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Fuego Espiritual

Esta semana recibí un noticiero “secreto” de algunos amigos misioneros en un país de “acceso creativo”.  Erika Chaves ha traducido una reflexión que ellos escribieron y ahora lo publicamos conmemorando este Domingo, 9 de noviembre de 2014, Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida.

humoLa estación seca es inusualmente larga este año, lo que llevó a los agricultores a despejar sus tierras por la quema de sus plantaciones de árboles de caucho y los campos de arroz. A principios de esta semana el recuento de ceniza en el aire, que es normalmente de 50 micras, alcanzó las 834. Las escuelas han impuesto horarios reducidos, tratando de limitar las actividades cuando el humo está en su apogeo. Todos los vuelos están retrasados o cancelados, debido a la visibilidad reducida. La mayoría de la gente usa máscaras contra el polvo o improvisan atando una camiseta alrededor de su rostro. Los aeropuertos, de hecho, distribuyen máscaras contra el polvo gratuitas para los pasajeros que llegan.

La ropa que se seca al aire libre pronto es cubierta por una capa de fino polvo y cenizas. Abundan las infecciones respiratorias. Tos y ojos ardientes son comunes. Los líderes espirituales locales de la fe predominante organizan una ceremonia especial para orar por la lluvia. Los funcionarios de salud desalientan las actividades al aire libre. Los países vecinos a cientos de kilómetros de distancia que se ven afectados por el humo invasor, se quejan con los funcionarios del gobierno. Debido a que las casas están al aire libre, el humo se infiltra sin esfuerzo en las paredes y cobijas, por lo que todo llega a tener una fina capa de polvo y ceniza. El olor a humo se impregna en la ropa y en la cama. La espesa niebla reduce peligrosamente la visibilidad para los automovilistas, provocando accidentes mortales.

En las últimas semanas, como ya hemos experimentado la omnipresencia del humo físico y la neblina, esto nos ha llevado a orar más intensamente y contemplar… ¿Qué pasaría si el fuego santo de Dios se extendiera por esta tierra espiritualmente seca y sedienta? ¿Qué pasaría si cada corazón ardiera con el deseo de conocer a Dios? ¿Qué pasaría si cada casa y la comunidad entera se infiltraran con su presencia? ¿Y si el Espíritu avivara una llama dentro de cada corazón? ¿Qué pasaría si un movimiento divino se propagara sin control por todo el país, marcando el comienzo de la reconciliación, la transformación, la curación y la esperanza? ¿Qué pasaría si fortalezas enemigas fueran destrozadas y puestas al descubierto en Su conocimiento? ¿Qué pasaría si el movimiento se extendiera tanto que no pudiera ser contenido por los límites culturales o nacionales?

¿Vas a continuar orando con nosotros clamando a nuestro Dios para que haga llover de Su Espíritu de poder sobre Su pueblo?

“Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.” Isaías 40:5

¡Manda el Fuego, Señor!

Llamas Fuego*Todo el mes de noviembre estaremos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada surge de algunas reflexiones mías sobre el segundo sermón de la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica (29 Octubre 2009), compartido por Eugenio Duarte, Superintendente General de la Iglesia del Nazareno.

“Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego” (Éxodo 19:18).

Fuego es un símbolo importante en las Escrituras.  Fuego en la Biblia y además en la vida diaria puede ser bueno o malo.  Puede usarse para calentar, cocinar, purificar, etc.  O puede destruir y hacer mucho daño.

“…Nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:29).

En el Antiguo Testamento el fuego que permanecía encendido en el Lugar Santísimo significaba la presencia constante de Jehová.  Ahora, viviendo en el Nuevo Testamento, todos necesitamos ser ungidos con el fuego de Dios, con su Espíritu Santo.  Si intentamos vivir una vida cristiana sin su presencia constante en nuestros corazones y vidas, siempre vamos a fracasar.  Una vida derrotada no es lo que Dios desea para nosotros.

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero él que viene tras mí…os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11).

CenizasAlgunos de nosotros sólo vivimos de las cenizas del fuego que se quemaba hace tiempo.  Las cenizas pueden guardar el calor un rato, pero muy pronto se enfrían.  Las cenizas pueden recordarnos de cómo Dios ha trabajado en nuestro pasado, pero no bastan.  Hoy, ahora mismo, tenemos que experimentar la ardiente presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, nuestras iglesias, nuestros hogares y comunidades.  ¡Manda el fuego de nuevo, Señor!

“…Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego…y fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:3-4).

Eugenio Duarte, Superintendente General, Iglesia del Nazareno

Dr. Eugenio Duarte, con su traductor Ramón Sierra, predica el 29 de Octubre, 2009 en la Cumbre de Santidad que se llevó a cabo en San José, Costa Rica

 

 

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