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La Peor Marca de la Historia

Por Rev. Brady Wisehart

Muriendo para vivir

Mientras depuraba mi bandeja de entrada esta mañana, me encontré con un correo electrónico con el título: “Podemos AYUDAR a la marca de tu Iglesia,” este e-mail fue enviado por una compañía de marketing para iglesias. Yo no había solicitado ayuda de esta compañía y estaba a punto de mover el correo a la papelera cuando me detuve y quedé cautivado por los siguientes pensamientos…

¿Cuál es la marca de la iglesia? No solo de mi iglesia local pero de la Iglesia de Jesucristo. ¿Hay alguna diferencia entre la marca de la Iglesia de Jesucristo y mi iglesia local? ¿En nuestra cultura occidental, hemos puesto las marcas de nuestras iglesias locales por encima de la marca fundamental del Cristianismo?

Mis pensamientos no estaban debatiendo distinciones denominacionales, o volcándose sobre el marketing como herramienta. Mis pensamientos eran todo lo contrario. Yo creo que las más grandes noticias en el mundo, el evangelio, es digno de nuestros mejores esfuerzos para comunicarlo tan efectivamente como podamos.

Los asesores de marketing nos dicen que tu marca es muy importante. Es lo que cuenta la historia de tu mensaje principal. Es lo que tú presentas al mercado como quien eres, lo que eres, y lo que tienes para ofrecer.

Por siglos, la marca de la Iglesia de Jesucristo fue encarnada por la cruz. Encima de una catedral o la iglesia en cierto país, la marca era consistente, una cruz. Por siglos, la imagen de la cruz ha sido universal. Sin estar limitada a una cultura, alrededor del mundo, la cruz comunica el mensaje del Cristianismo.

Pero piensa en esto junto conmigo, por un momento. La marca fundamental de la imagen del Cristianismo es un artefacto de ejecución. ¿Puedes imaginar un consultor de marketing motivándote a que tu identidad institucional sea una silla eléctrica? Bienvenido a nuestra Iglesia, ¡la iglesia de la muerte! ¡Pero este es el mensaje! Cuando Pablo dice “No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes… Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de este crucificado…” (1 Co. 2:2-4) El mensaje de la cruz es uno de muerte al pecado y vida en Cristo (Ef. 2:16; He. 12:12; 1 Co. 1:17-18; Gl. 5:11-14; Fil. 3:18). 

Es en la muerte de Cristo que encontramos libertad del pecado y vida en Él. Esta marca de la cruz no solo es un símbolo de lo que Cristo hizo por nosotros. Jesús aclara este mensaje cuando dice “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará.” (Mr. 8:34-35). Jesús nos llama a elegir. Cuando elijo aceptar a Cristo solamente por gracia y fe, camino con Él como una nueva creación. Lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado (2 Co. 5:17).

El apóstol Pablo escribe, “Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.” (Gá. 5:24) “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano.” (Gá. 2:20-21).

Para ser una marca principal, esto habla mucho de la muerte. Puedo ver cómo algunos serán tentados a “actualizar” la marca y dar un pequeño giro al mensaje. Pero Pablo nos ayuda a ver que en Gálatas 2:21 si la justificación pudiera obtenerse de otra manera distinta a Jesús, entonces Cristo murió por nada.

En pocas palabras, una marca “actualizada” o “retocada,” desinfectando las partes incómodas del mensaje y reemplazándolas con una narrativa “amistosa” no solo es peligroso, sino que perjudica completamente al evangelio. Dejándonos con un “producto” que no tiene poder.

Me topé con este gráfico hoy que plasma cómo murieron los apóstoles. De repente me golpeó, ¡ellos vivieron la marca! Todos ellos dieron su vida por Cristo. Esto no fue simplemente una evidencia su devoción a la marca, pero más allá…ellos “vivieron” la marca en sus muertes.

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No estoy sugiriendo que Dios está llamando a cada uno de nosotros a ser físicamente martirizados por nuestra fe en Cristo, sí creo que esta marca es clara. A través de la cruz encuentro vida en Cristo. Cuando estoy en Cristo lo viejo se ha ido, lo nuevo ha llegado. Seguir a Jesús verdaderamente nos lleva a morir a nosotros mismos y al pecado. El punto es…si no estás listo para morir, no estás listo para vivir de verdad.

¿Eres cristiano? ¿Eres un verdadero seguidor de Jesucristo? Si es así, ¿estás viviendo la marca de la cruz de Cristo? ¿O te has envuelto en una fijación formulada de tu “idea” preferida de Cristianismo? ¿Tu fe se ha vuelto más enfocada en tus preferencias, tus intereses y tu agenda? ¿Ha existido una erosión del llamado que Cristo nos dio de amarlo tanto que, en comparación, es como si tú odiaras todo lo demás? (Lucas 14:26).

¡Tengo excelentes noticias para ti, mi amigo! ¡No hay mejor manera de vivir que morir! Cuando permitimos que Cristo nos salve de nuestro ser pecaminoso, cuando permitimos que el poder de su Espíritu nos lleve a crucificar nuestros deseos para que podamos abrazar los deseos de Dios…¡Empezamos a VIVIR DE VERDAD! ¡Lo viejo se ha ido y lo NUEVO HA LLEGADO!

 

Jóvenes en Misión – Haití

El siguiente es un reporte escrito por Estefania Amador, Valeria Narvaez, Elsie Rodríguez y Rubí Piñón, quienes están sirviendo durante dos meses en Haití a través de Jóvenes en Misión.

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Campamento Sureste.jpgHemos participado en tres campamentos para hijos de pastores, el primero realizado en Puerto Príncipe (Distrito Central), donde participaron 22 niños y adolescentes. El segundo se realizó en Blek (Distrito Sureste) con una asistencia de 26 tambien, y el último en Gonaives, donde participaron cuatro Distritos (NorCentral, Alto Artibonite, Baja Artibonite y Noreste), asistieron 56 hijos de pastores. Agradecemos a Dios por lo que está haciendo en cada una de las vidas de los hijos de pastores.

 

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En los campamentos, hemos ayudado a compartir clases bíblicas y enseñamos a los niños y jóvenes manualidades con materiales reciclados. Varios de ellos han compartido su testimonio y uno de los que más nos bendijo es el de Clelie una joven de 20 años que nos agradeció el enseñarle a reutilizar una camiseta y transformarla en un bolso, ella nos compartió que quiere reproducir lo que aprendió con su iglesia y amigos. También, han brindado palabras de motivación entre los hijos de pastores y en el último de los campamentos tres de ellos decidieron aceptar a Jesús. Es un gran gozo para nosotras formar parte de este proyecto.

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Clase más pequeños en los campamentos.jpgAdemás, estamos trabajando en una Misión Tipo Iglesia, tres días de la semana, hacemos evangelismo, trabajo con niños y jóvenes, visita a hermanos de la congregación, talleres formativos y clases de Español. Estamos muy felices de ver lo que Dios hace cada día en nuestras vidas y en las de las personas con quienes compartimos. Uno de los testimonios que ha impactado nuestras vidas es que los hermanos nos han agradecido las herramientas de evangelismo que les hemos brindado como: el cubo evangelistico y el libro sin palabras, los cuales los hermanos ya han puesto en práctica y estamos viendo los frutos, pues 5 personas han aceptado a Cristo.

 

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Queremos finalizar diciendo que la voluntad de Dios no nos lleva, donde su gracia no nos pueda sostener.

 

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 Bendiciones a todos y gracias por su apoyo en oración.

Un Verano Misionero y Multicultural

Las comunidades de Cecara y Banegas en Santiago, República Dominicana, fueron bendecidas con las experiencias en torno a los proyectos de Misión Global: “Máxima Misión y 4×4: Todo Terreno,” a través de las misioneras de Génesis Wendy Rivera, Sugey Barrón, Joselyn García, y el respaldo de otros hermanos en Cristo de Estados Unidos, Puerto Rico, México y República Dominicana.

Del 7 al 9 de julio, 32 jóvenes pertenecientes a cuatro de los cinco distritos de Dominicana participaron en Máxima Misión, asistidos por el equipo misionero.

Posteriormente, se desarrolló el “4×4 Todo Terreno,” para hacer un total de 17 días en los que se realizaron evangelismo casa por casa, y visitas a nuevos contactos. Además, se llevó a cabo el taller para mujeres: “Ser mujer es maravilloso,” otro taller para matrimonios, Escuelas Bíblicas de Vacaciones, una noche de talentos, así como la proyección de la película: “Cuarto de Guerra.”

Durante la primera semana, el proyecto contó con la colaboración de nueve personas de la Iglesia del Nazareno de Worthington, Estados Unidos, quienes apoyaron con manualidades y regalos para los niños de las dos comunidades, y un programa de Escuela Bíblica de Vacaciones. El apoyo para recibir este grupo vino del ministerio de Trabajo y Testimonio en República Dominicana y de su coordinadora Beverly Brown.

En conjunto, los misioneros también trabajaron a través del servicio comunitario como la limpieza de casas y calles, entrega de ropa y alimentos a familias necesitadas, charlas sobre el cuidado del medio ambiente e higiene personal, lavado de cabeza para niños, reparación y pintura para cinco casas, así como actividades deportivas para adolescentes.

El grupo estuvo conformado –además de las misioneras de Génesis– por Ángel Méran, Reidyn Amador, Elba Duson, y Cristóbal Urbáez de República Dominicana. También participaron Kimberly Vazquez, Keneth Robles, Desireé Pérez, Diana Cruz, Yolanda Avilez y Julio Mercado de Puerto Rico, así como Freya Galindo, de México.

Las Iglesias del Nazareno del Distrito Norte: Ingco, Manahaim, Bella Vista y Cienfuegos, también apoyaron en el desarrollo de las actividades.

“Fue un tiempo de mucha bendición,” relató uno de los participantes. “Pudimos impactar las dos comunidades donde trabajamos. La misma gente se unió al trabajo que estábamos haciendo, por ejemplo, cuando lavamos las cabezas a los niños o cuando limpiábamos las calles.  Durante las reparaciones de las casas la misma comunidad también se acercó a ayudar. No sólo nosotros fuimos a servirles a ellos; ellos también colaboraron para su comunidad.”

Elba Duson dijo: “Yo defino esto como un proyecto de amor, fe y valentía…los días en aquel lugar me enseñaron a ver a Jesús en el rostro de los niños, en la necesidad de las personas, en el clamor de afecto y amor en sus miradas.”

Escrito por Adriana Carreón. Con información de Freya Galindo, coordinadora de Misión Global Área Central.

Informe de Misión: Contextualización

Por Howard Culbertson

Cuando los creyentes de una cultura introducen el “evangelio inmutable” a personas de otra cultura, ¿cómo evitan ellos que las Buenas Nuevas no sean rechazadas como una importación foránea? La respuesta breve es una palabra: Contextualización. 

Cuando el cristianismo se mueve de una cultura a otra, hay peligro de que sea enseñado como una pertenencia de la primera cultura, y que esté fuera de lugar en la segunda. Las posibilidades de que eso ocurra pueden ser disminuidas si el Evangelio será proclamado y vivido en formas culturalmente comprensibles. Ese proceso de conectar significativamente la revelación bíblica con una cultura específica se denomina “contextualización.”

El misiólogo Darrell Whiteman lo dijo de esta forma: “La contextualización intenta comunicar el mensaje en palabra y acción, y establecer la iglesia en maneras que tengan sentido para las personas en su contexto local cultural.”

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Que el evangelio “tenga sentido” para la gente de una cultura no significa, por supuesto, que todos se apresurarán a aceptarlo. Las personas deben decidir si están dispuestas a hacer los cambios necesarios en su vida para que Jesús sea su Señor y Salvador. Desde luego, eso no quiere decir que la gente debe abandonar su identidad étnica o cultural para seguir a Jesús. La contextualización auténtica está basada en la premisa que cuando las personas permiten al poder transformador de Cristo entrar a sus vidas, ellos serán mejores nicaragüenses, japoneses o búlgaros o navajos de lo que eran antes. 

La contextualización no significa quitar o diluir la esencia del Evangelio para hacerlo más aceptable. Por el contrario, la buena contextualización retrata expresiones del “Evangelio inmutable” que son más fieles a la Escritura de lo que serían de otra manera. El Espíritu Santo guía a la contextualización a permitir que la Escritura sea lo más poderosa y transformadora posible en cada contexto cultural. 

La contextualización adecuada mueve la proclamación del evangelio más allá de una sensación de extrañeza a permitir que cada grupo de personas pueda escuchar a Dios decir: “Este mi diseño para ti.” La contextualización permite que la gente de cada cultura vea que Yahveh, el Creador del universo quien se revela a sí mismo en Jesucristo, los ama y quiere una relación con ellos. 

En términos tangibles, la contextualización implica la formulación de expresiones teológicas en cosas como las ilustraciones de un sermón, estilos de música, arte, toma de decisiones, elecciones de estilo de vida, programas y horarios de iglesias, métodos de predicación y enseñanza, el proceso de discipulado, alcance evangelístico, selección de liderazgo e incluso arquitectura. 

Debe quedar claro, como dice el profesor de misiones Zane Pratt, que el fin último de la contextualización “no es comodidad, sino claridad.” Por tanto, la contextualización auténtica no implica el ablandamiento o blanqueamiento de los mandamientos radicales de Jesús. De hecho, la contextualización permite que el Evangelio sea ofensivo a cada cultura por las razones exactamente correctas. Whiteman ha dicho que la buena contextualización asegura que el Evangelio “encuentre a las personas en el nivel de sus necesidades más profundas.” 

La contextualización auténtica deberá viajar sobre dos rieles. Un riel es una fidelidad inquebrantable a la Escritura. El otro riel es el de la comunicación y vivencia de la Palabra del Señor en maneras que son familiares a las personas en un contexto cultural particular. 

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

Hacia la Efectividad Misional: Analogía y Aplicación de la Efectividad Misional – Parte 7 de 7

Por Ed Stetzer

Yoyos, nuevas iglesias e iglesias establecidas.

La efectividad misional empieza con un entendimiento bíblico del mensaje y movimiento de la missio Dei, lo cual se espera dirija una iglesia a convertirse en un pueblo misional, quien abrace la postura misional y ponga en práctica un programa misional.

Entonces, ¿cómo esta serie de efectividad misional se aplica a la iglesia local hoy en día? Mi meta en este artículo es responder esta pregunta con una analogía y aplicación.

Analogía de una Misión Integral

Cuando pensamos en convertirnos en una iglesia misionalmente efectiva—seamos una iglesia nueva o ya establecida—imagina un yo-yo en movimiento.

  • La cuerda es la misión (ya que es la cuerda la que avanza).
  • El yoyo (forma circular) es la iglesia que tiene un movimiento (peso) centrípeto y centrífugo que se mueve hacia fuera y hacia dentro.
  • El dedo dentro de la cuerda circular, representa a la iglesia sostenida y cautivada por la misión. [Nota: Una iglesia fuera de la cuerda, no cautivada ni sostenida por la misión, es una iglesia que existe como un monumento y no un movimiento, y de acuerdo a muchos misiólogos como Lesslie Newbigin no es realmente una iglesia.]

He aquí cómo funciona la analogía. En un estado sin movimiento, el yo-yo existe como una comunidad misional (personas) cautivada por la misión en su ambiente local. En este estado, tiene una comunidad sólida sostenida fuertemente por la cuerda (misión).

Cuando el yo-yo sea puesto en movimiento y comience a extenderse, manifiesta la marca misionera de envío (postura). Por tanto, significa que una iglesia es enviada en misión. Cuando el yo-yo alcanza su estado extendido, el yoyo manifiesta la marca misional de multiplicación (programa), porque se vuelve una iglesia extendiendo la misión hasta lo último de la tierra.

Por ir centrífugamente ‘hacia fuera,’ el yoyo tiene una fuerza centrípeta de ‘regresar’ a su posición original.missional-church_image.jpg

Aplicación de una Misión Completa

¿Cómo es que iglesias nuevas y establecidas llegan a ser misionalmente efectivas? La que sigue es una lista de las fortalezas y debilidades que iglesias nuevas y antiguas poseen en lo que se refiere a la efectividad misional.

Nuevas iglesias tienden a poseer las siguientes fortalezas:

  • Un fuerte programa misional de evangelismo y una conciencia profunda de vivir el envío.
  • Una mentalidad de ‘Ir y Decir’ más que de ‘Venir y Ver.’ La realidad es que las nuevas iglesias no sobrevivirán si no alcanzan personas.
  • Una pasión y visión para alcanzar a los no creyentes y a quienes no pertenecen a una iglesia. Por ejemplo, en un estudio de iglesias establecidas, hay 3.4 bautismos por cada cien miembros residentes, pero en las nuevas iglesias el promedio son 11.7 bautizos por año. En pocas palabras, las nuevas iglesias alcanzan nuevas personas.
  • Un deseo de ser parte de los ritmos de la comunidad local y de encontrar maneras de servir a la comunidad.
  • Una flexibilidad de contextualizarse a la cultura presente más que a la cultura de hace dos o tres décadas.

Sin embargo, las nuevas iglesias tienden a poseer las siguientes debilidades:

  • Una falta de estructura y organización. En otras palabras, normalmente tienen una comunidad débil. He encontrado que muchas nuevas iglesias luchan con desarrollar equipos, líderes, sistemas y procesos que ayuden a facilitar el ministerio y la misión. Ellos luchan con el fundamento, y por eso están en necesidad de crear un conjunto centrado de límites teológicos primarios, así como una sólida estructura que incluye gobierno, sistemas, y procesos.
  • Una falta de macro multiplicación. En otras palabras, ellas tienden a nunca ser iglesias madre de otra iglesia. mientras parece que las nuevas iglesias son mejores multiplicándose en forma micro (haciendo discípulos), me gustaría ver a más de ellas multiplicándose de forma macro (iglesias plantadoras).

Las iglesias establecidas tienden a poseer las siguientes fortalezas:

  • Una fuerza centrípeta recuperada del fundamento que ellos han establecido—usualmente a través de sus programas, sistemas, procesos y estructuras.
  • Una sólida base financiera con recursos para financiar la actividad de la misión y misiones globales.
  • Una presencia estable y consistente en la comunidad. En algunos casos, la iglesia se ha vuelto un ancla en la comunidad.

Sin embargo, las iglesias establecidas tienden a poseer las siguientes debilidades:

  • Una dificultad para multiplicarse en ambas formas: micro y macro. No se puede negar que la mayoría de las iglesias establecidas en Occidente están en problemas. Miles se cierran cada año, mientras otras luchan para mantenerse, o frenar el declive. Normalmente, entre más tiempo tiene una iglesia que ha sido establecida, sucede más un desvío en la misión. Basado en investigación, las iglesias que no están involucradas en multiplicación, especialmente en plantación de iglesias, están más enfermas que aquellas que sí están involucradas. Por tanto, ellas podrán usar más intencionalidad en su postura y programación misional.
  • Un enfoque hacia adentro. Muchas iglesias establecidas comúnmente han perdido de vista la misión. En lugar de estar motivadas por la misión, constantemente están motivadas por mantener sus tradiciones, preferencias, cultura y sistemas. Ellas caen en la misma trampa que la iglesia de Jerusalén; ellas van se exceden en su fundamento y terminan protegiendo y preservando su cultura y homogeneidad a costa de la misión. (Desafortunadamente, las iglesias normalmente eligen el mantenimiento en lugar de la misión).
  • Permiten establecer una “clerificación” donde el clero pagado hace todo el trabajo mientras que los miembros se sienten a consumir y observar.
  • Liderazgo prohibitivo. A pesar de que tal vez hay un fundamento sólido con fuerte liderazgo, en algunos casos, las iglesias establecidas son controladas por lo que Mark DeVine llama “carteles laicos” que actúan como los influyentes de la iglesia que prohíben el avance del liderazgo y de la misión.

¿Por qué comparto todo esto? Mi objetivo es mostrar áreas donde las iglesias muestran fuerza mientras se mencionan áreas donde la iglesia puede mejorar. Mi intención al enlistar los puntos débiles no es vergüenza, sino brutal honestidad. Si eres un pastor o líder de la iglesia, tal vez sea de ayuda hablar acerca de estos artículos y discutir las fortalezas y debilidades de tu iglesia.

Vivimos en tiempos cambiantes.

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Mi objetivo en esta serie fue resaltar cómo las iglesias hoy pueden ser misionalmente efectivas.

La efectividad misional empieza con una comprensión del mensaje y movimiento de la missio Dei, que debe resultar en representar las marcas de ser parte de un pueblo misional (comunidad), encarnar una postura misional (envío), y poner en práctica un programa misional (multiplicación).

Al hacer eso, las iglesias se convertirán en el vehículo efectivo de la misión de Dios, el vehículo que Él compró con la sangre de Cristo hace más de dos mil años.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-analogizing-and-applying-mi.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Multiplicación – Parte 6 de 7

Por Ed Stetzer

Ve a donde está la gente, haz discípulos, planta iglesias

Estoy en una serie de artículos abordando el tema de la efectividad misional. En los dos artículos anteriores, he explicado las marcas de la misión de Dios. Lo que he procurado hacer es destacar el énfasis principal de cada marca en un esfuerzo por construir una imagen de la representación del mensaje y el movimiento de la misión. Hoy, abordaré la marca misional de multiplicación.

La Marca Misional de Multiplicación Explicada

Hasta ahora, he intentado resaltar las marcas misionales de comunidad y envío cuando la missio Dei es puesta en práctica en una iglesia local. Pero hay más de una marca misional que es representada cuando la iglesia abraza la totalidad de la misión de Dios, y la marca es multiplicación.

La multiplicación es usada por Dios para avanzar su misión a lo largo de todo el mundo. Mientras el impulso de multiplicación es esbozado en el Antiguo Testamento en lugares como Génesis 1:28 (“fructificad y multiplicad”), Génesis 15:5 (el número infinito de Abraham de la descendencia de Abraham), y Jeremías 29:6; se vuelve muy claro en el Nuevo Testamento.

La marca misional de multiplicación, particularmente en el Nuevo Testamento, se basa  en Mateo 28:18-20, Hechos 1:8, Hechos 9:15, y Romanos 15:20. En estos pasajes, es claro que la misión de Dios se extiende hacia fuera, a las naciones—a aquellos que no han escuchado el evangelio.

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El apóstol Pablo evidentemente comprendió esto. De hecho, Pablo vio la misión global de Dios conectada a un aspecto del pacto de Dios con Abraham. Pablo escribe a las iglesias de Galacia, “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.” (Gal. 3:8). 

Entendiendo que la misión de Dios es dirigida hacia las naciones, Pablo implementó una estrategia de misiones que incluyó focalizar los centros urbanos poblados, evangelizar la ciudad (micro multiplicación), y plantar y establecer iglesias (macro multiplicación).

De acuerdo con Eckhard Schnabel, hay [por lo menos] quince fases o ubicaciones del trabajo misionero de Pablo que tuvieron lugar en 35 años entre su conversión (31/32 d.C.) y su muerte en Roma (67 d.C.). Durante esos años, Pablo tuvo tres viajes misioneros. Mientras Pablo iba a las naciones, él iría a sus ciudades.

Tim Keller afirma que esa parte de la estrategia de misión de Pablo incluyó ir a las ciudades más grandes de la región. Rara vez vemos a Pablo navegando lejos de las ciudades. Parece que Pablo creyó que las ciudades estaban donde el potencial para el impacto del evangelio y la multiplicación del evangelio sería mayor. Alvin Reid expresa que si las iglesias alcanzan las ciudades, ellas alcanzarán el mundo.

Parece que Pablo pensó lo mismo.

Una vez que Pablo estaba en la ciudad hacía al menos dos cosas: evangelizar personas y plantar iglesias. Pablo evangelizaba a través de predicar en las sinagogas locales, participar en grupos pequeños de estudio bíblico, conocer personas en los mercados, alquiler de salones y conferencias, e involucrando personas en su profesión (fabricación de carpas). Mientras hacía discípulos, después él plantaría y establecería iglesias.

Keller resume el involucramiento misional de Pablo en las ciudades, en esta manera:

Cuando Pablo empezó a reunirse con ellos [los convertidos], ellos eran llamados ‘discípulos’ (Hch. 14:22), pero cuando él los dejó, ellos eran conocidos como ‘iglesias’ (ver Hch. 14:23). Para ponerlo de forma simple, la multiplicación de las iglesias es tan natural en el libro de los Hechos como la multiplicación de individuos.

Como se ha visto en la vida de Pablo, la multiplicación requiere intencionalidad. Requiere ir a donde está la gente, compartir las buenas nuevas de Jesús, así como plantar y establecer iglesias autosustentables, autogobernadas y auto-propagada.

La Marca Misional de Multiplicación Ejemplificada

La iglesia en Antioquía ejemplifica la marca misional de multiplicación. Ellos se multiplicaron exponencialmente en Antioquía—alcanzando tanto judíos como a gentiles. No solo se multiplicaron en Antioquía, también alcanzaron personas más allá de su cuidad. Antioquía se convirtió en la primera iglesia enviadora a través del envío los primeros misioneros y se volvió la primera iglesia plantadora de iglesias (Hch. 13:1-3). Sencillamente, ellos se volvieron una iglesia multiplicadora. 

La marca misional de multiplicación es realmente el programa misional de la Iglesia Primitiva. El resultado final del programa misional de la iglesia se encuentra en Apocalipsis 5:9 y 7:9, donde Juan ve una visión del pueblo de Dios, de toda tribu e idioma, pueblo y nación. Por tanto, para que una iglesia sea misionalmente efectiva, debe convertirse en una iglesia multiplicadora—yendo donde está la gente, haciendo discípulos (micro multiplicación), y plantando iglesias (macro multiplicación). 

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-multiplication-part.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de Envío – Parte 5 de 7

Por Ed Stetzer

La misión de Dios incluye enviar. ¿Pero a qué envía Dios a su pueblo?

Estoy en una serie de artículos que aborda el tema de la efectividad misional. En el artículo anterior, comencé a explicar las marcas de la misión de Dios, comenzando con la marca misional de comunidad.

Hoy, abordaré la marca misional de envío.

La Marca Misional de Envío Explicada y Ejemplificada

La misión de Dios tiene un movimiento dual—se mueve centrípeta y centrífugamente. Por tanto, la misión de Dios no es estática—es activa.

Una de las características activas de la misión de Dios es la noción de envío. Dios establece este patrón al principio en la historia de redención. Él va a Adán y Eva, envía a Abraham a la Tierra Prometida, a Moisés a Egipto, a Jonás a los ninivitas, a Israel a Babilonia, a Jesús al mundo, al Espíritu a la Iglesia, y a la Iglesia a las naciones.

Claramente, la misión de Dios incluye enviar. Pero, ¿a qué envía Dios a su pueblo? Tomando en cuenta pasajes como Génesis 1-2, Génesis 12:1-3, Jeremías 29:1-7, Mateo 5:13-16, y el envío de Jesús, la comunidad misional de Dios es enviada al mundo a hacer por lo menos dos cosas.

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  1. La comunidad misional de Dios es enviada para ser fiel en todas las áreas de la vida.

Este punto se adentra más profundo en la obediencia de la comunidad a la Palabra de Dios en todas las áreas de la vida. No tengo espacio para analizar por completo todos los versículos de arriba, pero permítanme señalar Jeremías 29:1-7 para explicar esta idea.

Algunos se preguntarán, ¿por qué usar este pasaje?

¿No había sido Israel llevado cautivo a causa de su pecado? Sí, Israel se encuentra a sí mismo en Babilonia por su pecado. Sin embargo, leemos en Jeremías 29:4, “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice [enviar] de Jerusalén a Babilonia…”

Así que, Dios los ha enviado intencionalmente al exilio en Babilonia. Y en los siguientes versículos aprendemos porqué Él los envío.

Dios los envió a vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. Israel debía construir casas, tener familias, plantar jardines, y multiplicarse en el exilio. En otras palabras, ellos debían vivir en Babilonia como si estuvieran viviendo en Jerusalén. La fidelidad debía ser una marca del pueblo de Dios en la Tierra Prometida, la fidelidad también era una marca del pueblo de Dios en una tierra extranjera.

La fidelidad de Israel mostraría una vida que giraba en torno a la gloria y la vida de Dios. Greg Forster identifica este aspecto como el gozo de Dios siendo mostrado a través de la vida de un creyente. Como resultado, Forster escribe,

Ese gozo incorporado no consiste simplemente en una actitud cambiada. Nuestras acciones cambiarán. En nuestras familias, actuaremos diferente como hijos, hijas, hermanos, hermanas, esposos, esposas, padres o madres. En nuestros lugares de trabajo y otras relaciones económicas, actuaremos diferente como empleados, empleadores, administradores, colegas, estudiantes, maestros, clientes, o vendedores. En nuestras comunidades, actuaremos diferente como amigos, vecinos, miembros o participantes.

Además, la fidelidad de Israel los dirigiría a operar como la ciudad de Dios dentro de la ciudad del hombre. Me encanta lo que Tim Keller dice sobre este punto. Él escribe,

Cada ciudad, tiene dos ciudades, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre. Cada ciudad contiene una ciudad más pequeña, la ciudad de Dios. La ciudad de Dios es el pueblo de Dios que conforma una ciudad alternativa. ¿Cómo se ve esa ciudad? El Sermón del Monte nos dice. Los cristianos están para tomar el sexo, el dinero, [el trabajo], y el poder, y en lugar de usarlos de la manera en que la ciudad del hombre los usa, ellos los usan de la manera en que Dios lo había previsto.

Esto me lleva a mi segundo punto.

  1. La comunidad misional de Dios es enviada para bendecir la ciudad, espiritual, social y culturalmente.

Como pueblo de Dios mostrando la vida de Dios y viviendo como la ciudad de Dios, ellos estaban para buscar la bendición y prosperidad de la ciudad del hombre. De forma interesante, Dios no les dice que asimilen, anulen, o busquen la transformación de la cultura babilónica (la ciudad del hombre); Él simplemente les dice, en su fidelidad, que busquen la prosperidad y el shalom (prosperidad humana) de la ciudad y que oren para que eso suceda.

Esencialmente, Dios envió Israel a Babilonia por el bien de su gloria y de la ciudad. Keller lo pone de esta forma,

[Dios envía su pueblo] para ser usado en maneras vivificantes. La manera en que das testimonio de la ciudad de Dios es yendo a la ciudad por el bien de la ciudad. Los habitantes de la ciudad de Dios son los mejores ciudadanos de la ciudad del hombre porque ellos no se mudaron ahí para asimilar, para usar la ciudad para su beneficio, ni se mudaron por su propia tribu, ellos se mudaron por el bien de la ciudad.

Como recordatorio, los babilonios eran politeístas, paganos, crueles, y gente violenta. En otras palabras, ellos estaban muertos en sus delitos y pecados. Aún así, Dios le dice a su pueblo que vivan y oren por su prosperidad y paz. Pero, ¿cómo se ve esto? Otra vez, sin ser exhaustivo,

Creo que personas como Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego funcionan como ejemplos de lo que quiere decir vivir fielmente y bendecir la ciudad.

Estos hombres servían civilmente al imperio. En su servicio, ellos mostraron la tensión de vivir fielmente por la ciudad de Dios mientras se esforzaban para servir la ciudad del hombre. Desde su servicio, ellos manifestaron por lo menos tres formas en que el pueblo de Dios puede bendecir la ciudad del hombre.

Primero, ellos bendijeron la ciudad espiritualmente, a través de mantener fidelidad espiritual a Dios frente a la tentación.

En otras palabras, ellos amaron a Dios con todo su corazón, su alma, su mente y sus fuerzas. Todos estos hombres enfrentaron la tentación de arrodillarse a un ídolo cultural, pero ellos eligieron ser fieles a la supremacía de Dios. Como resultado, muchas personas estuvieron convencidas de la verdad de YHWH.

El pueblo de Dios no puede bendecir espiritualmente la ciudad, viviendo vidas infieles. Cuando nuestras palabras y testimonios se alinean, mostramos una realidad alternativa factible, que el mundo necesita ver.

Segundo, ellos bendijeron la ciudad socialmente, por medio de tener una disposición humilde y amable hacia aquellos en autoridad y en la cultura más grande.

Ellos no se quejaron o reaccionaron cruelmente hacia aquellos que los habían espiado o que los habían tratado injustamente. Otra forma de ver esto es que ellos amaron a los demás. Cuando mostramos gracia y misericordia hacia otros, una vez más ponemos la ciudad de Dios en exposición para que el mundo vea.

Tercero, ellos bendijeron la ciudad culturalmente, a través de hacer su trabajo con integridad, excelencia y destreza.

Ellos trabajaron profesionalmente como si estuvieran trabajando para el Señor. El rey reconoce su fe, carácter, integridad, y destreza, honra a su Dios y les da un ascenso. Conforme el pueblo de Dios trabaje en una manera que refleje la gloria de Dios, ellos mostraran una ética laboral que sobrepasa (o debe sobrepasar), la ética laboral de la ciudad del hombre.

A través de incorporarse ellos mismos en la cultura más amplia y vivir vidas fieles para la gloria de Dios, ellos inevitablemente bendijeron la ciudad de manera espiritual, social y cultural. Como resultado de la presencia del pueblo de Dios y su participación en la cultura, la ciudad fue mejor. Esto me recuerda a la pregunta que muchos líderes de la iglesia y muchas iglesias deben hacerse: ¿Si algún día ellos dejaran de existir, su comunidad se daría cuenta y los extrañaría?

En síntesis, el modo misional de envío habla de la iglesia (e individuos) teniendo una postura misional. Por tanto, la efectividad misional requiere que las iglesias enseñen, entrenen y equipen a los creyentes hacia plantar una presencia fiel para que ellos sean usados como templo de Dios para reflejar su radiante gloria en todas las áreas de la vida, mientras Él trabaja a través de ellos para bendecir a otros espiritual, social y culturalmente.

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En el próximo artículo, hablaré de la marca misional de multiplicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-sentness-part-5.html

Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Comunidad Misional – Parte 4 de 7

Por Ed Stetzer

La comunidad es el vehículo de la misión de Dios. 

En esta serie de artículos, estamos viendo el tema de efectividad misional. Una vez más, efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento, y marcas—y representada en la vida de la iglesia local.

Hasta ahora, he abordado el mensaje y movimiento de la misión de Dios. En los siguientes artículos, describiré las marcas de la efectividad misional. En esencia, estaré respondiendo la siguiente pregunta: ¿cómo se ve el mensaje y movimiento de la misión para ser representado en la vida de la iglesia local?

Viendo la gran narrativa de la Escritura, he llegado a creer que hay al menos tres marcas de representar la misión de Dios. Hoy, abordaré la marca de comunidad.

La Marca Misional de Comunidad Explicada

En Génesis 1, somos introducidos a Dios y su misión. Aprendemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen, colocándolos en el jardín, y les dijo “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Gn. 1:28).

Desde el principio, la Biblia comunica que Dios está en la misión de crear un pueblo para Sí mismo, que será el vehículo por el cual Él avance su reino por todo el orden creado, así teniendo su gloria —manifestado en las vidas de los portadores de su imagen—llenar el mundo entero.

Por lo tanto, una marca de la misión de Dios es la creación de un pueblo o de una comunidad, que sirve a Dios como el vehículo para avanzar su reino. Esta es la esencia de la marca misional de comunidad. Y esta marca está presente en ambos Pactos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo, en lugares como Éxodo 19:4-6 y 1 Pedro 2:9-12. Estos pasajes apuntan a la realidad de Dios creando una comunidad para Sí mismo.

En el contexto de Éxodo 19, Dios estableció su pacto con Israel, el cual, de acuerdo con Christopher Wright, hizo a Israel una comunidad misional. En su epístola, Pedro tomó prestado el lenguaje de Éxodo 19. Ambos pasajes encuentran su origen en Génesis 1:26-28.

Aprendemos aquí que la comunidad misional es: (1) creada por Dios y para Dios, (2) diferente del mundo por su obediencia a la Palabra de Dios, y (3) usada por Dios como una comunidad atractiva para el mundo.

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#1: Creada Por Dios y Para Dios

En los pasajes citados anteriormente, Dios es Aquél que creó su pueblo. Él creó a Adán y Eva, Israel, y la Iglesia. El pueblo de Dios es su posesión, su pueblo especial. Una comunidad misional entiende que ha sido creada por Dios y para Dios.

Esta comprensión no solo dirige la comunidad a una correcta relación con Dios, sino también unos con otros. ¿Por qué? Porque ellos son una familia que ha sido traída por su Padre y Rey. Una iglesia que está en una correcta relación con Dios, estará en una correcta relación uno con el otro.

#2: Diferente del Mundo por su Obediencia a la Palabra de Dios

Habiendo sido colocados en el jardín, Dios no solo dio a Adán y Eva el mandato cultural (Gn. 1:28), sino que Él también dio a Adán instrucciones para guardar y mantener el jardín y así mismo disfrutar de libertad comiendo de todos los árboles, excepto de uno. Adán debía pasar estas instrucciones a Eva. La obediencia a la Palabra de Dios fue la diferencia entre vivir y ampliar el Edén, y ser echados fuera del Edén.

En el contexto del pacto de Dios con Israel (Ex. 19), Dios le dio a Israel Diez Mandamientos para gobernar sus vidas, así como más de 600 mandamientos para aplicar como pueblo. La obediencia a la Palabra y los mandamientos de Dios fue la diferencia entre disfrutar una larga vida en la Tierra Prometida, y ser llevados cautivos en Babilonia.

Con respecto a la Iglesia, Pedro les exhorta a ser santos (1 Pe. 1:15-16), a desear la leche espiritual pura de la Palabra de Dios (2:2), y acercarse a Jesús, la piedra viva (2:4). Si lo hicieran, Pedro explicó que ellos serían “edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (2:5).

Parece que ese deseo por la Palabra y ese acercamiento a Jesús son prerrequisitos para que la comunidad de Dios sea santa y diferente. Por tanto, todo lo que se trate de la comunidad de Jesús debe girar en torno a Él y a su Palabra. Muchos describen esto como un enfoque centrado en el evangelio.

#3: Usado por Dios como una Comunidad Atractiva para el Mundo

Ambos, Moisés y Pedro, usaron lenguaje de sacerdocio para describir cómo la comunidad (o nación) está para relacionarse hacia aquellos de afuera. El término “sacerdocio”, aplicado para la comunidad en ambos pasajes escriturales, habla de vivir en la presencia de Dios y mediar entre Dios y aquellos fuera de la comunidad. Así como Israel debía ser un pueblo que permanecía en la presencia de Dios, reflejando su luz gloriosa y siendo un mediador para las naciones viviendo en oscuridad, así también la Iglesia.

Como las iglesias locales son creadas por Dios y para Dios, y obedecen la Palabra de Dios (en todas las áreas de la vida, individual y corporativamente), Dios las usa como un mecanismo ‘atractivo’ para acercar a otros a Él. Mientras las iglesias encarnan y representan la vida de Dios, ellos se vuelven una comunidad atractiva para un mundo vigilante. De hecho, Pedro comparte esto, que al observar nuestras buenas obras, aquellos que están lejos de Dios vendrán a glorificarlo (1 P. 2:12).

La Marca Misional de Comunidad Ejemplificada

four_ways_gospel_centered_theology_225.jpgLa Iglesia de Jerusalén en Hechos sirve como ejemplo de una iglesia que expuso la marca misional de comunidad. Cuando Lucas nos dio un vistazo de la iglesia primitiva en Jerusalén, él reveló que ellos estaban dedicados a Dios, sus líderes, su Palabra, y unos a otros (Hch. 2:42-47). Como resultado de la transformación del evangelio, ellos atrajeron muchos judíos a su familia de la fe. Se podría decir que la iglesia en Jerusalén tenía una sólida fuerza centrípeta en movimiento, usada para acercar a muchas personas de la comunidad.

La Iglesia de Jerusalén también tenía muchos líderes que procuraron proteger la integridad del ministerio y la misión (Hch. 4, 5, 6, 7, 15) así como añadir estructuras para mejorar el ministerio y la misión a la comunidad (Hch. 6:1-7). En pocas palabras, la Iglesia en Jerusalén se distinguió como una comunidad de fe en su contexto local.

Mientras que la iglesia de Jerusalén tenía una fuerte base comunal que evidenció un enfoque centrado en el evangelio, eventualmente ellos permitieron que su etnocentrismo, preferencias, tradiciones, rituales y prácticas menoscabaran su efectividad misional. Como resultado, ellos se convirtieron en una comunidad que existió para su propia gloria, descuidaron la obediencia a la Palabra en todas las áreas de la vida, y se volvieron una comunidad no atractiva debido a barreras innecesarias que ellos levantaron.

La marca de una comunidad habla de un pueblo misional. Para encarnar y representar la marca de ser un pueblo misional, las iglesias deben ser intencionales en enseñar que iglesia, o ‘venir a’ la iglesia, no se trata de creyentes consumiendo elementos de una máquina expendedora religiosa, sino se trata de ser parte del pueblo de Dios (una comunidad), que existe para su gloria, obedece su Palabra, y es usada por Él como una señal atractiva al mundo.

En el siguiente artículo, hablaré más acerca de la marca misional de envío.

Artículo publicado originalmente en:  http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-missional-community.html

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