Misionero de Cristo

Por pastor Gerardo Aguilar

¿Sabías que la Navidad es una celebración misionera?

Los pastores de Belén fueron testigos de primera fuente del nacimiento de Jesús. Contemplaron su gloria y sin duda esto marcó sus vidas para siempre. Con los años muchos mas hablaron en testimonio de lo que habían visto y oído. Dios les encomendó la tarea de testificar de Jesús a otros. Eso de manera completa se registra en Mateo 28:19-20 con el anuncio de la Gran Comisión. Es una misión para todo creyente.

Muchas veces hablamos de los misioneros cristianos de profesión – esos   valientes consiervos que han recibido el llamado a predicar a Jesucristo como soldados de su causa. Ellos dejan atrás familia, costumbres y comodidades en sus propias naciones para servir en zonas foráneas de gran necesidad del Evangelio. Tenemos alta estima para todas aquellas personas que atienden ese llamado, y oremos por el llamado de más misioneros para las naciones.

Ahora bien, no todo el trabajo está fuera de nuestros países. Queda aún mucho por hacer en nuestras áreas urbanas locales, comunidades de barrio, cantón o colonia. Llevar consigo la loable misión de compartir el evangelio implica también levantar la mirada tan cerca de sí mismo, a escasos metros de su ubicación diaria, en su propio circulo familiar, en su esfera social cercana y en la misma comuna a la cual perteneces.

Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Al predicar de Jesús, la evidencia mayor es la entrega de Cristo quien pagó por nuestros pecados y nos da acceso a la vida eterna. Pero la evidencia más cercana – y al mismo tiempo palpable – somos nosotros mismos.

En esta época de Adviento y en todo tiempo, compartamos a Jesús a todo aquel que Dios coloque en nuestro paso por la vida: al que está junto a nuestro escritorio, a aquel vecino de silla en el salón de clase. Compartamos a Jesús mientras cenamos en familia o mientras celebramos algo especial. O quizá no haya nada que celebrar; siempre cualquier momento es un buen momento para hablar de Cristo a otros.

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En Hechos 20:24 Pablo exclamó: “Sin embargo, considero que mi vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”.

Somos misioneros cada uno en su trinchera, cada uno en un espacio y tiempo específico. Y somos todos los llamados a servir a nuestra propia generación en proclamar las buenas nuevas de salvación en Cristo Jesús. ¡Levántate y atiende el llamado a ser un misionero de Cristo!

Acerca de Scott Armstrong

Soy Scott Armstrong. Tengo la esposa más hermosa del mundo, Emily. Tenemos dos hijos: Elías (14 años) y Sydney (12 años). Soy misionero en la Iglesia del Nazareno, Región Mesoamérica, y Coordinador de GÉNESIS, un movimiento para impactar los centros urbanos de nuestra región de manera misionera.

Publicado el 16 diciembre 2016 en El Llamado, El Misionero Nazareno, La Misión, Liderazgo, Otro y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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