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Bachillerato en Misiones Transculturales

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Los Doce Elementos Claves de un Misionero Nazareno (VII y VIII)

Los encargados de Misión Global y de Mobilización para la Iglesia del Nazareno han desarrollado una lista de 12 elementos que la Iglesia del Nazareno cree como claves en “La Formación del Misionero Nazareno”.  Esta fue desarrollada para dar al candidato misionero una manera de medir su buena disposición al servicio, reconocer las áreas de experiencia o para entrenarse en lo que necesita.  Debemos mencionar que las entradas relacionadas con los 12 elementos han sido escritas por David Cooper, Director de Mobilización para la Iglesia del Nazareno Global.

7. Involucramiento Profesional

La Iglesia del Nazareno está buscando candidatos a misioneros que estén calificados para el ministerio en el campo donde se necesite. Esto implica que el candidato debe tener formación profesional y la experiencia que se desea.

La pregunta de “¿Cómo sabe una persona cómo servir a Dios?” es frecuente, especialmente en jóvenes que se preparan para servir. La oración es siempre el medio adecuado, y el Espíritu Santo nos guiará, incluso cuando estamos inseguros de cómo podemos prepararnos mejor.  Dios ha dado a cada persona ciertas cosas que hacen bien y se apasionan en eso.

También es importante ser capaz de servir en múltiples áreas.  Muchos de los misioneros que están sirviendo, están involucrados en varios ministerios.

En los lugares donde se necesita una presencia más creativa, es de gran ayuda que los misioneros tengan experiencia en más de una “profesión”.

8. Preparación Académica

Una idea errónea sobre ser misionero, es pensar que todos deben tener el mismo entrenamiento, formación académica y credenciales. Por el contrario, un candidato a misionero debe tener los antecedentes necesarios de educación, para que coincida con el ministerio que están buscando para servir. Si un candidato está interesando en plantar iglesias, es importante ser ordenado por la Iglesia del Nazareno. La ordenación es un componente clave para la formación necesaria y conducir a otros líderes de la iglesia alrededor del mundo.

De la misma manera, si el candidato está interesado en trabajar en el campo de comunicaciones, debe ser entrenado y tener antecedentes educativos de comunicación y tecnológicos, educación teológica básica y las doctrinas de la Iglesia.

A través del proceso de evaluación, sus habilidades, educación y experiencia serán evaluada, a fin de hacer coincidir con las necesidades que están disponibles.

Centenario: Nuestra Misión y Valores Medulares

Una Iglesia en la Tradición Wesleyana: Nuestra Misión

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…

La Iglesia del Nazareno es una iglesia de la Gran Comisión.

Como tal, nuestros miembros procuran testificar fiel y atractivamente a todas las personas, para que la vida de Cristo en uno atraiga otros al amor, la adoración y el servicio de Dios.

Somos llamados, especialmente, a predicar el evangelio al pobre.

Los vehículos básicos por medio de los cuales llevamos nuestra misión son los siguientes: adoración colectiva, evangelismo, ministerio de compasión, discipulado cristiano, y educación.

Debido a que todo el pueblo de Dios constituye “la Iglesia” y porque cada cristiano es llamado al ministerio por virtud de su bautismo, cada creyente en la Iglesia del Nazareno tiene parte en la misión a la cual somos llamados como cuerpo.

La Iglesia del Nazareno sustenta tres valores esenciales importantes:

1. Somos un Pueblo Cristiano: Como miembros de la iglesia universal, nos unimos a los verdaderos creyentes en la proclamación del señorío de Jesucristo y en los credos trinitarios históricos de la fe cristiana.

Apreciamos nuestra herencia wesleyana de santidad y la consideramos la manera de comprender la fe verdadera de acuerdo con la Escritura, la razón, la tradición y la experiencia.

2. Somos un Pueblo de Santidad: Dios, quien es santo, nos llama a una vida de santidad.

Creemos que el Espíritu Santo desea efectuar en nosotros una segunda obra de gracia, conocida con varios términos incluyendo “entera santificación” y “bautismo con el Espíritu Santo” limpiándonos de todo pecado; renovándonos a la imagen de Dios; dándonos el poder para amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y produciendo en nosotros el carácter de Cristo. La santidad en la vida de los creyentes se entiende más claramente como semejanza a Cristo.

3. Somos un Pueblo Misional: Somos un “pueblo enviado” que responde al llamado de Cristo y es capacitado por el Espíritu Santo para ir al mundo, a testificar del señorío de Cristo y participar con Dios en la edificación de la iglesia y la extensión de su reino (2 Corintios 6:1). Nuestra misión (a) principia en la adoración, (b) ministra al mundo en el evangelismo y la compasión, (c) anima a los creyentes a la madurez cristiana a través del discipulado, y (d) prepara a mujeres y hombres para el servicio cristiano a través de la educación cristiana superior.

La Educación Nunca Cesa

Escrito por Emily Armstrong

Una gran parte de nuestro trabajo en MMMAC es el desarrollo de misioneros de esta Región. Por lo menos, semanalmente, estoy en una conversación con alguien quien quiere más información o consejos de cómo se puede preparar para ser misionero. Y a través de éstas conversaciones, Dios ha estado hablando a mi vida; aunque ya soy misionera, ¿qué puedo hacer para prepararme aun más? Para mí, llegar a ser misionera no es el fin, sino el principio.

Ya llevo 4 años en el campo misionero, y me siento que Dios me está llamando a perseguir más estudios teológicos. Me gradué de la universidad de Olivet como enfermera, y tomé tres cursos sobre misiones en el Seminario Nazareno Teológico en Kansas City. Ahora, me siento que Dios quiere que me prepare para ordenación. Déjenme decirles que nunca pensé que iba a buscar la ordenación – pero después de algunos años como misionera, puedo ver la necesidad de tenerla. Aunque tengo un poco de miedo de empezar los estudios de nuevo con todas las tareas (¡odio tarea!), mantener a mi familia como esposa y mamá, y seguir trabajando en el campo misionero, sé que Dios está llamándome a hacerlo, y Él me va a sostener.

Hace mucho tiempo Scott me contó una historia de Juan Wesley; en los últimos años no me he podido olvidarla y quiero compartirla aquí. Juan Wesley estuvo en su lecho de muerte, y alguien le preguntó, “¿Si usted tuviera 15 años más de vida, que haría?” Y la respuesta de Juan Wesley fue, “Invertiría los primeros 10 años en preparación para los últimos 5 años de ministerio.” ¡Que impactante! Aun Juan Wesley entendía la importancia de preparación, y gracias a Dios yo estoy empezando a entenderla también.

¿Y tú? ¿Cómo te puedes preparar mejor para tu vida de ministerio?

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