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Cómo Permanecer Motivado en el Aprendizaje de un Idioma

Por Joey Shaw

Han pasado uno o dos años, o tal vez más, y todavía eres incapaz de conversar en el idioma de la cultura anfitriona, en el nivel que habías esperado. Te bloqueas, los lugareños tienen que hablar más despacio, quedas en vergüenza constantemente, no puedes “ser tú mismo,” y tú…ya…no…quieres…estudiar…¡más! Hay que reconocerlo, aprender otro idioma es difícil.

Muchos de ustedes están en esta fase crítica de su ministerio. Sin una buena habilidad del idioma, inevitablemente, tu ministerio no producirá el máximo fruto. Así que, aunque lo necesitas, el “éxito” en el idioma pareciera estar muy lejos. Necesitas un impulso.

¿Cómo mantenerte motivado para seguir aprendiendo el idioma? Aquí hay algunas sugerencias.

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UTILIZA LO QUE CONOCES DEL IDIOMA PARA GLORIFICAR A DIOS

Si conoces algunas frases, encuentra maneras de usarlas para engrandecer a Dios. Siempre me gusta aprender primero la fraseología religiosa de la cultura anfitriona: “gloria a Dios,” “Dios es grande,” y así sucesivamente. Me ayuda a hablar sobre Dios desde el principio. Y no hay nada más motivador de estudiar un idioma que la emoción de engrandecer a nuestro Salvador, incluso en la manera más pequeña posible, en el idioma local. Cada palabra nueva es también una herramienta nueva para glorificar a Dios y que la gente de la cultura anfitriona lo sepa.

SUEÑA CON UTILIZAR TUS NUEVAS PALABRAS PARA PERSUADIR A OTROS ACERCA DE SEGUIR A CRISTO

Los idiomas que hablan los grupos no alcanzados la mayoría del tiempo son muy difíciles para los hablantes nativos del idioma inglés. Así que, tal vez, nuestro trabajo es más difícil hoy en día que hace algunos cientos de años. Sea como sea, entre más grande la disparidad entre nuestro idioma nativo y el idioma aprendido más grande es la oportunidad de mostrar el amor de Dios, quien se humilló a sí mismo para volverse como nosotros. Piensa en esto mientras estudias. La palabra que tú aprendas hoy quizá un día sea la palabra crucial para persuadir a las personas de la cultura anfitriona.

EVALÚA TUS MOTIVOS

¿Hay ídolos de los que debas arrepentirte? Quizá un ídolo de aprobación: solo quieres que quienes te apoyan sepan que no estás “desperdiciando” su dinero. Tal vez estás creyendo esa mentira de que una vez que hables el idioma, entonces serás útil para Dios. Cuídate de las emociones negativas: quejas, ira, impaciencia, malhumor. Estos son síntomas comunes de la idolatría. El problema es que los ídolos son motivadores espantosos. Los ídolos son dioses falsos, y como tales no cumplen sus promesas. Así que si la idolatría está en la raíz de tu motivación para aprender un idioma, entonces quedarás insatisfecho y, eventualmente, desmotivado.

ORA POR MÁS AMOR

No importa lo fuerte que trabajes, no importa cuán buena sea tu habilidad en el idioma, no importa con cuántas personas compartas el evangelio, no importa lo efectivo que parece tu ministerio, no importa qué tan temprano te levantes o qué tan tarde vayas a dormir, no importa lo que otros piensan de ti,… si no tienes amor, no tienes nada (1 Co. 13:1-3). Piensa en esto. PERO, si tienes el amor de Dios por las personas, éste te impulsará a horas interminables de estudio y práctica para que las personas de la cultura anfitriona puedan conocer a Dios y lo den a conocer a otros (2 Co. 5:14).

Este artículo fue publicado originalmente en: Verge Network

7 Errores Comunes de Comunicación Para Evitar

Por Dan Reiland

Algunos de nosotros nunca tendremos ese gran talento dado por Dios para “mover a las masas,” pero todos podemos mejorar nuestras habilidades de comunicación pública para satisfacer la necesidad donde Dios nos ha colocado.

No importa si hablas a un salón con 50 personas o 3 mil personas, los elementos fundamentales de buena comunicación son los mismos. Yo no predico mucho, pero enseño mucho. Esto no me deja fuera. Hay profesores aburridos así como hay predicadores aburridos.

Como líderes, todos tenemos la responsabilidad de convertirnos en mejores comunicadores, incluso si la enseñanza no es central en nuestro rol.

¡Aquí están 7 de los errores más comunes, evítalos y te sentirás mejor!

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1) Hablar demasiado tiempo.

Una buena regla es mantener tu charla más corta si no es tu don principal. Incluso si eres bueno, establece un límite de tiempo y manténlo. Las personas responden mejor cuando saben con qué pueden contar. En pocas palabras, cuando llegues al final de tus notas, detente.

Si “necesitas” comunicarte durante más tiempo en un ambiente de enseñanza, hay varias cosas que puedes hacer para dividir el tema y ayudarte a mantenerlo más interactivo.

2) No saber cómo cerrar.

¿Cuántas veces has escuchado a un orador que parece ir en círculos para siempre? Querías gritar: “¡Aterriza el avión!” (¡Termina!) Patti, mi esposa, solía tener una señal con la mano que me indicaba que aterrizara el avión.

Cuando escribas tu discurso, tienes que saber hacia dónde te diriges. Ten un propósito singular en mente y responde estas dos preguntas. ¿Qué quieres que ellos sepan? ¿Qué quieres que hagan? Termina con precisión y claridad en tu motivación o desafío espiritual.

Los comunicadores expertos tienen un propósito singular en mente y saben cómo cerrar.

3) Buscando aprobación, en lugar de cambio.

Al igual que un buen liderazgo, la buena comunicación comienza con la autoconciencia. Complacer a los demás y la inseguridad son grandes obstáculos para una buena comunicación. Te preocupas demasiado por lo que la gente piense de ti que te centras en ellos.

Saber quién eres y sentirte cómodo con lo que eres es una parte importante de una gran comunicación.

Los comunicadores que son seguros de sí mismos se mantienen alejados de cosas como la exageración, o forzar el humor solo para hacer reír, y suavizar la verdad.

El objetivo final de cualquier comunicador en la iglesia local es mover a las personas hacia el cambio para su bien, de acuerdo con los valores bíblicos y la vida de Cristo.

4) Demasiado contenido, muy poca aplicación.

A todos nos gusta dejar que nuestro conocimiento bíblico salga de vez en cuando, y obviamente es bueno ser apasionados por las Escrituras. Pero el objetivo de nuestra comunicación no es información; es transformación Eso hace que la aplicación sea increíblemente importante.

Recuerdo que las epístolas son básicamente mitad contenido, mitad aplicación. Menos es más. Francamente, es más trabajo reducir el contenido. Como comunicador, debemos hacer el trabajo, no hacer que los oyentes trabajen para comprender lo que estamos diciendo.

Recuerda, ¿qué quieres que ellos sepan y qué quieres que hagan?

5) Integridad intelectual sobre intensidad espiritual.

El estudio diligente es una parte vital de la buena comunicación, pero la oración trae el verdadero poder que cambia la vida.

Tu preparación en el estudio es una disciplina requerida; no puedes comunicar un sermón o una lección esto. La verdad es que podemos comunicar un mensaje sin oración. Eso da miedo y hace que la charla sea casi inútil en términos de eternidad.

Uno de los atributos que más respeto, y que aprendí de nuestro pastor principal, Kevin Myers, es un profundo compromiso y pasión por la oración. La oración es una parte profundamente integral de tu preparación para comunicar cualquier cosa. Los resultados son obvios.

6) Sin Conexión.

Tu capacidad de ser auténtico y conectarte a un nivel del corazón crea la mejora más notable en tu comunicación.

Las historias son una de las mejores formas de conectar, y puedes aumentar tu conexión mejorando tu capacidad para contar una historia. La autenticidad te hace ganar mucha confianza en la sala.

Leer la audiencia también es clave para que entiendas qué tan bien te conectas. Un “orador público” habla a las personas, un comunicador tiene una conversación con la gente. Él o ella ve y siente la temperatura emocional de la audiencia y ajusta el tono de la conversación a medida que avanzan.

7) Subestimar la importancia de la motivación.

Cuando hay cambio, la verdadera transformación es la meta (Romanos 12:2, Efesios 4: 11-16), simplemente no puedes dejar de motivar a quienes les hablas.

Un buen comunicador siempre da esperanza. Ayuda a la gente a creer que pueden hacerlo, y Dios los ayudará con la parte que no pueden hacer solos.

No se trata de pelusa, cristianismo light (ligero) o gracia barata. La motivación se necesita para inspirar a la gente primero a querer cambiar y, en segundo lugar, elevar la confianza en sí mismo lo suficiente como para intentarlo.

Este artículo fue publicado originalmente: danreiland.com

¿Cuál es Nuestra Motivación?

¿Cuál es nuestra motivación para ir al campo trans-cultural? En mis años de ministerio, he descubierto que varios candidatos han solicitado ser misioneros para cumplir diversos deseos, entre los cuales:

  • Ser reconocido en la iglesia
  • Escaparse de la realidad difícil de su familia, comunidad o país
  • Encontrar a un novio(a) o esposo(a)
  • Obtener una visa o ciudadanía de otro país
  • Viajar y aventurarse mucho
  • Cumplir el deseo o “profecía” de algún pariente o pastor

Hay muchas más motivaciones incorrectas con las cuales podemos salir al campo misionero equivocadamente.  ¿Cuáles son las que has visto más en tu ministerio o en la gente que te rodea?

Dejar su tierra por años y llevar fruto que permanezca en el campo trans-cultural requiere que el misionero posea una pasión ferviente y una motivación incansable.  ¿Pero cuál es este impulso fuerte que nos llama a la mies?

“El Señor…no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

Si Su deseo es rescatar a todos, si la motivación de Dios es que todos lo conozcan, si la pasión del Señor es que ninguno perezca…¿acaso no debe ser nuestra única motivación también?

Mira este video.  Nuestra misión ya es Su misión.  La pasión de Dios debe ser la nuestra.  Cuando salimos al campo trans-cultural, que poseamos Su motivación pura y que nos unamos a Él en Su búsqueda anhelante de todo pueblo y nación.

Una Carta Motivadora

¡Wow! Hace una semana recibí una carta (Informe del MO) del misionero que está dirigiendo a nuestros jóvenes de Proyecto Isaías en el Medio Oriente. Espero que aclare algunas cosas que hemos tocado en estos días y deseo que les motive como me ha motivado.

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