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El inmigrante entre nosotros

Por: Jerry D. Porter*

*Adaptado y usado con permiso de Holiness Today “Santidad Hoy” en Mayo/Junio 2012.

inmiLa palabra hebrea gēr y del griego xenos de palabras se puede definir como “extraño” o “extranjero”. La palabra inmigrante se utiliza en este artículo en el lugar de estos nombres.

Abraham y Moisés eran inmigrantes. “Aunque no soy más que un extranjero que ha venido a vivir entre ustedes, véndanme algún … en donde pueda enterrar…” (Génesis 23: 4, TLA). Ella (Séfora) tuvo un hijo, y Moisés le puso por nombre Guersón, pues razonó: «Soy un extranjero en tierra extraña. » (Éxodo 2:22, NVI).

“No opriman al extranjero, pues ya lo han experimentado en carne propia: ustedes mismos fueron extranjeros en Egipto” (Éxodo 23: 9, NVI). Debido a la trata de personas, José emigró a Egipto. Más tarde su familia emigró allí con el fin de sobrevivir. Del mismo modo, los esclavos involuntarios fueron transportados desde África a las Américas. Hoy las personas emigran para ayudar a sus familias a sobrevivir.

La Biblia nos instruye a otorgar justicia a los inmigrantes como si fueran nuestros propios hermanos. “No oprimirás al jornalero …, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra…” (Deuteronomio 24:14, RV60). “No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano… Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda” (Deuteronomio 24:17, 21, RV60).

Cuando algún extranjero se establezca en el país de ustedes, no lo traten mal. Al contrario, trátenlo como si fuera uno de ustedes. Ámenlo como a ustedes mismos…” (Levítico 19: 33-34, NVI). Nuestro Señor citó, “lo amarás como a ti mismo“, como parte del Gran Mandamiento.

La iglesia de Jerusalén se convirtió en una iglesia inmigrante. Dios utiliza a menudo los inmigrantes para difundir el evangelio. “Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron…” (Hechos 8: 1, NVI). Cada año millones de refugiados desplazados huyen de sus hogares en busca de seguridad. Recuerde que Jesús y sus padres huyeron a Egipto para escapar de la ira celosa del rey Herodes.

Jesús dijo: “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento” (Mateo 25:35, NVI).

No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (Hebreos 13: 2, NVI). Los cristianos genuinos son instruidos a hacer amistad y ayudar a los inmigrantes. Al hacerlo, nos preocupamos por Cristo y entretenemos a los ángeles.

Honramos a los inmigrantes al referirnos a ellos como “inmigrantes indocumentados” en lugar de “extranjeros ilegales”. Sus documentos no están en orden, similar a una persona que conduce con una licencia vencida. Hay que diferenciar entre lo que es legal y lo que es moralmente correcto. Por ejemplo, la prostitución es inmoral, incluso si es legal. Bajo la segregación racial de Sudáfrica, una persona fue arrestada por usar el baño equivocado. Ancestros de mi esposa ayudaron ilegalmente esclavos que huían hacia la libertad. Mientras que sus acciones no eran legales, era moralmente correcto.

Si todas las leyes en nuestras naciones estuvieran en consonancia con el reino de Dios, entonces violar la ley sería moralmente incorrecto. Naciones de todo el mundo, sin embargo, han elaborado leyes que a menudo van en pro de borrar la instrucción bíblica. Necesitamos leyes que dignifican a los inmigrantes productivos.

Independientemente del debate político, Dios nos llama a respetar, proteger, ayudar, evangelizar, discipular y amar a todos los inmigrantes cerca de nosotros.

Cristianos Extranjeros

Hace dos días hablamos de Abraham.  Ahora bien, cuando uno deja su tierra para ir a otro país o cultura, llega a ser “extranjero”. ¿Cómo son tratados estos en tu país, misioneros o no, legales o no? Es fácil recibirlos cuando son de países “importantes,” pero ¿qué de nuestros países vecinos, con los que a veces no nos llevamos bien? Son personas y a Dios le importan.

Las citas de Juan 17: 14 – 18 y Filipenses 3:20 expresan similitudes claras sobre un cristiano y un extranjero. Observa la lista:

Extranjero/Misionero                                      Cristiano

1.-  No es del país en donde está.                   1.- No es de este mundo.

2.- Es enviado por Dios con un propósito.   2.- Es enviado por Dios con un propósito.

3.- No es ciudadano de ese país.                    3.- No es ciudadano del mundo.

Uno de los aspectos difíciles del llamado de Dios, es que a veces el Señor pide “dejar a nuestra familia o parentela”. ¿Por qué Jehová, el Dios de amor, nos pide que dejemos a nuestros padres y hermanos para cumplir con la misión que nos encomienda? Analiza esta pregunta.

Jesucristo dijo: “Si alguno viene a mi y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo” (Lucas 14:26).

En el idioma original la palabra que se traduce como “aborrecer”, no tiene el mismo significado de desprecio como en nuestros días. Más bien implicaba “amar menos”. En este caso, la obediencia a Dios Padre estaba sobre todo lo demás, inclusive sobre los intereses familiares.

Si aceptamos el llamado para ser discípulos de Jesucristo, tenemos que comprender que Él tendrá la prioridad en nuestra vida. Algunos cristianos creen que este mandamiento es sólo para los “llamados a algún ministerio”, pero en realidad es para todos los que han aceptado a Jesucristo como su Salvador.

¿Cuál es el llamado de Dios para tu vida? ¿Cuál es tu respuesta?

Migración: Algunos Fundamentos Bíblicos

*Las siguientes dos entradas son extractos de la declaración oficial de la Asociación Nacional (EEUU) de Evangélicos (link acá).  La Iglesia del Nazareno se ha unido a la posición de ese grupo ecumenical, y aunque se escribió desde el contexto norteamericano, creo que puede ayudarnos a nosotros en nuestros países a reflexionar y dialogar apropiadamente sobre este tema polémico.  Invito los comentarios de cada lector…

“El aumento significativo de inmigración y el crecimiento estridente del debate nacional en inmigración, obliga a la Asociación Nacional de Evangélicos a hablar con valentía y bíblicamente sobre esos temas difíciles. La complejidad de las cuestiones de Inmigración provee una oportunidad para escudriñar las escrituras para que nos guíen.

Fundamentos bíblicos

La discusión de inmigración y política gubernamental de inmigración debe empezar con la verdad de que cada humano ha sido hecho a la imagen de Dios (Génesis 1:26-28).  Los inmigrantes fueron hechos a la imagen de Dios y tienen un valor supremo con el potencial de contribuir en gran medida a la sociedad. Jesús ejemplifica el respeto hacia otros quienes son diferentes en su trato con los Samaritanos (Lucas 10:30-37; Juan 4:1-42).

La Biblia contiene muchos relatos de gente de Dios que fue forzada a migrar, a pasar hambres, guerras o circunstancias personales. Abraham, Isaac, Jacob y las familias de sus hijos volvieron a Egipto en busca de comida. José, Noemí, Rut, Daniel y sus amigos, Ezequiel, Esdras, Nehemías y Ester todos vivieron en tierras extranjeras. En el Nuevo Testamento, José y María huyeron con Jesús, escapando de la ira de Herodes, y se convirtieron en refugiados en Egipto. Pedro se refiere a los beneficiarios de su primera carta como “extranjeros” y “peregrinos”, tal vez sugiriendo que ellos estaban exiliados dentro del Imperio Romano. Esos ejemplos del Antiguo y Nuevo Testamento revelan la mano de Dios en el movimiento de la gente y son ilustraciones de fe en Dios en circunstancias difíciles.

Oleada migratoria de yemeníes a Israel

La migración fue común en el mundo antiguo. Los forasteros fueron particularmente  vulnerables. La ley reconoce su debilidad y estipula medidas que sirven como una red de seguridad. La motivación detrás de este espíritu generoso fue que el pueblo de Dios no se olvidara que fueron extranjeros en Egipto (Éxodo 22:21; Levítico 19:33-34) y que Dios amaba a los extranjeros (Deuteronomio 10:18-19). El Nuevo Testamento agrega que todos los creyentes son residentes temporales espirituales en la tierra (Fil. 3:20; 1 Pedro 2:11). Los cristianos deberían mostrar compasión y hospitalidad a los extranjeros (Rom. 12:13; Heb. 13:2).

La Biblia no ofrece un documento para legislación moderna, pero puede servir como una brújula y formar las actitudes de los que creen en Dios….Dios ha establecido las naciones (Deut. 32:8; Hech. 17:26) y sus leyes deben ser respetadas. No obstante, las políticas deben ser evaluadas para reflejar que los migrantes son hechos a la imagen de Dios y demostrar bíblicamente la gracia al extranjero.”

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