Archivo del sitio

El Punto de Pilot Point

Por Dr. David Busic

Se ha dicho con frecuencia que la unión de tres diferentes grupos para formar la Iglesia del Nazareno en Pilot Point, Texas, USA, fue para promover la doctrina bíblica de la santidad expresada en la enseñanza de John Wesley y el Movimiento de Santidad Americana. Aunque esto es cierto, lo que es menos conocido es que justamente al mismo tiempo, cerca de 30 prominentes grupos diferentes en Estados Unidos sostenían la misma convicción. Así que, ¿Por qué solamente tres de esos treinta grupos se fusionaron para formar nuestra denominación?

1908HallelujahMarch.jpg

Los tres grupos que se unieron en Pilot Point tenían muchas ideas en común que fueron esenciales para su unidad:

  • La sólida afirmación del ordenamiento de las mujeres.
  • La teología bautismal que incluía el bautismo de infantes y creyentes, y que no estaba restringido a un modo específico de bautismo.
  • La voluntad de permitir la libertad de conciencia con respecto a la escatología. La iglesia del Nazareno primitiva incluyó post-milenialistas, pre-milenialistas y a-milenialistas.
  • Una visión de la sanidad divina que no excluía la medicina moderna.
  • Una eclesiología compartida entre los creyentes.

Mientras que otras denominaciones enfocadas en la santidad sostenían puntos de vista excluyentes y muy reducidos sobre estos aspectos, la Iglesia del Nazareno escogió reunir gente de santidad en torno a prácticas equilibradas. Cuando se ha vivido en los extremos no se ha estado en el mejor momento como iglesia.

Pero quizás lo más extraordinario sobre Pilot Point fue que la Iglesia del Nazareno fue capaz de hacer lo que muy pocas iglesias evangélicas hicieron durante los años de división que siguieron a la Guerra Civil Americana: superar los problemas de la política regional, los prejuicios y el odio persistente que siguió al horrible conflicto.

Nombres como Bresee, Jernigan y Reynolds se unieron desde el norte, sur y este de los Estados Unidos para abrazar esta idea transformadora: La santidad cristiana puede romper cualquier muro de separación. Fue un movimiento de Dios sin precedente en la historia de la Iglesia en Estados Unidos.
 
El historiador Nazareno Stan Ingersol resume poderosamente el milagro de Pilot Point: “La unión de iglesias en Pilot Point fue un brillante ejemplo de la realidad social en la santidad cristiana. En el corazón del mensaje cristiano hay una palabra de reconciliación: primero entre pecadores y el amor divino; y segundo, entre los miembros de la familia humana que a veces se resultan extraños. Pilot Point significa la realidad de que la santidad sana los corazones y unifica a la gente que de otra manera estarían separados por el pecado, las políticas, y el conflicto. (Stan Ingersol, “Born In Hope, Borne Onward In Love.” Un documento entregado el 26 de Junio de 2017 por los delegados fraternales de Luncheon en Indianapolis, Indiana USA.)

En tiempos como estos, en un mundo lleno de contiendas políticas y polaridades extremas, ¿puede la Iglesia del Nazareno regresar al espíritu de nuestros fundadores en Pilot Point? Era improbable que pasara en esa época, pero por la voluntad y el poder de Dios, se formó esa unión. Nuestros fundadores no fueron capaces de hacerlo todo, pero nos han dado esperanza de que también nosotros podemos lidiar con los problemas que nos dividen hoy en día.

Servimos al mismo Dios y tenemos el mismo propósito. Este es nuestro legado de santidad. Regresemos a ese inicio en Pilot Point.

*Estoy en deuda con el historiador nazareno Stan Ingersol por estas reflexiones.

Foro de Ministerio Urbano – Parte 2 de 3

Esta es la segunda parte del discurso del Superintendente General David A. Busic presentado en el Foro de Ministerio Urbano de la Iglesia del Nazareno, realizado en Chicago el 13 de julio de 2016. Puedes encontrar la primera parte en la entrada anterior.

Dos meses antes, en octubre del mismo año, Bresee escribió: “El primer milagro después del bautismo del Espíritu Santo fue en la vida de un mendigo. Esto significa que el primer servicio de la iglesia recién bautizada por el Espíritu Santo es al pobre; que su ministerio es hacia aquellos que más lo necesitan. Así como el Espíritu estaba sobre Jesús para predicar el evangelio al pobre, Su Espíritu está sobre Sus siervos con el mismo propósito.”

Otra vez vemos que Paul Benefiel habla al respecto: “Aunque los padres fundadores de la Iglesia del Nazareno vieron que su ministerio primordial era hacia el pobre, y en las ciudades, también es aparente que las iglesias de la denominación generalmente se estaban moviendo fuera de las ciudades y lejos del pobre. De hecho, la mayoría de las iglesias no podían con el tumulto, la tensión y las frustraciones de la ciudad.”

¿De qué manera retomó la Iglesia del Nazareno su ministerio en el contexto urbano? ¿Cuáles fueron las influencias internas y externas que operaban a fin de cambiar su trayectoria inminente y regresar al énfasis original de la Iglesia para con el pobre de las zonas urbanas y el bienestar de las ciudades?

pobreza1Aún así otra visión empezó a surgir a la misma vez. Timothy Smith, un historiador respetado de la Universidad Johns Hopkins, escribió lo que es considerado por muchos como la historia preeminente de la Iglesia del Nazareno. Él describe la historia denominacional en su libro, Llamados a la Santidad. Smith sostuvo que los primeros años de la Iglesia del Nazareno fueron forjados en un acuerdo mutuo con visiones similares pero ligeramente diferentes sobre la vida Cristiana. El resultado fue una tensión creativa y, a su vez, una fuente de conflicto.

En las palabras de Smith: “Ni el origen ni la historia subsecuente de la Iglesia del Nazareno puede ser entendida sin un conocimiento de las dos tradiciones de santidad, una urbana y la otra rural.” 

Las características distintivas que Smith vio como agente leudante en la iglesia urbana (primordialmente por la influencia del norte) incluía una visión nacional, con una inclinación educativa y un gran sentido de entendimiento y empatía con el Wesleyanismo original, vistas en las enseñanzas teológicas y reformas sociales de John Wesley. Sus centros de fuerza eclesiástica fueron primordialmente en las ciudades o suburbios periféricos cercanos.

el-cauca-colombiano-vive-esceptico-y-en-guerra-el-dialogo-entre-el-gobierno-y-las-farc-617x410En contraste, el grupo sureño de Nazarenos que se unieron a la Iglesia poco después fue predominantemente rural y reconocido por su rigurosidad contra la “formalidad y mundanería.” Su enfoque estaba más direccionado hacia el evangelismo agresivo, mover al creyente a que tenga una crisis personal de entera santificación así como la influencia predominante del ethos presente en las famosas campañas evangelísticas del movimiento de Santidad en el siglo XIX.

Esta unión un tanto incómoda entre las tradiciones de la santidad urbana y la rural fue considerada un milagro por muchos y, como Smith observa, una clave para entender el ADN Nazareno. Sin embargo, trajo también una tensión que permaneció a través de los años dentro de la estructura, política y estrategia de la denominación. La denominación ciertamente evolucionó en gran manera desde esos tiempos tempranos. Pero las preguntas polémicas de aquellos días siguen sonando: ¿Puede una iglesia de mentalidad urbana existir junto a una iglesia de mentalidad rural? ¿Será que una iglesia rural puede reorientarse efectivamente para alcanzar los grandes centros urbanos del mundo?

 

Espera la última parte de este discurso en la próxima entrada.

Puedes leer y descargar el discurso completo en español en el siguiente enlace: busic-presentation-urban-forum-july-2016-spanish

Fe Cotidiana

Durante las siguientes semanas, en preparación para el Día de Pentecostés (12 de junio, 2011), estaremos escribiendo sobre la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas y qué diferencia hace en la vida de su pueblo mientras tocamos al mundo que nos rodea.  En las primeras entradas Yeri Nieto, pastor de jóvenes en Villa Flores, Chiapas, México, nos habla sobre la oración y la búsqueda del rostro de Dios.

Con múltiples espacios en todos los días, predicaciones específicas, cantos alusivos a esta semana, testimonios de victoria y tiempos permanentes de oración, Dios ha visitado nuestra congregación local; pues hemos aprendido que la oración es un paso de fe en la vida cristiana, es la fe en su sentido más práctico, es el mover de la fe en nuestro Dios; o, como dijo John Wesley: «La oración es la voz de la fe; es fe en acción».

No oramos, pues, solamente porque la oración sea una disciplina espiritual, un ejercicio saludable para que cada uno de nosotros haga catarsis, una conversación íntima entre Dios y la persona que ora; oramos porque es una acción que repercute en nuestro mundo. Es nuestra fe cristiana exponiéndose a la cotidianidad, la forma más básica de echar a andar todo lo que creemos.

Por eso nos atrevemos a interceder por otros, por eso levantamos las peticiones de diversa índole; porque no nos conformamos con una fe teórica, sino que ¡queremos vivirla! Y vivirla a diario.

Estamos seguros que el tiempo de rodillas invertido en estas semanas, no será en vano. Esperar en Dios nunca ha sido perder el tiempo. Y con esta primera acción de las personas cristianas lo estamos afirmando: En nuestro mundo hoy existe una fe que puede transformar el lamento en gozo.

Tres Fuentes de Nuestra Identidad: Textos Para Cultivar Comunidad

Ulises se tardó veinte años en retornar a su tierra, y durante todo ese tiempo el mítico personaje de La Odisea, con toda su valentía y su heroísmo siempre puestos a prueba, nunca pudo desarrollar su identidad de manera óptima. Es una sentencia literaria del exilio que cada persona necesita aprender: nadie logra vivir al margen de la comunidad. Ulises precisó siempre volver a los suyos, a su familia, a su patria y a su esposa Penélope que sufría por su ausencia.  ¡A los veinte años volvió a Ítaca! ¿Cuánto tardaremos nosotros, habitantes del siglo 21, en volver a la comunidad? ¿Otros veinte siglos?

Y digo «volver» porque en esta era las nuevas generaciones de cristianos en el mundo nos hemos olvidado de nuestros orígenes. Cito tres grandes fuentes de nuestra identidad histórica como cristianos que señalan la importancia de la comunidad:

1.) Jesucristo, nuestro arquetipo, es la primera fuente de inspiración y desafío.  El Dios que se reveló a Israel, decidió revelarse al mundo entero encarnándose (Hebreos 1.1-4), es decir, haciéndose como nosotros, «poniendo su casa de campaña entre los humanos» (Juan 1.14), cubriéndose con nuestra piel.  Las Escrituras nos enseñan que Dios es quien decidió convivir con su creación, quien da siempre el primer paso para amar.  Dios es amor (I Juan 4.8), y no es un amor teórico, sino uno que desciende de los cielos y trasciende en la tierra, caminando entre nosotros, alimentando a los hambrientos, liberando a los cautivos, sanando a los enfermos, resucitando a los muertos.  Y los seguidores actuales de Jesús necesitamos caminar más nuestro mundo, salir de nuestros encierros y proclamar su evangelio encarnado (Lucas 4.18-19); necesitamos recordarnos que hay una comunidad allá afuera que nos necesita, que el mundo entero sigue necesitando la revelación plena de Dios.

Solos no lograremos mucho. Siendo conscientes de la comunidad de la que somos parte podremos desarrollarnos de manera óptima como cristianos.

2.) La segunda fuente histórica es la Reforma protestante del siglo 16.  Esta reforma nos ayudó a recordar que nuestra confesión de fe en Cristo está en el centro de la comunidad cristiana, y es que en esa época se vivía en medio de una cultura que daba por sentado que se era cristiano desde el nacimiento; se era parte de una comunidad de fe sólo por nacer en un pueblo cristiano.

Pero la reforma nos ayudó a tomar conciencia que somos parte de la comunidad de fe cristiana por la salvación que proviene de Jesucristo y su sacrificio por nosotros en la cruz.  Nosotros nos apropiamos de esta salvación por fe en Jesucristo y no en nuestras propias obras, y esta misma fe nos lleva a vivir como la comunidad de amor que encontramos en el Nuevo Testamento (Hechos 2.42-47).

3.) Y el movimiento de santidad en la Inglaterra del siglo 18, con John Wesley al frente, es nuestra tercera fuente de identidad.

Dios no quiere un gran número de cristianos individuales; en el Nuevo Testamento se afirma que la iglesia es mucho más que un conglomerado de individuos fieles que se reúnen para apoyarse y guiarse mutuamente.  La iglesia en realidad es el cuerpo de Jesucristo (I Corintios 12.12-26; Efesios 4.1-16), y Wesley afirmó esto con la constante participación en el sacramento de la Comunión.  Además, aunque muchos piensan que Wesley enfatizó la santidad individual demasiado, él enseñó que no hay santidad individual sin la santidad social.  Es decir, los cristianos no pueden alcanzar una vida de santidad fuera de la comunión y el cultivo del cuerpo de Cristo.

¡Jesucristo vive!  Amén.  La iglesia es el modo en que Cristo existe actualmente en el mundo, y cada uno de nosotros edifica a esa iglesia.  Es preciso que las nuevas generaciones de cristianos en el mundo participemos más de esta santa Comunión: ¡Comamos juntos en la mesa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo!

El culto exasperado al individualismo ha creado entre nosotros relaciones superficiales, pero tres eventos históricos que forman nuestra identidad nos recuerdan, como Ulises en su odisea proscrita, que nadie vive al margen de la comunidad.  Si queremos desarrollarnos en plenitud, es necesario que reconozcamos esta herencia en nuestra tradición como cristianos: el cultivo de la comunidad.

Escrito por: Yeri Nieto – Yeri es pastor de jóvenes de la Primera Iglesia del Nazareno en Villaflores, Chiapas, México.  Este artículo (originalmente publicado en la Revista online JNI Hoy) fue reproducido con permiso del autor y de JNI Global.

Más que Altruismo

Pensando en Juan Wesley y la Oración del Pacto de Wesley que compartí en la entrada anterior, además quiero dejarles con la siguiente frase célebre de ese gran cristiano sobre la santidad de vida:

“Haz todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, de todas las maneras que puedas, en todos los sitios que puedas, a todas las horas que puedas, a toda la gente que puedas, durante todo el tiempo que puedas.”

¿Cómo serían diferentes nuestras vidas, nuestras familias, nuestras iglesias, y nuestras sociedades si pusiéramos en práctica ese dicho?

La Oración del Pacto de Wesley

Lo que generalmente se conoce como la Oración del Pacto de Wesley, es una oración pietista adaptada por Juan Wesley, el fundador del Metodismo, para ser usada en las dedicaciones de las Vigilias de oración.  Esta oración es frecuentemente usada, especialmente por los metodistas, para reconsagrar la vida a Dios, y ha llegado a sido formativa en mi vida en los últimos días.

Muchas veces estoy dispuesto para que Dios haga grandes cosas a través de mí, pero ¿estoy también dispuesto si Él en su providencia me quiere desplazar o rebajar? ¡¿Cuántos de nosotros podemos con sinceridad decir a Dios: “Ponme a sufrir” (una oración que me recuerda de Filipenses 3:10)?! Oh, Dios, ¡me falta mucho!  ¡Ayúdame a rendirme a Ti de verdad y nunca buscar lo mío!

La Oración del Pacto de Wesley

No me pertenezco, soy tuyo.

Ponme donde quieras, asóciame con quien quieras

Ponme a trabajar, ponme a sufrir

Sea yo empleado por ti, o desplazado por ti, exaltado para ti o rebajado por ti.

Haz que yo esté lleno, haz que esté vacío,

Haz que tenga todo, haz que no tenga nada.

 

Voluntariamente y de corazón cedo todas las cosas a Tu placer y disponibilidad.

Y ahora, glorioso y bendito Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo,

Tú eres mío y yo soy Tuyo.

Así sea.

 

Y que este pacto que yo he hecho aquí en la tierra sea ratificado en los cielos.

Amén.

La Cuna del Futbol

Inglaterra es el país más grande y representativo que es parte del Reino Unido de la Gran Bretaña (que está formado por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte) y su capital, Londres, es también la capital de todo el reino. Es también Inglaterra una nación reconocida a nivel mundial por ejercer una fuerte influencia sobre la historia de muchos países del mundo. Sólo para ejemplificar, fue en Inglaterra donde comenzó la Revolución Industrial, fue este país el primero que se industrializó, y de allí todo el proceso de industrialización se movió hacia las demás naciones.

En el idioma del futbol, Inglaterra es la cuna del deporte y uno de los países que más dignamente lo representan. En Inglaterra surgió el primer torneo de futbol del mundo (la FA Cup, que aún se disputa), su liga es la mejor del planeta y la más seguida por los aficionados de todo el mundo (La Premier Ligue Inglesa), cuenta con el equipo más rico y popular de todo el globo (Manchester United) y en sus filas caminan jugadores de altísimo nivel competitivo (Inglaterra tiene el mejor medio campo del mundo con jugadores como David Beckham, Theo Walcott, Frank Lampard, Steven Gerrard y Joe Cole). A pesar de ser considerado como un referente mundial del futbol, Inglaterra sólo se ha coronado en una ocasión, durante el mundial de 1966 que se jugó en tierras inglesas.

Inglaterra es madre de grandes cambios en la historia del cristianismo. Inglaterra nos dio a John Wesley, quien es el padre doctrinal de la Iglesia del Nazareno. John y Charles Wesley vivieron durante el siglo XVII en Inglaterra y juntos predicaron y cantaron la doctrina de santidad, de la entera santificación. Ésta sería después adoptada por la Iglesia del Nazareno como su principal doctrina y su más fuerte predicación: somos llamados a ser santos.  Esta es una herencia wesleyana.

Inglaterra ahora tiene como iglesia oficial a la Iglesia Anglicana, pero también existe un fuerte movimiento metodista (movimiento iniciado por John Wesley y que tiene una doctrina parecida a la de nuestra iglesia). Gracias a Dios por este maravilloso país, por el legado hermoso que nos ha dejado y porque Dios sigue haciendo maravillas en él.

Josué Villatoro, Corresponsal Oficial de MMMAC en Sudáfrica

La Oración Infinita

hands_claspedLA ORACIÓN INFINITA

San Juan 17

C

ADA VEZ QUE doblamos nuestras rodillas nos unimos a la gran comunidad que dobla sus rodillas. Acaso no seamos más que eso, una comunidad hincada, no por vergüenza, sino por voluntad, por el libre acto de reconocer voluntariamente quién es el Señor de este pueblo.

Ya sea que entremos a la casa de oración, o encerrados en el silencio de la recámara, o en las prisas cotidianas de la calle, o estemos un retiro con la mañana diáfana, en ese instante nos unimos a la gran familia que se extiende a lo largo y ancho de la geografía, y también nos unimos a esa gran familia real e histórica que ha pasado por esta tierra: a nuestros hermanos coreanos, afganos y norteamericanos, como también a nuestras hermanas africanas, australianas y danesas; a los niños en Somalia, a las niñas en Rusia; y también a Bruno Radi, a Honorato Reza, a Martin Luther King, Jr., a Phineas Bresee, a John Wesley, a Martín Lutero, a los monjes del desierto, a los Padres apostólicos, a la Iglesia primitiva, al apóstol Pablo, a los Doce y al Maestro de los Doce, a nuestro Maestro.

Nos unimos al Maestro que también está de rodillas, en el Getsemaní.

Después de pasar años preparándose, ha llegado su hora; la Cruz le espera. Y el Maestro tiene mucho en qué pensar, pero decide pensar en ti y en mí.Evangélicos_convocan_a_una_vigilia_de_oración_por_Venezuela

Nosotros, con toda la montaña de nuestros errores, estamos ahora en la mente del Maestro, y pidió al Padre por nuestra salvación plena y para que fuésemos parte del Cuerpo de Cristo -un Cuerpo que está integrado por todas las personas que han creído en Él, sin importar su raza o color de piel, ni los años de edad o la época en que nacieron.

Para que seamos UNO; uno con los apóstoles que escucharon esa oración, uno con las mujeres que lloraron al pie de la cruz, uno con los que corrieron para ver que su cuerpo ya no estaba en la tumba, uno con los congregados en el aposento alto el día del Pentecostés, uno con los primeros miles nuevos convertidos en la Iglesia naciente, uno con los que fueron hostigados por el Imperio de Roma, uno con los que se fueron al desierto para experimentar la presencia de Dios, uno con los mártires que antes de morir gritaron el nombre de su Señor y Salvador, uno con los millones de cristianos que ahora están adorando al Rey de reyes, uno con nuestros hermanos del Medio Oriente que están sufriendo persecuciones, uno con los misioneros encarcelados, uno con nuestras hermanas indígenas que reciben burlas por su creencia; uno con quienes están este día en nuestras congregaciones, uno con el hermano que no puede andar, uno con nuestros ancianos enfermos, uno con los niños y los adolescentes, uno con nuestros jóvenes efusivos, uno con las mujeres afanosas que en todas las actividades siempre están al frente… Y uno con aquellos que vendrán a los pies de Cristo, para unirse también a esta comunidad que se extiende a lo largo y ancho del planeta y que ora por todos los siglos.

Yeri Nieto

A %d blogueros les gusta esto: