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Por Qué Predico la Santidad: Parte I

Sin Santidad***El siguiente artículo ha sido escrito por el Dr. Tom Hermiz, Superintendente General de las Iglesias de Cristo en la Unión Cristiana y nuevamente Presidente electo de la Alianza Global Wesleyana.  Será continuado en la siguiente entrada…

Por Qué Predico la Santidad: Parte I

Un pastor me preguntó si me sentía presionado a predicar mensajes sobre santidad dada mi posición. Le aseguré que no y que ese pensamiento nunca estuvo en mi mente.

Predico mensajes de santidad porque amo a Dios y él ha transformado mi vida. Dios es santo y la gran pasión de su corazón es tener una familia que sea como él. Quiere ver su carácter reproducido en nosotros. Él  nos manda ser santos como él es santo. Por lo tanto si estoy en la misma frecuencia que el corazón de Dios, será mi pasión predicar mensajes basados bíblicamente en la santidad.

Predico mensajes de santidad porque la santidad es la única solución para la condición perdida del hombre. Cada predicador desea enviar mensajes que hablen a la necesidad espiritual de sus oidores. Los mensajes basados bíblicamente en la salvación y que incluyen el mensaje de la santificación son siempre oportunos y efectivos. El mensaje de la salvación completa golpea las entrañas mismas de las más profundas necesidades de la humanidad. Los mensajes acerca de otros temas pueden ser de ayuda, pero es el mensaje de santidad el que ofrece la única solución al problema de pecado del hombre.

Si voy a ser honesto con mi llamado y mi lealtad a las almas a quienes les predico, debo predicar el mensaje de la salvación completa frecuentemente y con gran pasión. Si fallamos haciendo esto le estamos fallando a nuestra gente y al Señor.

Este es el único mensaje que trata adecuadamente el problema de pecado de los hombres. Este es el mensaje que ayuda a construir iglesias sólidas y santos en crecimiento. Las predicaciones basadas bíblicamente en la santidad llevarán buenos frutos y producirán cristianos intensamente comprometidos…

Un Encuentro con Dios

En esta entrada Erika Ríos Hasenauer escribe sobre “Un Encuentro con Dios”,  continuidad de la anterior y de la serie “La Formación del Misionero Nazareno.”

Todo ministerio comienza cuando tenemos un verdadero encuentro con Dios. Estaba muy jovencita cuando tuve mi primer encuentro con Él.  Jamás lo olvidaré y jamás me arrepentiré de haber dado ese paso.

El mejor ejemplo es Isaías. “Heme aquí, envíame a mí”.  Aunque suena bien, esto no dice nada sin compromiso. No se puede enlistar sin un encuentro con Dios, sin un cambio de corazón y mente, de hecho, sin la experiencia de santidad y de la presencia del Dios vivo en su vida.  Isaías con los lentes del Dios santo, vio la realidad de su nación, sintió lo que el corazón de Dios sentía. Por lo tanto obedeció al llamado del corazón de Dios y no sólo a la necesidad del hombre, pues eso revela nuestra realidad pecaminosa, y es cuando hay un avivamiento. Casi todos inician por pedir perdón, por sentirse sucios y sentir asco por el pecado.

¡Claro!, el Dios santo no nos permite acercarnos a él sin que opere un cambio, un milagro, una transformación en nuestra vida.  Tiene sentido lo que dice el escritor de Hebreos: “Sin santidad nadie verá al Señor”.  Cuando Isaías dice que Dios tocó sus labios, estaba expresando la aceptación que tuvo Dios de esa ofrenda viva, dándose él mismo como una alternativa ante la realidad y la necesidad.  Dios estaba aceptando su ofrenda y reconociendo su honestidad de aceptar su realidad pecaminosa.  Isaías sintió desmayar y hasta morir ante la imagen gloriosa, poderosa, majestuosa de gloria.  Clamó desde lo profundo de su corazón: “Ay de mí…soy hombre muerto…tengo labios inmundos…habito entre un pueblo con labios inmundos…”

Cuando todos clamemos en estos términos, entonces el avivamiento que tanto deseamos vendrá. Ya no habrá necesidad de buscar a los misioneros, ellos vendrán, ya no habrá necesidad de rogar a la iglesia que haga su trabajo, ella lo hará, no habrá escasez de pastores, ellos estarán allí.

¿Cómo Se Ve la Santidad?

¿Has hecho antes una búsqueda de imágenes en google? Es un proceso frustrante y a veces peligroso, ¿no? Como sabes, muchas veces busco fotos del internet que expresan sin palabras lo que intento exponer con palabras por medio de este blog.  Aunque una búsqueda de imágenes puede llevar tiempo, vale la pena cuando por fin se encuentra algo que respalde el mensaje de la entrada.

Todas las entradas de este mes de noviembre tienen que ver con la santidad.  Así que empecé a buscar fotos que tenían que ver con “santidad.”  Si lo intentas, vas a encontrar un montón de imágenes del Papa, del Dalai Lama, de varios líderes a los cuales se refieren como “Su Santidad.”  Por supuesto no es la imagen de santidad que creemos y proclamamos como nazarenos.  Cambiemos la búsqueda entonces.

Comencé a buscar con las palabras “Santidad, entrega total” o “rendición total,” etc.  Aunque salió mejor, casi todas las fotos tenían que ver con una persona sóla hincada, orando, etc.  Bajé algunas de estas imágenes y las he usado.  Desde mi perspectiva ellas muestran una parte importante de lo que significa consagrarnos y santificarnos.

Pero muchas veces nuestra perspectiva de la santidad es así, ¿verdad? Es algo entre Dios y yo.  Es algo que se obtiene y se expresa en un momento precioso en el altar.  Santidad según este énfasis se demuestra más en la iglesia que en la escuela o el empleo.  Se expresa más arrodillado que caminando.  Se compruebe a solas más que con gente en la vida cotidiana.

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Cambié las palabras de la búsqueda a “Amor al prójimo” y “santidad en comunidad.”  Empecé a encontrar fotos muy diferentes.  Esta me llamó la atención bastante.

¿Qué opinas? ¿Cómo se ve la santidad en la vida diaria, con gente difícil, fuera de nuestro templo de seguridad? ¿Qué imagen escogerías para representar la santidad? ¿Cuál es la imagen que estás mostrando a este mundo necesitado?

“¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo…?” (Lucas 10:36).

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).

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