Archivo de la categoría: Oración

El Desafío es Urbano

Por Scott Armstrong

La semana pasada tuve el privilegio de estar en Panamá, donde varios líderes nos reunimos para generar una lluvia de ideas con soluciones, para un ministerio más efectivo en tres áreas:

  • Misión Urbana
  • Jóvenes
  • Niños

Estas áreas han sido declaradas como nuestros énfasis regionales en Mesoamérica para el siguiente cuatrienio. Y con razón: aunque hay grandes cosas sucediendo en cada uno de estos ministerios, tenemos un largo camino por recorrer antes de ver una explosión del fruto en toda la región entre niños, jóvenes, y nuestras ciudades.

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Estoy seguro que recientemente has escuchado nuestro podcast Siervos Inútiles (y si todavía no lo has escuchado, en serio, ¿qué estás haciendo con tu vida?), y sabes que hemos abordado estos tres temas en nuestros distintos episodios. Sin embargo, por el bien de este artículo, enfoquémonos en misión urbana.

Si has escuchado que mi esposa y yo predicamos en cualquier servicio o evento, sabes que estamos hablando con mucho entusiasmo de misión urbana. Después de todo, nuestro ministerio es GÉNESIS, donde la misión es hacer discípulos semejantes a Cristo en los centros urbanos de Mesoamérica. Estamos enviando misioneros a 28 ciudades estratégicas para que planten iglesias e impacten comunidades que tienen poca o nula presencia nazarena. ¡Y está sucediendo!

Aun así, admito que la influencia que cuatro obreros pueden tener en una ciudad de más de 1 millón, es limitada. ¿Y qué pasa con las otras ciudades que no han sido identificadas como parte de los 28 lugares estratégicos, sitios urgentes que recibirán misioneros? Está claro que nuestra región entera necesita un génesis y no solamente vendrá de fuerza misionera voluntaria y comprometida.

Esta misma semana mientras que estuvimos en Panamá, recibimos de Dale Jones en Investigación Nazarena/Nazarene Research (¡les amamos!) una lista con todas las ciudades en la Región Mesoamérica con población de 100,000 o más habitantes. Los hallazgos son intrigantes y a la vez asombrosos:

  1. Las estadísticas generales muestran que el 72% de Mesoamérica vive en un área urbana (esto incluye varias ciudades con menos de 100,000 que todavía se consideran urbanas). ¡Casi 3 de cada cuatro de nosotros es un urbanita! Cuando piensas en urbano, quizá piensas en Nueva York, Beijing, o Tokyo. Pero somos la región con el porcentaje más alto de habitantes urbanos.
  2. En solo dos años hemos crecido de 169 ciudades con 100,000 personas o más, a 182 que encajan en esta descripción. En todo el mundo, la gente se está moviendo en masa a la gran ciudad, y nuestra región no es la excepción.
  3. De estas 182 metrópolis, 115 están en un solo país: México. Uno. Uno. Cinco. Alcanzar las ciudades de nuestra región significa especialmente alcanzar las ciudades de México, muchas de las cuales no tienen iglesia del Nazareno.
  4. Después de México, los cuatro países que tienen más ciudades con una población igual o mayor a 100,000 son: Cuba (16), República Dominicana (9), Haití (8), y Nicaragua (7). En otras palabras, 155 de las 182 ciudades más grandes en nuestra región están en CINCO países. ¿Podrías orar específicamente por un impacto urbano en esos cinco países?
  5. La población total en Mesoamérica es de 223 millones. 120.42 millones de nosotros vive en ciudades con más de 100,000 personas. Eso es 54%. Más de nosotros vive en una ciudad grande, que los que no lo hacen. ¿Esto no debería afectar la manera en que equipamos a nuestros líderes para el ministerio?

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  6. Si la mayoría de la población vive en una gran ciudad, entonces ahí es donde todos nuestros nazarenos también están, ¿verdad? No. Solo 32% de nuestros miembros vive en una ciudad de más de 100,000 personas. Eso es 129,354 de 406,000 nazarenos en total.

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  7. Los anteriores #5 y #6, me han hecho reflexionar: Sé que ya tenemos muchos miembros nazarenos en esas ciudades y alabo al Señor por su testimonio. Sin embargo, no hay ninguna duda de que, en la mayoría de estos ambientes urbanos, nos hace falta una verdadera presencia como Iglesia del Nazareno. Tener un templo y celebrar cultos cada semana no va a resolverlo. Para impactar la ciudad, el discipulado sacrificial, creativo, y misional es necesario en los días venideros.
  8. Un número significativo de estas 182 ciudades, recientemente han sido afectados de manera negativa, por fenómenos naturales devastadores. ¿Podría ser que nuestra entrada a estas ciudades, vendrá a través de confortar a aquellos que lo han perdido todo en huracanes o sismos? ¿Podría ser que, en cualquier caso –aun sin desastres naturales– el hecho de actuar como agentes de compasión, sería la forma saludable de impactar nuestras ciudades?

Mi intención no es abrumarte con estadísticas. Reconozco que cada una de las observaciones anteriores, debe ser digerida reflexivamente para un mejor entendimiento, y ¡oro para que lo hagas así!

Honestamente, comparto todo esto no solo para informar, pero también para invitarte a ser parte de esta iniciativa.

¿Podrías orar?

¿Podrías dar?

¿Podrías ir e impactar un contexto urbano ahí donde estás, o incluso, en un lugar lejano?

Deja un comentario si Dios está volcando tu enfoque hacia la ciudad. Comunícate con nosotros en Facebook, Twitter, Instagram, o en MesoamericaGenesis.org. Escucha nuestro podcast y cuéntales a otros, para que, la conversación acerca de estos temas, se extienda.

Necesitamos tu ayuda. Las estadísticas son claras y el llamado de Dios es más claro: traigamos un génesis a los centros urbanos de Mesoamérica.

 

De Maneras Inesperadas

Por Scott Armstrong

“Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era un hombre de mucho prestigio y gozaba del favor de su rey porque, por medio de él, el Señor le había dado victorias a su país. Era un soldado valiente, pero estaba enfermo de lepra” (2 Reyes 5:1 NVI).

(Leer 2 Reyes 5:1-19)

El jefe del ejército está en el límite. La lepra ha consumido el cuerpo y el alma de Naamán. Él, desesperadamente, necesita sanidad, así que él va al profeta Eliseo. El único problema es que Eliseo hace las cosas un poquito diferentes (¿no me crees? Lee 2 Reyes 4:32-35). Naamán espera que Eliseo diga “Abracadabra” y que cure su lepra agitando su mano. Pero en lugar de esto, Eliseo le dice que tiene que sumergirse siete veces en el río Jordán. El Jordán era un río sucio que se localizaba en Israel. ¿Por qué Naamán no podía sumergirse en un río más limpio y más cerca de su casa?

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Jennifer era una chica de uno de los grupos de jóvenes que teníamos hace varios años. Ella era una cantante sobresaliente, quien había usado su talento para el grupo de alabanza de la iglesia y varios musicales escolares. Un día, se enteró de que tenía ganglios en sus cuerdas vocales. El tratamiento requería un descanso completo de su voz por 2 a 3 meses. Evidentemente, Jennifer estaba frustrada. ¡Una de sus alegrías en la vida le había sido arrebatada! Aun así, ella decidió que usaría este tiempo para enfocarse en lo que el Señor quería enseñarle a través de esta experiencia. Ella terminó usando su tiempo regular de ensayo en el templo, para comenzar un nuevo ministerio de oración con el grupo de jóvenes. Ella había anhelado una relación más profunda con Dios, y ciertamente Él respondió esa oración de forma muy distinta a lo que ella había esperado.

Dios no siempre trabaja de la forma en que estamos acostumbrados. Él sabe lo que es mejor para nosotros, a pesar de que en el momento tiene poco sentido para nosotros. Eventualmente Naamán decidió intentar sumergirse en el Jordán, y su enfermedad “incurable” ¡fue curada! ¿Qué es lo que Dios quiere hacer en tu vida? ¿Le permitirás que trabaje de maneras inesperadas?

Corre Hacia Él

Por Scott Armstrong

“En ti, Señor, busco refugio; jamás permitas que me avergüencen; en tu justicia, líbrame. Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación” (Salmo 31:1-2 NVI).

(Leer Salmo 31:1-5, 19-24)

Un tiempo atrás las camionetas Chevrolet tenían un eslogan llamativo. Mostraban un enorme pickup 4×4 deslizándose en el lodo o remolcando a un tráiler tres veces más grande que él. En ese momento empezaba la canción y un hombre con voz imponente diría, “Chevy: Como una Roca”.

Pero, ¿por qué elegirían ese eslogan? Obviamente, una roca evoca una imagen de fuerza y solidez. También las palabras “refugio” y “fortaleza,” las cuales (al igual que “roca”) se utilizan varias veces en los versículos que acabamos de leer. Sabemos que cada Salmo es una oración, y éste no es la excepción. Aparentemente, David está tratando de dibujar a Dios como algo más que una flor que es mecida por el viento.

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No sabemos con exactitud por cuáles circunstancias estaba atravesando David  cuando hizo esta oración. Pero sus palabras son poderosas: “En ti, Señor, busco refugio…Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación” (v. 1-2 NVI). Cuando David no podía depender de nadie más, Él podía depender de su Dios, quien es inalterable e inamovible. ¿Hacia quién podía acudir David cuando parecía que todo el mundo lo perseguía? A su Señor, por supuesto.

Hemos estado en situaciones como esa antes, ¿verdad? Situaciones donde necesitábamos a Aquél que es constante, la torre, y es la fortaleza a la que podemos correr para estar a salvo. Estoy escribiendo esto ahora a miles de kilómetros de donde tú estás. Así como no tengo idea de lo que David estaba viviendo, tampoco tengo idea de lo que tú estás experimentando. Pero escucha esto: Dios es tu refugio. ÉL no te va a fallar. ÉL es un lugar seguro.

Vuelve a leer estos versículos muy despacio. Hazlos como una oración; haz la misma oración que David oró hace tres milenios. Y, lo más importante, cree las palabras que estás pronunciando. Porque siempre han probado ser verdaderas.

Estad Quietos y Conoced

Por Scott Armstrong

“Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra” (Salmo 46:8-10).

(Leer Salmo 46)

Como muchos otros Salmos, el Salmo 46 fue escrito como una canción y fue cantada por un enorme coro hace alrededor de 3,000 años. Es muy difícil determinar cómo sonaba el canto original, pero muchos de los músicos de hoy han escrito sus propias interpretaciones de las increíbles letras plasmadas ahí. Muchos de los salmos tienen versos que evocan imágenes de la naturaleza y de la guerra. Mientras se canta la letra, las guitarras y tambores suenan en una inquieta armonía, casi puedo sentir la tierra removiéndose y las montañas temblando y cayendo al mar (v. 2-3).

Pero en medio del caos de este Salmo, un verso parece estar fuera de lugar: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios, seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra (v. 10).  ¿Cómo llegó hasta ahí el Salmo? ¿Cómo se puede estar quieto cuando hay guerras alrededor de nosotros y la tierra está siendo removida bajo nuestros pies?

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Puede ser que recuerdes un coro antiguo que viene de este versículo, “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios”. Lo he cantado cientos de veces, pero, particularmente, siempre recordaré haberlo cantado en un servicio de adoración. Recuerdo el canto debido a quién lo estaba cantando y cuándo lo estaba cantando. Stephanie, una chica de nuestro grupo de jóvenes, se había enterado un mes atrás que sus padres estaban tramitando el divorcio. Además había experimentado algunos serios problemas de salud el año anterior, sin mencionar la cantidad de tareas y exámenes que debía recuperar por haberse ausentado de varias clases debido al tiempo que estuvo en el hospital.

Eché un vistazo alrededor mientras muchos en la congregación cantaban el coro por puro ritual. Ahí estaba ella en la segunda fila, de pie con sus brazos levantados. Y a pesar de todo por lo que estaba pasando –o quizá debido a ello– ella cantaba con lágrimas rodando por su rostro, “estad quietos y conoced que Yo soy Dios…”.

El Salmo 46:10 nunca volvió a ser el mismo para mí después de eso. ¿Qué montes están temblando en tu vida hoy? ¿Qué reinos han caído cerca de ti? Espero que en medio del caos y agitación alrededor tuyo, tú puedas proclamar como Stephanie y como millones de cristianos lo han hecho por generaciones: “Estad quietos y conoced que Yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”

Informe de Misión: Sé un Enviador

Por Howard Culbertson

En ocasiones, la gente piensa que la única forma en que ellos pueden participar en el evangelismo “hasta lo último de la tierra,” es volando hacia otro país. Están equivocados. “Ir” es solo una de las vías para involucrarse en la misión mundial. De hecho, aquellos quienes dejan su hogar para convertirse en misioneros necesitan un grupo consagrado y entusiasta que los apoye desde casa.

Hace algunos años, Steven Hawthorne escribió un capítulo en Perspectivas en el Movimiento Cristiano, acerca de quienes apoyan a “los que van” (así llamaba a los misioneros). Hawthorne quien creció en una casa pastoral nazarena, llamó a ese capítulo simplemente, “Enviadores.” Él se dio cuenta que el Apóstol Pablo tal vez había pensado, así como Dios, en Enviadores humanos, cuando él preguntó retóricamente: “¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?” (Romanos 10:15).

El Apóstol Juan no tenía duda de animar a las personas para convertirse en Enviadores de misioneros. La versión AMP (Amplified Bible) de la Biblia, interpreta el versículo 7 y parte del versículo 8 en 3 Juan como: “Porque ellos [misioneros viajeros] salieron por el bien del Nombre [de Cristo]. Así que deberíamos apoyarles.” ¿Cómo es que los Enviadores apoyan y cuidan a los misioneros? Bien, el pasaje en 3 Juan parece referirse al apoyo material. Lo mismo es verdad con las palabras de Pablo a los Romanos acerca de un viaje planeado a España (Romanos 15:22-24). Ciertamente, se trata de dinero – mucho dinero – el cual se necesita para el evangelismo mundial. Sin embargo, los enviadores pueden y deben hacer más que dar dinero. Por ejemplo, en casi cada una de las cartas de Pablo, él pedía a sus Enviadores que oraran por su ministerio.

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R.A. Torrey, el fundador del Instituto Bíblico Moody, creía eso. Torrey una vez escribió: “La efectividad del misionero en el campo y los resultados de su labor, están directamente relacionados con el misionero en sí mismo y, de igual forma, con el hombre o la mujer que ora constantemente por él en su casa.”

Además del dinero y la oración, los Enviadores colaboran en el cumplimiento de la Gran Comisión en maneras que van desde mantener actualizados los boletines de misiones hasta ubicar y enviar equipo o recursos necesarios. Ciertamente, una variedad de dones y talentos pueden ser usados para facilitar el trabajo de los misioneros sirviendo en lugares lejanos.

Aquí hay seis áreas en las que los enviadores pueden apoyar a los misioneros:

— Apoyo emocional (dándoles ánimo a través de correos electrónicos, cartas, conversaciones por Skype, yendo a los servicios de gira misionera, etc.).

— Movilización (creando conciencia de las misiones globales en sus iglesias locales y distritos).

— Apoyo financiero (dando, y animando a otros a dar).

— Oración intercesora por el evangelismo mundial (orando e involucrando a otros en la oración).

— Ayuda logística (proveyendo hospedaje y transporte para los misioneros en gira misionera, haciendo arreglos para enviar cosas, solucionando detalles para eventos, entre otras cosas).

— Asistencia en la re-entrada (siendo un oyente “confiable,” ayudando a los misioneros que regresan a encontrar su camino de vuelta en casa, y demás).

Los Enviadores han sido conocidos por ser tan apasionados en su apoyo a los misioneros que ellos han adaptado su estilo de vida para orar más, servir más y dar más.

Sé un Enviador. Impacta “hasta lo último de la tierra” desde tu puerta.

 

Este artículo fue publicado originalmente en: Engage Magazine

Mil Preguntas

El siguiente video fue publicado hace varios años pero todavía comunica nuestra realidad poderosamente.  ¿Alguna vez has sentido que Dios no estaba presente? ¿Has preguntado si de verdad habrá esperanza para nuestra raza humana tan adolorida y desesperanzada? Que tu pasión sea tal como la de Sharon Irving quien recita esta obra maestra.  Y que tu respuesta también sea “Heme aquí.”

10 Cosas Que He Aprendido De La Gente Difícil

Escrito por Steve Dunmire. Trad. por Ariadna Romero

Cuando inicié en el ministerio, fui advertido que como pastor tendría que lidiar con gente difícil. La realidad es que no estaba preparado para lo venenosas que pueden llegar a ser estas personas.

He sido receptor de cartas anónimas vengativas, llamadas telefónicas de regaño en tonos violentos. He observado a mucha gente difícil literalmente salir furiosos de las iglesias en las que he servido (sin mencionar su comportamiento pasivo – agresivo, comentarios sarcásticos, chistes cortantes y cumplidos a las espaldas).

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Pero también he aprendido mucho de esta gente difícil. Aquí hay algunas lecciones que me han enseñado:

1. La Gente Difícil Tiene el Carácter Para Decir Lo Que Todos Están Pensando.

A veces, (no siempre) la gente difícil es la que te dice a la cara lo que otros solo murmuran por lo bajo. Ellos son a veces los únicos que tienen el carácter para decir lo que los demás están pensando. La gente difícil puede ser el equivalente pastoral a cuando un médico le ordena un análisis de sangre a un paciente: una forma eficiente de averiguar lo que está pasando en la sangre de la iglesia.

2. La Gente Difícil Me Ayuda A Tener La Piel Más Gruesa. 

Tratar con gente difícil es una de las formas más efectivas de desarrollar la piel gruesa que un pastor necesita para encajar en el ministerio. Quizás no haya un sustituto. Lidiar con gente difícil es a nuestras almas lo que el entrenamiento con pesas es a nuestro cuerpo, así que he aprendido a amar a la gente difícil, porque ellos me hacen más fuerte.

3. La Gente Difícil Revela Mis Inseguridades.

La gente difícil nos fuerza a enfrentar nuestras inseguridades y nuestra necesidad de ser queridos. Nos hace escoger ser firmes en algunas circunstancias en lugar de alimentar nuestra necesidad de ser aceptados. Su criticismo golpea la mentira que el Enemigo ha plantado en nuestros corazones: “Esto es lo que realmente eres, y todas las cosas bonitas que la gente te dice, es solo porque están siendo educados”. La gente difícil y los críticos en nuestra vida pueden ser como espejos carnívoros que critican una versión exagerada y distorsionada de nosotros mismos. Reconocemos inmediatamente que la imagen distorsionada no es lo que somos, y esto puede proveernos la oportunidad de ver nuestras vidas y a nosotros mismos como realmente somos. 

4. La Gente Difícil Me Hace Clarificar Lo Que Estoy Haciendo.

Justo como una cuerda desafinada en una guitarra nos hace afinar de nuevo las seis cuerdas, una persona difícil  en la iglesia puede llevarnos a clarificar todo lo que hacemos.  Nos fuerzan a hacer las cosas más claras y más precisas a causa de sus quejas y a veces, en anticipación a las quejas. En este sentido, la gente difícil hace nuestro ministerio mejor  debido a que nos fuerzan a ser claros y precisos acerca de lo que queremos hacer, y cómo lo vamos a hacer.

5. La Gente Difícil Me Muestra Que Estoy Haciendo Algo Bien.

Hay un hilo común que atraviesa cada punto de inflexión importante del ministerio, cada avance, cada éxito visible, cada vez que puedo señalar algún resultado medible, o incluso cada vez que recibo algún nivel de reconocimiento. El elemento común en cada uno de esas situaciones es la molesta presencia de la gente difícil que se opone a mí a cada paso del camino. Amo a la gente difícil porque son uno de los más confiables indicadores que he podido encontrar para saber que estoy haciendo algo bien. 

6. La Gente Difícil Crea Partidarios.

Un pastor necesita amistades significativas para poder resistir. Y en mi caso, algunos de mis más significativos amigos y colegas del ministerio han sido forjados en respuesta a la gente difícil de sus iglesias. A veces he visto a la gente hacerse mucho más partidaria mía como pastor debido a que han visto los ataques severos de los críticos. Estoy agradecido de tener muchas amistades significativas que fueron fraguadas en respuesta directa a la gente difícil.

7. La Gente Difícil Me Hace  Mejor Jefe Y Mejor Subordinado.

La gente difícil me ha ayudado a ver lo importante que es reconocer el buen trabajo, aplaudir el trabajo duro y expresar el reconocimiento. También me ayudan a ver que no se deben expresar todas las opiniones. En conjunto, me gustaría creer que soy menos crítico con aquellos que sirven por encima de mí gracias a mis experiencias con la gente difícil.

8. La Gente Difícil Me Lleva A La Oración.

Desearía que esto no fuera cierto, pero lo es. Y si la gente difícil me lleva a estar de rodillas en oración, entonces sé que son un gran regalo. A.W. Tozer escribe: “Cualquiera que se defienda a sí mismo se tendrá a sí mismo para su defensa, y a nadie más. Pero vuélvase indefenso ante el Señor y tendrá como defensor a nada menos que a Dios mismo”. La gente difícil me vuelve loco, así que me hacen arrodillarme en oración, y esa es una de las razones por las que he aprendido a amarlos.

9. La Gente Difícil No Es Un Obstáculo A Conquistar.

Escuché una vez a alguien que dio un sermón sobre Eliab, el hermano mayor de David, quien se puso furioso contra David  cuando éste  le preguntaba a los soldados sobre Goliat. El pastor señaló el hecho de que David había escogido en ese momento presionar sobre cómo derrotar a Goliat en lugar de detenerse a pelear con sus críticos.

Los críticos no son indicadores de éxito ni de fracaso, así que he elegido por adelantado pelear contra gigantes, no contra críticos. He aprendido a amar a la gente difícil porque amarlos es una opción. No quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre sus críticos; quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre gigantes.

10. Soy La Gente Difícil De Alguien.

Sé que he sido la gente difícil en la vida de alguien. A veces le parezco difícil a otras personas debido a un desacuerdo, a veces es solo por conflictos de personalidad, y a veces eso viene junto con ser una persona con liderazgo. Pero he aprendido a amar a las personas difíciles porque amarlas es una forma de hacer a otros lo que me gustaría que hicieran conmigo.

Aprender de las personas difíciles y aprender a amarlas es aún un trabajo en proceso, pero espero algún día ser capaz de amar verdaderamente a la gente difícil como Dios ama al difícil de mí. 

Oraciones de Santidad Peligrosas

Por David A. Gallimore


Hace muchos años me embarqué en un viaje personal para buscar más de Dios. Estaba hambriento de una Palabra fresca. Un día mientras leía el Salmo 139:23-24, descubrí lo que yo llamo las “5 Oraciones Peligrosas” que literalmente han revolucionado mi relación con Jesucristo. He hecho estas oraciones todos los días por los últimos 20 años y ha sido un viaje increíble. Sin embargo déjame advertirte…¡Estas oraciones son peligrosas! ¡Te perturbarán! Y digo eso en el mejor de los sentidos. Al final, estas oraciones producirán una vida completamente santificada y rendida.

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Oración Peligrosa # 1: Examíname

Imagina que vas al doctor y estás en la cama para que te examinen. Te pones en una posición vulnerable para que el doctor pueda llevar a cabo la examinación. Cedes el control, tu privacidad etc. Puede ser una experiencia realmente incómoda. ¿Estarías dispuesto a ir a la cama de examinaciones de Dios y decir, “te doy permiso de buscar en cada área de mi corazón, mente y alma”?

Oración Peligrosa # 2: Pruébame

Debo confesar que la primera vez que hice estas oraciones mi actitud era en el mejor de los casos, arrogante. “Anda Dios, examíname…creo que lo estoy haciendo bastante bien. He crecido en el Movimiento de Santidad. ¡Se cómo hacer las cosas en la iglesia de la manera correcta!”. No tenía idea de lo que había estado almacenando. Comencé a hacer estas oraciones y Dios empezó a probarme en lo que llamaré, a falta de un mejor término, “el orgullo espiritual”. Me di cuenta que el crecimiento ocurre cuando se rompe con los viejos hábitos y actitudes. Para decirlo más claramente, hay espacio para el arrepentimiento incluso en una vida que ha sido salvada y santificada.

Oración Peligrosa # 3: Estírame

Cuando inicié estas oraciones, Dios me llevó de un cómodo pastorado, a una iglesia multicultural de vanguardia que cambió para siempre mi perspectiva del ministerio. Los himnarios fueron reemplazados por The Hillsong, los trajes y corbatas ahora eran shorts y camisetas, y los testimonios cambiaron de “he sido salvo y santificado por 50 años” al de un inocente pero entusiasta ciclista que gritó desde el altar a un templo lleno: “Este es el mejor día de mi vida… ¡Dios me salvó del infierno esta mañana!”. Me pregunté si alguna vez había estado tan fuera de mi zona de confort. Tuve el privilegio de bautizar a 50 nuevos convertidos un domingo. ¡Tres mujeres se aproximaron al bautisterio en trajes de baño de dos piezas! Estaba tan confundido. Pensaba: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ¡¿A qué voy a aferrarme?! El siguiente  lunes por la mañana hicimos una llamada desde la oficina de la iglesia y encargamos batas bautismales. Con eso solucionamos el problema. Ten cuidado cuando hagas estas oraciones. ¡Son peligrosas!

Oración Peligrosa # 5: Guíame

El Rey David oró: “guíame en el camino eterno”. Durante los últimos veinte años he orado para que Dios diariamente me guíe fuera de mi zona de confort y seguridad, hacia una vida de obediencia radical. Luego de servir como pastor de iglesia durante muchos años, Dios me llamó a un ministerio de tiempo completo en evangelismo. Traté de razonar con Dios acerca de esto… no es 1950, muchas de las iglesias no tienen reuniones de avivamiento, ¡nos moriremos de hambre! Hice las cuentas en la calculadora y no me salían. Pero seguí  haciendo estas oraciones: “Guíame Señor… yo te seguiré”. Dimos este gran paso de fe y dejamos la seguridad de una gran iglesia que cuidaban maravillosamente de mí y mi familia, y descubrimos que cuando confías y obedeces, Dios siempre provee. En los últimos 10 años he predicado en un promedio de 45 reuniones evangelísticas al año aquí y en el extranjero. Lo que quiero decir es que puedes confiar en Dios, con tu vida de por medio.

Oración Peligrosa # 5: Úsame

Cuando todo está dicho y hecho, ¿Tu vida cuenta para el Reino? 

El mantra de este mundo es “el que tenga más juguetes al final, gana”. 

Mi oración para ti hoy es que Dios nos libre de la sabiduría de este mundo y que estemos dispuestos a rendir completamente nuestras vidas, que vivamos vidas que expresen: “estoy disponible hoy para ti Dios…guíame hacia la persona que te necesita más y úsame para ser un testigo ganador…”

¿Tendrás el coraje suficiente para hacer estas cinco oraciones cada día? Recuerda la renuncia…la letra pequeña…son peligrosas, pero tienen el potencial de revolucionar radicalmente tu vida.  

¡Que Dios te bendiga al comenzar esta aventura!

Este artículo fue publicado originalmente por: Holiness Legacy.

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