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Cojeando Como Él

father-and-son*Todo el mes de noviembre estamos enfocándonos en la santidad.  La siguiente entrada es una historia parafraseada compartida por Dr. Brian Wilson durante la Cumbre de Santidad en San José, Costa Rica el 31 de Octubre 2009.  Dr. Wilson es el Superintendente del Distrito Chicago Central pero creció como hijo del misionero Allen Wilson en Costa Rica y Guatemala.  Además sirvió como misionero nazareno por muchos años en Sudamérica.

Dr. Wilson comparte que cuando era niño, recuerda haber acompañado a su padre en sus viajes misioneros por las montañas de Guatemala.  Allen Wilson caminaba semana tras semana, visitando pueblos y aldeas y plantando iglesias.  Mientras él subía las montañas, hablando con la gente de Jesús, Brian le seguía, observando y a veces llevando materiales.

Años después Brian salió del campo misionero y la casa de sus papás para asistir a Olivet Nazarene University en Kankakee, Illinois, EEUU.  La universidad decidió crear un equipo de fútbol que jugaba contra otras universidades y, aunque Brian no se consideró gran cosa, había jugado mucho en los callejones de Centroamérica, y la universidad le seleccionó para formar parte del primer equipo.balon_futbol

Después de algunas prácticas y partidos, algunos de sus amigos empezaron a preguntarle sobre su cojera.  “¿Estás lesionado?” le preguntaron a Brian mientras salía de su dormitorio para ir a la clase.  Siempre a Brian le extrañaba porque él se sentía bien.  De hecho, se molestó un poco porque desde su perspectiva estaba caminando normal.

Sin embargo, después de escuchar los muchos comentarios de sus amigos, Brian empezó a evaluar la situación de nuevo.  “¿Me lastimé en alguna jugada hace tiempo?” “¿Fue algo que me sucedió en el campo antes de mudarme para los Estados Unidos?”

Cuando empezó a pensar así, recordaba los viajes evangelísticos con su papá.  Como tenía que ir al paso de su papá, Brian aprendía a caminar como él.  Hacía años que su papá se había lastimado y cojeaba muy sutilmente desde entonces.  Brian había pasado tanto tiempo con su padre que, sin haberse dado cuenta, empezó a caminar como él.

Esta historia me hace reflexionar en nuestra relación con Cristo.  ¿No es la vida de santidad así?

Entre más tiempo andamos con nuestro Papá, más seremos como él.

¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 3)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 3)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

Esta discusión asiduamente se levanta en forma de pregunta: ¿Puedo perder la salvación?

Si usted quiere decir “perder” de la misma manera que pierde su lapicera preferida, yo le contestaría, “realmente no”. El Espíritu Santo fielmente le advierte de desviarse y comprometer su relación con el Padre o de cometer actos pecaminosos que no agradan a Dios. Él desea que gocemos de la vida eterna más de lo que nosotros mismos la deseamos; no reclamará su salvación en la noche como el ratón que se lleva el diente del pequeño niño.

Pero, si usted quiere decir “perder” por causa del rechazo, por vivir voluntariamente en desobediencia a la voluntad de Dios, por romper su compañerismo con Él, entonces yo le contestaría: “Absolutamente sí”.

Dios respeta mucho nuestra libre voluntad para forzar su plan de salvación en nosotros. Él nos invita a aceptar este maravilloso regalo del perdón al perdonar nuestros pecados pasados. Luego él entra en relación con nosotros.

El perdón y la relación caracterizan dos aspectos necesarios de la salvación. Dios puede salvarnos si mantenemos nuestra relación con Él. Confiar en Cristo para que nos salve involucra un corazón dispuesto y fidelidad en esa relación. Una unión vital con Cristo nos protege de perder la salvación cualquiera que sea la razón.

¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 2)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 2)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

La Biblia advierte contra desviarse inconscientemente o conscientemente rechazar a Cristo. Advertencias, como la de Hebreos 2:1, nos recuerdan de esa posibilidad. ¿Cómo nos desviamos? De la misma manera que los esposos o que los padres son negligentes y descuidan sus relaciones y se separan, de la misma manera los cristianos pueden cambiar sus prioridades y no colocar a Dios en el primer lugar en cada aspecto de sus vidas. El daño es sutil, pero real.

Hebreos habla de rechazar a Cristo conscientemente en 6:4-6 y 10:26-27. Algunas personas han interpretado estos pasajes como que quieren decir que un cristiano no puede ser perdonado de sus pecados luego de aceptar a Cristo. Si esta interpretación es verdad, entonces tenemos solo una oportunidad de arrepentirnos en esta vida.

El balance de las Escrituras no apoya esta interpretación, creo que estos pasajes quieren decir que tales pecados no podrán ser perdonados mientras la persona se mantenga en una actitud o mentalidad de rechazo al Señor.

La Biblia ofrece ejemplos de gente que confió en Dios para su salvación, que lo adoraron, hicieron su voluntad, y más tarde en sus vidas lo rechazaron. Dios bendijo a Saúl sin reparos, fue el primer rey de Israel. Al final, Dios lo rechazó como rey porque le dio las espaldas al Señor y lo desobedeció (1 Samuel 15:11).

Jesús invitó a Judas a servir en una posición de honor como uno de sus 12 apóstoles. Probablemente Jesús lo escogió en base a su talento, sus habilidades y potencial. Aún así, al final, Judas rechazó a Jesús.

Creemos que la referencia de Pablo sobre Himeneo y Alejandro en 1 Timoteo 1:19-20 sugiere que eran cristianos que rechazaron a Jesús. Sus blasfemias hicieron naufragar su fe. Saúl, Judas, Himeneo y Alejandro, todos ejemplifican a gente que siguieron a Dios pero que luego renunciaron a su compromiso con Él.

Continuamos mañana con la última parte…

¿Puedo Perder la Salvación? (Parte 1)

¿Puedo perder la salvación? (Parte 1)

¿Debemos preocuparnos si rompemos nuestra relación con Dios?

Por: Dr. Frank Moore, Profesor de Teología en Olivet Nazarene University (Bourbonnais, Illinois)

Esta semana fui a una tienda y pensé dos veces sobre lo que había comprado al llegar a la caja registradora. Es que había un cartel que decía: “Todas las ventas son definitivas. No aceptamos devoluciones”.

¿Qué? ¿Puedo comprar con toda libertad cualquier artículo, pero más tarde no puedo cambiar de opinión? Esto no me agradó. Muchos cristianos creen que este concepto describe la forma en que Dios también actúa con la salvación. Piensan que pueden aceptar la oferta de la salvación que Dios otorga, y que esa salvación se vuelve definitiva una vez que ese regalo es aceptado. Creen que no hay manera de volver atrás.

Los wesleyanos creemos que Dios desea que cada persona escoja seguir a Cristo o no, en vez de que Él tome esa decisión.

También creemos que da el libre albedrío para que durante el resto de su vida la elección de esa persona sea fortalecida o rechazada. ¿Por qué creemos de esa manera? La Biblia abunda con referencias, advertencias, y ejemplos de cristianos genuinos que se desviaron y tomaron otros caminos.

Considere las siguientes referencias bíblicas. Hebreos 3:12-14, escrito a los creyentes, advierte “que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad” y nos exhorta a “que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”

De la misma manera, Hebreos 6:11-12 anima a los creyentes a ser diligentes “hasta el fin, para plena certeza de la esperanza….” Los induce a que no sean perezosos y enfatiza a los santos que ejerciten las virtudes de la fe y la paciencia hasta que hereden las promesas.

Hebreos 10:38 repite el mismo principio bíblico de que el justo vive por la fe en Dios. Luego muestra la otra cara de ese principio, diciendo que si retrocede o renuncia a esa fe, no agradará a Dios.

Las tres referencias implican la opción de negar a Dios. Algunas personas dirán que cualquier cristiano que rechaza a Cristo nunca creyó verdaderamente. Pero, estos pasajes no cuestionan la autenticidad original de la fe de aquellos que retrocedieron.

Continuamos mañana con la segunda parte…

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