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La Historia de Amin

Cuando los jóvenes de Proyecto Isaías regresaron después de pasar dos años en un país del Medio Oriente, la siguiente historia (contada acá por uno de los participantes) me impactó.  Mientras la lees, piensa en algunas preguntas importantes: ¿Qué nos enseña sobre la cultura y el contexto allá en ese país? ¿Qué nos muestra sobre la conversión o métodos de evangelismo allá en ese entorno?

Temprano en nuestro ministerio conocimos a un musulmán que se llama Amin.*  Amin trabajaba en un hospital en la nación donde nosotros estábamos viviendo, pero es originario de otro país árabe y por eso era víctima a veces de algunos prejuicios de parte de su cultura anfitrión.Crescent and Cross

Resulta que Amin empezó a perder su vista y su ceguera llegó a ser muy severa.  Un día recibimos una llamada de parte de uno de los líderes del hospital, quien nos explicó que Amin estaba muy mal y necesitaba ayuda financiera con sus exámenes de vista.  Fui en busca de Amin y al encontrarlo, lo vi con su vista fija al suelo, triste y preocupado.  Luego de que pagamos por los exámenes le expliqué a  Amin, “Tal vez no podemos pagar toda la operación ni tratamiento, pero Dios va a proveer.  Quiero orar por ti, queremos poner tu vida en las manos de Dios.”  Él aceptó y quiso que oráramos por él.

En los siguientes días, decidimos ir a todas las clínicas y pedir que los médicos le atendieran a Amin.  Todo el proceso fue bastante difícil, porque ninguna clínica quería ayudarle a él porque era extranjero.  A la vez, Amin se dio cuenta de que yo siempre andaba con él, dispuesto para ayudar en esos momentos de desesperación y aun rechazo.

Por fin en otra clínica, llegamos y la enfermera preguntó si éramos familia, pero dijimos que sólo éramos amigos.  Desde la perspectiva musulmana, ella dijo que Dios iba a darnos una recompensa grande por las obras que estábamos haciendo por este muchacho.  La clínica acordó en ayudarle a Amin y de hecho la enfermera nos dio un pequeño descuento.

Esa misma noche, Amin no paraba de decirnos con mucha emoción: “Shokran shabab,” lo cual significa, “Muchas gracias, muchachos.”  Desde ese día, todos notaron un gran cambio en Amin – era más feliz, con una actitud más cálida.  Amin había cambiado.

Algunos días después le dije: “Amin, somos tú y yo hermanos en la fe, somos hermanos en Dios.”  Y él sabía que yo era cristiano y se quedó con una gran sonrisa y dijo: “Sí, así es.”

*El nombre real de Amin no se ha usado en este sitio por asuntos de seguridad.

Analizando Nuestro Concepto de Conversión

Cross & CrescentComo he compartido en las entradas anteriores, Emily y yo hemos tenido el privilegio de escuchar las historias de los tres jóvenes que participaron en el Proyecto Isaías.  Una cosa que me fascina del ministerio trans-cultural es la manera en la cual el mismo misionero cambia por medio de la experiencia.  Nuestro carácter, nuestra perspectiva del mundo, aun nuestra teología tiene que cambiarse cuando nos encontramos en otra realidad y Dios empieza a enseñarnos nuevas cosas por medio de nuevas personas y nuevas situaciones.

Por ejemplo, hablemos de nuestro concepto de la conversión.  En Latinoamérica nos importa mucho quién está dentro y quién está fuera.  Queremos saber exactamente cuando alguien se convierte y–casi literalmente en nuestras mentes–se tralada del infierno al cielo.  La línea que separa los dos destinos es importante y nos enfocamos bastante en este punto de “conversión.”

Así que no debe sorprender que además nos importan las estadísticas.  ¿Cuantás personas aceptaron en la Campaña evangelística? Si salimos con el Cubo Evangelístico y algunos tratados, la pregunta más urgente es: ¿Y cuántas personas se convirtieron? Nadie quiere evangelizar por mucho tiempo si no se ven resultados inmediatos.  Y resultados en este sentido implican números tangibles–personas que se han movido del infierno a la vida eterna en ese momento.

Hay algunos problemas con esta mentalidad.  Primero, ¿quién decide cuáles personas estarán en el cielo y cuáles no? Nos gozamos en nuestras estadísticas, pero ¿sabemos 100% si la persona que hizo la oración se arrepintió de corazón y va a vivir una vida diferente? Sólo Dios posee un reporte de estadísticas verdaderas.

prayerSegundo, ¿vamos a discipular a tales personas? ¿Por qué nos regocijamos tanto en la supuesta conversión de alguien y no nos dedicamos a su formación como nuevo bebé en Cristo? Quizás aun los wesleyanos y los nazarenos somos más Calvinistas de lo que queremos admitir…

Tercero, ponemos toda la prioridad en el instante de la conversión y no en el proceso.  En las próximas entradas vamos a reflexionarnos sobre Juan 4 y una “conversión” de un musulmán por medio del ministerio de los jóvenes en Proyecto Isaías.  Aunque nos gustaría poder indicar exactamente cuando tal hombre se movió de la muerte a la vida, es difícil señalar tal momento.  La cultura y el contexto árabe requieren que miremos la conversión por lentes diferentes…

Produciendo Fruto en un Terreno Duro

MusulorandoHace pocos días tuve la oportunidad de conversar con los tres chicos que regresaron de Proyecto Isaías y el Medio Oriente.  ¡Quizás ellos pensaron que estaba interrogándoles porque hacía muchas preguntas sobre la cultura, la iglesia, y las estrategias utilizadas en el país donde sirvieron!  Pero me fascinaban sus testimonios y sus reflexiones.

Una de los diálogos que tuvimos tenía que ver con los resultados allá.  Algunos de los lectores de este blog van a recordar el lanzamiento de la visión hace cinco años en México y América Central.  Los Proyectos Isaías y Caleb se promovieron con metas muy animadoras y específicas: cada grupo de dos misioneros iba a plantar  dos células en dos años.  Entonces por supuesto la pregunta surge después de terminar tal período: ¿Se cumplieron las metas? ¿Fue un éxito este proyecto o no?

La respuesta es compleja.  En Latinoamérica las metas que se arman y los resultados que se esperan son muy buenos pero a la vez contextualizados para acá y no para toda cultura del mundo.  La realidad del Medio Oriente (y aun de España) no es nuestra realidad.  Aunque los chicos no regresaron a casa habiendo plantado oficialmente tres células, ¿cómo podemos proclamar que su tiempo allá no produjo fruto y resultados cuando docenas de personas se acercaron más y más a Dios? Algunos musulmanes aun se convirtieron, aunque en la próxima entrada hablaremos de lo que esto implica allá (por ejemplo, no significa escuchar Las Cuatro Leyes Espirituales, hacer una oración, y ya).  ¿Cómo podemos decir que todo fue en vano cuando los mismos misioneros de largo plazo allá dicen que Dios abrió puertas por medio de ellos tres que jamás se habían abierto en su ministerio en décadas allá?

Quizás debemos evaluar nuestras metas cuando estamos ministrando en un nuevo ambiente.  Tal vez debemos pensar bien en cómo definir y medir los resultados.  Por mi parte quisiera decir gracias a los tres jóvenes que sí llevaron fruto y sí vieron resultados, aunque a varios de sus compatriotas les va a costar entender la profundidad de lo que Dios hizo allá a través de ustedes.

Oremos por José Luis y su Familia

¿Han estado ustedes recibiendo los reportes de los misioneros de Proyectos Isaías y Caleb? Hace una semana recibí el reporte de María Eugenia Rodríguez de Monterrey, México sirviendo en España. Espero que su testimonio les anime mucho, y que sigamos orando que Dios abra puertas para que Maru, David, Irene, y Vanessa compartan el evangelio con valentía y llevando mucho fruto donde estén.


“Dios nos está bendiciendo en este lugar de una forma especial.  La única que asistía con nosotros en esta nueva célula era Justa; comenzamos a orar por su esposo quien se había alejado de Dios.  Después de varios meses las cosas se complicaban entre ellos como pareja–Justa estaba desesperada.  Mis padres la conocieron y la vieron como estaba de triste.  Después menciono que ella se iba a ir de la casa pues ya no podía más estar junto a su marido.

Pero Dios es grande y obra en maneras que no podemos entender.  ¡Desde hace dos meses su marido José Luis, que es gallego, se ha reconciliado con Dios y asiste fielmente a nuestras reuniones!  Da testimonio y lágrimas corren de sus ojos al contar como el Señor ha tenido misericordia de Él.

Su nuera Cecilia, con problemas matrimoniales, pero viviendo en un círculo de amistades que practican adivinación y hechicería, no aceptaba la invitación de sus suegros, hasta que algo muy difícil en su matrimonio hizo que asistiera a una reunión y después de orar, leer la palabra de Dios, y algunos consejos durante un mes, ella–junto con sus hijas–se han reconciliado con el Señor y asisten fielmente.  Seguimos orando por su matrimonio.”


Si desean formar parte del equipo de intercesores y recibir los informes mensuales de los jóvenes en Proyecto Caleb, escríbannos a mmmac@nazmac.org.

¿Un Lecho de Rosas? ¡Ja!

Les escribo desde Nashville, Tennessee, EEUU donde Emily y yo estamos compartiendo en nuestra gira misionera sobre lo que Dios está haciendo en la Región MAC. Especialmente estamos compartiendo los testimonios de los misioneros voluntarios en Proyectos Caleb e Isaías. Ellos representan la nueva cara de misiones en el sentido de que los misioneros nazarenos ahora no están únicamente siendo enviados desde los EEUU (y Canadá y partes de Europa) al mundo. Al contrario, ahora estamos viendo guatemaltecos y salvadoreños en el Medio Oriente, costarricenses y mexicanos en España y Ucrania—esencialmente estamos viendo “misiones de todo el mundo a todo el mundo” (Samuel Escobar).

Este mes (octubre 2008) estamos celebrando nuestro Centenario en la Iglesia del Nazareno. Emily y yo hemos tomado el tiempo este mes de re-leer las historias de los primeros misioneros nazarenos—pioneros y héroes de la fe. Ellos sufrieron mucho; muchos murieron y fueron sepultados en sus nuevos países a tempranas edades. Varios tuvieron que mandar a sus hijos a un “boarding school” o un internado muchas horas lejos de su lugar de ministerio, sólo viéndoles una vez cada año. En cada historia nos dimos cuenta de la perseverancia y convicción inquebrantable que Dios les había llamado al campo y él iba a sostenerles.

Cuando Richard y Maude Anderson llegaron a Guatemala en 1904, contrajeron la fiebre amarilla. Dios los sanó, aunque por muchos años padecieron de los afectos de esta enfermedad desoladora. Su primer año, ellos predicaron en una casa sin ningún resultado. ¡Nadie estaba adentro! ¡Aun llamaron a la gente inexistente al altar durante cada servicio! Esto es perseverar sin desesperar, hermanos.

Ellos siguieron predicando y gradualmente los guatemaltecos llegaron para conocer que estaba pasando. Pero no entraron por muchos meses. Había una franja vacía entre el piso de la casa y la pared que sirvió como ventana y los Anderson sólo podían ver los pies descalzos de la gente mientras que dirigieron los cultos. Eventualmente dos de aquellos pies entraron la casa durante el llamado al altar y un hombre se hincó y entregó su corazón a Cristo. ¡Ahora hay casi 600 Iglesias de Nazareno organizadas en Guatemala, no incluyendo las misiones y células!

Me topo con varias personas que quieren ser misioneros pero quieren hacerlo con condiciones—sólo van a cierto lugar, o sólo van si hay buen sueldo, o sólo van si no tienen que aprender otro idioma. Algunos salen al principio con grandes deseos de servir al Señor, pero después de experimentar la locura inicial que es vivir y ministrar en otra cultura, se rinden. No es su expectativa.

Ser misionero no es un lecho de rosas. Contestar el llamado de Dios no significa que todo va a ser pan comido. Que nuestra historia misionera de los últimos 100+ años nos informe y nos impulse en el siguiente siglo también.

Una Carta Motivadora

¡Wow! Hace una semana recibí una carta (Informe del MO) del misionero que está dirigiendo a nuestros jóvenes de Proyecto Isaías en el Medio Oriente. Espero que aclare algunas cosas que hemos tocado en estos días y deseo que les motive como me ha motivado.

Conozcamos la Realidad

Algunos de los mensajes de nuestros 3 jóvenes de Proyecto Isaías han venido y han contenido fotos de ellos en la playa, cenando en algún lugar, etc. Además, sus informes están en código, hablando de empresas o de deporte en lugar de hablar de la iglesia. Quizás por estas razones escuché recientemente que un líder dijo, “Ahh, ¿por qué estamos invirtiendo tanto dinero en ellos si sólo están paseando?”

Esto me molesta mucho. Es por falta de información que dice esto. ¡Recordemos que ellos no pueden enviar fotos de sí mismos en la iglesia u orando con alguien! ¡Recordemos que no pueden decir que dos nuevos convertid0s han aceptado a Jesús como su Salvador personal! Hay personas allá que están revisando los correos y buscando palabras claves. Un misionero allá dice que hasta las llamadas se revisan muchas veces.

Hermanos, mejoremos nuestro conocimiento y ayudemos a los demás que lo mejoren también. E hinquémonos regularmente para levantar a estos hermanos en nuestras oraciones. ¡La eficacia de su ministerio depende en gran parte de nosotros!

Proyecto Isaías

Hace 8 meses como región enviamos a tres jóvenes al Medio Oriente como parte de Proyecto Isaías (y también 4 jóvenes de nuestros países están ministrando en España con Proyecto Caleb—hablaremos de ellos más adelante). Es la primera vez que hemos hecho tal cosa como región y todavía estamos aprendiendo mucho. Todos son voluntarios, apoyados por sus países y sus distritos e iglesias locales. Y por asuntos de seguridad ni puedo mencionar los nombres de los jóvenes en Proyecto Isaías ni el país específico donde están. Es una situación bastante delicada, pero Dios está obrando poderosamente en y a través de ellos.

He estado recibiendo algunos informes de ellos en estos días, pero a veces parece que están en “código.” Por supuesto no pueden decir cualquier cosa. Envié uno de estos informes a muchos de ustedes y mi gran amigo, José Mérida, inició una conversación bastante importante. Bajen el archivo abajo y podrán seguir nuestra conversación. Especialmente enfóquense en tres cosas:

  1. La necesidad de desarrollar confianza y relaciones en misiones, especialmente en contextos musulmanes.
  2. La realidad que nuestros misioneros están enfrentando y la realidad que debemos enfrentar y entender si vamos a llegar a ser una región que de verdad envié.
  3. La tarea misiológica (otra vez mayormente presente en lugares de persecución) de revelar a Cristo, pero también de guardar el secreto del mensaje para el beneficio del ministerio y permanencia en un lugar.

Una cosa más: José también tiene un blogspot que me hace contemplar varias cosas y me hace reír a veces. Les animo que lo visiten: http://josedice.blogspot.com/. Gracias, José, por tu amistad y por levantar estos asuntos tan importantes para que podamos aprender juntos.

Conversación PI José y Scott

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