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El Último Discurso de Martin Luther King Jr.

Hoy conmemoramos el 50 Aniversario de un día triste en la historia de los Estados Unidos – y del mundo. A las 6:01pm el 4 de abril de 1968, el Dr. Martin Luther King Jr. recibió un disparo en el balcón del Motel Lorraine en Memphis, Tennessee. Teniendo solo 39 años, fue pronunciado muerto a las 7:05pm en el hospital St. Joseph’s.

King fue predicador y activista de los derechos civiles, y ha servido como un ejemplo poderoso de valentía y justicia para millones alrededor del mundo, incluyéndome.  Aunque reconocemos sobriamente que todavía falta mucho trabajo con respecto a la igualdad de razas y otros asuntos de justicia social por los cuales él luchó, la voz del Dr. King todavía nos habla y nos impulsa 50 años después.

El día antes de ser asesinado, Martin Luther King Jr. se dirigió a miles de personas que estaban apoyando una huelga difícil y tumultuosa por trabajadores de saneamiento en Memphis.  Él hablaba por los desempleados y empobrecidos.  En honor de su legado, reproduzco la transcripción de su último discurso acá.  Que las palabras y la vida de Martin Luther King Jr. nos inspire y nos inquiete hoy, y en los años venideros.Martin Luther King Jr.

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Les agradezco muy bondadosamente, amigos míos.

A medida que escuchaba a Ralph Abernathy en su elocuente y generosa introducción, me hizo pensar en mí, y me preguntaba de quién estaría él hablando. Siempre es bueno oír a tu mejor amigo y socio decir algo bueno acerca de ti, y Ralph Abernathy es el mejor amigo que tengo en el mundo. Estoy feliz de ver a cada uno de ustedes aquí esta noche a pesar de la advertencia de una tormenta. Me demuestran que están determinados a seguir de cualquier manera.

Algo está pasando en Memphis, algo está pasando en nuestro mundo. Y ¿saben qué? si estuviera parado al comienzo de la era, con la posibilidad de echarle una vistazo general, tipo panorámica, a toda la historia humana hasta ahora, y el Todopoderoso me dijera, “Martin Luther King, ¿en que era te gustaría vivir?”

Yo abordaría mi vuelo mental hacia Egipto, y vería a los hijos de Dios en su magnífica travesía, desde los oscuros calabozos de Egipto cruzando el…, mejor dicho, pasando a través del Mar Rojo, a través del desierto, hacia la tierra prometida. Y a pesar de la magnificencia, no pararía ahí.

Me iría hasta Grecia, y llevaría mi mente al Monte Olimpo. Y vería a Platón, Aristóteles, Sócrates, Eurípides, y Aristófanes, reunidos en el Partenón, y los vería en el Partenón hablando de los grandes y eternos asuntos de la realidad. Pero no me detendría ahí. Incluso iría a los tiempos de auge del Imperio Romano, y vería los progresos de allá, a través de diversos emperadores y líderes. Pero no me detendría ahí.

Incluso aparecería por los días del Renacimiento y echaría una mirada rápida a todo lo que el Renacimiento hizo por la cultura y la estética en la vida del hombre. Pero no me detendría ahí.

Incluso iría por los caminos del hombre por quién yo he sido nombrado, en qué ambiente vivía, y observaría cómo Martín Lutero clavaba sus noventa y cinco Tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a 1863 y vería a un vacilante presidente llamado Abraham Lincoln finalmente llegar a la conclusión que tenía que firmar la Proclamación de la Emancipación. Pero no me detendría ahí.

Incluso llegaría a los primeros años de la década de los 30’s, vería a un hombre batallando con los problemas de la bancarrota de su país salir con un grito elocuente, diciendo “No hay nada que temer, salvo al temor mismo.” Pero no me detendría ahí.

Extrañamente, me volvería hacia el Todopoderoso y le diría: –Si me permitieras vivir solo unos cuantos años en esta segunda parte del siglo veinte, seré feliz.

Ahora, esto es hacer una declaración extraña, porque el mundo está hecho un embrollo. La nación está enferma, el problema está en la tierra, confusión por todas partes. Pero yo sé, en cierta forma, que solamente cuando está lo suficientemente oscuro puedes ver las estrellas. Y veo a Dios obrando en este período del siglo veinte de tal modo que los hombres, en alguna extraña manera están respondiendo.

Algo está pasando en nuestro mundo. Las masas de gentes se están levantando. Y donde quiera que hoy estén reunidos, ya sea que estén en Johanesburgo, en Sudáfrica; Nairobi, Kenia; Accra, en Ghana; la ciudad de Nueva York, Atlanta, Georgia; Jackson, en Missisipi; o en Memphis, Tennessee, el grito es siempre el mismo: “Queremos ser libres.”

Y otra razón por la que estoy feliz de vivir en este período, es que hemos sido arrastrados al punto donde vamos a tener que luchar con problemas con los que el hombre ha intentado luchar a través de la historia, pero las exigencias no lo forzaban a hacerlo. La supervivencia exige que luchemos con ellos. Ahora bien, el hombre por años ha hablado de la Guerra y la Paz. Pero ahora ya no es posible tan solo hablar acerca de ello. Ya no se trata de una opción entre la violencia y la no-violencia en este mundo; es no-violencia o no-existencia. Y en eso estamos hoy.

Y también, en la revolución de los derechos humanos, si algo no se hace, y se hace de prisa, para sacar a las personas de color del mundo de sus largos días de pobreza, sacarlos de sus largos años de dolor y abandono, el mundo entero está condenado a muerte. Pues ahora simplemente estoy feliz de que Dios me haya permitido vivir en este período, para ver lo que se está desarrollando. Y me siento feliz que me haya permitido estar en Memphis.

Puedo recordar, – puedo recordar cuando los negros iban por ahí, como a menudo ha dicho Ralph, rascándose donde no les pica y riéndose cuando no les hacen cosquillas. Pero ese día se ha terminado. Ahora vamos en serio y estamos determinados a ganar nuestro justo lugar en el mundo de Dios.

Y de esto es de lo que se trata. No estamos ocupados en una protesta negativa y discusiones negativas con nadie. Estamos diciendo que estamos determinados a ser hombres; estamos determinados a ser personas. Estamos diciendo…estamos diciendo que somos hijos de Dios. Y si somos hijos de Dios, no tenemos que vivir de la manera en que nos obliguen a vivir.

Pues ahora, ¿qué es lo que significa todo esto en este gran período en la historia? Significa que debemos seguir juntos. Debemos estar unidos y mantener la unidad. ¿Saben qué? Siempre que el faraón deseaba prolongar el período de la esclavitud en Egipto, él tenía una fórmula favorita para lograrlo. ¿Saben cuál era? Él mantenía a los esclavos peleando entre ellos mismos. Pero siempre que los esclavos se unían, algo pasaba en la corte del faraón, y él no podía mantener a los esclavos en esclavitud. Cuando los esclavos se unen, ese es el comienzo de salir de la esclavitud. Ahora, pues, mantengamos esa unidad.

En segundo lugar, repasemos el estado de los asuntos. El asunto es la justicia. El tema es el rechazo de Memphis de ser justo y honesto en sus tratos con sus servidores públicos, que son en este momento los trabajadores sanitarios. Pues ahora tenemos que fijar la atención en ello. Que es siempre un problema con un poco de violencia. Ustedes saben lo que pasó el otro día, y la prensa trató solamente lo de las ventanas rotas. Leí los artículos. Muy pocas veces llegaron a mencionar el hecho que mil trescientos trabajadores sanitarios están en huelga, y que Memphis no está siendo justo con ellos, y que el alcalde Loeb tiene una terrible necesidad de un doctor. Ni llegaron a mencionar eso.

Pues ahora vamos a marchar de nuevo, y tenemos que marchar de nuevo, para poner este asunto en donde se supone que debe estar, y obligar a todos a ver que hay mil trescientos hijos de Dios sufriendo aquí, hay veces que pasan hambre, pasan a través de las oscuras y tristes noches preguntándose cómo saldremos de esto. Ese es el tema. Y tenemos que decirle a la nación, que sabemos como saldremos de esto. Porque cuando las personas se aferran a lo que está bien, y se disponen a sacrificarse por eso, entonces no hay estación intermedia hasta la victoria.MLK & Coretta

No vamos a permitir que un mazo cualquiera nos detenga. Somos maestros en nuestro movimiento de la No-violencia, en desarmar fuerzas policiales; no saben qué hacer. Los he visto muy a menudo. Yo me acuerdo que en Birmingham, Alabama, cuando estábamos ahí en esa majestuosa lucha, día tras día salíamos de la iglesia bautista de la Calle 16. Salíamos por cientos, y el “Toro” Connor decía “¡Suéltenles los perros!”, y ahí venían. Pero nos fuimos delante de los perros cantando “No voy a dejar que nadie me mande de vuelta.”

Después el “Toro” Connor decía: “¡Abran las mangueras de incendio!” Y como les dije a ustedes la otra noche, el “Toro” Connor no sabía de historia. Él sabía un tipo de física que de alguna forma, no tenía que ver con la metafísica que nosotros sabíamos. Y que fue el hecho de que había un cierto tipo de fuego que ningún agua lo podía apagar. Y nos fuimos en frente de las mangueras de incendio. Ya conocíamos el agua. Y si éramos bautistas o de alguna otra denominación, hemos sido sumergidos. Y si fuéramos metodistas, o de alguna otra, hemos sido rociados. Pero conocíamos el agua. Eso no nos pudo detener.

Y nosotros solo fuimos adelante, ante los perros, y los mirábamos; y proseguíamos adelante enfrente de las mangueras del agua y las mirábamos. Y solo seguimos adelante cantando, “Sobre mi cabeza, veo la libertad en el aire.” Y luego nos metían en los furgones, y a veces nos amontonaban ahí adentro como sardinas en lata. Y nos metían adentro y el viejo “Toro” decía: “¡Llévenselos!” Y lo hacían, y nosotros íbamos en el furgón cantando, “Debemos Vencer.” Y de vez en cuando estábamos en la cárcel, y veíamos a los carceleros mirando a través de las ventanillas conmovidos por nuestras oraciones, y conmovidos por nuestras palabras y nuestras canciones. Y había un poder ahí, al cual el “Toro” Connor no se pudo ajustar, así que terminamos transformando al “Toro” en un buey, y ganamos nuestra lucha en Birmingham. Ahora tenemos que continuar en Memphis, tal cual. Los convoco para que estén con nosotros cuando salgamos el lunes.

Ahora…acerca de las órdenes judiciales. Tenemos una y vamos a ir a la Corte mañana a pelear contra esta orden ilegal e inconstitucional. Todo lo que le decimos a Norteamérica es “Que sea verdad lo que dicen en los papeles.” Si yo viviera en China, o hasta en Rusia, o cualquier país totalitario, tal vez podría entender algunos de estas órdenes ilegales. Tal vez podría entender la denegación de ciertos privilegios básicos de la Primera Enmienda, porque no se han comprometido a eso, por allá. Pero en alguna parte yo leí acerca de la libertad de asamblea. En alguna parte leí algo acerca de la libertad de expresión. En alguna parte leí acerca de la libertad de prensa. En alguna parte he leído que la grandeza de Norteamérica es el derecho a reclamar por los derechos. Y así como digo que no vamos a dejar que ningún perro o mangueras de agua nos manden de vuelta, tampoco vamos a dejar que ningún mandato nos eche de vuelta. Vamos a seguir.

Los necesitamos a todos ustedes. ¿Saben? Lo que es hermoso para mí es ver todos estos ministros del evangelio. Es un cuadro maravilloso. ¿Quién se supone que tiene que articular los anhelos y las aspiraciones de las personas, sino el predicador? De alguna manera, el predicador debe tener una especie de fuego encerrado en sus huesos; y dondequiera que esté la injusticia, él debe declararla. En cierta forma, el predicador debe ser un Amós, quien dice: “Cuando Dios habla, ¿quién no profetizará?” De nuevo con Amós, “¡Que la justicia corra como las aguas, y la virtud como un torrente!” En cierta forma, el predicador debe decir, con Jesús, “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido, y Él me ha ungido para tratar con los problemas de los pobres.”

Deseo encomendar a los predicadores, bajo el mando de estos nobles hombres: James Lawson, quien ha estado en esta lucha por muchos años. Él ha estado en la cárcel por luchar; ha sido expulsado de la Universidad de Vanderbilt por esta lucha; pero él sigue adelante, luchando por los derechos de su pueblo. El reverendo Ralph Jackson, Billy Kiles; solo podría seguir leyendo la lista pero el tiempo no lo permitirá. Pero quiero agradecerles a todos ellos, y quiero que ustedes les agradezcan, porque muchas veces los predicadores no están preocupados mas que por ellos mismos. Y siempre estoy feliz de ver un ministro que hace la diferencia.

Está bien hablar de las “largas túnicas blancas del más allá,” con todo lo que simbolizan, pero últimamente la gente quiere trajes, y vestidos, y zapatos para vestirse aquí abajo. Está bien hablar de las “calles que manan leche y miel,” pero el Señor nos ha mandado a preocuparnos por los suburbios de aquí abajo y por sus hijos que no llegan a las tres comidas diarias. Está bien hablar de la nueva Jerusalén, pero algún día el predicador de Dios debe hablar acerca de la nueva New York, de la nueva Atlanta, la nueva Filadelfia, el nuevo Los Ángeles, el nuevo Memphis, Tennessee. Esto es lo que tenemos que hacer.

Pues ahora, otra cosa que tendremos que hacer es esta: Siempre sujetemos nuestra directa acción externa al poder económico del boicot. Ahora somos individualmente pobres, somos pobres si nos comparan con la sociedad blanca en Norteamérica. Somos pobres. Nunca te detengas ni olvides que colectivamente –eso significa, todos juntos– colectivamente somos más ricos que todas las naciones del mundo, con la excepción de nueve. ¿Han pensado acerca de eso? Una vez que te vayas de los Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña, Alemania Occidental, Francia, y podría nombrar otros, colectivamente el negro americano es más rico que la mayoría de las naciones del mundo. Tenemos una ganancia anual de más de treinta billones de dólares al año. Lo cual es más que todas las exportaciones de los Estados unidos y más que el presupuesto nacional de Canadá. ¿Sabían eso ustedes? Hay poder ahí, si es que sabemos cómo armar un fondo común.

No tenemos que discutir con nadie. No tenemos que insultar ni andar actuando mal con nuestras palabras. No necesitamos ningún ladrillo o botellas de vidrio; no necesitamos ningún cóctel molotov. Necesitamos ir alrededor de estas tiendas, y estas masivas industrias en nuestro país, y decir: “Dios nos envió aquí para decirles a ustedes que no están tratando bien sus hijos. Y hemos venido aquí para pedirles que hagan el primer ítem de su agenda, un trato justo para los hijos de Dios. Pues ahora, si ustedes no están preparados para hacer eso, nosotros sí tenemos una agenda que debemos seguir. Y nuestra agenda reclama el retiro del sostén económico de ustedes.”

Y así, como resultado de esto, esta noche les estamos pidiendo que salgan y les digan a sus vecinos que no compren Coca-Cola en Memphis. Vayan y díganles que no compren la leche Sealtest. Díganles que no compren, – ¿cuál es el otro pan? – el pan Wonder. ¿Y cuál es la otra compañía de pan, Jesse? Díganles que no compren el pan de Hart’s. Como ha dicho Jesse Jackson, hasta ahora solamente los basureros de la calle han experimentado el dolor. Ahora tenemos cómo redistribuir el dolor. Estamos eligiendo estas compañías porque no han sido justas en la póliza de empleos, y las estamos eligiendo porque pueden comenzar el proceso de decir que van a soportar las necesidades y los derechos de estos hombres que están en huelga. Y luego pueden ir a la ciudad… al centro de la ciudad y decirle al alcalde Loeb que haga lo que corresponde.

Ahora no solo eso, tenemos que fortalecer las instituciones negras. Les hago este llamado para que retiren su dinero de los bancos del centro, y depositen su dinero en el banco Tri-State. Queremos un movimiento bancario en Memphis. Vayan a la asociación de ahorros y préstamos. No estoy pidiéndoles algo que no hagamos nosotros mismos en SCLC. El juez Hooks y otros pueden decirles que tenemos una cuenta aquí, en esta asociación de ahorros y préstamos de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur. Estamos pidiéndoles que sigan lo que estamos haciendo, pongan su dinero ahí. Tienen seis o siete compañías de seguros negras aquí en la ciudad de Memphis. Saquen su seguro ahí. Queremos tener una aseguradora.

Pues ahora éstas son algunas cosas prácticas que podemos ir haciendo. Comenzamos el proceso de construir una base económica más grande. Y al mismo tiempo, seguimos pidiéndoles que aprieten donde realmente duele, y les pido seguir ahí hasta el final.

Ahora déjenme decir algo, mientras me muevo hacia mi conclusión: tenemos que entregarnos a esta lucha hasta el final. Nada podría ser más trágico que frenarla en este punto en Memphis. Tenemos que verla terminada. Cuando hagamos nuestra marcha, tenemos que estar ahí. Así signifique salir del trabajo, así signifique salir de la escuela, – estén ahí. Preocúpate por tu hermano. Puede que tú no estés en huelga. Pero, en cualquier caso, o nos vamos para arriba juntos, o juntos nos vamos para abajo.

MLK speechDejemos que se desarrolle algo así como una peligrosa generosidad. Un día un hombre vino a Jesús y quería hacerle algunas preguntas sobre unos temas vitales de la vida. Al final, lo que él quería era engañar a Jesús, y mostrarle que él sabía un poquito más que lo que Jesús sabía y hacerle sentir desubicado…

Ahora, esa pregunta pudo fácilmente haber terminado en un debate filosófico y teológico. Pero Jesús inmediatamente descolgó esa pregunta del aire y la ubicó en una curva peligrosa, entre Jerusalén y Jericó. Y habló de cierto hombre que cayó en manos de ladrones. Se acuerdan que un Levita y un sacerdote pasaron por la vereda de enfrente; no se detuvieron a ayudarlo. Finalmente vino un hombre de otra raza. Se bajó de su bestia, decidió no ser compasivo a través de intermediarios. Se bajó hasta él, le administró primeros auxilios, y ayudó a ese hombre necesitado. Jesús terminó diciendo que éste fue un buen hombre, éste fue un gran hombre, porque tenía la capacidad de proyectar el “Yo” en el “Tú” y de preocuparse por su hermano.

Ahora, como saben, nosotros usamos bastante nuestra imaginación para tratar de determinar por qué el sacerdote y el Levita no se detuvieron. Hay veces que decimos que ellos estaban apurados yendo a una reunión de la iglesia, una junta eclesiástica y tenían que ir allá abajo a Jerusalén para no llegar tarde a la reunión. En otras veces especulamos que había una ley religiosa, que si uno estaba comprometido en ceremonias religiosas no podía tocar un cuerpo humano veinticuatro horas antes de la ceremonia. Y de vez en cuando comenzamos a preguntarnos si tal vez no iban a Jerusalén, o a Jericó, mejor dicho, a organizar una Asociación para Mejorar las Calles de Jericó. Es una posibilidad. Tal vez sintieron que era mejor tratar de raíz el problema de la causa, en vez de quedar atascados en un efecto individual.

Pero les voy a decir qué es lo que mi imaginación me dice. Es posible que esos hombres tuvieran miedo. Verán, la calle a Jericó es una calle peligrosa. Me acuerdo cuando la Sra. King y yo estuvimos por vez primera en Jerusalén. Alquilamos un auto y manejamos de Jerusalén hasta Jericó. Y tan pronto estuvimos en esa calle, le dije a mi señora, “me doy cuenta porque Jesús usaba esta escena para sus parábolas.” Es una calle sinuosa, serpenteante. Es realmente ideal para una emboscada. Sales de Jerusalén, que está más o menos a 1200 millas – o mejor dicho, 1200 pies sobre el nivel del mar. Y a la hora que se llega a Jericó, quince o veinte minutos después, estás más o menos a 2200 pies bajo el nivel del mar. Esa es una calle peligrosa. En los días de Jesús llegó a conocerse como el “Sendero Sangriento.” Y ¿sabes qué?, es posible que el sacerdote y el Levita miraran al hombre en el suelo y se preguntaran si los ladrones aún andaban por ahí. O es posible que ellos sintieran que el hombre en el suelo, estaba meramente fingiendo. Y estaba actuando como si le hubieran robado y herido, para agarrarlos ahí, para atraerlos ahí para un ataque fácil y rápido. Así que la primera pregunta que hizo el sacerdote, la primera pregunta que el Levita hizo: “Si me detengo a ayudar e este hombre, ¿qué me va a pasar a mí?” Pero luego vino el buen Samaritano, y cambió la pregunta: “Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué es lo que le va a pasar a él?”

Esa es la pregunta en frente de ustedes esta noche. No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a mi trabajo?” No, “si me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que le pasará a todas esas horas que usualmente gasto en la oficina todos los días y todas las semanas como pastor?” La pregunta no es, “si me detengo a ayudar a este hombre necesitado, ¿qué es lo que me va a pasar a mí?” La Pregunta es, “si no me detengo a ayudar a los trabajadores sanitarios, ¿qué es lo que les va a pasar a ellos?” Esa es la Pregunta.

Levantémonos esta noche con toda prontitud. Enfrentémosles con una gran determinación. Y movámonos en estos poderosos días, estos días de desafío, para hacer de Norteamérica lo que debe ser. Tenemos una oportunidad de hacer de Norteamérica una mejor nación. Y quiero agradecerle a Dios una vez más, por permitirme estar aquí con ustedes.

¿Saben?, varios años atrás estaba en la ciudad de Nueva York, autografiando el primer libro que había escrito. Y mientras estaba ahí sentado autografiando libros, vino una mujer negra demente. La única pregunta que escuché de ella fue, “¿Es usted Martin Luther King?” Y yo estaba mirando hacia abajo y le dije, “Sí.” El próximo minuto sentí algo golpeando mi pecho. Antes que me diera cuenta, había sido apuñalado por esta mujer demente. Me llevaron rápido al hospital de Harlem. Era un oscuro sábado por la tarde. Y la navaja se había enterrado, y los rayos x revelaron que la punta de la navaja estaba en la orilla de mi aorta, la arteria principal, y una vez que esté perforada te ahogas en tu propia sangre; ese es tu final.

El día siguiente salió en el New York Times, que si nada más hubiera estornudado, me habría muerto. Y bueno, después de cuatro días, me permitieron, tras la operación, después de que mi pecho había sido abierto y la navaja había sido removida, moverme en una silla de ruedas en el hospital. Me permitieron leer algo de mi correspondencia que había llegado, y de todas partes de los estados y del mundo, me llegaron cartas bondadosas. Leí unas cuantas, pero de una de ellas nunca me olvidaré. He recibido una del presidente y el vice-presidente; se me ha olvidado lo que decían esos telegramas. Recibí una visita y una carta del gobernador de Nueva York, pero se me ha olvidado lo que decía esa carta. Pero había otra carta que vino de una niña pequeña, una niña que era una estudiante en la escuela secundaria de White Planes. Y vi la carta y nunca la olvidaré. Simplemente decía,

Querido Dr. King:

Soy una estudiante del noveno grado en la escuela secundaria de White Planes.

Ella decía,

A pesar que no importa, me gustaría mencionar que soy una niña blanca.

Leí en el diario de su desgracia y su sufrimiento.

Y leí que si hubiera estornudado, se hubiera muerto.

Y simplemente le estoy escribiendo para decirle que estoy muy feliz de que no haya estornudado.

Y yo quiero decir esta noche – y quiero decir esta noche que yo, también estoy feliz porque no estornudé. Porque si hubiera estornudado, no hubiese estado aquí en 1960, cuando los estudiantes en todas partes del sur comenzaron a sentarse para almorzar en los buffets. Y supe que, mientras ellos se sentaban, en verdad estaban levantándose por lo mejor del Sueño Americano y llevando a toda la nación de regreso a esos grandes pozos de democracia, los cuales fueron cavados bien hondos por nuestros padres fundadores, en la Declaración de la Independencia y la Constitución.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1961, cuando decidimos sacar un pasaje hacia la libertad y acabamos con la segregación en los viajes interestatales.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1962, cuando los negros en Albany, Georgia, decidieron enderezar sus espaldas. Y en dondequiera que los hombres y las mujeres enderecen sus espaldas, ellos irán en alguna dirección, porque nadie puede cabalgar sobre tu espalda a no ser que esté doblada.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado por aquí en 1963, cuando el pueblo negro de Birmingham, Alabama, elevó la conciencia de esta nación y le dio existencia al proyecto Ley de los Derechos Humanos.

Si hubiera estornudado, no hubiera tenido la oportunidad tarde ese año, en Agosto, de tratar de contarle a Norteamérica un sueño que había tenido.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado allá abajo en Selma, Alabama, para ver el gran movimiento de allá.

Si hubiera estornudado, no hubiera estado en Memphis para ver una comunidad unirse a esos hermanos y hermanas que estaban sufriendo.

Estoy tan feliz porque no estornudé.

Y me decían que… — Pues ahora ya no importa, ahora. No importa lo que pase ahora. Partí de Atlanta esta mañana y mientras estábamos listos en el avión – éramos seis. El piloto dijo por el sistema de comunicación, “Perdonen por el atraso, pero tenemos al Dr. Martin Luther King en el avión. Y para asegurar que todos los bolsones fueran revisados y asegurar que nada estuviera mal en el avión, tuvimos que revisar todo cuidadosamente. Y tuvimos el avión resguardado, y con vigilancia toda la noche.”MLK quote


Y luego llegué a Memphis. Y algunos comenzaron a decir amenazas, o hablar acerca de las amenazas que circulaban por ahí, o ¿qué me pasaría con algunos de nuestros hermanos blancos enfermos?

Y bueno, yo no sé lo que pasará ahora; se nos vienen días difíciles. Pero de verdad, ahora no me importa, porque he estado en la cima de la montaña.

Y no lo tomo en cuenta.

Como cualquier persona, me gustaría vivir una larga vida – la longevidad tiene su lugar. Pero eso no me preocupa ahora. ¡Yo solo quiero hacer la voluntad de Dios! Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado, y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue allá con ustedes. Pero quiero que ustedes sepan esta noche, que nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida.

Así que esta noche estoy feliz;

No hay nada que me perturbe;

¡Yo no le tengo miedo a ningún hombre!

¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor!

Dejemos de Celebrar a Martin Luther King

MLKMemorialDejemos de Celebrar a Martin Luther King

Por: Matt Rindge en “Spokane Faith and Values”

Hoy, América se involucra en un ritual anual en el cual se recuerda de una manera errónea a Martin Luther King Jr.  Aunque el Reverendo Dr. King con frecuencia ha sido criticado por su lucha contra lo que él llamó: “los grandes 3 males”: el racismo, la explotación económica y el militarismo, América asocia a Luther King solamente con una de estas enfermedades; nuestra imagen predominante de Martin Luther es como un oponente de la segregación racial.

Pero esta imagen es una distorsión. En los últimos años de su vida, Martin Luther King incrementó cada vez más su crítica profética hacia los “males gemelos”: la pobreza y el militarismo americano.

Sus esfuerzos por ayudar a la gente pobre llevaron a Luther King a estar en Memphis el día que lo asesinaron. Estaba ahí para unirse a la huelga de 1,300 trabajadores de Salud que buscaban mejorar sus condiciones laborales, salarios más altos y tener el derecho de afiliarse a un sindicato.

Martin Luther King planteó preguntas inquietantes acerca de un sistema económico que perpetúa la pobreza. En su discurso de Agosto en 1967 (“¿A dónde iremos desde aquí?”), ocho meses antes de que lo mataran, él declaró:

“¿Por qué hay 40 millones de gente pobre en América? Y cuando has empezado a hacerte esta pregunta, estás planteando una interrogación sobre el sistema económico, acerca de una distribución más amplia de la riqueza. Cuando haces esa pregunta, empiezas a cuestionar la economía capitalista. Y solamente estoy diciendo que debemos empezar a preguntarnos cada vez más y más acerca de toda la sociedad. Somos llamados a ayudar a los desanimados mendigos en el mercado de la vida. Pero un día, tenemos que ser capaces de ver que un edificio que produce mendigos, necesita una reestructuración”.60s urban street

La huelga de Salud en Memphis fue parte de la “Campaña Por La Gente Pobre”  la cual Martin Luther King empezó a organizar durante el último mes de su vida. Esta campaña cambiaría el enfoque inicial del Movimiento de los Derechos Civiles en lo que concierne a la economía de “la gente pobre de todos los colores”.

La campaña buscaría entre otras cosas, asegurar a la gente pobre con empleos que pagaran un salario justo, seguro de desempleo y educación.

La meta de la campaña murió junto con Martin Luther King.

La semana antes de que fuera asesinado, Luther King dio un discurso (“Permanezcamos Despiertos a través de una Gran Revolución”) en el cual ofreció una propuesta de alternativa económica: 

“… En América gastamos millones de dólares al día en guardar la comida sobrante, me digo a mi mismo: ‘Yo sé donde podemos guardar esa comida y sin pagar nada, en los estómagos contraídos de millones de hijos de Dios alrededor del mundo que se van hambrientos a la cama cada noche.’ Y quizás gastamos mucho más de nuestro presupuesto nacional estableciendo bases militares alrededor del mundo, en lugar de bases de genuina preocupación y comprensión.”

En su discurso final, Luther King regresó al tema de la pobreza. Aunque la mayoría de los segmentos de su discurso cumbre insinúan el presagio de su muerte (“quizás no llegue ahí con ustedes…”), el objetivo principal de Martin Luther King era motivar a la gente a apoyar la huelga de los trabajadores de Salud en Memphis. Citando el Evangelio de Lucas, Luther King sostiene:

“De alguna forma, el que predica debe decir con Jesús, “el Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido” y Él me ha ungido para hacer frente a los problemas de los pobres.”

“Está bien hablar de las “calles por las que fluye leche y miel” pero Dios nos ha ordenado preocuparnos por los barrios bajos y sus niños, quienes no pueden tener 3 comidas decentes al día”.

Reestructurar la sociedad requeriría concretar los cambios económicos, y Martin Luther King dejó esto en claro. Instruyó a su audiencia para que dejara de consumir Coca-Cola y Pan Blanco de Supermercado. Llamó a un movimiento bancario, buscaba asesorar los retiros financieros de los bancos del centro de Memphis y de las compañías de seguros.

La declaración final de Martin Luther King sobre la pobrezaapareció 12 días después de su asesinato en un artículo de la revista Look: “Arreglo de Cuentas Para La No Violencia.” “Las mismas demostraciones de no violencia usadas para pelear contra la segregación, argumentaba Martin Luther, deberían ser organizadas ahora para dirigir el problema económico – el derecho a vivir, el derecho a tener trabajo e ingresos…”  Luther King convocó a una “Cuenta Económica de Derechos para los Desfavorecidos” que “garantizaría un empleo “para toda la gente que quiera y esté capacitado para trabajar” y un “ingreso para todos los que no son capaces de trabajar.” 

King VietnamLa justica económica, al parecer, sobrepasaba la igualdad racial como principal preocupación de Martin Luther King.

“El cuestionamiento económico es lo más crucial que enfrenta la gente negra y la gente pobre.”

En el último año de su vida, Luther King también dedicó una atención creciente a criticar la violencia que usaba América en Vietnam. Cuando habló en la Iglesia de Riverside en Nueva York – justo un año antes de que fuera asesinado – Martin Luther King describió la incongruencia entre su prédica y las prácticas Americanas:

“He caminado entre los hombres jóvenes, desesperados, rechazados y enojados, y les he dicho que los cocteles Molotov y los rifles no resolverán sus problemas. He tratado de ofrecerles mi más profunda compasión mientras mantengo mi convicción de que los cambios sociales se vuelven más significativos a través de acciones no violentas. Pero ellos me preguntaron – y con toda la razón- ¿Qué pasa entonces con Vietnam? Me cuestionaron que nuestra propia nación usara dosis masivas de violencia para resolver sus problemas, para hacer los cambios que quería. Sus preguntas dieron en el blanco, y supe que no podría nunca volver a levantar mi voz contra la violencia de los oprimidos en el gueto sin haber hablado antes claramente con el más grande proveedor de violencia en el mundo actual: mi propio gobierno.”

Martin Luther King sugirió que hacer un compromiso con los miembros más vulnerables del mundo debería prevalecer sobre el patriotismo:

“Creo que este es el privilegio y la carga de todos los que nos consideramos obligados por lealtades y fidelidades que son más amplias y más profundas que el nacionalismo y que van más allá de las metas y posiciones autodefinidas de nuestra nación. Somos llamados a hablar por los débiles, por los que no tienen voz, por las víctimas de nuestra nación y por aquellos que llama enemigos…”

Luther King hizo notar la devoción de América por la guerra, aún en términos religiosos:

Una nación que continua año tras año gastando más dinero en la defensa militar que en programas de mejora social, se aproxima a una muerte espiritual.”  26 días después, Martin Luther habló de nuevo sobre Vietnam en un sermón dado en la Iglesia Bautista “Ebenezer”. Describió las respuestas hipócritas de América a sus mensajes de no violencia.

“Hay algo extrañamente inconsistente sobre una nación y una prensa que te aclaman cuando dices: “no sean violentos hacia Jim Clark”, pero te maldicen y te insultan cuando dices: “no sean violentos hacia los pequeños niños Vietnamitas” ¡Hay algo malo en esa prensa!”.

Recordar a Martin Luther King tan solo por su lucha contra la segregación, es recordarlo de una manera errónea. América hace con él lo que la Iglesia hace con Jesús: reconstruirlo a nuestra propia imagen. Domesticar y esterilizar a Martin Luther King es la única manera de integrarlo a nuestras conciencias nacionales.

La alternativa improbable sería cuestionar dos de los motores sagrados de América: su economía y su fuerza militar. Irónicamente, las críticas de Martin Luther King hacia la pobreza y el militarismo son más relevantes hoy en día que su trabajo en favor de la integración racial.

Para honrar a Martin Luther King, necesitamos dejar de celebrarlo. Quizás la naturaleza misma de la celebración provoca una distorsión inevitable. Tener un “Día Nacional de Lamentación por Martin Luther King” sería más adecuado y ayudaría a hacer un llamado a preocuparnos por las formas en que traicionamos dos aspectos fundamentales de su legado.

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