Archivo del sitio

¿Invertimos más en llevar a la gente a la iglesia? ¿O a Jesús?

Escrito por: Karl Vaters. Trad. por: Yadira Morales

La asistencia a la iglesia debe ser una herramienta para ayudar a las personas a acercarse a Jesús. No debe ser de otra manera.

Tengo una confesión que hacer.

Como pastor, he invertido demasiado en hacer que la gente asista a la iglesia.

Mi salario depende de ello.

Mi reputación depende de ello.

Mi sentido de autoestima depende de ello.

Todo a un grado mucho mayor de lo que me siento cómodo.

Y no estoy solo.

church-congregation

¿Vienes a la Iglesia? ¿O a Jesús?

La forma en que la mayoría de los sistemas de la iglesia están estructurados, muchos pastores tienen una mayor participación en hacer que la gente venga a la iglesia que en hacer que vengan a Jesús. De hecho, a veces es perjudicial para nuestra línea de fondo que la gente se acerque demasiado a Jesús.

Cuando las personas están más comprometidas con la iglesia que con Jesús, ellos

  • Asistirán regularmente y en silencio
  • Pasarán todas sus horas de voluntariado en la iglesia
  • Darán todas las donaciones de caridad a la iglesia
  • Serán felices con el status quo

Cuando las personas están más comprometidas con Jesús que con nuestras iglesias, ellos podrían

  • Ser voluntarios para algunos de los ministerios fuera de las paredes de la iglesia
  • Encontrar otros lugares que son dignos de algunas de sus donaciones caritativas
  • Salir cuando Dios los llama a ministerio de tiempo completo
  • Desafiar el status quo
  • Hacernos sentir amenazados por la reducción de la línea divisoria clérigo/laico

Pero tenemos que hacerlo de todos modos.

Tenemos que señalarle a la gente a Jesús más que a la iglesia.

La Iglesia es una herramienta, no una meta

Superar nuestra tendencia a enfatizar la iglesia más que enfatizar a Jesús no será fácil. Y no estoy en posición de señalar con el dedo. Soy una parte del problema como cualquiera.

Pero tengo un anhelo. Más. Mejor. Más profundo. Quiero vivir, predicar y discipular a la gente de tal manera que estén comprometidos con Jesús, no solo con su iglesia.

Por supuesto, la iglesia es valiosa. Es importante que participemos en un cuerpo local de creyentes a través de la adoración, el compañerismo, el discipulado y el ministerio. Si no importara, dejaría el pastorado hoy.

No se nos ordena liderar a la gente a la iglesia. Se nos ordena discipularlos en una relación más profunda con Jesús.

La asistencia a la iglesia no es la meta. Es una herramienta para ayudarnos a alcanzar la meta.

Como líder, tengo que recordar eso regularmente.

Una cuestión de integridad pastoral

No quiero dirigir a un grupo de amables, educados asistentes a la iglesia, ni perder mi tiempo entreteniendo a creyentes aburridos.

Quiero participar en la reunión, el entrenamiento y la liberación de un ejército de adoradores de Jesús, amantes de la gente, quienes rompen barreras cambiantes del mundo. las 

A veces siento que mi trabajo depende de lo primero. Mi integridad depende de esto último.

También quiero que mis facturas sean pagadas. Pero tomar decisiones pastorales que tienen más que ver con retener nuestros trabajos que con hacer discípulos, ha hecho muchas iglesias anémicas.

La iglesia que yo pastoreo no es una excepción a eso. Por lo menos no tanto una excepción como debe ser. Eso no es su culpa tanto como es mía.

Jesús prometió que si servimos primero a su reino, “todas estas cosas” serán añadidas.

Confiemos en que Él haga eso y dé vuelta a la iglesia.

Publicado originalmente en: http://www.christianitytoday.com/karl-vaters/2016/january/invested-in-bringing-people-to-church-or-jesus.html?paging=off

La Nueva Película Se Estrena

Wow, ya ha llegado el Año Nuevo y estamos incluso en otra década.  Para algunas personas empezar otro año es algo abrumador, quizás porque el año anterior fue lleno de dificultad y dolor.  Para otros es una aventura nueva–una película que está estrenándose y somos los personajes principales.  ¿A dónde vamos y quiénes llegaremos a ser en 2010?

Para nosotros como cristianos y líderes misionales, una mirada hacia el futuro requiere una evaluación de lo que ha sucedido en el pasado.  Te cuento que el año 2009 ha sido un proceso de examinarme personalmente como seguidor de Cristo, esposo, papá, y misionero.  ¿Estoy yo haciendo discípulos a la semejanza de Cristo en las naciones o solamente entrenando a otros a hacerlo?

En este proceso, el liderazgo de nuestro Director Regional, Dr. Luis Carlos Saenz, ha sido muy provechoso para Emily y yo.  De hecho, él guió a los Coordinadores Regionales en una evaluación de carácter y de competencia que quiero compartir acá (y en la próxima entrada).

Dr. Saenz dice que todo líder cristiano debe examinarse constantamente en tres áreas:

  1. Santidad: En todas las áreas grandes y pequeñas de mi vida, ¿estoy viviendo con integridad? ¿Estoy lleno del Espíritu Santo y siguiendo Su dirección o esforzándome en mi propio poder? ¿Cómo está mi testimonio a mi familia, mis compañeros de trabajo o escuela, y a todos los demás?
  2. Capacidad: ¿Tengo yo las habilidades necesarias para ministrar y cumplir lo que me toca hacer (con la ayuda de Dios)? ¿Está Dios llevando fruto que permanece en mí y a través del ministerio que me ha encomendado?
  3. Credibilidad: ¿Qué dicen mis co-ministros de mí? ¿Hago lo que digo y predico? ¿Tengo influencia en las vidas de los demás por mi servicio?

Haz un pequeño análisis personal ahora.  ¿Cómo andas en estas tres áreas? ¿Cómo quiere Dios trabajar en ti durante este próximo año?

En la próxima entrada hablaremos de cómo evaluar nuestros ministerios.  Pero creo que una evaluación de nuestro trabajo empieza con un exámen de nosotros mismos.  ¿Cómo puedo ofrecer a alguien más algo que no tengo o que no he experimentado?

¿Quién Puede Llegar a Ser Líder?

¿Quién Puede Llegar a Ser Líder?

¿Hay líderes natos?” Probablemente. Por lo menos, algunas personas parecen nacer con un enfoque claro y motivación alta.  Pero, liderazgo verdadero no es solamente la habilidad de poder visualizar el futuro y delegar a otros.  Un líder cristiano muestra el camino con integridad y marca la senda con acciones llenas de Cristo, para que otros sean inspirados y no coaccionados.camino

Líderes se entrenan en clases tan variadas como sus habilidades: el aula de José fue el patio de Faraón; el aula de Moisés fue un páramo desierto; el aula de David fue una cueva solitaria; el aula de Esther fue un cuarto de trono sitiado; y Pedro aprendió liderazgo en las orillas azotadas por las olas del Mar de Galilea.

Nota que cada una de esas aulas no estaba cómoda ni reconfortante.  ¿Quiénes pueden llegar a ser líderes? Aquellos que posean una devoción tan profunda como su determinación; aquellos a quienes Dios ponga en circunstancias insostenibles para causarlos a aguantar un poco más, pensar un poco más en alto, y cavar un poco más profundo.  Solamente cuando líderes cristianos entienden sus límites podrán guiar a otros a nuevas alturas.

Dictadores controlan.  Tiranos dominan.  Monarcas reinan.  Líderes lideran, señalando el camino mientras toman el primer paso.  Si quieres liderar, deberás primero aprender abandonar el camino más fácil para el mejor camino.  Si quieres liderar, deberás aprender a apoyarte en los recursos del Divino, en lugar de los caprichos de ti mismo.

Tal vez no eres un “líder nato,” pero puedes aprender a liderar como uno.  Las tareas de la clase a menudo son pesadas, y el ambiente a menudo es difícil, pero el resultado final es un cuadro de seguidores quienes añorarán ser líderes santos usados por Dios.

– Dr. Louie Bustle, Director de Misión Mundial

El Pecado de Acán—Parte I: Consecuencias Corporativas

Pecado de Acán1¿Han leído la historia de Acán en Josué 7, verdad?

La versión sencilla: Los israelitas conquistan, Acán desobedece a Dios y toma del botín, los israelitas intentan vencer a otro pueblo y sufren una gran derrota. Josué busca el rostro del Señor y el Señor indica que un hombre de una familia de una tribu de todo el pueblo de Israel fue quién pecó. Llevan a Acán, su familia, y sus posesiones a un valle, los matan, los queman, y ya.

¡Cuán drástico! Peca un hombre de miles y miles y afecta a todos.

Creo que la historia de Acán puede enseñarnos mucho hoy en día. En la próxima entrada hablaremos sobre lo que nos puede enseñar de cultura. Pero hoy resaltaremos otra cosa importantísima: el hecho de que nuestras decisiones afectan a mucha gente y no sólo a nosotros como individuos.

Cuando vivimos vidas de santidad e integridad delante de nuestras familias y compañeros de escuela o trabajo, ¡esas vidas y esas decisiones afectan a toda la sociedad! Cuando vivimos apasionados por compartir el amor de Cristo con todo el mundo, ¡hay un impacto enorme en nuestras comunidades!

A la vez, cuando decidimos no seguir a Dios, cuando violamos su ley y su voluntad para nuestras vidas, tiene consecuencias corporativas. El líder de la iglesia que piensa que está cometiendo adulterio en secreto eventualmente se descubre y su familia, su iglesia, y la reputación de todo el cristianismo son castigadas. El joven que siempre se alimenta con películas y música que denigra la familia, el matrimonio, y la vida humana eventualmente actúa lo que está metiendo en su corazón; toda relación de amistad, familia, y noviazgo sufre. Ahora aun los científicos dicen que una vida condicionada por una adicción, las drogas, el alcohol, el sexo, puede tener serias repercusiones físicas, psíquicas, y genéticas sobre la vida de los descendientes.

El título de este blog es Transforma el Mundo. Hagámoslo una decisión a la vez.

100% Auténticos

Hace poco hablamos de “vender” o aun “regatear” el evangelio y usé la ilustración de los mercados de artesanías donde regatear es común. Otra cosa que sucede muchas veces durante el proceso de regatear con el vendedor es que tal empleado jura que la tela de la falda que quiere o que la madera del cuadro es 100% auténtica. “Este producto fue hecho a mano y es auténtico, le juro, no puedo rebajar el precio más.”

La autenticidad es algo que se busca en el mercado y también en la vida. De hecho, los estudios nos dicen que la nueva generación de jóvenes (entre 12 y 27 años más o menos ahora) desean integridad y autenticidad más que cualquier cosa. Muchas veces en cuanto a religión, se dice que no importa a ellos (¿a ustedes?) el conocimiento de creencias ni una presentación pulida y “hermética,” lo que vale es si una persona hace lo que dice.

Creo que Dios estaría de acuerdo. Por supuesto a él le importa lo que uno cree, pero lo que le interesa más es si lo que cree se actúa en una manera viva y auténtica. Varias veces en la Biblia él ruega con su pueblo que hagan su voluntad en todo, no solamente que le ofrezcan sus sacrificios y alabanzas en el templo y que se olviden de adorarle en la vida cotidiana (Mat 23; Jer. 7:1-11; Oseas 6:6; Miq. 6:6-8).

Yo recuerdo cuando estaba predicando una vez a nuestros jóvenes como su pastor. El tema fue la pureza y como debemos santificarnos aun en nuestro contacto con los medios de comunicación. ¿Qué debemos mirar en la tele? ¿Qué música desea Dios que escuchemos? Algunos días después yo recogí a un joven de la iglesia en mi auto y la radio estaba puesta en música de rock de los setenta. Cuando arrancamos el carro, yo estaba avergonzado al escuchar la letra de la canción (a un nivel muy alto), porque yo me había muchas veces sólo enfocado en la guitarra impresionante de esa canción y no en las palabras. Me puse rojo y dije al joven, “Perdón, esta canción no es muy buena, ¿verdad?” Fue incómodo admitirle, “Quizás debo practicar lo que predico…”

La sociedad busca y aprecia más que todo la autenticidad. Dios también. Nuestro mensaje y nuestras creencias deben afectar cada aspecto chiquito de nuestras vidas. ¿Cómo quisiera Dios obrar en tu vida hoy y esta semana?

“¿Con qué me presentaré ante Jehová…con holocaustos?….Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miq. 6:6,8).

A %d blogueros les gusta esto: