Archivo del sitio

Ministrando a los Pobres y con los Pobres

Por David A. Busic

El énfasis del ministerio de Juan Wesley hacia los pobres está bien documentado. Sin embargo, es importante recalcar que Wesley creía que trabajar con y entre los pobres no es meramente un acto de compasión; es un aspecto necesario de la formación de cada cristiano. De este modo, Wesley sostenía que vivir con el pobre es una obra de misericordia y una obra de piedad.

Wesley creía que el evangelio eran buenas noticias para los pobres. Él convirtió la práctica de visitar a los pobres en una disciplina espiritual, y animó— en realidad, les insistió—a los metodistas para que hicieran lo mismo. Incluso ya como un hombre anciano, Wesley arriesgó su propia salud y bienestar en el frío invierno, caminando con dificultad sobre la nieve profunda, para mendigar públicamente por fondos para los necesitados. Teodoro Jennings sugiere “Cada aspecto del metodismo estaba sujeto al criterio, ¿de qué manera esto beneficiará a los pobres?” Sin embargo, como Jennings señala, era más que una preocupación por la comodidad de los pobres lo que motivaba a Wesley; era vitalmente importante para él porque no veía otra manera de entender o identificarse con los pobres sino estando entre ellos. Por esa razón, Wesley creía que era mucho mejor “llevar la ayuda al pobre, en lugar de enviarla,” por el impacto espiritual que resultaba en la vida de quien llevaba esa ayuda.

64c486b3-b01d-4155-b751-e70c8d15176a.jpg

Así, el entendimiento de Wesley sobre el ministerio hacia y con los pobres marginados, enfermos y presos, era más que compasión; como un medio de gracia para los cristianos, es indispensable para la espiritualidad wesleyana. Estos actos de misercordia se vuelven maneras por medio de las cuales Dios obra para establecer el carácter de santidad en el pueblo de Dios y para dar crecimiento en la gracia hacia la recuperación de la imagen divina.

El énfasis en los pobres como un medio de gracia comienza a menguar después de la muerte de Wesley y mientras maduró el metodismo americano. Los metodistas ya no eran los nuevos o una secta excluida. Los metodistas se habían vuelto exitosos en los negocios, finanzas, política, educación, etc. Los edificios de la iglesia metodista empezaron a cambiar para acomodar la afluencia recién adquirida. Órganos tubulares y vitrales fueron instalados en los santuarios metodistas, seguidos rápidamente por la práctica de bancos de iglesia como una manera de levantar fondos de la congregación para pagar por sus elaboradas instalaciones, lo que posteriormente segregó a los miembros metodistas más prestigiosos de otros miembros. Incluso la doctrina de la entera santificación empezó a disminuir para dar lugar a preocupaciones éticas más progresistas.

El cambio en la atmósfera fue notable. Metodistas prominentes empezaron a hablar en contra de la injusticia. En un esfuerzo para no perder su conexión vital con los pobres, líderes francos como Phineas Bresee empezaron a llamar a recuperar la visión original hacia los pobres. Bresee dejó una distinguida carrera eclesiástica para regresar a su pasión de ministrar a los pobres y con los pobres. Los edificios de las iglesias nazarenas y la vestimenta formal fueron intencionalmente menos pretenciosos y más simples para que los pobres se sintieran bienvenidos y cómodos. La pasión de Bresee por el pobre se podía sentir fuertemente, él escribió a los primeros nazarenos, “La evidencia de la presencia de Jesús en nuestro medio es que llevamos el evangelio, particularmente a los pobres.”

Los actos de compasión para servir al pobre y oprimido son una parte importante de abrazar el ministerio encarnacional de Cristo y engrandecer el reino de Dios. Además, lo que Dios hará en esas interacciones es un medio de gracia para cada creyente. El discipulado en la eclesiología wesleyana de santidad depende de la búsqueda de la semejanza de Cristo y de ministrar a los marginados y con los marginados.  

Cuidar de Los Pobres: ¿El Mandamiento Más Ignorado de la Biblia?

Por Tyler Huckabee

En la Biblia, de principio a fin surgen algunos temas recurrentes. La idea de un Dios Creador, el Mesías, y la vida después de la muerte son solo algunos de los más frecuentemente señalados. Sin embargo, cualquier lista que mencione los temas bíblicos más discutidos debe incluir este: una persistente, apasionada e inquebrantable postura acerca de los pobres.

Quizás la Biblia mantenga cierto misterio en otras cosas – cualesquiera que sean sus complejidades y tensiones – pero cierto es que no puede ser más clara respecto a cómo tratar a aquellos que viven en la pobreza. Dios ama a los pobres y nos manda que les demos ayuda.  Tan simple como eso. Y es algo real en ambos Testamentos.

“Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.” (Deut. 15:7-8).

“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”  (Prov. 19:17).

“Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.” (Lucas 14:13-14).

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”  (1 Juan 3:17-18).

Dudo que las personas que lean este texto estén completamente sorprendidas con los versículos presentados. Las probabilidades son que estén muy conscientes de lo que la Biblia dice referente a los pobres. Saben que la Palabra dice que debemos ser generosos en nuestra forma de tratarlos. Muy pocos cristianos argumentarían que Dios quiere que seamos mezquinos y desconfiados con ellos.

La pregunta es, ¿Por qué no obedecemos?

59009943d5512_1420_!.jpg

EXCUSAS, EXCUSAS

Un estudio realizado el año pasado por Kaiser Institute y The Washington Post encontró que el 46% de los cristianos son propensos a culpar a la gente pobre por ser pobres, en comparación, solo el 29% de los no cristianos opinan igual. La división es todavía más evidente cuando se separa a los evangélicos blancos, el 53% de los cuales culpa a los pobres de “falta de esfuerzo”.

En contraste, los ateístas, agnósticos y los no afiliados a alguna asociación religiosa son más propensos a decir que las circunstancias difíciles son las culpables de la pobreza, por un margen cercano de dos a uno.

¿Qué nos queda entonces de estas estadísticas? ¿Por qué los cristianos, aquellos que poseen Biblias repletas de instrucciones sobre cuidar y ser amables con los pobres, están más inclinados a considerarlos flojos?

Helen Rhee, una historiadora que estudia la riqueza y pobreza entre la cristiandad, dijo al Washington Post que cree que esto está relacionado con la escatología cristiana. Es decir, como el premilenialismo, –la teología que sostiene que Jesús puede regresar en cualquier momento– se convirtió en la teoría del fin de los tiempos dominante en el evangelismo estadounidense, los cristianos crecieron menos preocupados por hacer del mundo un mejor lugar. Desde esta perspectiva, Rhee comentó al Post: “El mundo ya está perdido. Las cosas irán de mal en peor… tienen que enfocarse solamente en lo que es importante, eso es, la salvación del alma”.

Esto ha llevado a tener una actitud que implícitamente relaciona la pobreza con la moralidad. Al Mohler presidente del Seminario Sureño Teológico Bautista, le describe esta actitud al Post de la siguiente manera: “Hay un impulso cristiano legítimo de considerar la pobreza como un problema moral… creo que con frecuencia  los cristianos conservadores tienen un entendimiento inadecuado de la dimensión estructural del pecado.”

En otras palabras, el pecado es la causa de toda la pobreza, pero no toda la pobreza es resultado del pecado individual. También existe el pecado comunal, aquel que da como resultado la pobreza generalizada: la avaricia y la corrupción que deja pobre a gente inocente.

Podemos ver esto en la Biblia,  donde los autores –lejos de condenar a los pobres– repetidamente los identifican como benditos, incluso a semejanza de Cristo. Más allá de la famosa frase de Jesús “Benditos los pobres”, hay versículos como Proverbios 19:17 que dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”

Y en Mateo 25, donde Jesús dice “Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.”

En estos versos y muchos más, está muy claro que Dios mismo se identifica con los pobres. Lejos de declararlos responsables de su situación actual, Él mismo se manifiesta en ellos.

GRACIA

“Ellos se lo buscaron.”

“Si les doy, ¿Cómo sé que no lo desperdiciarán?

“Esperaré un mejor momento para dar.”

Estas son las excusas que a menudo usamos para no ser generosos con los pobres, pero mientras más leas la Biblia, más poco convincentes te sonarán las frases. ¿Qué pasaría si Dios nos diera de Su gracia con la misma prudencia cautelosa que utilizamos para dar nuestro dinero? “Ella se lo buscó. Si le doy de mi gracia, ¿cómo sé que no la desperdiciará?”

No. En Dios, tenemos la imagen perfecta de cómo luce la generosidad, y ese ejemplo es el que debemos seguir. Quizás hay algo de sabiduría en asegurarnos que no estemos usando nuestro dinero para permitir adicciones insalubres, pero en este punto, muchos de nosotros hemos envenenado nuestro espíritu generoso con esa suspicacia que nos lleva a asumir que cualquier persona pobre va a malgastar el dinero que le demos, en lugar de dar a la manera en que Dios nos dijo: como si le estuviéramos dando a Dios mismo. ¿Realmente queremos pasar nuestras vidas sospechando de Dios, como alguien que malversará nuestro dinero con drogas y alcohol?

La Biblia es clara. La necesidad es clara. La misión es clara. También son claras las excusas que los cristianos han inventado para protegerse a sí mismos de la generosidad financiera, aunque éstas no superan el más mínimo escrutinio. Los mandamientos sobre los pobres quizás no sean los temas más discutidos de la Biblia, pero pudieran ser muy bien los más ignorados.

Es hora de cambiar eso.

Este artículo fue publicado originalmente en: Relevant Magazine.

Venid Fieles – Y No Tan Fieles – … ¡Todos!

Por el Rev. Chris Gilmore

Uno de mis villancicos preferidos de navidad inicia con la frase: Venid fieles todos, a Belén marchemos, de gozo triunfantes y llenos de amor.” Imagino a los pastores y los sabios cantando estas palabras y pidiéndoles a otros que se unieran a su visita al recién nacido y largamente esperado Salvador. Es una invitación a reunirse alrededor de Jesús para celebrar su venida. Venid, fieles todos.

Pero, ¿qué pasa con los que no son tan fieles? ¿Ellos también están invitados? ¿Solo los triunfantes de gozo y llenos de amor pueden venir a Jesús?

Si es así, la lista de invitados será notablemente pequeña. Incluso aquellos que están más entusiasmados con Jesús son infieles a veces. Todos fallamos en cumplir nuestros propios estándares, mucho más los de Dios. Todos nos hemos sentido derrotados. Honestamente, muchos de nosotros nos sentimos así con frecuencia.

Cuando leemos los evangelios, encontramos que la invitación es mucho más amplia que solo para los gozosos y triunfantes. Ahí vemos que es el mismo Cristo quien hace la invitación. Jesús revela que Su reino, Su mesa, y Su gracia son para toda la gente. Que vino por todo el mundo, e invita a cualquiera a venir a Él. Jesús encarna un amor que es para la gente, quien quiera que sea y donde quiera que se encuentre.

A veces no comunicamos ese mensaje de buena forma. A veces excluimos a las personas que son descuidadas o que pecan de forma diferente a la que pecamos nosotros.  A veces encontramos difícil hacer espacio para la gente que no es como nosotros. A veces actuamos como que hemos sido fieles, pero no es verdad. A veces pretendemos estar gozosos y triunfantes cuando no lo estamos en lo absoluto. A veces nuestro comportamiento levanta barreras entre Jesús y la gente a la que Él ama.

Pero Jesús es más que eso. Y es Su fiesta, no de nosotros. Y Él dice que estás invitado.

invited.jpg

Así que sí, venid fieles todos, y venid también los no tan fieles.

Venid los que se sienten derrotados, los que se sienten sin esperanza.

Venid todos los que están cansados, los que llevan cargas pesadas.

Venid los que están estresados y en la cuerda floja.

Venid los que se sienten sucios e indignos de amar.

Venid ustedes los afligidos.

Venid hombres sabios con regalos para el rey.

Y venid niños con tambores, sin nada de valor para ofrecer.

Venid leprosos, recolectores de impuestos y prostitutas.

Venid los que se sienten rechazados.

Venid pastores y doctores, hoteleros y meseros.

Venid gente de todas las tribus y toda lengua. Venid jóvenes y viejos.

Venid los que se sienten traicionados. Y los que han cometido la traición.

Venid los que fracasaron este año. Y el año pasado.

Venid ustedes que dudan y los escépticos. Venid con sus preguntas y su intelecto.

Venid los hambrientos y sedientos por algo más.

Venid los que tienen cicatrices.

Venid los que tienen temores.

Venid los que tienen roto el corazón y desechos los sueños.

Venid los que han renunciado. Y los que desearían poder hacerlo.

Venid los refugiados y los Ejecutivos Corporativos.

Venid ustedes que son enemigos. Venid ustedes que son extraños.

Venid ustedes ansiosos y ustedes que se esconden detrás de una máscara.

Venid los que apenas pueden musitar una oración, ustedes que lloran diariamente.

Venid vagabundos y buscadores, legalistas y charlatanes.

Vengo yo, ven tú.

 “Cantad jubilosas, célicas criaturas, resuenen los cielos con vuestra canción”.

pexels-photo-296881.jpeg

Venid a ver que el Señor es bueno.

Venid a encontrar esperanza, ayuda y sanación.

Venid a encontrar descanso.

Venid a encontrar propósito.

Venid a encontrar sentido de pertenencia, una familia.

Venid por perdón y salvación.

Venid a encontrar la luz.

Venid a encontrar un nuevo comienzo.

Venid a hallar gracia.

Venid a encontrar a Jesús. Él es Cristo el Señor.

Cuando vengas encontrarás que Él es mejor de lo que hemos demostrado, y más maravilloso de lo que merecemos. Él es digno de confianza y es verdadero. Está aquí por nosotros. Está aquí con nosotros.

Y tú, quien quiera que seas y donde quiera que estés, como quiera que te sientas, estás invitado. Ven.

Este artículo fue publicado originalmente: iamchrisgilmore.com

No Hay Diferencia

Por Scott Armstrong

“Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:22b-26).”

(Leer Romanos 3:22-31)

Los versículos que acabamos de leer nos dan malas noticias. Todos hemos pecado. Ninguno de nosotros es suficientemente bueno para Dios. Tal como dice la versión bíblica The Message: “todos estamos en el mismo barco que se hunde,” y eso nos incluye a todos. Como lo expresa un predicador: “simplemente no hay diferencia.”

Espera un segundo. ¿No hay diferencia? ¿Esto significa que el peor asesino y la persona más generosa y amable del mundo comparten el mismo destino si dependiera de nosotros y de nuestra propia justicia?

Imaginemos que hay una escalera que empieza en la humanidad en la Tierra y llega a Dios en los Cielos. Si apilamos todas las cosas buenas y malas que hemos hecho, ¿dónde estaría el criminal? En el último peldaño, tal vez. ¿Dónde estarían la Madre Teresa o Billy Graham – personas que han servido a Cristo con fidelidad y han cambiado el mundo con sus ministerios? Tal vez estarían en el cuarto o quinto peldaño. Y tú y yo estaríamos en medio. Con unos pocos cientos más de buenas obras podríamos llegar a Dios, ¿verdad?

materiales-para-construir-una-escalera-1_0.jpg

Sólo hay un problema. La escalera tiene un millón de peldaños. Si dependiera de nosotros alcanzar a Dios por medio de nuestra propia justicia, no tendríamos esperanza. Aunque a la vista de nuestros ojos puede haber diferencias entre nosotros y los otros, ante los ojos de Dios todos estamos en lo más bajo de la escalera. Simplemente no hay diferencia.

Pero las malas noticias son seguidas de muy buenas noticias. No depende de nosotros. Depende de Dios. A través de su gracia, Él puede cambiar nuestras vidas y podemos pasar la eternidad con Él. Ya que hemos compilado este largo y lamentable récord como pecadores y probado que somos incapaces de vivir las vidas gloriosas que Dios desea para nosotros, Dios lo hizo por nosotros. En su inmensa generosidad, Él nos saca del desastre en el que estamos y nos restaura al lugar donde siempre ha querido que estemos. Y lo hace por medio de Cristo Jesús.

¿Entonces? ¿Cómo afecta esto la manera en que vivimos? Bueno, vivimos abrumados por su gracia, constantemente agradecidos con Él por habernos salvado. Y también vivimos humildemente. Si todos somos pecadores necesitados de un Salvador, no hay espacio para el orgullo y para pensar que somos mejores que los demás (v. 27). Dios hace la diferencia. ¿Necesitas gratitud o tal vez, humildad en tu vida? ¿Hay alguien en tu vida que necesite escuchar las buenas noticias de que Dios hace toda la diferencia? ¿Cómo puedes mostrar a Cristo en este día?

Resumen del Foro Urbano 2016 – Parte 2 de 2

Esta es la segunda y última parte del resumen elaborado por la Dra. Deirdre Brower-Latz, con motivo del Foro Urbano de la Iglesia del Nazareno celebrado en Chicago, en julio 2016.

Hemos redescubierto una nueva realidad:

  • Los métodos del pasado no funcionarán, y por lo tanto debemos estar abiertos a nuevas posibilidades
  • Nuestros paradigmas han cambiado
  • Y este cambio es un tanto incómodo pero vital.

Nos hemos dado cuenta que invitar a otros a la misión embrolladora en la ciudad demanda:

  • Empoderamiento de toda persona – hombres y mujeres, liberándolos para que sirvan en la misión desde el frente.
  • Llamar a que los líderes sean agentes de cambio por el bien del Reino de Dios
  • El Reino ya está en nuestro medio

Y, dónde esto está aconteciendo el resultado será: desastroso, creativo, renovador, obediente, difícil, embrollador, incómodo y empoderado por el Espíritu Santo.

Hemos sido desafiados a:

No se olviden, si estamos aquí hoy es que somos líderes y cuando hablamos de estructuras lo que queremos decir con eso es que “nosotros” somos las estructuras y cuando hablamos del poder nosotros somos los que estamos en poder, por lo que cuando decimos que debemos empoderar y soltar lo que esto significa es que debemos empoderar y soltar

Cuando decimos que debemos seguir en obediencia lo que significa es que debemos tomar riesgos y hacerlo con gozo…

Cuando hablamos de ser parte de la “cocina” y no solo llegar a la mesa, lo que queremos decir es que en esas cocinas tal vez seamos los chefs, Cristo es la receta de nuestra vida, el Espíritu Santo es el que hace la mezcla y el resultado es un gran banquete del Reino de Dios para el Rey, nuestro Padre es el anfitrión de este gran banquete para muchas naciones…

Hemos sido llamados a escuchar lo que Dios quiere decirle a la iglesia, a nosotros:

manosSi miramos a nuestras particularidades entonces yo como educadora preguntaría: ¿Qué significa esto para mí? Y me doy cuenta que el Espíritu Santo es el que debe llevarme a ser más generosa, flexible, comprometida, fluida, responsable y a equipar nuevos líderes que sirvan a su generación. Entonces, hemos hablado sobre el liderazgo pastoral que debe ser moldeado Y mi tarea es de crear nuevos métodos de aprendizaje que sean creativos, interesantes y relevantes al contexto del siglo 21, llenos de pasión por la misión y practicando todo lo electrónico para servir mejor a la iglesia… pero también debemos estar arraigados, comprometidos profundamente con la teología de la santidad Wesleyana – ¡quiénes somos y cómo hacemos vital el trabajo del Reino!

Si nos ponemos en los zapatos de otros y pensamos en su particularidad o rol como líder regional, líder de área o distrital o local, nuestro llamado es el mismo, ¿no? El preguntar, ¿Qué es lo que el Espíritu está diciendo? y con corazones abiertos y mentes claras seguirlo para que seamos moldeados…

Yo podría haber mencionado otras cosas más: el llamado al discipulado, los grupos de células, tamaño de las ciudades, pero terminaré al decir que el hilo de esta conversación se puede resumir en una palabra: GRACIA – la maravillosa gracia de Dios que colma la vida de los individuos que se han saturado con la oración – por el bien del Reino de Dios…

Entonces – ¿Qué sigue? ¿A dónde vamos desde aquí? ¿Cómo oímos lo que Dios nos quiere decir? La belleza de todo esto es que es solo el comienzo de la conversación…

Puedes leer y descargar el resumen completo en español aquí: urban-forum-summary-notes-spanish

Resumen del Foro Urbano 2016 – Parte 1 de 2

Esta es la primera parte del resumen elaborado por la Dra. Deirdre Brower-Latz, con motivo del Foro Urbano de la Iglesia del Nazareno celebrado en Chicago, en julio 2016.

Antes que nada y de parte de todos nosotros, muchas gracias al Dr. Verne Ward, David Busic y al equipo de personas maravilloso que nos reunió en este foro – ha sido un tiempo enriquecedor para todos nosotros. Estamos conscientes de que esta ha sido una oportunidad, un privilegio, un regalo, y no un derecho, para estar aquí: y estamos agradecidos por el espacio para llegar, escuchar, hablar y pensar.

Luego, me pidieron que resumiera todo lo que nosotros hemos oído durante estos días:

Primero, nuestro foro entero ha sido saturado con el llamado de seguir la dirección del Espíritu Santo: hemos sido llamados a buscar por señales del Espíritu y maneras de ser más obedientes al buscar dónde Dios está trabajando, y al haberlo visto, participar con Él en su obra.

Hemos aprendido juntos de forma laboriosa. Ciertamente hemos aprendido a:

  • Cómo recordar la historia de nuestras abuelas y reconocerlo en nuestro propio ADN, herencia y verdades – PERO también vemos que el cambio es algo necesario y que nuestra propia generación honrará, respetará y valorará nuestra herencia, y por lo tanto no podemos dejar nuestras vidas de las mismas maneras. Seremos moldeados en nuevas formas para nuestras generaciones.
  • Que conocer, aprender y escuchar a la ciudad y a sus habitantes es clave. (Pero voy más allá y digo algo que hemos escuchado es amar a la ciudad – porque Dios ama a la ciudad y a sus habitantes).
  • Ser portadores del evangelio de buenas nuevas:
    • A los marginados
    • A los rincones descuidados y a las personas que han sido rechazadas e aisladas.
    • A los lugares de economías matutinas: lugares de trabajo, estudio, negocios, creatividad, servicio y artesanía…
    • Y a las economías nocturnas donde trabaja la gente de la calle, los alcohólicos, prostitutas y personas desesperadas.

habitantes-calle

De hecho, esas buenas nuevas son para TODAS las personas de la Ciudad.

Y, la historia de la buena noticia es profunda: que la santidad como amor, transformación y santificación es un vehículo de gracia para el mundo: el amar a Dios, a nuestros vecinos y a nosotros mismos. El amor de Jesús está sobre nosotros, Jesús vivió por nosotros, Jesús murió por nosotros y ascendió y está sentado a la diestra del Padre para interceder por nosotros, y Jesús está vivo por nosotros, en nosotros y con nosotros – para traer vida a nuestras ciudades y su gente.

También hemos sido llamados, una vez más, a:

  • Formar comunidades santas de justicia y misericordia
  • Tener un optimismo de la Gracia – un deseo para la transformación de comunidades enteras y PORQUE SOMOS CRISTIANOS, ¡creyendo que esa entera y santa transformación es realmente posible! ¿Por qué?/¿Cómo? ¡Porque Dios puede hacerlo! ¡Dios está con nosotros y Dios es por nosotros! Hemos sido llenos de esperanza
  • Escuchar en maneras profundas y nuevas

Hemos recordado que debemos ser:

  • Aprendices – adaptables, flexibles, creativos y desafiar y moldear las estructuras y mecanismos que descarrilan la misión de Dios
  • Aprender juntos y de otros – en humildad
  • Aprender de personas que NO SON como nosotros y escuchar lo que la ciencia, líderes civiles, maestros, eruditos, arquitectos y políticos tienen que decir…
  • Aprender de otras disciplinas y estar abiertos a sus enseñanzas

 

Espera la segunda parte en la siguiente entrada.

Puedes leer y descargar el resumen completo en español aquí: urban-forum-summary-notes-spanish

Vuelve a Casa

El siguiente video me recuerda de la gracia que nunca merecemos, pero que nuestro Padre nos ofrece gratuitamente.  Por eso se llama gracia.

También me da esperanza cuando sigo orando por mi familia que no conoce a Jesús.  Dios Padre, ¡que tus hijos vuelvan pronto a ti!

Enfadado y…tardando…

drowning arkDespués de leer la historia de Noé (Gén. 6-9) siempre pienso en una cosa: ¿Por qué le enseñamos esta historia a nuestros niños? ¿No trata sobre el juicio y la ira de Dios? Noé y su familia estaban dentro del arca temporalmente estudiando zoología. Los cielos se abren, las aguas suben y… todo el mundo se inunda. ¿Puedes imaginarte lo aterrados que estarían nuestros sobrinitos e hijitos si les contáramos cada detalle? Supongo que es una historia para niños porque tiene animales.

Pero hay otra cosa que pienso que es extraña con respecto a esta historia. Tenemos que reconocer que Dios estaba muy enojado. Él lamentó haber creado al hombre y su corazón estaba lleno de dolor (6:6). Dios estaba triste, pero también su pueblo lo enfureció.

Recuerda: Él es el “Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad” (Salmo 86:15). La maldad era tan horrible que este mismo Dios tuvo que bajar el puño y gritar: “¡Basta!”.

Y aquí viene la parte más rara. Durante el tiempo en que Dios compartía con Noé sus planes para destruir a la humanidad, de repente se detuvo y le dio instrucciones detalladas acerca del barco. “Quiero tres niveles Noé, y necesitas usar un cierto tipo de madera…” El Señor también le dio instrucciones detalladas sobre su familia, los animales y otras cosas importantes, y después, el Dios que estaba furioso… esperó. La mayoría de los eruditos dicen que se necesitaron 120 años para construir esta arca gigante. ¿Por qué no destruyó Dios a la humanidad en ese instante cuando estaba tan enojado? ¿Por qué simplemente no le dijo Dios a Noé: “Hazte un arca Noé, estoy harto de esto”?

La respuesta es la clave. Como sabemos, aun en su enojo Dios no deja de ser compasivo. Él siempre ama a su creación. La esencia de su carácter siempre es de amor. Por eso se tomó el tiempo para hacer una pausa y explicarle al único hombre que estaba viviendo una vida santa lo que necesitaría hacer para salvar a la humanidad. 

¿Es increíble, no? Eso significa que como hijos de Dios, no solo debemos servirle con temor, sino que somos libres para servirle con amor. Podemos obedecerle como Noé, simplemente porque le amamos profundamente. La pregunta es: ¿Has llegado a este punto en tu vida? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste abrumado por su amor y su misericordia?

Recuerda: aun en el juicio hay gracia. Aun en la ira hay amor. Y aun una historia para niños puede enseñarnos todo esto.

A %d blogueros les gusta esto: