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Cinco Maneras Prácticas De Hacer Crecer Tu Iglesia – Parte 2

Escrito por: Teanna Sunberg / Trad. por: Ariadna Romero

img_0087Si realmente necesitamos un método para hacer crecer la iglesia, es este:

1. Encuentra a una persona. UNA persona que no luzca, huela, hable o viva como lo haces tú. Quizás sea el vecino que lleva un estilo de vida alternativo, o la chica de la tienda, aquella con el cabello morado y el tatuaje de la víbora. O quizás alguna persona del refugio para indigentes, o la casa de seguridad para mujeres rescatadas, o el chico vulnerable proveniente de una familia rota que grafitea las paredes con insultos, o quizás sea el dueño de la tienda pornográfica de tu ciudad.

2. Invítale un café esta semana y ora cada día por él.

3. Invítale un café la siguiente semana y ora cada día por él.

 4. Repite el paso 3.

 5. Eso es todo.

 6. No, de verdad, eso es todo.

No necesitamos discutir estilos de adoración, baños limpios, paquetes de bienvenida o códigos de vestimenta. Desechemos el “cómo” atraer gente, pues toda esta conversación se basa en una pregunta honesta: ¿por qué está creciendo tu iglesia?

Si el crecimiento de tu iglesia se centra en la gente que se sienta los domingos por la mañana, que eleva las estadísticas y se canaliza  en maestros de escuela dominical, líderes de adoración y programas juveniles de moda,  definitivamente necesitan un seminario para hacer crecer la iglesia.

Pero si tienes el coraje de creer que un Jesús jadeante, supurante y doliente escogió un árbol porque Dios está intencionalmente presente en  nuestra ruptura y quebrantamiento, entonces nuestra discusión ha terminado y podemos continuar. Hay que ir hacia el gueto. Literal y figurativamente hablando.

Porque Dios tenía la intención de que su cuerpo fuera roto por el dolor de Su humanidad. Tenía la intención de que su imagen gritara la canción de un lamento al aire libre, tenía la intención de que Sus brazos obstaculizaran el paso hacia los burdeles, y Sus piernas derribaran las puertas de esa trampa.

¿Quiéres que tu iglesia crezca? Usa tus manos y tus piernas.

Encuentra al adolescente que necesita tanto de ayuda económica y que es materia prima para llegar a ser jefe de prostitutas. Invierte en su vida: tu tiempo, tu atención, tu experiencia en el transcurso de los siguientes 5 años, sin ninguna garantía de que alguna vez asista a la iglesia. 

Esfuérzate en conocer al pequeño hombre de negocios que lucha para mantener su tienda y que está siendo tentado a pagar injustamente salarios bajos para obtener alguna ganancia. Juega golf con él, conoce a sus hijos, compra en su tienda, convence a tus amigos de que compren en su tienda.

Invita a esa chica de familia disfuncional que buscará el amor en cualquier chico, prostituyendo su corazón y su cuerpo. Invítala a jugar con tus hijos, a quedarse para la cena. Invita a su mamá también. 

Encuentra a quien se corta el cuerpo, al que odia a todo el mundo, al adicto, al ateo, al extremista, y pídele a Dios que te ayude a tener una conversación auténtica con ellos, sin vomitar “palabrerías cristianas”  ni planear una estrategia sobre el tiempo que pasará antes de tener el derecho de llevarlos a la iglesia.

No estoy segura de sí el número de  la membresía de tu iglesia aumentará. Francamente, no me importa. Pero esto sí sé, cuando la imagen de un portador se mueve a un vecindario donde vive el dolor, cuando lloramos y luchamos por ello y cantamos la canción de un lamento, ENTONCES SOMOS LA IGLESIA… y en contra de ESA Iglesia, las puertas del infierno no prevalecerán.

Teanna 2Teanna Sunberg es misionera, mamá y una escritora que disfruta estudiar, escribir y leer sobre la misiología. Junto con su esposo Jay, tiene el gozo y privilegio de servir a la gente en el campo de Europa Central, en la Región de Eurasia. Actualmente su familia vive en Budapest, Hungría, pero también  Bulgaria y Rusia han sido sus hogares en los pasados 17 años. Ha escrito varios artículos y capítulos de publicaciones relacionadas a las misiones, incluyendo el libro: “Misiones Nazarenas Internacionales”.

Tomado de: http://engagemagazine.com/content/five-practical-ways-grow-your-church

Cinco Maneras Prácticas De Hacer Crecer Tu Iglesia – Parte 1

Escrito por: Teanna Sunberg / Trad. por: Ariadna Romero

img_0055En el Museo “La Gran Sinagoga de Budapest” (Dohany Synagogue Museum) en Hungría, se exhibe la foto de un hombre  y un niño judíos detrás de una valla en el gueto. Un letrero dice: “No se admiten cristianos más allá de este punto.” Sentí la ironía de ese letrero como un puñetazo en el estómago porque, si hay algún lugar en donde el Cuerpo de Cristo debería estar, es más allá de ese punto, justo ahí donde hay dolor y hay odio, donde habitan los muertos vivientes.

Entiendo el contexto cultural, cómo ese letrero tenía sentido para quienes lo publicaron, y quizás eso es lo que lo hace más aterrador. Tenía sentido para los Nazis. Tiene sentido porque cada vez que usamos “nosotros y ellos” como lenguaje, entramos en las peligrosas aguas del egoísmo.

Hablamos de la gente que nunca va a la iglesia, de la gente que tiene diferente nacionalidad, lenguaje o esquema de colores,  aquella gente que profesa una religión o una identidad sexual diferente. Y si ésta lista tiene sentido para ti, tenemos una razón para temer.

Cada vez que los brazos y las piernas que tenemos son usados para segregar y separar, dejamos de reflejar la imagen de Cristo en este mundo herido y sangrante. Y si estás leyendo esta publicación quizás deberías dejar de leer justo aquí, porque a donde voy tal vez no quieras seguirme.

Me dirijo justo hacia el interior de nuestros vecindarios, esas comunidades tranquilas, limpias y seguras. Justo ahí, desde donde nuestros niños caminan hacia la escuela y los camiones recogen la basura cada martes. Y desde ahí, doy vuelta en una esquina que no es muy popular, para decirles algo que no les gustará.

Si algún cristiano más me habla hoy sobre los métodos para hacer crecer la iglesia, voy a vomitar en sus zapatos los restos de mi platillo de ayer.

¿El crecimiento de la iglesia? No queremos que la iglesia crezca.

Debemos y podemos discutir lo que el concepto y la palabra “iglesia” significan realmente en el contexto de nuestro siglo XXI. Pero no en esta publicación, no esta vez.

Hoy me refiero a la invitación activa e intencional que le hacemos a la gente para involucrarse a nuestro ambiente de adoración. Evangelismo, si te gusta más ese término.

Así que, seamos honestos. Lo que realmente queremos es crear ambientes en los que podamos invitar y hacer sentí bienvenidos a gente como nosotros: seguros, bañaditos, con trabajo, respetables.

img_0054Los cristianos pre-empaquetados que exhiben las vitrinas de las iglesias son muy bonitos, pero tomamos al nuevo convertido, o a alguien con tatuajes mínimos que está a punto de deshacerse del desagradable hábito de la nicotina, con un lenguaje que va mejorando y la orientación sexual correcta, si y solo sí  (y este es un gran SI)  hay una alta probabilidad de que acepte a Jesús y empiece a cargar su Biblia.

No queremos a los demás. No verdaderamente.

Porque si lo hiciéramos, aplastaríamos esas barreras y nos moveríamos hacia el gueto, usaríamos nuestros brazos y piernas como unidades médicas móviles.

Podríamos hacer eso.

Y hasta que lo hagamos, no quiero asistir a  otro seminario, tener otra conversación, o leer otro libro donde se quejen sobre esto, prescribiendo o presentando  métodos para hacer crecer la iglesia.

Continuará en la próxima entrada…

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