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La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Estructura: El Acercamiento en la Misión

La Gran Comisión: Parte VI

Mateo 28:19

Escrito por Dr. Stephen Manley, en su libro “La Gran Comisión”

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). En el verso diecinueve, Jesús explica exacta y sencillamente nuestra parte para el logro de la tarea. Dios desea utilizarnos para cumplir con la pasión del corazón de Él.

“Por tanto, id” es el primer paso. Es el PRINCIPIO DE LA MISIÓN. Él no dijo nada acerca de asistir a un seminario de diez semanas o memorizar quince versos de la Escritura. Él relaciona la idea de ir y el hecho de que Él tiene toda la autoridad cuando dice “por tanto”. Él nos capacita para ir con los recursos de Él. Nosotros vamos con su autoridad. Él no dijo que nosotros deberíamos proveer el dinero para que el pastor pudiera ir. Él no dijo que aquellos con personalidad carismática son los que deben ir. Él simplemente dijo: “¡Id!”.

“Y haced discípulos” es una declaración revolucionaria. Es la NORMA DE LA MISIÓN. Si las instrucciones hubieran sido de ir a salvar a las personas, podríamos presentar las cuatro leyes espirituales y podríamos engatillar nuestra arma del evangelio y estar contentos. Dios no está interesado en que salvemos a las personas. Él desea que hagamos discípulos.

Aquí es donde cambia el enfoque. ¿Quiénes son todas estas personas en la iglesia? Oh, ellos son personas salvadas. Ellos han tenido una experiencia en el altar, o han hecho alguna clase de profesión en algún momento. Pero, ¿Por qué cuándo están sentados en el culto están bostezando y mirando sus relojes? La respuesta es fácil. Ellos no son discípulos. Pero es importante que esta gente sepa que si uno no llega a ser discípulo, no es salvo. Jesús no está interesado en que ganemos gente para que repitan ciertas palabras mágicas. Él quiere que las personas lleguen a ser discípulos.

La frase: “Todas las naciones” nos presenta el ALCANCE DE LA MISIÓN. Esta misión cruza todos los obstáculos culturales. No hay ningún prejuicio racial en esta misión. Y “bautizándolos” significa que usted va a sumergirlos en la misma presencia de la Deidad. Ésta es la SATURACIÓN DE LA MISIÓN. La persona bautizada se una a Dios en este punto de la misión.

Urge Compartirlo

Escrito por Ana Betsy Marciaga de Baños, misionera panameña sirviendo en la Oficina de MAC Sur en Costa Rica

Hace un par de años, mi esposo y yo pastoreamos unas de las iglesias en San José, Costa Rica. Poco tiempo después de llegar a ese lugar, iniciamos un ministerio en un lugar llamado los “GUIDOS.” En este lugar vive gente de escaso recurso y con grandes necesidades. Todos los sábados iba con otras hermanas de la congregación a ese lugar a atender la Escuela Dominical que teníamos y era muy emocionante como los niños llegaban cada sábado a compartir con nosotros la palabra de Dios.

Un día mi esposo me dio una noticia muy triste. Me dijo que unas de las niñas que asistía a la Escuelita Dominical de los “Guidos” había desaparecido. Eso me cayó como un balde de agua fría.

Un profundo dolor invadió mi corazón y en ese momento empecé a clamar a Dios para que la niña fuera encontrada. Hasta el día de hoy no se ha vuelto a saber de ella. Mi consuelo es saber que ella recibió a Dios en su corazón, aprendió de Jesús y de su amor.

Que importante es obedecer cuando Dios nos llama a un ministerio en particular. Sé que muchas veces tememos al llamado de Dios, pero recuerda que Dios te llama y que él sabe que tú tienes las cualidades que él necesita para ese ministerio al cual te llama.

ID y predicar el evangelio a toda criatura. ¿Qué hubiese pasado, si cuando Dios me llamó para ir a los Guidos a compartir con esos niños de su palabra, yo me hubiera rehusado por temor? Esa niña jamás hubiera conocido de Dios. ¿Cuántos más deben morir o desaparecer sin conocer del amor fiel de Dios?

No sé por qué le pasó eso a ella. Solo sé que Dios tenía un propósito cuando me llamó a este ministerio. Al igual que tiene un propósito para ti. No es fácil, ni tampoco imposible. Simplemente necesitamos reconocer que afuera hay un mundo que necesita de Dios. ¡Que hermoso es servir a CRISTO!

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