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La Imagen del Pastor en los Antiguo y Nuevo Testamentos

Por el Rev. Ernesto Bathermy  

La Biblia nos enseña que Dios llama a individuos para que estos desarrollen diferentes ministerios a favor de la comunidad de fe, que es la iglesia, y para la edificación del reino de Dios. Ese llamamiento se encuentra en estrecha relación con los dones espirituales que Él mismo nos haya dado. Sin embargo, nos preguntamos: ¿si es Dios quien nos llama y si Él mismo nos proporciona los dones necesarios para desarrollar nuestro ministerio, por qué entonces muchos de nosotros llevamos a cabo un ministerio que, al parecer, no logra cumplir con los propósitos divinos? 

Muchos ministros llegan a experimentar frustraciones de tal magnitud que han decidido abandonar el ministerio. Una adecuada comprensión de nuestra responsabilidad como pastor podría librarnos de tales frustraciones paralizantes y destructivas. En las próximas dos entradas busco facilitar una mejor comprensión del pastorado y proveer algunas bases para una práctica más racional de dicho ministerio.  

La Imagen del Pastor en el Antiguo Testamento 

El concepto de pastor que encontramos en el N.T. (Nuevo Testamento) viene de una imagen o metáfora de un pastor de ovejas que tiene sus raíces en el A.T. (Antiguo Testamento) que Jehová utilizó para referirse a su relación con Israel, su pueblo y a los líderes religiosos en la época de los profetas. 

El Profeta Isaías presenta al Señor como un pastor al decir: “Apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos; y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isaías 40:11). 

El Profeta Jeremías, al igual que Isaías, aborda el tema de manera general al decir que el rol del pastor es apacentar y cuidar las ovejas. Estos dos términos son muy abarcadores, aunque apacentar tiene mayor énfasis en alimentar, mientras que cuidar enfatiza más el aspecto de proteger. 

El Profeta Ezequiel nos informa que parte de la tarea del pastor debía ser: fortalecer a las ovejas débiles, curar a la enferma, vendar a la perniquebrada, volver al redil la descarriada y buscar la perdida (Ez. 34:4).  

En el Salmo 23, el salmista habla de Jehová como su pastor; mientras que se presenta a sí mismo como una oveja. Un pastor que suple todas sus necesidades. Los versos 1 y 2 nos revelan al pastor que satisface las necesidades alimenticias y materiales de sus ovejas. El verso 3 parece referirse a las necesidades socio-emocionales, mientras que el 4 aparenta hacer referencia a las necesidades espirituales. Todo lo anterior nos presenta un cuadro del pastor que alimenta, consuela, cuida, guía y acompaña a sus ovejas. 

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La Imagen del Pastor en el Nuevo Testamento 

En el N.T., el evangelista Lucas, el Señor Jesús, el Apóstol Pablo, el escritor a los Hebreos y el Apóstol Pedro nos hablan sobre la labor del pastor.   

Lucas, en el capítulo 2 y el verso 8 de su evangelio nos informa acerca de los pastores que recibieron la noticia del nacimiento del Mesías; él dice que ellos “velaban y guardaban vigilias de la noche sobre su rebaño”. Esto deja entrever que los pastores acostumbraban a pasar la noche junto a su rebaño, cuidándolo en todo momento.  

En el Evangelio según San Juan 10:12, Jesús dice que el asalariado ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, pero el buen pastor da su vida por las ovejas, lo que nos da a entender que el pastor era alguien que tenía un rol de cuidado de sus ovejas; labor que desempeñaba con extrema responsabilidad.  

Juan 21:15-17 es un pasaje con un contenido revelador. Jesús le pregunta a Pedro si lo ama en tres ocasiones: Después de la primera respuesta de Pedro, Jesús le dice: “Apacienta mis corderos”; al recibir la segunda respuesta, Jesús le dice “Pastorea mis ovejas”; pero después de la tercera respuesta de Pedro, Jesús añade: “Apacienta mis ovejas”. En los versos 15 y 17, el verbo que Jesús usa es bόskw (bosko), que se traduce como “apacentar”, y significa “alimentar o proveer comida”.  Pero en el verso 16, el Señor utiliza el verbo poimaίnw (poimaino) que se traduce como pastorear, y tiene como significado “cuidar”, “guiar”, “gobernar” y “defender.”  

En Hechos 20:28, el apóstol Pablo se refiere a los ancianos de la iglesia como “obispos” a quienes el Espíritu Santo ha puesto para “apacentar la iglesia del Señor.” En Hebreos 13:17 el escritor dice que los pastores velan por las almas de los creyentes.  

Es evidente que la imagen de un pastor es importante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  Después de haber examinado esta base bíblica, exploraré algunos principios y aplicaciones del ministerial pastoral en la siguiente entrada. 

*Rev. Ernesto Bathermy es Pastor de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial en Los Alcarrizos, República Dominicana, Superintendente del Distrito Central de ese país, y Rector del Seminario Nazareno Dominicano.

 

Fuego

Escrito por Frederick Buechner

EL FUEGO NO TIENE FORMA O SUSTANCIA. No puedes probarlo, u olerlo o escucharlo. No puedes tocarlo, a menos que quieras correr el riesgo. No puedes pesarlo o medirlo, o examinarlo con algún instrumento. No puedes comprenderlo a plenitud porque nunca permanece en calma. Sin embargo, es innegable su extraordinario poder.

El fuego que barre millas de bosque como un viento terrible y la vela parpadeante que ilumina el camino a la cama de una mujer anciana. Los leños ardiendo en la noche bajo cero que impiden que la tubería se congele y dan sueños de verano al gatito que dormita cerca de la chimenea. Incluso, a millones de kilómetros de distancia, la conflagración del sol puede volver la tierra verde en desierto y dejar ciego a cualquiera que no baje la mirada ante su resplandor. El poder del fuego para devastar y consumir por completo. El poder del fuego para purificar, dejando nada a su paso sino ceniza dispersa que el viento se lleva como niebla. 

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Una columna de fuego fue lo que guió al pueblo de Israel a través del desierto, y fue a través de una zarza ardiente que Dios habló primeramente a Moisés. Había lenguas de fuego asentándose sobre los discípulos en el día del Pentecostés. En el Apocalipsis de Juan, es un lago de fuego en el que los condenados son arrojados, y el mismo Fiel y Verdadero sentado sobre su caballo blanco, dice, tiene ojos como llamas de fuego.

En las páginas de la Escritura, el fuego es santidad, y quizá nunca tan cautivador como las brasas de fuego que Jesús de Nazaret, recién resucitado, enciende para cocinar un desayuno a sus amigos en la playa al amanecer.

Este artículo fue publicado originalmente en Beyond Words.

El Corazón de Dios: Parábola de la Semilla de Mostaza

Por Howard Culbertson

“Es [la semilla de mostaza], por cierto, la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, se hace más grande que las otras plantas del huerto, y llega a ser como un árbol, tan grande que las aves van y se posan en sus ramas.” — Mateo 13:32 DHH

Mateo 13 contiene más de una docena de las parábolas de Jesús acerca del Reino. Jesús inicia con la parábola del sembrador. Después, Él habla de la invasión de la cizaña o mala hierba, la semilla de mostaza, la levadura, el tesoro escondido, la perla, la red y el dueño de una casa. 

Para explicar la parábola de la semilla de mostaza, el Pastor Leo Hartshorn usa solo diez palabras: “Un puñado de discípulos se convierte en una iglesia universal.” Sin lugar a dudas, el hecho de que el Reino de Dios va a extenderse es el punto central de la analogía de la semilla de mostaza. Hay, sin embargo, un detalle en esto que recibe poca atención: las aves. 

La transformación de una semilla de mostaza en un gran árbol, enfatiza el aspecto orgánico de expansión continua del Reino. Lo que las aves enfatizan es que el Reino está abierto a todos. Desafortunadamente, cuando las personas piensan en las aves, ellos las ven como una “fachada” o una simple indicación de lo grande que es el árbol. 

Tristemente, esto pierde la idea original de las aves. Aquí, como en un escenario similar en Ezequiel 17, las aves representan varios grupos de personas. Jesus mencionó a las aves para decir que el Reino no es solo para “mi tipo” de personas (aquellos que piensan, actúan y hablan como yo). ¡El Reino es para todo tipo de aves!

Los observadores de aves dicen que la tierra de Israel es un paraíso para ellas. Ciertamente lo es. En esta área bastante pequeña — con 70 millas de ancho y 270 millas de largo — más de 400 especies de aves han sido avistadas. Es por esto que el área donde Jesús vivió y ministró es una ruta importante de migración de aves, hacia y desde Europa y Asia, hacia el norte, y de África hacia el sur. 

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A la luz de eso, las “aves del aire” (en palabras de la versión en inglés King James) seguramente se refiere a más que solo algunos gorriones o estorninos. Palestina tuvo 70 especies indígenas de aves. Con esos diferentes tipos de aves alrededor, además de toda esa migración de aves cruzando, ¿no será que Jesús quería que pensáramos cuán inclusivo es el Reino de Dios?

Más allá, las aves ilustran que el Reino de Dios es atrayente a todas las personas. Mientras que la versión King James habla de “posarse,” traducciones como New Living y New American Standard usan “anidar.” De este modo el Reino se convierte en un “hogar.” “Anidar” significa que el Reino que proclamamos es algo atractivo. 

La inclusividad presentada en la parábola de la semilla de mostaza, para mí evoca palabras que he cantado frecuentemente: “Cristo ama a los niños, cuantos en el mundo están, no le importa su color, a Jesús, el Salvador; Cristo ama a los niños por doquier…”

Lo maravilloso para nosotros es que ¡llegamos a guiar a todas las “aves” (personas del mundo) diferentes hacia el extraordinario árbol llamado Reino de Dios!

Iglesia: Un cielo para los musulmanes en Gaza

refuge1Con las recientes luchas entre Israel y Palestina, ha sido bueno y desafiante leer las historias de cómo algunas iglesias cristianas están ayudando a ministrar refugiados de ambos lados. La siguiente es una historia escrita por el “Associated Press”.

Iglesia: Un cielo para los musulmanes en Gaza

refuge2“Las familias musulmanas desplazadas de sus hogares por la feroz lucha entre Israel y Hamas están observando el Ramadán en la iglesia Ortodoxa de la Ciudad de Gaza.

La iglesia St. Porphyrios ha abierto sus puertas a cientos de desplazados palestinos, algunos más de 140,000 quienes han huido de sus hogares, según la ONU.

Familias enteras están durmiendo en sábanas delgadas en el duro piso de la iglesia, ayunando durante el santo mes del Ramadán. Durante el día, los adultos tratan de mantener a docenas de niños ocupados, ayudándoles a llevar sus mentes lejos del conflicto. En las tardes, las familias rompen su ayuno con simples platos de arroz, provistos por las agencias de ayuda de la iglesia.refuge3

Muchos vienen del área en Gaza llamada Shijaiyah, la escena del pesado bombardeo. La iglesia por sí misma no ha escapado ilesa – mísiles lanzados cerca de un cementerio envían escombros al patio de la iglesia.”

Para una colección de aún más imágenes de la iglesia y de aquellos que buscan refugio ahí, visite el siguiente enlace:

http://bigstory.ap.org/article/ap-photos-church-haven-muslims-gaza

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5 Peticiones de Oración por la Paz

5 Peticiones de Oración x la Paz

Un Pueblo Elegido

Algo que a veces nos puede confundir es la elección de Dios.  No nos parece justo, ¿verdad? Toda elección exige un proceso de diferenciación y separación. Por ejemplo, Dios escogió a Abel y no a Caín; a Sem y no a Cam y Jafet; a Abraham y no a Nacor o Harán o a Lot. ¿Por qué?

¿Es que Dios prefiere a unos y desecha a otros para el cumplimiento de sus propósitos? No. Dios no desecha a nadie. Sino que, desde nuestro punto de vista, hay dos elementos importantes que entran en juego para la elección divina:

1.- Dios elige y llama por su amor y misericordia.

2.- Pero también elige y llama de acuerdo al carácter que tiene la persona para el cumplimiento de las distintas tareas que hay en el ministerio del reino de los cielos. Ese es un acto de voluntad soberana.

Dios eligió a Israel por amor y por guardar el juramento que hizo a sus padres. ¿Es un gran privilegio no? Sin embargo tal privilegio implicaba responsabilidades y condiciones.

Dios ayudó a Israel en su estructura como nación, en áreas sociales, políticas, económicas, militares y judiciales. Es por eso les dio la carta Magna o Diez Mandamientos.  De esta manera, Jehová esperaba lo siguiente:

1.- Que oyera su voz, o sea, que debía obedecer la voluntad de Dios; y…

2.- Que guardara su pacto; es decir, consultar, leer y proclamar los mandamientos de Dios para no olvidarlos jamás.

No es suficiente escuchar la voz de Dios, sino guardar el pacto; es decir, poner en práctica esos mandamientos cada día.  Muchos de nosotros como cristianos anhelamos escuchar la voz del Señor, el llamado Suyo.  Pero, ¿estamos dispuestos a obedecer dicha voz? ¿Será que no hemos escuchado porque Dios sabe que nuestro corazón no está dispuesto a seguir y obedecerle a Él?

¡Oh Dios, háblanos, llámanos, y también que se haga tu voluntad en nuestras vidas¿ Señor!

Adorando al Becerro

*Estas dos semanas estamos leyendo extractos claves del libro Blue Like Jazz por Donald Miller.  Seguimos hoy con una anécdota que Miller cuenta sobre su misma falta de fe y concepto limitado de Dios.  En la vida diaria, desafortunadamente creo que podemos identifcarnos con él a menudo, ¿no?

A veces me imagino como el pueblo de Israel cuando Moisés bajó de la montaña:

“¿Qué haces Don?” pregunta Moisés.

“Estoy adorando a un becerro de oro.”

“¿Por qué? ¿Por qué rechazas al Dios verdadero?”

“Porque no logro verlo ni hablar con Él.  No estoy seguro de que Él exista.”

“¿Estás drogado Don? ¿No estabas tú cuando Dios nos alimentó desde la tierra, sacó agua de la roca y nos guió por una nube?” Moisés grita.

“Cálmate, Moisecito.  Escúchame, hombre. Tú siempre subes y hablas con Dios y regresas con un resplandor y tienes a Dios alrededor de tu tienda en una nube y a la vez en tu equipo como una serpiente.  Y nosotros no tenemos nada. ¡Nada! No tenemos esa misma comunicación personal con Dios—tú sabes Moisés.  Somos sólo ovejas aquí en el desierto y honestamente estábamos mejor y a salvo con los egipcios de donde Dios nos trajo. Nosotros también necesitamos un dios para adorar. Necesitamos un dios para tocar y sentir e interactuar de manera muy personal.  Por eso, yo hice una vaca.  También puedes usarlo como un collar.”

“Don,” responde Moisés.  “Antes de que te mate y te mande a reunir con el Dios verdadero, quiero que entiendas una cosa.  Quiero que entiendas que Dios nunca ha sido ni será jamás inventado.  Él no es producto de ninguna imaginación. No sigue tendencias. Y Dios nos sacó de Egipto porque tu gente le gritaba. Él respondió sus oraciones porque es un Dios de compasión. Él pudo haberte dejado con Satanás. No se quejen de la manera en que Dios responde sus oraciones. Todavía están viviendo en la tierra que está dirigida por el diablo. Dios nos ha prometido una nueva tierra y vamos a llegar allí.  Tu problema no es que Dios no está cumpliendo, tu problema es que tú estás mimado.” (91-92)

La Cojera Te Califica Para El Ministerio: Parte I

jacob_angel_delacroix-782504[1]Yo escuché un sermón hace cinco años que nunca me ha dejado. De hecho ha ayudado en la formación de mi ministerio y vida personal. El predicador y autor famoso Rick Rigsby lo predicó y tiene que ver con la cojera de Jacob. Toma un tiempo para meditar sobre lo que el hermano Rick está diciendo en las próximas entradas (he resaltado algunos extractos para ahorrar tiempo y espacio). Sin duda Dios quiere enseñarnos algo.

Empecemos con el texto y en las siguientes entradas, escucharemos de Rick, y de Dios por medio de Rick.

Génesis 32:24-31

24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.

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