Archivo de la categoría: La Iglesia

Manteniendo una Iglesia Joven

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

Las iglesias envejecen y las iglesias mueren. Pero el liderazgo intencional puede hacer ese viaje divino significativamente más largo y mucho más espiritualmente productivo. Hay varias cosas que puedes hacer para ayudar a mantener tu iglesia joven, viva y vibrante a pesar del proceso de envejecimiento cronológico continúa

Este post no es sobre una fuente eclesiástica de la juventud. Sin embargo, creo que el “envejecimiento” puede girar a “Madurando” al tomar algunas decisiones y compromisos clave para mantener a su iglesia joven.

1) Elegir líderes jóvenes.

El personal maduro es extremadamente valioso para tu equipo. Su experiencia es necesaria para el éxito del ministerio. Sin embargo, la ausencia de líderes jóvenes, muchos líderes jóvenes, es una decisión para permitir

Tu iglesia envejecerá innecesariamente.

A algunas iglesias no les gusta usar líderes jóvenes. Es desordenado. Los jóvenes líderes carecen de experiencia, yo sé. Pero los jóvenes líderes mantendrán las cosas vivas y divertidas. Los jóvenes líderes también están llenos de energía y grandes ideas; Te ayudan a mantenerte relevante con la cultura actual y la visión para el futuro.

El desarrollo de liderazgo para sus líderes, y especialmente para sus líderes jóvenes es esencial.

2) Darle prioridad al ministerio de niños.

Cuando digo prioridad, me refiero a elegir a grandes líderes, invertir tiempo y energía significativos, y ser Lo más generoso posible con el presupuesto. Sin esto, está absolutamente limitando su capacidad para llegar a su comunidad.

Por favor, no confunda el ministerio relevante con los niños con cuidado de niños. No son lo mismo. En orden para llegar a los niños necesitas estar al día con el mundo en el que viven. Ese mundo es rápido y está construido Alrededor de la tecnología. Cuando se agrega a esa mezcla de líderes adultos amorosos que realmente se preocupan por los niños, creas un programa ganador que los niños amarán.

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3) Diseña tu servicio de domingo por la mañana con una sensación relevante.

Lo que es y no es joven y relevante es subjetivo. Pero los grandes temas son claros. Primero, elige tú la música sabiamente Si aún cantas y tocas lo que hicimos en los años 90, es hora de refrescarte, arriba lo que haces.

Segundo, involucra a los jóvenes líderes en la plataforma. Los jóvenes músicos y cantantes te guiarán a la música más joven y un ambiente más joven en general. Una vez más, esto atrae a los jóvenes a su iglesia!

Si estás pensando, “¿Qué pasa con las personas mayores, no importan?” Por supuesto que sí. yo soy Uno, y todavía puedo hacer una diferencia. Pero deberíamos ser más maduros. Sabemos que esto no es acerca de nosotros, la misión es alcanzar a los perdidos, y si llega a la siguiente generación, otras generaciones siguen.

Por último, asegúrate de que todos los componentes del servicio reflejen una cultura joven. Como piensas Humor, video, ilustraciones, arte y sobre todo tecnología, piensa joven.

Nuevamente, si te concentras en un público más joven, las generaciones mayores se unen. Si te apoyas Hacia los mayores, los jóvenes se irán.

4) Invertir en la siguiente generación.

Levantar y capacitar a jóvenes líderes, invertir en ministerios estudiantiles y defender el llamado al ministerio vocacional entre tus jóvenes adultos. Comunica que crees en el siguiente generación. ¡Ellos son el futuro!

La visión de la iglesia debe capturar a los jóvenes, y al mismo tiempo ser convincente.

basta con que las generaciones mayores se entusiasmen con la visión de tal manera que inviertan Tanto el tiempo como los recursos. Seamos realistas, las generaciones de mediana edad y mayores no tienen problemas para amar y creer en los niños; ¡Sólo mira a un abuelo con sus nietos!

Este artículo fue publicado originalmente en: DanReiland.com

Evangelización Urbana – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Jeremías continúa su profecía y les dice a los israelitas que casen a sus hijos y que se multipliquen. Estamos hablando de un impacto generacional en la ciudad – nuestro evangelismo debe producir transformación y cambio que serán visibles a las generaciones en la ciudad.

Para impactar generaciones a través de métodos evangelísticos, debemos abrazar una postura que desafíe los sistemas sociales de hoy en día. Debemos empezar a conocer a los jóvenes que están siendo invitados por las pandillas en nuestros vecindarios, a los niños que están siendo forzados y utilizados en la trata de personas, a las familias rotas que están buscando sanidad en el alcohol y las drogas. Vamos a tener que ensuciarnos las manos. El evangelismo urbano no es fácil – es desgarrador. Cuando empecemos a ver a las personas que NECESITAN las buenas noticias de Jesús, empezaremos a responder diferente a esos ambientes.

Hace poco hablé con algunos plantadores de iglesias urbanas que se encuentran en un área que está llena de edificios de apartamentos. Me contaron acerca del edificio en el que ellos se sienten más cómodos – el edificio donde la pandilla del vecindario está a cargo de quién entra y quién sale. Al principio, ellos estaban nerviosos cada vez que pensaban en ir a ese edificio. Pero como ahora ellos son conocidos por los vecinos como “buenas personas que están sirviendo a Dios,” la pandilla les protege. Sonrío al pensar en el día cuando escuchemos que los miembros de la pandilla han rendido sus vidas a Cristo, y que ellos empiezan a ver cambios sociales y generacionales en sus vidas.

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Debemos orar por nuestra ciudad.

Quizá la instrucción más evidente que podemos tomar de Jeremías es: procuren la paz de la ciudad y rueguen por ella.

Orar por la ciudad es una de las partes más importantes del evangelismo urbano. Las fuerzas espirituales que están trabajando en la ciudad, están luchando cada día, y cada vez que pisamos su territorio estamos participando en una guerra espiritual. Debemos orar y de verdad anhelar el SHALOM, el bienestar holístico, de nuestra ciudad. Y para orar eficazmente, debemos conocer profundamente nuestra ciudad. Necesitamos conocer sus ritmos, sus heridas, y su gente.

Dios ya está trabajando en la ciudad, y la oración es nuestra conexión con él y con su trabajo. Cuando nos comprometemos con la oración pidiendo paz para la ciudad, Dios empieza a guiar nuestro camino hacia los encuentros diarios que Él quiere que tengamos, y Él sustituye el miedo por el amor. Será entonces cuando, en lo supuestamente mundano y secular, Dios nos use para evangelizar: para traer sus buenas noticias a la gente de nuestra ciudad.

El evangelismo en la ciudad no se trata de la técnica más nueva o más grande (¡ojalá fuera así de fácil!). El evangelismo urbano está basado en crear relaciones interpersonales que sean estratégicas e intencionales. Y, simplemente, eso lleva tiempo. Si estás siendo llamado al evangelismo urbano, estás siendo llamado a una visión de largo plazo. Considera mudarte a un vecindario donde ves que Dios ya está trabajando. Pasa tiempo con personas en sus lugares de trabajo y tiempos de entretenimiento. Conoce a las personas que están involucradas en pecados sistémicos y hazte amigo de ellos. Sobre todo, ora por la paz en tu ciudad. Confía en que tu ciudad está en el corazón de Dios y que Él desea usar tu testimonio y tus interacciones cotidianas para traer paz a tu ciudad.

 

Evangelización Urbana – Parte 1 de 2

Por Scott y Emily Armstrong

La ciudad tiene todo, ¿verdad? Escuelas y universidades, hospitales y consultorios médicos, teatros y centros comerciales – la lista ¡sigue y sigue! Con más oportunidades de empleo y acceso a servicios de salud y educación, es obvio por qué la gente quiere vivir en la ciudad. Las estadísticas globales nos dicen que la Región Mesoamérica ya es URBANA. Más del 80% de nuestra gente vive en una ciudad muy poblada, y muchas de estas personas no pertenecen a la Iglesia.

Tal vez estás pensando que la evangelización en la ciudad no es diferente a la de los suburbios o áreas rurales, pero estarías equivocado. ¿Cómo hacemos discípulos de personas que viven una vida acelerada y no tienen tiempo para Jesús? ¿Cómo creamos relaciones y ganamos la confianza de alguien que trabaja 7 días a la semana? ¿Cómo se ve la esperanza en medio de la drogadicción, las pandillas y la pobreza?

Primero lo primero: Dios tiene un plan para la ciudad. Tú tienes que creer esa verdad si quieres ser un evangelista urbano exitoso. A menudo cuando pensamos en la ciudad, pensamos en los problemas que se encuentran ahí – todo, desde el tráfico, la contaminación atmosférica, los horarios atareados, hasta las pandillas. Sin embargo, debemos empezar a ver la ciudad como Dios la ve: un lugar de influencia, donde la justicia y la paz se pueden obtener. Imaginemos por un minuto la visión revelada a nosotros en Apocalipsis 7:9-10,

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.”

Este pasaje se desarrolla en ¡la CIUDAD de SION! La historia infinita de Dios continúa para siempre EN UNA CIUDAD. ¡Nos reuniremos con cada nación, tribu y lengua, y alabaremos a Dios para siempre! ¿No es interesante cómo nuestras ciudades ya se están convirtiendo en el hogar de tantas culturas al mismo tiempo? ¿Podríamos pensar que tal vez, solo tal vez, Dios ya nos está dando la oportunidad de experimentar un vistazo del cielo en el corazón de nuestras ciudades?

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Jeremías 29:4-7 es otro pasaje que nos habla acerca de Dios y su deseo de usar a su pueblo para impactar la ciudad:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.”

Este pasaje nos ofrece tres principios que debemos tener en mente al evangelizar en la ciudad:

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Debemos ser una presencia continua en nuestra ciudad.

Debemos orar por nuestra ciudad.

Debemos vivir en nuestra ciudad para amar nuestra ciudad.

Jeremías les dice claramente a los exiliados de Jerusalén (quienes por cierto eran ¡habitantes de una ciudad!) que “edifiquen casas y las habiten…” Él no les dice que disfruten de un breve descanso ahí o que lo vean como un destino turístico temporal. Él les dijo que habitaran ahí.

Recientemente estuve en un taller escuchando a plantadores de iglesias urbanas quienes contaron sus experiencias, y uno de ellos dijo, “Si tú te estás transportando a la ciudad, significa que trabajas ahí, no que te preocupas por el vecindario.” Él se refería a que la ciudad es un ambiente acelerado, de ir y venir, para tanta gente que solo está ahí por 10 horas durante una jornada laboral. ¿Pero las personas que VIVEN en la ciudad? ¡Ellas siempre están ahí! Las decisiones que son tomadas por el gobierno local afectan sus vidas personales, los sistemas educativos moldean a sus hijos, la falta de transporte público ahí afecta su capacidad de empleo.

¿Cómo es que vas a preocuparte por todas las dinámicas de la ciudad si no vives ahí? Muchas veces vemos el evangelismo como una tarea por cumplir, pero este modelo no funcionará en la ciudad. Si solamente estás llegando a la ciudad para evangelizar de vez en cuando, los vecinos empezarán a ver tu evangelismo como TRABAJO y no como amor. Y cada vecindario es diferente: una sola ciudad puede ser el hogar de cientos de comunidades diferentes quienes tienen su propia cultura y oportunidades. Por lo tanto, es muy importante vivir en el lugar donde estás evangelizando, porque son las interacciones cotidianas las que hablan más fuerte.

Puesto que la vida se mueve tan aceleradamente, nuestras relaciones en la ciudad son típicamente construidas alrededor de actividades económicas. A menudo compramos nuestra comida mientras vamos al mismo supermercado, y así llegamos a conocer a los empleados locales. Vamos a un evento deportivo y conocemos a otros compañeros aficionados que tienen intereses similares. Disfrutamos la comunidad de un centro comercial local y entramos en contacto con otros quienes también están disfrutando de entretenimiento gratuito. Cada día, nuestras interacciones con otras personas son numerosas, pero convertirlas en un encuentro intencional es la clave para hacer evangelismo en la ciudad. Un contacto – o incluso una docena de contactos – no necesariamente permiten una relación duradera. Debemos vivir en la ciudad, lo que nos permite vivir la vida con nuestros vecinos, y que abre la puerta para conversaciones espirituales más profundas y para un evangelismo continuo a través de nuestro testimonio cotidiano.

 

*Este artículo continuará en la próxima entrada

Iglesia Vida Real en Quito, Ecuador

Algunos de nuestros amigos y colegas de ministerio han plantado una nueva iglesia en el corazón de Quito, Ecuador. Hace algunas semanas compartieron cómo han sido sus primeros meses, sus estrategias y filosofía en un artículo publicado por Ardeo Global. ¿Qué es lo que notas acerca de su enfoque? ¿Podría esto funcionar en tu ciudad?

¡Saludos desde Quito, Ecuador! Nuestro equipo comenzó el trabajo de plantación de iglesias con un primer servicio en septiembre, 2018. El nombre de nuestra iglesia, Iglesia Vida Real, refleja nuestra misión para mostrar cómo el mensaje del evangelio y del amor de Jesucristo provee soluciones de la vida real a problemas de la vida real. Yo creo que esa es la meta de cada iglesia, pero nuestro enfoque puede nublarse con nuestras logísticas de iglesia, y podemos empezar a enfocarnos en el mantenimiento de un edificio o templo y sus programas. Nuestro equipo está buscando plantar una iglesia desde una filosofía diferente. Hemos estudiado el ministerio de Jesús y hemos encontrado que Él pasó la mayoría de su tiempo ministrando a personas no religiosas fuera de edificios religiosos. Nuestra meta es liberarnos de tradiciones no bíblicas para enfocarnos en lo que de verdad importa: amar a las personas como Jesús lo hizo.

¿Y, cómo se ve eso? Lo más notorio, no nos reunimos en un templo. Queremos que nuestra área de influencia no sea restringida por la ubicación geográfica de nuestra iglesia, queremos ser libres de la distracción del trabajo y los recursos requeridos para mantener un edificio de iglesia, y queremos que las personas que nunca se sentirían cómodas entrando a una iglesia se sientan bienvenidas. Nuestra meta, eventualmente, es tener varios puntos de enseñanza en toda la ciudad para que cada persona nueva que conozcamos pueda asistir a un servicio de adoración y estudio bíblico cerca de donde ellos viven.

Actualmente nos estamos reuniendo en un lugar realmente agradable cerca del centro comercial de Quito. Es un área de cómida rápida con un área central para conciertos y otros eventos. También tiene un área de juegos y un área separada donde los niños se pueden reunir. El dueño de este lugar nos está permitiendo realizar nuestros eventos ahí ¡totalmente gratis! Hasta ahora hemos tenido un servicio de iglesia ahí, e hicimos lo mejor que pudimos para que se sintiera verdaderamente como una celebración. Tuvimos música alegre, globos y hasta confeti. Al final del servicio, el Pastor Josué cerró con una oración pero no cerró los ojos, así que la gente se sorprendió un poco cuando se dieron cuenta de que él estaba orando. Pero ¿por qué no hablar con Dios como si estuviera ahí con nosotros, si sabemos que es así? En las grandes cosas, y en las pequeñas cosas, queremos momentos como ese en nuestra iglesia. Queremos llegar a la raíz de por qué hacemos las cosas y desafiar las ideas de las personas acerca de lo que es la iglesia. Simplemente queremos ser las manos y los pies de Cristo, amando y sirviendo a las personas de Quito incondicionalmente.

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¿Cómo vamos a servir y conocer exactamente las necesidades de las personas aquí? Primero tenemos que saber cuáles son las necesidades, y para hacer eso tenemos que comenzar por conocerles a ellos. Quito es la capital de Ecuador y en muchas maneras es muy moderna. Hay un gran centro lleno de negocios y personas viviendo un estilo de vida metropolitano. Hasta ahora hemos encontrado que muchos de los problemas de las personas son muy similares a los de la gente en Estados Unidos: los matrimonios necesitan ayuda, los adolescentes necesitan guía sobre lo que hacen con sus vidas, y es difícil para las familias pasar tiempo de calidad juntos en medio de las demandas de la vida diaria. Sin embargo, Ecuador es también un país con una economía en desarrollo donde muchas personas enfrentan el desempleo y luchan para simplemente proveer para sus familias. Los problemas con drogas y los embarazos adolescentes van en aumento, el crimen hace que sea peligroso estar afuera después de que oscurece, y los refugiados venelozanos aquí enfrentan un racismo flagrante cada día.

En un principio, cuando comenzamos a planear nuestras estrategias de alcance, esperamos que pudiéramos alcanzar a las personas en el área de Quito que es moderna, post-cristiana y enfocada en los negocios; y basados en la ubicación de nuestro primer punto de enseñanza definitivamente tendremos oportunidades de ministrar a ellos. Sin embargo, en nuestras interacciones del día a día hemos encontrado personas de todos los ámbitos sociales con varias necesidades, tanto espirituales como físicas.

La necesidad de esperanza y amor es universal; no discrimina entre diferencias socioeconómicas, y nosotros tampoco lo haremos en nuestros esfuerzos por alcanzar a cualquiera que esté listo para escuchar del inmenso amor que Dios tiene para ellos, ya sea que eso resulte en desarrollar un seminario para matrimonios o pagar para que alguien que no puede pagar por sí mismo pueda ver a un médico especialista. Nuestro desafío diario es mantenernos flexibles y abiertos hacia dónde y hacia quién Dios nos está dirigiendo.

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Este artículo fue publicado originalmente en Ardeo Global.

Esperando a que el Mundo Cambie – Parte 2 de 2

*Esta es la continuación del artículo publicado en la entrada anterior.

Para todo, hay una época (cambio, cambio, cambio)

El ser humano es una criatura sujeta a plazos determinados por diseño divino. Naturalmente tendemos a organizar nuestras vidas alrededor de diferentes ritmos que se desarrollan a tiempo. Dependiendo de nuestra vocación, las diferentes épocas traen diferentes expectativas y demandas.

Provengo de una línea de granjeros de un lado de mi familia y pastores del otro lado. He observado que tanto con los pastores como con los granjeros, las épocas cambiantes determinan mucho la manera en cómo vivimos nuestras vidas.

Los contadores tienen que lidiar con la temporada de impuestos. Los políticos y funcionarios públicos tienen ciclos de elección. Los semestres y recesos del año escolar determinan el tiempo para estudiantes y maestros. Y algunas veces nuestra recreación, en lugar de nuestra vocación, determina cuáles épocas importan más: cuando podemos cazar o pescar, qué deportes podemos seguir, si podemos salir en bote, o en motocicleta o en los esquís de nieve.

Creciendo como hijo pastor en la Iglesia del Nazareno, no seguí el calendario cristiano rigurosamente; pero sin falta, observábamos el Adviento. Cada año, en el domingo después de Acción de Gracias entraríamos en un santuario decorado para Navidad: árboles y guirnaldas junto a nacimientos y la corona de Adviento con sus velas, las tradiciones entremezcladas con lo sagrado. Para cada uno de los cuatro domingos que conducen hacia Navidad, encendimos las velas, usualmente acompañado de la lectura de la profecía del Antiguo Testamento, y cantábamos canciones como “¡Oh Ven, oh Ven Emanuel!”

Algunas veces perdíamos un poco la trama, y cantábamos “Allá en el Pesebre” o “Del Oriente Somos” durante Adviento. Es difícil resistir la urgencia de avanzar hacia el clímax del día de Navidad, justo tan difícil como es durante Semana Santa permanecer en la desolación del viernes y el sábado santo cuando sabemos que “¡el domingo viene!”

Pero el Adviento se trata de esperar.

La paciencia y la esperanza son virtudes a menudo descuidadas en nuestros días, pero esto es precisamente lo que el Adviento busca cultivar en nosotros: paciencia, la anticipación expectante de que nuestro Dios es confiable y no hace promesas vacías.

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Mirando hacia al futuro mientras miramos el pasado

Durante Adviento, no solamente anticipamos un evento que ya sucedió—la primera venida de Jesús—sino que también miramos adelante y anticipamos ¡su segunda venida!

Este Adviento, mientras nos preparamos para darle la bienvenida al Dios que viene a nosotros, nos deseo a todos un “Feliz Año Nuevo,” y nos invito a comenzar el viaje a través de la historia de salvación de Dios a través del los ritmos del calendario cristiano. Haciendo esto, nos unimos con un sinnúmero de cristianos a lo largo del tiempo y el espacio, quienes han ordenado sus vidas y su adoración de acuerdo con este patrón, todo para la gloria de Dios.

Este artículo fue publicado originalmente: Holiness Today

Esperando a que el Mundo Cambie – Parte 1 de 2

Por Brannon Hancock

La época de Adviento—una palabra que significa llegada—es una época de espera.

“¡Casi no podemos esperar! / Por favor no llegues tarde, Navidad.” Muchos de ustedes pueden escuchar esta canción en su cabeza inmediatamente, ¿verdad? Esas voces de ardilla cantando la canción de navidad que amamos odiar. Esta canción es un ejemplo trillado (¡y fastidiosamente persistente!) del enfoque de la cultura secular hacia el consumismo navideño. Pero para los cristianos con ojos para ver y oídos para oír, puede servir como un recordatorio de que la época de Adviento—una palabra que significa llegada—es precisamente una época de espera, de anticipación, y preparación para el Gran Día, el día después, cuando nada fue igual.

Nuestra cultura practica esta anticipación, incluso mientras perdemos el enfoque. Las decoraciones navideñas llenan los estantes de las tiendas después de Halloween (y aparentemente antes de esta fecha cada año). Las estaciones de radio comienzan su programa navideño tan pronto como termina Acción de Gracias. Los niños en la escuela comienzan a ensayar “canciones navideñas” para finalizar sus programas semestrales. Las ventas de Black Friday (o viernes negro) y el Cyber Monday (o lunes cibernético) llaman la atención de los consumidores, y los cupones y ventas continúan incluso hasta el día antes de navidad para los procastinadores.

Si tienes hijos o si has estado alrededor de alguna pareja preparando la bienvenida de un bebé al mundo, has experimentado esto. Recibimos las grandes noticias. Después esperamos. Comenzamos a prepararnos. Pintamos las paredes y decoramos la habitación del bebé, la emoción crece. Compramos una cuna y la ensamblamos. Y esperamos. Leemos libros para padres con títulos como “Qué esperar cuando se está esperando”…y esperamos. Esas últimas semanas parecieran durar para siempre. Y esperamos. ¡Imagina lo que María y José deben haber sentido!

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El tiempo sigue deslizándose hacia el futuro

El adviento debe ser considerado en el contexto del calendario cristiano para ser completamente valorado. El calendario cristiano, también llamado calendario litúrgico o el año cristiano, es un patrón a través del cual la Iglesia narra la historia del Dios que estaba en Cristo. Mientras algunas iglesias han seguido este patrón por siglos, muchas congregaciones evangélicas están empezando a (re)descubrir y abrazar el calendario cristiano, y lo han encontrado enriquecedor para su adoración y discipulado. Es simplemente una manera más en la que podemos “contar la antigua, antigua historia de Jesús y su amor.”

El calendario cristiano no está preescrito en la Biblia, y no fue transmitido por decreto divino con el mandato de que servilmente nos sometiéramos a él. Pero es bíblico y fue transmitido a través de la Iglesia que llamamos “única, santa, universal y apostólica,” la cual mediante el Espíritu Santo, nos dio nuestra Biblia.

La Escritura revela que Dios dio el tiempo como un buen regalo. De acuerdo con el relato de la creación en Génesis 1, en el cuarto día, Dios declara: “¡Que haya luces en el firmamento que separen el día de la noche; que sirvan como señales de las estaciones, de los días y de los años, y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra… .”

El tiempo tiene un propósito, y ese propósito tiene que ver con la manera en cómo adoramos y cómo observamos el tiempo sagrado.

En la Escritura, encontramos amplia evidencia de la idoneidad de los días sagrados, celebraciones religiosas, ayunos, rituales, y ritmos, particularmente en la adoración del pueblo de Israel. Sin embargo, a mayor escala, vemos que esa historia relatada a través del calendario cristiano es la historia de la Biblia—la historia de la obra salvadora de Dios a través de los siglos.

El calendario cristiano es una manera en que la Iglesia ha procurado “dar la hora” como el tiempo de Dios. Para los cristianos, 1º de enero no es un día significativo; es simplemente ¡el octavo día de Navidad! Cuatro domingos antes de Navidad, el primer domingo de Adviento, realmente es “Día de Año Nuevo” para la Iglesia. Después caminamos a través de Navidad y Epifanía antes de entrar a la época de Cuaresma. Durante Cuaresma nos unimos a Jesús en sus 40 días de ayuno en el desierto en preparación para sus años de ministerio terrenal. Buscamos acercarnos más a Dios purificando nuestras vidas, arrepintiendónos de nuestros pecados, y preparando nuestros corazones para experimentar los eventos de Semana Santa.

Los días entre el domingo de Ramos y el domingo de Pascua o Resurrección pueden llevarnos en una montaña rusa de emociones mientras caminamos a través de los días finales de Jesús: la Última Cena, el Getsemaní, su arresto y crucifixión, nos dirigimos a la Ascención de Cristo al Padre (40 días después de la Pascua), y la venida del Espíritu Santo en el Pentecostés (50 días después de la Pascua), seguido de la larga época conocida como Tiempo Ordinario, durante la cual nos enfocamos en cómo Dios ha trabajado en la vida y la misión de la Iglesia.

*Este artículo continuará en la siguiente entrada.

6 Habilidades Esenciales para Líderes Principales y Ejecutivos

Escrito por Dan Reiland. Trad. por Yadira Morales.

A menudo me encuentro con líderes jóvenes que aspiran, en sus palabras, a “estar a cargo.” Ese es un deseo normal y saludable. Lo entiendo, quiero decir, ¿quién no preferiría estar a cargo de las decisiones si esa es una opción, verdad?

Bueno, como se pueden imaginar, hay un poco más de la idea de estar “a cargo.” Y mi corazón y esperanza es que esta publicación podría ser útil.

Existe una idea equivocada, significativa y frecuentemente citada, sobre el liderazgo, y es que cuanto más alto llegas en la organización, tienes mayor libertad para hacer lo que quieras.

La percepción es que por ser el “líder principal” (o uno de ellos) tú, por lo tanto, no te reportas con nadie.

De hecho, ocurre todo lo contrario: cuanto Cuanto más asciendes en una organización, más renuncias a tus derechos y menos opciones tienes.

Además, cuanto más alto sea tu nivel de responsabilidad y autoridad, tienes más personas a quienes informar, no menos. Puede que no sea un informe formal, pero de todos modos debes responder a ellos.

Ya sea en los negocios o en la iglesia, hay una larga lista de personas a quienes los líderes principales responden desde las partes interesadas hasta la junta directiva.

La lista incluye a los clientes, influyentes clave, funcionarios denominacionales, miembros y asistentes de la iglesia, socios, donadores, y la lista continúa. Otra vez, es posible que no tengan autoridad formal, pero tienen influencia y son importantes.

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Puede haber pocos, o quizás ninguno por encima del líder principal en el organigrama, pero eso no refleja las realidades de poca libertad y mucha responsabilidad.

El liderazgo superior es un rol que se comprende mejor antes de entrar en él, en vez de más tarde. Es difícil comunicar algunos de esos matices, pero lo que se puede describir con claridad son las habilidades únicas que son obligatorias.

Algunas de las seis habilidades que he enumerado pudieran parecer que cualquier rol de liderazgo las necesitaría, pero para el líder principal, estas habilidades no son negociables.

El factor crítico aquí es que debido a que son habilidades, se pueden aprender. Y debido a que se pueden aprender, pueden mejorar en cualquier o en todo hacia lo que se incline y practique.

6 habilidades esenciales:

1) Traducir la visión a la estrategia.

Traducir la visión en una estrategia viable requiere primero la capacidad de seleccionar, confiar, desarrollar y trabajar con un equipo de liderazgo. Nunca he conocido a un líder o ejecutivo que pueda hacerlo por sí mismo.

De hecho, algunos líderes sénior tienen una personalidad y un cableadoque los hace realmente buenos en lo que hacen, pero también crean algunas espacios significativos que requieren que un equipo haga que todo suceda.

La estrategia, (un plan para hacer que el sueño se convierta en realidad), es una habilidad no negociable para cualquier líder sénior.

2) Comunicar fe y esperanza.

La habilidad para comunicar lo que crees a nivel del corazón es una obligación. Además, necesita convertirse en algo natural para ti. He visto a John Maxwell y Kevin Myers hacer esto por años. Simplemente no se cansan de eso.

La fe de estos grandes líderes en la capacidad de una persona para convertirse en su mejor yo a menudo excede la fe de esa persona en sí misma. Su capacidad para comunicar la esperanza de un futuro mejor para toda la organización es muy fuerte.

La fe y la esperanza también incluyen la idea de comunicar la calma en una tormenta y un resultado positivo.

La clave es que la fe y la esperanza deben ser sinceras. Como líder sénior, no puedes simplemente leer y citar la próxima gran idea. Debes haberlo interiorizado, ser dueño de ello y creerlo de corazón.

3) Levantar y empoderar a los líderes.

En una iglesia grande o muy grande, esto generalmente significa selección manual del equipo principal. En una iglesia más pequeña, puede significar seleccionar líderes voluntarios clave.

En cualquiera de los casos, siempre incluye la capacidad de soltar responsabilidades clave con un empoderamiento genuino para que esos líderes hagan su trabajo. Los líderes principales que más luchan son aquellos que administran a nivel micro y no confían en sus principales líderes para hacer su trabajo.

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4) Demostrar auto-liderazgo y cultivar vitalidad espiritual.

Si usted es o desea ser un líder sénior en una iglesia local, el crecimiento espiritual auto dirigido hacia la madurez es imprescindible.

Esto ciertamente no sugiere algún tipo de superioridad o mejor noción que otros. De hecho, la mayoría de los que servimos en algún puesto ejecutivo o de alto nivel admitimos  rápidamente nuestros defectos y debilidades.

La buena noticia es que la autoconciencia y la seguridad te ayudan/nos ayudan a ser honestos con Dios sobre quiénes somos y cuánto lo necesitamos.

Los buenos líderes tienen buenos mentores, pero se requiere auto-liderazgo para la disciplina y la constancia.

No hay nadie para sostener tu mano y pedirte que te hagas cargo de tus responsabilidades cotidianas; tu primera responsabilidad es buscar a Dios y la madurez espiritual.

Los que lideras dependen de tu caminar auténtico y creciente con Dios.

5) Resolver problemas y tomar decisiones difíciles en niveles complejos.

Los problemas grandes y más complejos (a menudo en toda la organización) problemas para resolver son multidimensionales, grises en vez de negros o blancos, y no presentan una respuesta clara u obvia.

De hecho, a menudo presentan múltiples opciones sobre las cuales otros, a quienes sirven, tienen opiniones muy fuertes y diferentes.

El liderazgo superior es más un arte que una ciencia que requiere intuición y llamadas de juicio.

Aquí hay un ejemplo claro, a veces debe elegir entre dos opciones menos que ideales.

Otra forma de verlo es que no importa cuán buena sea la decisión, hay un grupo que no estará contento. Poder tomar decisiones difíciles es una habilidad esencial para cualquier líder sénior.

Si prefiere un mundo más claro y en blanco y negro, el liderazgo superior puede no ser para ti.

Esto no pretende ser desalentador, es solo parte del territorio, y un líder experimentado puede manejar esto con calma.

6) Tomar riesgos y liderar el cambio.

No hay riesgo de escape y cambio si deseas progreso.

Los riesgos que tomas no son siempre públicos o grandiosos como iniciar un proyecto de construcción o recaudar millones de dólares.

Puede ser algo privado como una conversación que es naturaleza de confrontación, pero el resultado es significativo.

El proceso de cambio nunca termina. Junto al impulso, el cambio es algo en lo que piensan constantemente los altos directivos.

El cambio es perturbador pero necesario. La comodidad es el enemigo del progreso y de una organización saludable.

Este artículo fue publicado originalmente en: danreiland.com

Análisis e Interpretación del Rol Pastoral

Rev. Ernesto Bathermy

Al analizar e interpretar en la entrada anterior las imágenes del pastor en el Antiguo y el Nuevo Testamentos, recibimos luz para una mejor comprensión de nuestra tarea y responsabilidad como pastores. 

  1. Alimentar la grey

Hablar de alimentar a las ovejas se refiere a enseñar e instruir a los creyentes en Cristo a conocer la palabra de Dios y las doctrinas cristianas. El mismo Señor afirmó que “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mt. 4:4). Esta declaración nos da a entender claramente que es la palabra de Dios la que constituye alimento espiritual para el alma del creyente. 

Por otra parte, el apóstol Pedro escribe a los cristianos de la dispersión haciendo clara referencia a la palabra de Dios diciendo: “…Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” (1 P. 2:2). 

También el escritor a los Hebreos presenta la enseñanza de la Palabra como alimento espiritual para el creyente. (He. 5:12-14). 

Es evidente, pues, que cuando la Biblia habla del rol del Pastor como aquel que debe apacentar o alimentar el rebaño del Señor lo que está diciendo es que al pastor le corresponde alimentar a los creyentes con la Palabra de Dios. 

  1. Cuidado de la grey

Cuidar la grey tiene una connotación más amplia que alimentar. Al pastor le corresponde no solo alimentar a la feligresía con la Palabra de Dios, sino cuidarla también. Isaías habla de un pastor que lleva a los corderos en sus brazos; llevándolos en su seno. El cordero era una oveja de un año o menos, muy tierno y sin experiencia. De la misma manera el pastor debe pastorear a los nuevos creyentes, cuidando de ellos con una atención especial. 

Por otra parte, el profeta dice que Jehová pastoreará suavemente a las recién paridas. Es una figura del cuidado que debe tener el pastor para con el rebaño del Señor. 

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  1. Guiar la grey

Según Juan 10:4, el pastor sacaba sus ovejas, y luego, iba delante de ellas, mientras le seguían. Esa era la manera que el pastor guiaba a sus ovejas. Él no se quedaba detrás de ellas, sino que iba delante del rebaño. Esta es la forma en que el pastor guía su iglesia. Él debe ser el ejemplo de la grey (1 P. 5:3). 

  1. Restaurar la grey

Como ya vimos en Ezequiel 34:4, en un rebaño suele haber ovejas débiles, enfermas, perniquebradas y otras, en ocasiones se han descarriado y extraviado; así suele ocurrir también en la iglesia: algunos hermanos y hermanas son débiles en la fe, a los cuales el pastor debe procurar fortalecer.  

Algunos creyentes, en un momento dado, pueden estar espiritualmente enfermos. A estos, el pastor tiene la responsabilidad de ayudar a curarlos. Otros creyentes podrían estar extraviados, a los cuales es necesario buscar guiar hacia el camino correcto. 

Algunos hermanos precisan de un cuidado especial, aunque hay que cuidarlos a todos. A los descarriados hay que ayudarlos a volver al redil. 

Conclusión: 

Al estudiar la Palabra de Dios tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos, la Biblia enseña que la tarea del pastor es alimentar, cuidar, guiar y restaurar a los creyentes. Esta comprensión le permite al pastor desarrollar su ministerio con mayor responsabilidad y conciencia, por consiguiente, con menor grado de frustración por los resultados tangibles.

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

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