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Conmemorando a Martin Luther King, Jr.

El siguiente artículo fue publicado en Relevant Magazine en honor del dia Martin Luther King Jr. en los Estados Unidos: 

Hoy se conmemora el día de Martin Luther King Jr. en los Estados Unidos. Este día es para recordarnos lo lejos que hemos llegado, incluso desde los 40 años transcurridos desde el asesinato del Dr. King… y hasta qué medida (hasta ahora) todavía tenemos que ir en nuestra búsqueda de igualdad para todos, sin tener en cuenta el color de piel y la etnia.  El día al mismo tiempo nos recuerda del abrazador mensaje de King para su contexto ̶  y como ese mensaje no ha perdido nada de su poder para nuestro contexto.

 Sea cual sea su posición o la política, hay algo notable en la imagen del primer presidente de color – Barack Obama – juramentándose para su cargo en las mismas gradas en las que Martin Luther King Jr. pronunció su discurso “Yo Tengo un Sueño”.  El sueño de King no se realizó completamente ̶  hay todavía injusticias institucionalizadas y luchas por las minorías en todo el país (y todo el mundo) pero parece que al menos una parte de su sueño se ha realizado el día de inauguración hace cuatro años. No por el cargo o posición de Obama sino porque una nación quien pasó por alto la gran humanidad de los afroamericanos ahora eligió, gracias a la parte no pequeña del Dr. King, a un afroamericano como su líder.

Similarmente, recordamos el radical llamado del Dr. King a la no violencia, incluso encarando una aplastante opresión. Es difícil sobreestimar lo eficaz que fue el compromiso del Dr. King a la no violencia. Pero el vivió constantemente dando la otra mejilla, y esto hizo que las personas que golpeaban sus mejillas se vieran como los que estaban desviados del camino del evangelio.  Esto nos recuerda que a veces la mejor forma de luchar es no luchar.  Y tomó el mensaje de paz de Cristo en un mundo de violencia y destrozó todas las cadenas de una sociedad que hizo todo para detener al Dr. King.

Así que hoy, recordamos al Dr. King y las lecciones que nos dejó. No podemos pasar por alto sus indiscreciones ni sus fallas como hombre ̶  hacerlo deshonraría su memoria, como también contar la historia del rey David sin mencionar sus malas decisiones sería negar la parte redentora de la historia de Dios. Honramos al Dr. King y alabamos a Dios por como Él puede usar a personas caídas para mostrarnos su gloria.  Porque al final, Martin Luther King trajo gloria a Dios por hacer que una nación (y un mundo) pensara diferente de la gente que ellos supuestamente deberían odiar.

¿Un Atalaya Para Zelaya?

En los últimos dos años en América hemos visto y hemos participado en un montón de elecciones presidenciales. En algunos países la Iglesia ha celebrado los resultados de dichas elecciones y en otros la Iglesia se ha frustrado y se ha preocupado en gran manera. En varios casos la Iglesia no ha estado de acuerdo en su posición u opinión de los nuevos líderes que quedan electos. ¡Aunque somos un Cuerpo, pensamos de muchas maneras diferentes—y está bien!

Una posición que no he visto mucho lamentablemente en la Iglesia es la de orar por los líderes gubernamentales y políticos que lideran nuestros países, no importando el partido político al que pertenezcan. Entonces ¿por qué nos cuesta como Iglesia orar por nuestros líderes? Ya sea en tiempos buenos y en tiempos horribles.

Hace veinte siglos, Pablo exhortó a Timoteo: “Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes
y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador” (1 Timoteo 3:1-3).

Al principio nos parece raro que Pablo se preocupara no solamente por el evangelio y no solamente por la iglesia o el ministerio de Timoteo, sino por los gobernantes y autoridades también. Recordemos que estos mismos líderes muchas veces en el primer siglo estaban encarcelando a los cristianos y persiguiendo a muchos hasta matarlos. ¿Orar por ellos? ¿Qué diferencia hará? Pablo no está diciendo que debemos orar sólo para que ellos nos defiendan o nos traten bien. ¡¿Cómo puede una Iglesia perseguida orar genuinamente por las familias y el bienestar de las autoridades que le persiguen?! (Las exhortaciones de Pablo en otros pasajes como Romanos 13:1-7; Efesios 6:12; y Tito 3:1 nos golpean también en ese sentido).

Tengo que confesar que orar por nuestros Presidentes y autoridades no me es fácil. Prefiero orar por la evangelización del mundo, por los ministerios de la Iglesia, o por las necesidades palpables de algunos hermanos o personas de la comunidad. Sin embargo, como cristiano y misionero orar por Calderón o Colom debe ser natural también. No solamente oramos que Dios derrame una saca de bendiciones sobre nosotros; también oramos por Saca (es decir, Elías Antonio). Oramos por Oseas, nuestro Pastor, pero a la vez por Obama y Ortega, nuestros Presidentes.

Cuando oramos por nuestros líderes (por humildad, valentía, y sabiduría) estamos sobrepasando nuestra afiliación a un partido o preferencia, a argumentos de una campaña y a divisiones que son reales y sustanciales. Más bien buscamos ser compañeros intercesores en el shalom de Dios, que puede venir en parte a través de gobiernos, autoridades, y aún presidentes.

El Rol del Líder Misional en un Mundo Político

En los últimos días (23, 26, y 28 de enero 2009) escribí algunos pensamientos sobre el racismo y las misiones después de reflexionar sobre la inauguración del primer Presidente afro-americano en la historia de los EEUU. Quisiera utilizar este evento como un trampolín para hablar también de nuestro rol como cristianos misionales en un mundo sumamente político.

Admito que no voté por Barack Obama, aunque creo que pudiera desempeñar un muy buen trabajo si cumple con todo lo que promete. Después de la elección la reacción de la Iglesia en los EEUU y en otros países ha sido fascinante. Algunos cristianos piensan que Obama es un súper héroe que va a salvar la nación y el mundo de todas las estrategias equivocadas de George W. Bush. Otros cristianos lamentan la elección de Obama y dicen que tendremos ocho años de infierno en la Tierra. Son dos perspectivas muy diferentes, ¡y ambas manifestadas por cristianos que de verdad aman al Señor y al prójimo profundamente! ¿Quién tiene la razón? ¿Qué tiene que ver esto con misiones?

Primero, quiero recalcar que nunca debemos poner nuestra esperanza en algún partido político o en algún líder específico (ni aun en un líder de la Iglesia). Nuestra esperanza es “Cristo en ustedes, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

A la vez, no debemos buscar algún hoyo donde meter la cabeza y escondernos de la política y situación real que nos envuelva. De hecho, Cristo nos puede usar como agentes de transformación aun dentro de tal sistema.

La responsabilidad de un cristiano global y especialmente un misionero es “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia…” (Mateo 6:33). Pero, yo mantengo que buscar Su reino, Su voluntad, y Su corazón implica por necesidad trabajar y vivir como ciudadanos ejemplares tanto de las naciones donde moramos como del cielo (Fil. 3:20).

¿Qué opinan? ¿Cuál debe ser la reacción de un cristiano o un misionero con la política?

Racismo, Prejuicios, ¿y las Misiones?

Al pensar en la Inauguración de Barack Obama como Presidente de los EEUU la semana pasada, y al contemplar su significado para ese pueblo, empecé a meditar sobre el ministerio, las misiones, y el racismo latente que he visto a veces dentro de la Iglesia nuestra.

Escena 1: Un nuevo misionero va al campo con todo el entrenamiento y con todas las ganas de encarnarse en la cultura. Pero dos años después regresa a su tierra decepcionado. “¿Por qué no había resultados? ¿Por qué está regresando?” algunos preguntan. “Es que,” el misionero responde, “la gente allá es dura. No me escuchan. No son amistosos y parte de su cultura es juzgar al extranjero…”

Escena 2: “Todos somos misioneros,” el pastor predica a su congregación homogéneo algún domingo. “Debemos estar alcanzando a nuestros vecinos para Cristo.” El próximo martes la Junta de la Iglesia se reúne para decidir si deben permitir que otra iglesia de otra etnia se una a su congregación. “Les advierto,” un diácono dice. “Si combinamos las congregaciones, tendremos que alabar en su idioma y según sus costumbres. ¿Quién quiere eso? Es incómodo. Mejor si ellos alaben en nuestro edificio después de que terminemos cada domingo.” Otro mayordomo añade, “Ni permitamos esto, hermanos. La mayoría de ellos son ilegales…”

Estas dos escenas sucedieron en nuestros países de México y América Central. Muchas veces pensamos en el racismo como algo radical y obvio: personas de una raza linchando en odio a personas de otra. Pero es más sutil a menudo. Muchas veces pensamos que el racismo no está en la Iglesia. ¿O es que lo escondemos mejor?

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 3:28).

Este miércoles hablaremos de un testimonio impactante y conmovedor que muestra que no tenemos que portarnos como la gente de las primeras dos escenas. Pero cerremos esta entrada con alguna reflexión personal. Sería fácil señalar a otros y no examinarnos a nosotros mismos.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10).

Pensamientos Sobre la Inauguración de Barack Obama

Este martes pasado (20 enero 2009) tuve la oportunidad de mirar algunas partes de la Inauguración de Barack Obama como el 44 Presidente de los Estados Unidos. Nunca ha sido el propósito primordial de este blog meternos en la política de nuestros países (mucho menos de los EEUU), pero me tengo que expresar con respeto al nuevo gobernante estadounidense.

No estoy de acuerdo con muchas de las posturas que Obama ha adoptado. Hay diferencias morales entre él y yo sobre el aborto, el matrimonio gay, etc. Pero—quizás no puedo explicarlo bien—yo estaba muy emocional al verlo prestar juramento y declararse Presidente de los EEUU.

Tienen que entender la historia de ese país. Ustedes lo han visto en las películas y han leído en los libros: la esclavitud, la Guerra Civil, el Movimiento de Derechos Civiles en los 1960s. Nuestra historia como nación relativamente joven se ha llenado con racismo, persecución, y muchas lágrimas y aun sangre derramada sobre este tema. Claro, se ha mejorado mucho, pero cualquier resumen de la historia estadounidense tiene que reconocer estos hechos vergonzosos.

Y ahora, en 2009, un hombre que no se hubiera servido en algunos restaurantes del Sur hace 45 años es Presidente de los EEUU. ¿Entienden la profundidad de lo que sucedió el martes? Yo sí, y aunque no comparto sus posiciones sobre muchas cosas, lo aplaudo y veo en parte una gran sanidad corporal ocurriendo en los EEUU. El desamparado, el privado de derechos ha experimentado en algún sentido real un triunfo inexpresable. ¿Debemos triunfar con él también, verdad?

El lunes hablaremos de lo que tiene que ver todo esto con las misiones…


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