastran. Entonces, antes de que te des cuenta, la situación se pone demasiado caliente, y te conviertes en pan tostado.

El coqueteo no se trata solo de un comportamiento inapropiado con el sexo opuesto. De hecho, para algunos líderes coquetear con el poder, la fama y la fortuna es una tentación mucho mayor.

La opción de no coquetear es tuya. Es una elección. No ves lo cerca que se puede bailar del precipicio. El coqueteo no vale la pena. En el mejor de los casos es una experiencia hueca, en el peor…bueno, todos sabemos las historias.

3) Conocer tu debilidad.

Todos tenemos un punto débil donde somos más vulnerables. Cuando se trata de postres, mi debilidad son las galletas de chocolate. Son tan buenas; ¡es difícil comer solo una!

El azúcar de comer galletas en exceso puede hacer daño, pero nada parecido a lo que sucede en el liderazgo cuando nuestra vulnerabilidad permanece desconocida o sin vigilancia.

Cuando la presión es alta, y la resistencia es baja, el problema está cerca. Aquí hay una situación común, tú trabajas largas horas en el ministerio y te cansas. El exceso de cansancioconduce al agotamiento. Eso deja la puerta abierta a un punto más débil.

Cuando conoces tu vulnerabilidad, puedes ser inteligente, guarda tu corazón y permanece fuerte. Tú estarás mucho más preparado porque lo verás venir.

4) Trabajar en un ambiente que es lo suficientemente sano como para compartir la verdad.

Nada mejor que un medio ambiente saludable y productivo donde se puede decir la verdad sin repercusión. Ningún líder puede cumplir con éxito sus responsabilidades, manejar la presión, y resolver problemas por sí solo.

Iglesias y en especial los equipos de liderazgo están diseñados para operar en comunidad, no de forma independiente. En pocas palabras, nos necesitamos unos a otros. Cuando nos enfrentamos a la tentación, las inseguridades, los miedos, y la duda,  necesitamos tener un lugar seguro para hablar. Una conversación abierta y honesta puede ayudar a prevenir las situaciones más peligrosas antes de que lleguen demasiado lejos.

¿Con quién puedes hablar, que sea inteligente, fuerte y se interese por ti?

5) Permanece honesto delante de Dios.

Delante de Dios no podemos ocultar lo que nos está pasando. Pero nos perdemos gran parte de la ayuda de Dios cuando pretendemos que podemos manejarlo nosotros mismos.

Habla con Dios. Mantente cerca de Él. Sé honesto acerca de tus luchas. El Espíritu Santo trae sabiduría y poder, aprovecha su ayuda. Todos cometemos errores, pero no hay necesidad de permitir que la tentación se convierta en un patrón que puede poner en riesgo tu ministerio.

Cuando le das un nombre al problema, el pecado o la tentación, se elimina una gran parte de su poder. Cuando también lo resistes, con la ayuda de Dios, puedes superarlo.

Este artículo fue publicado originalmente en: Danreiland.com.

INVASIÓN URBANA – Santo Domingo, República Dominicana

El pasado lunes 29 de abril, 225 nazarenos de todas las edades recorrieron las calles de la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, para compartir el mensaje del Evangelio en el evento denominado “Invasión Urbana.”

La actividad inició con talleres de estrategias urbanas de evangelismo para adultos, jóvenes y niños compartidos por un equipo de líderes que incluyó al Rev. Scott Armstrong, Coordinador Regional de Misiones Globales. Por la tarde el conocimiento fue puesto en práctica realizando evangelismo simultáneo en cinco sectores de la ciudad. Realizaron evangelismo casa por casa, en las calles, en los comercios y zonas recreativas, a través de juegos y mensajes dinámicos. Además, se repartieron kits de higiene personal y ropa en los sectores de mayor necesidad.

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El evento fue promovido en el Distrito Central por Misiones Globales y la iniciativa Génesis bajo el lema: «Un génesis para nuestras iglesias». Teniendo como objetivos despertar el interés en las misiones, equipar a los participantes para la evangelización en áreas urbanas y compartir el mensaje de salvación a más de 600 ciudadanos de Santo Domingo.

La visión era movilizar a 100 nazarenos del Distrito Central, sin embargo, la respuesta de la iglesia fue muy positiva teniendo así la participación total de 225 personas de 19 iglesias de cuatro distritos (15 del Distrito Central, dos del Oriental, una del Nordeste y una de los EUA).

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Este evento finalizó con los participantes concentrados en el parque Eugenio María de Hostos, ubicado en el malecón de la ciudad, allí cantaron alabanzas al Señor al ritmo del merengue, y compartieron el mensaje del Evangelio con pancartas, mensajes de esperanza, oración y predicación a las personas que compartían ese espacio.

«En mis 16 años de servicio misionero, este evento fue uno de los más emocionantes en los que he participado. El impacto en nuestra ciudad fue palpable, pero la transformación en muchos de nuestros participantes fue aún más profunda. Creo que la Invasión Urbana ha comenzado a ayudar a nuestras iglesias a ver nuestras ciudades como Dios las ve, y eso es algo que hay que celebrar», dijo Scott Armstrong, Coordinador Regional de Misiones Globales.

 

 

Si quieres ver más fotos de Invasión Urbana, haz clic en este enlace: facebook.com/pg/MesoamericaGenesis

Fuente: Alexandra Gautreaux y Joán Paulino, Enlaces de Comunicaciones en República Dominicana, y Sugey Barrón, asistente regional de la iniciativa Génesis.

Publicado originalmente en: Mesoamericaregion.org

¿La Mejor Manera de Evitar el Agotamiento Pastoral? Equipar a los Santos

Escrito por Karl Vaters. Trad. por Yadira Morales.

El Nuevo Testamento no enfatiza el papel del pastor tanto como la estructura actual de nuestra iglesia.

De hecho, solo hay un pasaje, ¡uno! – en el que se menciona el papel del pastor (junto con los apóstoles, profetas, evangelistas y maestros).

Sin duda, hay muchos pasajes sobre obispos, supervisores y más que se aplican a los pastores, pero Efesios 4:11-12 podría fácilmente llamarse el mandato principal del pastor. En ese pasaje, el apóstol Pablo nos dice claramente que hemos sido llamados “para equipar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.”

Cuanto más tiempo pastoreo, más convencido estoy de que una de las razones principales del agotamiento pastoral es que demasiados pastores, especialmente los pastores de iglesias pequeñas, como yo, están ignorando esa simple orden.

Ministrar en una iglesia pequeña no nos exime del mandato pastoral de equipar a los santos.

Muchos pastores de iglesias pequeñas tienen que hacer muchas de las tareas tienen que hacer muchas de las tareas que las iglesias grandes pueden contratar a alguien más para hacer. Pero, no importa lo pequeña que sea la congregación, los pastores nunca deben olvidar que el ministerio en una iglesia pequeña no nos exime del mandato pastoral de equipar a los santos.

De la predicación y la enseñanza al equipamiento

Durante demasiados años, tomé casi toda la carga por el ministerio de la iglesia sobre mis hombros. Y eso casi me mata a mí – y a la iglesia.

Así que volví al primer mandato del pastor. Redoblé mis esfuerzos para equipar a la iglesia para hacer el ministerio en lugar de hacerlo por ellos.

No, el cambio no fue fácil. Los viejos hábitos – tanto los míos como los de ellos – estaban profundamente arraigados. Pero sí sucedió. O, más exactamente, está sucediendo.

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Estos son algunos de los pasos que hemos tomado para lograr ese cambio.

  1. Predicar para equipar, no solo informar o inspirar

Soy más un maestro que un predicador, por lo que es fácil llenar las cabezas de las personas con el conocimiento de la Biblia, pero fallo en hacer que lo pongan en práctica.

Si eres más predicador que profesor, puedes inspirarlos y energizarlos sin darles formas prácticas de canalizar esa energía.

Hay pocas cosas más frustrantes que una iglesia llena de personas que están informadas y/o inspiradas sin estar equipadas para hacer algo al respecto.

Ni la información ni la inspiración son suficientes. Necesitamos ayudarlos a convertirlo en “transpiración.”

No es suficiente abordar una idea de “qué hacer ahora” al final de nuestros sermones. Equipar a las personas para hacer el trabajo del ministerio debe ser siempre un elemento central en todo lo que hace un pastor.

  1. Haz el ministerio con la gente, no solo para la gente

Cuánto más pequeña sea la iglesia, más haremos el ministerio con ellos, entre ellos y al lado de ellos. Pero nunca podemos dejar que nos atrape el interminable vórtice de los agujeros negros de hacer todo o la mayor parte del ministerio paraellos.

En una iglesia grande, a la mayoría de las personas se les enseña, entrena y envía al ministerio sin haber pasado ningún tiempo con el pastor, aparte de escuchar el sermón del domingo.

En una iglesia pequeña, el pastor tiene que (llegar a) ser más práctico. Pero debemos enfatizar siempre hacer todo el ministerio conlos miembros de la congregación, no solo paraellos, o gran parte de él, para ellos. siempre debemos enfatizar el ministerio con los miembros de la congregación, no solo para ellos.

Hacer el ministerio paraellos no es saludable – no lo es para el pastor ni para la iglesia. Pero hacer el ministerio conla congregación equipa a los santos, construye relaciones y mucho más.

  1. Equipar equipos, no nombrar comités

Los equipos hacen cosas. Los comités les dicen a otras personas que hagan cosas.

Una iglesia que sea liviana en equipos y que tenga muchos comités dedicará más tiempo a asignar culpas que a servir en el ministerio.

  1. Involucrar al equipo en el proceso de toma de decisiones.

La gente no se esforzará tanto por el ministerio de otra persona como lo hará por un ministerio en el cual participaron en crear.

Pastor, no solo le diga a la gente qué hacer, pregúnteles a qué han sido llamados y cómo pueden unirse para equiparlos para eso. Incluyendo el ministerio que no tiene nada que ver con tu iglesia y tus programas.

Conviértete en un pastor que equipa

Las iglesias sanas son dirigidas por pastores que equipan.

Los pastores que equipan trabajan junto a la congregación mientras hacemos juntos el trabajo del ministerio.

Es nuestra llamado. Es nuestro mandato.

Y, cuando lo vemos funcionando en la vida de la congregación a la que servimos, es nuestra alegría.

Este artículo fue publicado originalmente en: Christianity Today.

Los Peligros Duales del Legalismo y “Tradicionalismo”

Nuestra oficina de Mesoamérica Génesis está trabajando diligentemente en asesorar iglesias que existen en las grandes áreas urbanas para que sean saludables y misionales. Uno de los primeros pasos para hacerlo es tomar una encuesta de salud de la iglesia para descubrir fortalezas y debilidades. Realmente es valiente someterse a esta tarea. Nadie quiere saber que están enfermos, o peor aún, muriendo.

Una de las razones más grandes que hemos encontrado de la falta de salud en las congregaciones, es una combinación de legalismo y adoración de la tradición. Tener orden y obedecer las leyes de Dios es muy importante para estar seguros. Pero si permitimos que nuestra adherencia a seguir las reglas se coloque en medio de la misión y de amar al mundo a nuestro alrededor, hemos perdido el enfoque. La tradición es una cosa maravillosa, y es un deber como cristianos celebrar nuestra herencia abundante. Pero si pensamos que los métodos de hace décadas son santos en sí y por ellos mismos, estamos en un territorio peligroso.

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El libro de Jean David Larochelle tiene mucho que decir respecto al legalismo y “tradicionalismo,” como él lo llama:

“El mensaje del Evangelio no es negociable. No dudemos.  Todo principio es eterno, todo principio es inmutable, todo principio es espiritual y todo principio es divino.  Pero las estrategias no son ni principios, ni doctrinas; tampoco son eternas.  Reitero que uno de los grandes pecados de la Iglesia es querer alcanzar una generación post moderna con estrategias primitivas.”

Las buenas nuevas no son buenas si no se pueden entender.  Y, cuando no actualizamos nuestros métodos para diferentes generaciones o culturas, podemos estar casi seguros de que ellos no nos comprenderán, ni mucho menos responderán positivamente.  La gracia llega a ser diluida por la importancia que ponemos en las leyes y la tradición:

“Doctrinalmente, el legalismo y el tradicionalismo pueden convertirse en posiciones esencialmente opuestas a la gracia…Dios ha dado libertad a su iglesia, pero muchos siguen atándola con su legalismo y tradicionalismo.”

Hablando de los fariseos en Juan 9 quienes cuestionaban al ciego que había recibido su vista, Larochelle continúa: “Es triste notar que, para ellos, el día de reposo estaba por encima de la persona. Las cosas, los intereses y las leyes, por encima de la persona humana.  Sin embargo, Jesús también les hizo ver que Él estaba en contra de las tradiciones y el legalismo necios que ellos habían inventado con respecto al día de reposo…No se alegraron con el hombre.  Para ellos lo humano se mira a través de lo jurídico.”

Y, concluyendo este tema, el autor nos invita a evaluarnos: “Piense si hay actitudes o pensamientos legalistas o rígidos dentro de usted hacia los demás o hacia usted mismo.  En la historia que estamos analizando, ¿qué papel le gustaría interpretar? ¿El de los fariseos o el de Jesús? Normalmente, ¿qué papel ha desempeñado? ¿Cuál desea interpretar de ahora en adelante?”

Estas son preguntas esenciales para toda iglesia y todo cristiano que desea reflejar el amor de Cristo en su sociedad.

Más Melocotones, Mejores Melocotones

Por David Busic

Hace algunos meses, pasé la tarde con Junior y Jaci Rodrigues. Ellos son nazarenos, plantadores de iglesia, y han ayudado a formar cinco congregaciones. Aunque ambos son de Brasil, ellos han plantado y están pastoreando una iglesia en Argentina. La ciudad donde su iglesia está ubicada es un terreno difícil. Es la capital académica del país y el hogar de muchas universidades. Siendo muy secular y posmoderna, la ciudad está más alineada con Norteamérica y la Europa occidental que con otros lugares de Sudamérica. Un porcentaje elevado de la población son ateos y agnósticos. Ellos son la única iglesia evangélica en todo el vecindario urbano.

El templo está ubicado en un vecindario semicomercial, cerca de muchos apartamentos y casas pequeñas. Ellos pudieron comprarlo a un buen precio porque durante muchos años fue una clínica ilegal de abortos. El propietario de la clínica falleció en la clínica y por varios meses no pudieron encontrarlo. Por lo tanto, muchos en el vecindario creen que el edificio tiene una maldición. La iglesia se reúne en el primer piso y los Rodrigues viven en el segundo piso junto a sus dos hijos. La congregación está creciendo y están teniendo un impacto del Reino entre sus vecinos.

En la parte trasera del edificio hay un pequeño patio. Ahí hay un árbol de melocotón que nunca antes había dado fruto. Sin embargo, después de que ellos se mudaron, el árbol de melocotón de repente comenzó a dar melocotones. ¡Muchos, muchos melocotones! Tantos que, de hecho, era muy difícil mantenerlos fuera del suelo y un número considerable de melocotones comenzó a caer en el patio trasero de la vecina. Un día su vecina vino a visitarlos. Jaci la invitó a entrar y dijo “Estoy segura que usted está aquí por los melocotones que están cayendo en su patio. Lo sentimos mucho. Con gusto podemos ir y limpiar por usted.”

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La vecina respondió: “Estoy aquí por los melocotones, pero no porque estoy molesta. Tengo curiosidad y tengo una pregunta. Por los últimos 20 años he vivido en la casa de al lado. Esta casa ha sido una clínica de abortos y ese árbol de melocotón ha estado muerto. No había dado fruto – ni un solo melocotón. Pero, cuando ustedes se mudaron con su iglesia, de repente revivió y empezó a dar fruto. Quiero saber, ¿qué pasó? ¿acaso hechizaron al árbol?”

Jaci estaba sorprendida pero preparada. “No,” le dijo, “No hay ningún hechizo. Todo lo que puedo decirle es que este lugar era un lugar de oscuridad y muerte, pero ahora es un lugar resplandeciente, de luz y vida. Supongo que esa es la razón por la cual ¡Dios está bendiciendo nuestro árbol de melocotón!”

La vecina quedó intrigada y comenzó a asistir a la iglesia. Hoy ella es una nueva cristiana y está creciendo en su fe.

Esta asombrosa historia me recuerda cuando Jesús les habló a sus discípulos sobre cómo ser fructíferos misionalmente: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada… [pero] si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.” (Juan 15:5,7 NVI).

El Pastor Junior y Jaci Rodrigues están esperando, confiando y permaneciendo en Cristo Jesús. Cristo en ellos está trayendo luz y vida a lugares oscuros. Fue un privilegio para mí ordenarlos como presbíteros de la Iglesia del Nazareno.

En el sermón inaugural de la capilla del Seminario Teológico Nazareno, el Superintendente General J. B. Champan desafió a la facultad y a los estudiantes con una misión clara: “Más predicadores – mejores predicadores.” Siempre me ha gustado esa frase. Me gustaría sugerir un pequeño cambio a la frase y convertirla en una oración. Qué pasaría si todos nuestros fuertes misionales, cada iglesia local, tuvieran una declaración similar: “Más melocotones – mejores melocotones.”

Más fruto – mejor fruto. Que así sea para todos nosotros.

Querida Iglesia Americana…este año no Renovaré mi Membresía

Por Frank Powell

Querida Iglesia Americana:

Déjame ir directo al grano. Estoy cansado de este club social. Me quiero salir y ésta es la razón: yo nunca me inscribí para ser miembro de un club. Quizás hubo algún malentendido. Quizás yo mismo he contribuido a esta confusión. No estoy seguro de cómo llegamos a este punto pero quiero que sepas que las cosas van a ser diferentes. No renovaré mi membresía en este club. Y aquí te explico el por qué.

No estoy seguro de que Jesús muriera por este club. Se supone que la iglesia debe ser misional. Se supone que la iglesia debe tener un enfoque externo. Se supone que la iglesia debe ser un faro de luz en la comunidad. Creo que sí, que empezamos siendo todo lo anterior. Al principio nuestro enfoque era satisfacer las necesidades de nuestra comunidad y nuestro mundo, pero algo ha cambiado. Ahora solo nos enfocamos en nuestras propias necesidades. Nuestra misión es tener comodidad y seguridad sin importar el costo. De hecho, esto no es para nada algo que se pueda llamar “una misión,” pero incluso hemos invitado a más gente a unirse a este propósito. Me temo que hemos creado un monstruo. Hemos creado un club social más.

No estoy tratando de decir que yo puedo solo. Sé lo que estás pensando…pero no soy como muchas otras personas que son engañadas al pensar que no necesitan a la Iglesia. Jesús murió por la Iglesia y yo amo a Jesús. También amo a la Iglesia que Jesús quería establecer y por la cual murió. Creo en el futuro de la Iglesia universal. Creo que la Iglesia es el principal vehículo a través del cual ocurre la transformación, y creo que la Iglesia es el medio principal a través del cual el mundo puede conocer el poder de la cruz y la salvación. Así que, créeme cuando digo que esta decisión no es una declaración para la Iglesia universal. Mientras que el Rey esté en el trono, la Iglesia va a prosperar y será un faro de luz en un mundo oscuro.

Lo mío es más una declaración sobre la cultura de la Iglesia en América.

Déjame destacar algunas de las razones por las que creo que esto es un club social.

La gente de un club despilfarra tiempo y recursos en ellos mismos. 

La gente de los clubes piensa que pagar sus “cuotas”  los convierte en accionistas del club.  La realidad es que sí tienen poder de decisión sobre lo que sucede ahí. La gente en los clubes espera que los recursos sean utilizados en ellos y sus necesidades. La iglesia por la que Jesús murió nunca debe equiparar el dar con el poder, y nunca debe permitir que todos los recursos se usen para alimentar los programas y los eventos internos.

La gente en los clubes valora la comodidad y la seguridad.

Esta es la razón por la que pagamos dinero para entrar a los clubes. Queremos sentirnos seguros y cómodos. El club busca aislarse del mundo exterior. Los clubes valoran la salud y la comodidad.

No estoy diciendo que estemos equivocados al abrirnos paso hacia los suburbios. Necesitamos hombres y mujeres que estén apasionados en todo lo referente a la misión de Dios en esas zonas. Pero decimos que Dios nos ha llamado a trabajar allá y volteamos y condenamos a los que sienten que Dios los ha llamado a trabajar en otras áreas que están descuidadas. Me preocupa que nuestro deseo de abrazar los suburbios esté a menudo más arraigado en nuestra mentalidad que el hecho de seguir la dirección de Dios.

La gente en los clubes mantienen conversaciones superficiales. 

Los clubes mantienen las conversaciones en un nivel superficial. “¿Qué pasó con la selección de futbol? ¿Qué hay de nuevo con la bolsa de valores? ¿Supiste lo que hizo esa chica ayer?”

La siguiente es una historia basada en hechos reales. Tengo una pariente cercana a quien un miembro de su iglesia le preguntó: “¿Cómo estás?” ¿Puedes creer que mi familiar tuvo el atrevimiento de decirle a esa señora que no se encontraba bien y que necesitaba que oraran por ella? Aquella señora entonces le contestó que en realidad no era su intención saber cómo estaba. Esa es la mentalidad del club: “¿Cómo estás?” no es una puerta abierta para que me cuentes tus problemas. Es una forma de decirte que me he dado cuenta de tu presencia. Eso es todo, así que apégate a ello. Seamos realistas, Iglesia Americana, secretamente esperas que ese “¿cómo estás?” no lleve a la gente a contarte sobre sus problemas. No tenemos tiempo para esas cosas. Sin embargo la iglesia debe valorar la comunidad transformadora. Debemos llevar las cargas de los otros. Nadie debe ir solo por el camino. Nadie. Gálatas 6:2 dice que sobrellevemos los unos las cargas de los otros y cumplamos así la ley de Cristo. Esto es bastante pesado. ¿Estás llevando la carga de alguien más?

La gente de los clubes solo invita a su vida a las personas que se ven como ellos. 

Los clubes valoran las mentalidades similares. La iglesia de Jesucristo debería de valorar la diversidad. Honestamente, iglesia Americana, ¿puedes decirme que valoras la diversidad? Atribuimos nuestra falta de diversidad a cosas como las diferencias culturales. ¿En serio?

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La gente de los clubes quieren tener a todo el mundo contento. 

Los clubes no quieren perder a ningún miembro, así que tratan de satisfacer todas las necesidades. Si José no está contento con alguno de los cambios, el club provee algo para él.  Si Juanita no está feliz con ese cambio, el club proporciona algo para ella. La mayoría de las iglesias hoy en día equipara la unidad con la felicidad. Unidad no significa que mantengamos a todas las personas felices y contentas. Algunas personas se alimentan de la atención que reciben para prevenirse de los cambios y salirse con la suya. La iglesia debe estar, sin necesidad de pedir disculpas,  enfocada en hacer discípulos y brillar en la oscuridad. A los clubes sociales no les gustan los cambios,  quieren hacer las cosas de la misma manera en que siempre se han hecho. Dos valores que están casi siempre en conflicto entre sí mismos. Así que dime, ¿Qué valor te domina, iglesia Americana? ¿Hacer discípulos o preservar las tradiciones? Dime honestamente…

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Repito, no estoy dejando la iglesia… estoy dejando el club social. Estoy cansado de pasar mi tiempo y energía contribuyendo a una cultura que busca alimentarse a sí misma. Estoy cansado de pasar mi tiempo convenciendo a otros de que yo estoy bien y ellos están mal. Esto solo alimenta mi tendencia natural de juzgar a los demás. Si estoy en lo correcto, entonces todos los demás están en un error. Pero si Jesús está en lo correcto, de repente el amor, la gracia y la verdad se convierten en los principios con los que miramos al mundo. Me gustan esos principios. Alimentan una tendencia mucho más natural a aceptar y amar.

Quiero pasar tiempo alcanzando a los perdidos. Quiero pasar tiempo averiguando cómo restaurar la vida de mi vecino, cuyo matrimonio está colapsando, o la de mi amigo que se encuentra batallando contra el cáncer, o mi compañero de clases que lucha contra la pornografía. Quiero rodearme de un grupo de hombres y mujeres que sean misionales.

Todavía sigo creyendo que hay esperanza para ti, Iglesia Americana. Hay esperanza porque Dios reina sobre todas las cosas y situaciones. Hay esperanza porque Jesús es la cabeza de la Iglesia. Quizás podamos cambiar las cosas, pero no voy a continuar cómodamente sentado en un club, ya no más.

Yo quiero ser parte de un movimiento. Espero que comprendas.

Atentamente,

Frank Powell.

A Dios sea la Gloria por siempre. Amén.

Este artículo fue publicado originalmente en: FrankPowell.me

Lemas que Despertaron a la Iglesia: Intensamente Misioneros

Por Howard Culbertson

“El espíritu de Cristo es el espíritu de misiones. Cuanto más nos acercamos a Él, nos volvemos misioneros más intensamente.” –Henry Martyn, misionero en India y Persia.

¿Conoces a alguien que piensa que el involucramiento para respaldar a las misiones mundiales solo es para aquellos que realmente están apasionados por ellas? Yo conozco personas que piensan así.

“Es asunto de ellos,” dicen despectivamente.

Henry_Martyn.jpgSi Henry Martyn estuviera vivo, él estaría en desacuerdo. “No solo es asunto de ellos,” hubiera protestado, “Es un asunto de Cristo y, por consiguiente, debe ser ‘asunto’ de cada seguidor de Cristo.”

Martyn, quien fue misionero en India y Persia a principios del siglo XIX, vio el evangelismo mundial como una pasión central del corazón de Dios. Eso significa, según Martyn, que mientras más nos volvemos como Jesús, más compartiremos la pasión de Cristo por el evangelismo mundial.

Las palabras de Pablo en Filipenses 2:5 nos llaman a “tener la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo” (TLA). Aunque esa exhortación está presente en un pasaje sobre la humildad de Cristo, es pertinente a cualquier otro contexto. Ser como Cristo al punto de pensar como Cristo, incluye abrazar su deseo de que todo el mundo escuche las Buenas Nuevas.

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Los pastores algunas veces lamentan que quienes apoyan la misión mundial en su congregación, normalmente sean los miembros ancianos. Si eso es cierto –y algunas veces lo es– puede ser porque aquellas personas mayores, quienes respaldan el evangelismo mundial, han caminado con Cristo muchísimos años. Con el paso del tiempo, mientras se han acercado más a Él, se han vuelto “intensamente misioneros.” Si Jesucristo está apasionado por el evangelismo mundial, no debería ser una sorpresa que nosotros, cuando seamos mayores, creyentes maduros, nos sintamos apasionados por eso también.

Así que, la pasión global en aquellos “santos” mayores, valida las palabras de Henry Martyn: “Cuanto más nos acercamos a Él [Cristo], nos volvemos misioneros con mayor intensidad.” Por otro lado, la declaración de Martyn no limita la pasión misionera a aquellos que han sido creyentes por décadas. Simplemente está declarando algo que, claramente, es un mensaje bíblico: Si nuestros corazones están en sintonía con el corazón de Cristo, nos volveremos más apasionados por proclamar las Buenas Nuevas de que Dios ha venido a través de Cristo para redimir el pecado de los seres humanos.

Este artículo fue publicado originalmente en: nazarene.org

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