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¿Misión o Misiones?

Scott Armstrong

Recientemente, la Junta de Superintendentes Generales de la Iglesia del Nazareno hizo un cambio sutil, pero significativo, en el nombre de la entidad en la denominación que envía misioneros. Lo que fue “Misión Global” ahora se conocerá como “Misiones Globales”. A partir del 5 de septiembre de 2018, se realizó este cambio, se cambiaron todos los materiales, y se introdujeron nuevos logotipos.

Algunos podrían preguntarse si cambiar de singular a plural es solo semántica. Sin embargo, ese pequeño ajuste está diseñado para ayudar a diferenciar entre la misión general de toda la Iglesia y la entidad misionera específica de la Iglesia. Como cristianos (y nazarenos) en todas partes, somos enviados a la misión, y esa misión es de naturaleza global:

            – “…Para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra …” (Is. 49:6)
            – “Id, y haced discípulos en todas las naciones…” (Mt. 28:19)
            – “Porque de tal manera amó Dios al mundo …” (Jn. 3:16)
            – “Y me seréis testigos…hasta lo último de la tierra …” (Hechos 1:8)

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Las misiones generalmente se refieren al énfasis dentro de la Iglesia que se enfoca en la movilización y respaldo de los misioneros a otras culturas. Por lo tanto, Misiones Globales es un título más apropiado para la rama de envío de misioneros de la denominación. Nuevamente, la misión no está relegada a un programa o subministerio específico de la Iglesia. Es para todos nosotros, en todas partes, en todo momento.

Este cambio afecta nuestro ministerio en Mesoamérica tal vez más que otros ministerios. Por 18 años el nombre de nuestro ministerio ha sido Misión Mundial, y ahora Misión Global. Sin embargo, estamos adoptando estos cambios con los brazos abiertos y ahora también nos conoceremos como Misiones Globales Mesoamérica. El propósito sigue siendo el mismo: Encontrar, Entrenar, y Enviar misioneros de nuestra región al mundo.

Si tiene alguna pregunta, por favor deje un comentario en la sección abajo. Y oremos para que Dios nos guíe como Iglesia en Su misión en los próximos días.

Misionero de Cristo

Por pastor Gerardo Aguilar

¿Sabías que la Navidad es una celebración misionera?

Los pastores de Belén fueron testigos de primera fuente del nacimiento de Jesús. Contemplaron su gloria y sin duda esto marcó sus vidas para siempre. Con los años muchos mas hablaron en testimonio de lo que habían visto y oído. Dios les encomendó la tarea de testificar de Jesús a otros. Eso de manera completa se registra en Mateo 28:19-20 con el anuncio de la Gran Comisión. Es una misión para todo creyente.

Muchas veces hablamos de los misioneros cristianos de profesión – esos   valientes consiervos que han recibido el llamado a predicar a Jesucristo como soldados de su causa. Ellos dejan atrás familia, costumbres y comodidades en sus propias naciones para servir en zonas foráneas de gran necesidad del Evangelio. Tenemos alta estima para todas aquellas personas que atienden ese llamado, y oremos por el llamado de más misioneros para las naciones.

Ahora bien, no todo el trabajo está fuera de nuestros países. Queda aún mucho por hacer en nuestras áreas urbanas locales, comunidades de barrio, cantón o colonia. Llevar consigo la loable misión de compartir el evangelio implica también levantar la mirada tan cerca de sí mismo, a escasos metros de su ubicación diaria, en su propio circulo familiar, en su esfera social cercana y en la misma comuna a la cual perteneces.

Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Al predicar de Jesús, la evidencia mayor es la entrega de Cristo quien pagó por nuestros pecados y nos da acceso a la vida eterna. Pero la evidencia más cercana – y al mismo tiempo palpable – somos nosotros mismos.

En esta época de Adviento y en todo tiempo, compartamos a Jesús a todo aquel que Dios coloque en nuestro paso por la vida: al que está junto a nuestro escritorio, a aquel vecino de silla en el salón de clase. Compartamos a Jesús mientras cenamos en familia o mientras celebramos algo especial. O quizá no haya nada que celebrar; siempre cualquier momento es un buen momento para hablar de Cristo a otros.

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En Hechos 20:24 Pablo exclamó: “Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”.

Somos misioneros cada uno en su trinchera, cada uno en un espacio y tiempo específico. Y somos todos los llamados a servir a nuestra propia generación en proclamar las buenas nuevas de salvación en Cristo Jesús. ¡Levántate y atiende el llamado a ser un misionero de Cristo!

Enviados por el Enviado

¡La Navidad!  ¡Dios con nosotros!

Dios se encarnó hace veinte siglos en la persona de Jesucristo, su único hijo.  Como mencionamos en la entrada anterior, a pesar de estar sujeto a las limitaciones humanas, la gloria de Jesucristo brillaba.  Y ahora que no está, ¿En qué forma se manifiesta su gloria? ¿Por medio de quiénes se manifiesta?

Jesucristo ha sido ejemplo de un misionero desde los tiempos bíblicos hasta el presente siglo.  Él es singular como Salvador, Reconciliador y Pacificador entre razas, tribus y pueblos. ¡Cristo, como unificador, vertió su sangre para redimir a todos! Esto es lo que celebramos en este tiempo del calendario cristiano.  Y este Cristo que se manifestó en Calvario y la cruz ahora forma nuestro mensaje de esperanza, y más—Él es el mismo que nos da el poder para compartir tal mensaje.  ¡Por la cruz y la resurrección, Cristo es Vencedor sobre Satanás y el pecado!  Él es revelación de la verdad y justicia, y es el único que ofrece resurrección y vida eterna.

Si crees que Jesús es la única esperanza del mundo, ¿con qué frecuencia lo presentas a aquellos que han perdido la esperanza?

Jesús fue un misionero porque fue enviado. Eso es lo que las palabras misionero y apóstol quiere decir, “aquel que es enviado.” Juan 20:21b dice: “Como me envió el Padre, así también yo os envío.”  Parafraseando el texto, diría: “Así como soy misionero, ustedes también son misioneros.”

Pero, ¿cuál es la misión? Lucas 19:10 y Mateo 28:19-20 nos dan la respuesta: “Buscar y salvar lo que se ha perdido,” “Hacer discípulos a todas las naciones  bautizándolos…y enseñándoles que guarden todas las cosas que nos ha enseñado.”

En Navidad, el cristiano celebra y declara que Cristo nos dio libre acceso a la presencia de Dios por medio del arrepentimiento, confesión y perdón de nuestros pecados.  Jesús cumplió su misión.  ¿Tú la estás cumpliendo?

Jehová el Dios Misionero: Parte I

Si deseamos comprender por qué Jehová es un Dios misionero, tenemos que leer nuevamente los relatos bíblicos de la creación y recordar los propósitos que Él tuvo para crear este mundo.

¿Sabías que sin los capítulos 1 al 3 de Génesis, la cita de Mateo 28:19-20 no existiría? El Dios creador que mandó a su hijo Jesús para salvar al mundo, es el mismo que hizo todas las naciones en la tierra de una misma sangre.

Génesis no sólo presenta el pecado cometido por los primeros hombres, sino también el primer llamado misionero que tiene la Biblia y la primera revelación del propósito redentor de Dios. Jehová es un Dios misionero porque partiendo de la desobediencia en el huerto y durante la historia, Dios ha llamado y buscado al hombre por medio de profetas, pastores, misioneros y desde luego a través de su Hijo Jesús.

Una vez terminada la creación Dios la bendijo y al mismo tiempo les dijo: “Fructificad”. Esta palabra debe entenderse también como un continuo desarrollo del hombre en su relación con Dios y de los dones que Él ha dado por medio de su Espíritu Santo.

Después que Dios creó un lugar para vivir que era bueno en gran manera, creó a Adán y Eva a imagen y semejanza suya. Y esa imagen divina en el hombre, nos capacita para: a) relacionarnos con Dios y  b) para administrar la creación de Dios. La misión que el Creador delegó a la humanidad fue señorear, fructificar, multiplicar y sojuzgar sobre la tierra.

Así como la tierra y los cielos son creación de Dios y fueron creados con el propósito de que podamos vivir, así debemos reflejar el propósito en todos los confines de la tierra el carácter y semejanza del Creador.

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