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Hacia la Efectividad Misional: La Marca de la Comunidad Misional – Parte 4 de 7

Por Ed Stetzer

La comunidad es el vehículo de la misión de Dios. 

En esta serie de artículos, estamos viendo el tema de efectividad misional. Una vez más, efectividad misional es abrazar la totalidad de la missio Dei—incluyendo su mensaje, movimiento, y marcas—y representada en la vida de la iglesia local.

Hasta ahora, he abordado el mensaje y movimiento de la misión de Dios. En los siguientes artículos, describiré las marcas de la efectividad misional. En esencia, estaré respondiendo la siguiente pregunta: ¿cómo se ve el mensaje y movimiento de la misión para ser representado en la vida de la iglesia local?

Viendo la gran narrativa de la Escritura, he llegado a creer que hay al menos tres marcas de representar la misión de Dios. Hoy, abordaré la marca de comunidad.

La Marca Misional de Comunidad Explicada

En Génesis 1, somos introducidos a Dios y su misión. Aprendemos que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen, colocándolos en el jardín, y les dijo “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Gn. 1:28).

Desde el principio, la Biblia comunica que Dios está en la misión de crear un pueblo para Sí mismo, que será el vehículo por el cual Él avance su reino por todo el orden creado, así teniendo su gloria —manifestado en las vidas de los portadores de su imagen—llenar el mundo entero.

Por lo tanto, una marca de la misión de Dios es la creación de un pueblo o de una comunidad, que sirve a Dios como el vehículo para avanzar su reino. Esta es la esencia de la marca misional de comunidad. Y esta marca está presente en ambos Pactos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo, en lugares como Éxodo 19:4-6 y 1 Pedro 2:9-12. Estos pasajes apuntan a la realidad de Dios creando una comunidad para Sí mismo.

En el contexto de Éxodo 19, Dios estableció su pacto con Israel, el cual, de acuerdo con Christopher Wright, hizo a Israel una comunidad misional. En su epístola, Pedro tomó prestado el lenguaje de Éxodo 19. Ambos pasajes encuentran su origen en Génesis 1:26-28.

Aprendemos aquí que la comunidad misional es: (1) creada por Dios y para Dios, (2) diferente del mundo por su obediencia a la Palabra de Dios, y (3) usada por Dios como una comunidad atractiva para el mundo.

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#1: Creada Por Dios y Para Dios

En los pasajes citados anteriormente, Dios es Aquél que creó su pueblo. Él creó a Adán y Eva, Israel, y la Iglesia. El pueblo de Dios es su posesión, su pueblo especial. Una comunidad misional entiende que ha sido creada por Dios y para Dios.

Esta comprensión no solo dirige la comunidad a una correcta relación con Dios, sino también unos con otros. ¿Por qué? Porque ellos son una familia que ha sido traída por su Padre y Rey. Una iglesia que está en una correcta relación con Dios, estará en una correcta relación uno con el otro.

#2: Diferente del Mundo por su Obediencia a la Palabra de Dios

Habiendo sido colocados en el jardín, Dios no solo dio a Adán y Eva el mandato cultural (Gn. 1:28), sino que Él también dio a Adán instrucciones para guardar y mantener el jardín y así mismo disfrutar de libertad comiendo de todos los árboles, excepto de uno. Adán debía pasar estas instrucciones a Eva. La obediencia a la Palabra de Dios fue la diferencia entre vivir y ampliar el Edén, y ser echados fuera del Edén.

En el contexto del pacto de Dios con Israel (Ex. 19), Dios le dio a Israel Diez Mandamientos para gobernar sus vidas, así como más de 600 mandamientos para aplicar como pueblo. La obediencia a la Palabra y los mandamientos de Dios fue la diferencia entre disfrutar una larga vida en la Tierra Prometida, y ser llevados cautivos en Babilonia.

Con respecto a la Iglesia, Pedro les exhorta a ser santos (1 Pe. 1:15-16), a desear la leche espiritual pura de la Palabra de Dios (2:2), y acercarse a Jesús, la piedra viva (2:4). Si lo hicieran, Pedro explicó que ellos serían “edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (2:5).

Parece que ese deseo por la Palabra y ese acercamiento a Jesús son prerrequisitos para que la comunidad de Dios sea santa y diferente. Por tanto, todo lo que se trate de la comunidad de Jesús debe girar en torno a Él y a su Palabra. Muchos describen esto como un enfoque centrado en el evangelio.

#3: Usado por Dios como una Comunidad Atractiva para el Mundo

Ambos, Moisés y Pedro, usaron lenguaje de sacerdocio para describir cómo la comunidad (o nación) está para relacionarse hacia aquellos de afuera. El término “sacerdocio”, aplicado para la comunidad en ambos pasajes escriturales, habla de vivir en la presencia de Dios y mediar entre Dios y aquellos fuera de la comunidad. Así como Israel debía ser un pueblo que permanecía en la presencia de Dios, reflejando su luz gloriosa y siendo un mediador para las naciones viviendo en oscuridad, así también la Iglesia.

Como las iglesias locales son creadas por Dios y para Dios, y obedecen la Palabra de Dios (en todas las áreas de la vida, individual y corporativamente), Dios las usa como un mecanismo ‘atractivo’ para acercar a otros a Él. Mientras las iglesias encarnan y representan la vida de Dios, ellos se vuelven una comunidad atractiva para un mundo vigilante. De hecho, Pedro comparte esto, que al observar nuestras buenas obras, aquellos que están lejos de Dios vendrán a glorificarlo (1 P. 2:12).

La Marca Misional de Comunidad Ejemplificada

four_ways_gospel_centered_theology_225.jpgLa Iglesia de Jerusalén en Hechos sirve como ejemplo de una iglesia que expuso la marca misional de comunidad. Cuando Lucas nos dio un vistazo de la iglesia primitiva en Jerusalén, él reveló que ellos estaban dedicados a Dios, sus líderes, su Palabra, y unos a otros (Hch. 2:42-47). Como resultado de la transformación del evangelio, ellos atrajeron muchos judíos a su familia de la fe. Se podría decir que la iglesia en Jerusalén tenía una sólida fuerza centrípeta en movimiento, usada para acercar a muchas personas de la comunidad.

La Iglesia de Jerusalén también tenía muchos líderes que procuraron proteger la integridad del ministerio y la misión (Hch. 4, 5, 6, 7, 15) así como añadir estructuras para mejorar el ministerio y la misión a la comunidad (Hch. 6:1-7). En pocas palabras, la Iglesia en Jerusalén se distinguió como una comunidad de fe en su contexto local.

Mientras que la iglesia de Jerusalén tenía una fuerte base comunal que evidenció un enfoque centrado en el evangelio, eventualmente ellos permitieron que su etnocentrismo, preferencias, tradiciones, rituales y prácticas menoscabaran su efectividad misional. Como resultado, ellos se convirtieron en una comunidad que existió para su propia gloria, descuidaron la obediencia a la Palabra en todas las áreas de la vida, y se volvieron una comunidad no atractiva debido a barreras innecesarias que ellos levantaron.

La marca de una comunidad habla de un pueblo misional. Para encarnar y representar la marca de ser un pueblo misional, las iglesias deben ser intencionales en enseñar que iglesia, o ‘venir a’ la iglesia, no se trata de creyentes consumiendo elementos de una máquina expendedora religiosa, sino se trata de ser parte del pueblo de Dios (una comunidad), que existe para su gloria, obedece su Palabra, y es usada por Él como una señal atractiva al mundo.

En el siguiente artículo, hablaré más acerca de la marca misional de envío.

Artículo publicado originalmente en:  http://www.christianitytoday.com/edstetzer/2017/january/towards-missional-effectiveness-mark-of-missional-community.html

Dios sigue llamando a líderes

 

Fotografía por Dirar ‘Ben’jamin Achr

Fotografía por Dirar ‘Ben’jamin Achr

PROMESA DE DIOS A LOS LÍDERES

Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Salmo 37:23-24.

PROMESA DEL LÍDER A SU EQUIPO

YO SÉ QUIEN ES MI LIDER, Y ESTOY ALERTA A SU LLAMADO.

SIGA AL LÍDER SUPREMO

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. GÉNESIS 1:26

Dios es el líder supremo por excelencia, y Él llama a cada creyente a ser un buen líder. Dios pudo haber dispuesto su creación de cualquier otra manera, pero optó por crear seres humanos con espíritus y con la capacidad de relacionarse con Él y seguirlo por voluntad propia.

Cuando la humanidad cayó en pecado, Dios habría podido ejecutar un plan de redención que no incluyera a los pecadores, pero nos ha llamado a participar y a dirigir a otros mientras lo seguimos a Él. Dios dejó esto en claro desde el principio, cuando declaró que habíamos de sojuzgar y señorear (Gn. 1:28).

El llamado al liderazgo es un patrón constante en la Biblia. Cuando Dios decidió tener una nación propia, no hizo un llamado a las masas; llamó a un líder, Abraham. Cuando quiso sacar a su pueblo de Egipto, no los guió como un grupo, sino que levantó a un líder para que lo hiciera, Moisés. Cuando llegó el momento para que el pueblo entrara a la tierra prometida, ellos siguieron a un hombre, Josué.

Cada vez que Dios tuvo el deseo de hacer algo grande, llamó a un líder a dar un paso al frente. Hoy en día sigue llamando a líderes a dar ese paso, a fin de hacer toda clase de obras, tanto grandes como pequeñas.

Biblia de liderazgo: John Maxwell

Huellas de la Gran Comisión

Escrito por Liliana Radi, Coordinador de MNI para Sudamérica

La Gran Comisión que Jesús dio a sus discípulos se presenta en Mateo 28:19-20. Pero, ¿dónde se encuentra la primera comisión de Dios al hombre? Se encuentra en Génesis 1:28. “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla.” Dios manda al hombre, allí en sus primeros momentos de vida, que fructifique y multiplique tanto que llene y someta la tierra. A este punto todavía no había pecado en la historia humana, ni caída de la gracia. Entonces Dios comisiona al hombre en un estado justo y santo a sojuzgar a toda la tierra. Dios quería que el resplandor de su imagen brille en cada rincón del globo.

Esa todavía es la misión de Dios para el ser humano. Dios quiere que su imagen en el hombre santo brille en cada nación. Esta misión se cumple en dos maneras: fructificando y multiplicando. Fructificamos, por ejemplo, cuando enviamos misioneros a brillar en las tinieblas. Multiplicamos cuando hombres y mujeres son restaurados a la luz de su imagen. Llenando y sojuzgando la tierra con hombres santos todavía es Su misión. ¿Es tu misión?

¿De Quién es la Misión?

Hablamos muchas veces del missio Dei, la misión de Dios. Ese término se refiere a que Dios siempre inicia la salvación, siempre obra y nuestra acción es una respuesta a él. Aun más, nuestra misión primero fue y todavía es SU MISIÓN. Pienso que será beneficioso meditar sobre algunos textos que ilustran muy bien esta realidad. Espero que les bendigan.

“En el principio, creó Dios…” (Génesis 1:1).

“…entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre…” (Génesis 3:8-9).

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Ecc. 3:11)

“Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros” (Juan 1:14).

“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8).

“Nosotros amamos, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo” (Apocalípsis 3:20).

inversa, la misión de Cristo crea una iglesia (Moltmann)

“No es la iglesia la que tiene una misión de salvación para cumplir en el mundo; es la misión del Hijo y del Espíritu Santo a través del Padre que incluye a la iglesia.” –Jürgen Moltmann

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