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Celebrando la Pascua

Celebrando la Pascua

Por Rev. Fernando Almeida

El calendario litúrgico Cristiano nos informa que una vez más nos acercamos a la Pascua. ¿Pero qué significa este evento para los Cristianos de todo el mundo? ¿Cómo lo podemos vivir de forma significativa?

Me gustaría resaltar algunas reflexiones que preparen nuestro espíritu para vivir este tiempo con la intensidad que se merece, para ello consideraremos no solamente textos del Antiguo Testamento sino también del Nuevo Testamento.

La Pascua como liberación
Al estudiar el libro de Éxodo del Antiguo Testamento, nos damos cuenta que la institución de la fiesta de la pascua se dio en el contexto de la liberación del pueblo de Israel del Egipto (Éxodo 12:1). Israel estaba viviendo años de opresión, bajo esclavitud, por parte de la nación del Egipto.

Dios escucha al clamor de su pueblo y envía a Moisés con un mensaje profética de liberación del pueblo de Israel (Éxodo 3:7).

Cruz LuzEn el Nuevo Testamento, la Pascua está asociada con la muerte y resurrección de Jesucristo (1 Coríntios 5:7), y como resultado de este acto de Dios, Él hace la liberación del Cristiano en diferentes áreas del vivir cristiano, por medio de la fe (Romanos 1:16, 17) en lo que Jesucristo hizo en la cruz:

  • Liberación del Pecado (Efesios 2:1-10)
  • Liberación de la muerte (1 Corintios 15:51-58)
  • Liberación de los poderes espirituales (Efesios 1:15-23)

La Pascua como reconciliación
Además de liberación, la Pascua significa también reconciliación. En el Antiguo Testamento, vemos que esta era una fiesta celebrada no solo en familia, sino que también como cuerpo. Todo el Israel debía hacer esta celebración, y las familias se unían para esta celebración (Éxodo 12:1).

De igual modo, el apóstol Pablo nos habla de reconciliación por medio de la Obra de Cristo en la cruz:

  • Reconciliación con Dios (Romanos 5:1)
  • Reconciliación entre los pueblos del mundo (Efesios 2:11-22).

Es importante resaltar que esto no es automático (Efesios 2:10; Romanos 5:1), sino que es necesario que el hombre acepte por la fe el regalo que Dios le da, por medio de la Obra de Jesucristo. Sin eso, no hay posibilidad de reconciliación.

La Pascua como impulso hacia la misión
El acto de la gracia de Dios demostrado en la liberación de Israel de la esclavitud de los Egípcios debería ser un acto más allá de simplemente hacerle sentir bien al pueblo. Dios estaba cumpliendo su propósito de tener una nación que fuera de bendición para las demás naciones (Génesis 12:1-3). Como resultado de la acción de Dios, cuando Dios les constituye como nación leemos:

“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y como os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa.” (Éxodo 19:4-6)

En la relación especial que Dios tiene con su pueblo, está el propósito de que este pueblo especial sea reino de sacerdotes, es decir que pueda mediar Dios hacia el mundo. El Pueblo de Israel tenía una Misión a cumplir.

De igual modo, en la celebración de la Santa Cena en el Nuevo Testamento, Pablo instruye en como el sacrificio de Cristo en la Cruz, es un medio para cumplir con la misión de anunciar “… la muerte del Señor (…) hasta que él venga.” (1 Coríntios 11:23-26)

Como Iglesia, somos llamados a vivir este tiempo de celebración Cristiana como un medio para anunciar las buenas noticias de liberación y reconciliación que Él tiene para el mundo. Una de las formas de seguir proclamando estas verdades es a través de la contribución para el avance del trabajo misionero de la Iglesia.

Usemos este tiempo de celebración de Pascua para que nos acerquemos más a Dios y sintamos la urgencia de hacer conocida Su Misión de rescate para el mundo.

¿Qué significa para ti este tiempo en el calendario cristiano? Comparte con nosotros.

–Rev. Fernando Almeida es Presbítero en la Iglesia del Nazareno sirviendo como misionero global en la Región de Sudamérica. Parte de sus funciones son las de desafiar los Nazarenos a responder al llamado de Dios para Misiones.

¡Una Salvación Tan Grande!

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

(San Juan 20, 21)

Por: Josué Aceituno Ramos

El Domingo de Resurrección es el día en que Jesucristo resucita después de la crucifixión, va al encuentro con sus apóstoles y luego sube hacia los cielos.  También es la finalización de la Semana Santa.  Es la fiesta más importante para el pueblo Cristiano, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda su religión.

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del Cielo a los creyentes.  Los cristianos consideramos como pruebas de la Resurrección de Jesús a su sepulcro vacío y sus numerosas apariciones ante los apóstoles luego de este día.

Cuando se celebra la Resurrección de Cristo, se está celebrando también la propia liberación de los creyentes.

Celebran la derrota del pecado y de la muerte.

En la resurrección encuentran la clave de la esperanza cristiana.

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo Pascual, en el que se recuerda el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.  El reflejo de nuestra salvación y la promesa del Espíritu Santo, por lo cual nosotros hemos de recibir el poder que viene de lo alto, da sentido a nuestra doctrina en un Avivamiento de Santidad.  ¡Es una salvación tan grande que solo Jesús nos pudo dar!  ¡Así que guardemos, amemos y apreciemos lo que Dios a través de su hijo hizo, para darnos salvación y vida eterna!  Recordemos:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (San Juan 3:16).

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