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La Santidad y el Evangelismo

Leí un sermón de uno de nuestros primeros líderes de la denominación, J.B. Chapman, titulado “La Santidad y el Evangelismo.” Algunos extractos:

“La gente llega a emocionarse sobre el asunto de engrandecer su alcance de influencia, mientras la necesidad más grande es influenciar con eficacia. Cuando se debe elegir entre influenciar a muchos e influenciar mucho a unos pocos, la decisión inmediata debe ser la segunda. Acercar a la gente al reino de Dios no es suficiente; debemos traerlos adentro y presentarlos al Rey.

El principio de ganar almas es inherente a todos los creyentes verdaderamente nacidos de nuevo, aunque el método por lo cual los perdidos se buscan y se encuentran varia tanto como el número de cristianos en el mundo…Y no hay nada más fundamental en la tarea de evangelismo que la carga por la salvación de almas. Si esa carga es real y pesada, maneras y métodos se encontrarán.

La descripción de un ganador de almas requería pocas líneas: “Porque era varón bueno, y llena del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor” (Hechos 11:24). Es como si la causa y efecto se declaraban. Nada se dice sobre el pedigrí, educación, destrezas, ni talentos de Bernabé, porque tales cosas no entran en las cualidades de un ganador de almas. Sencillamente fue un hombre en la llenura de la bendición de la santificación Pentecostal y, como el oasis rodea la palmera, almas lo siguieron al reino de Dios. No hay indicación de esfuerzo ni estrés. Él tuvo la bendición y seguía la dirección del Señor y su trabajo fue fructífero.”

*Dr. J. B. Chapman fue Superintendente General en la Iglesia del Nazareno de 1928 a 1947. También sirvió como editor del Heraldo de Santidad.

Trabajo en Equipo

Por los últimos cinco años he tenido el gran gusto de ministrar con Carlos Monterroso.  Él ha escrito el siguiente devocional que habla del trabajo en equipo.  Carlos y yo estaremos trabajando juntos en Misión Mundial MAC por sólo tres días más.  Así que, por esta entrada quiero agradecerle a él por el gran trabajo en equipo que hemos realizado.

Lee: Lucas 5:17-26

El trabajo de alcanzar almas para Cristo es cuestión de compasión, servicio, amor y mucho trabajo en equipo, a lo largo de tu vida Dios proveerá de oportunidades para servir y glorificar el nombre de Dios y que mejor que hacerlo en compañía de un hermano en Cristo.


Te toparás con algunas barreras para alcanzar algún objetivo a la hora de trabajar en grupo, pero podemos superarlas si realmente trabajamos por amor a Cristo y a nuestra familia en Cristo, la iglesia local necesita de hermanos que vivan con diferentes ideas y gustos pero en un mismo espíritu.


El pasaje que acabamos de leer no sólo cuenta la historia de cómo Jesús sanó a un paralítico, también nos cuenta el cómo un grupo de amigos superaron las barreras para poder llevar a aquel necesitado a la presencia de Cristo. Juntos encontraron una forma. ¿Acaso la creatividad y dones de cada uno de los que te rodean en comunión y unidad no pueden hacer grandes cosas?

Atrévete a conocer y relacionarte con los hermanos con quienes no has compartido últimamente en tu iglesia local. Te darás cuenta de que juntos podrán aprender mucho uno del otro y que Dios puede usarles en gran manera para bendición de muchos.

–Escrito por Carlos Monterroso, Asistente Previa en Misión Mundial MAC

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