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10 Cosas Que He Aprendido De La Gente Difícil

Escrito por Steve Dunmire. Trad. por Ariadna Romero

Cuando inicié en el ministerio, fui advertido que como pastor tendría que lidiar con gente difícil. La realidad es que no estaba preparado para lo venenosas que pueden llegar a ser estas personas.

He sido receptor de cartas anónimas vengativas, llamadas telefónicas de regaño en tonos violentos. He observado a mucha gente difícil literalmente salir furiosos de las iglesias en las que he servido (sin mencionar su comportamiento pasivo – agresivo, comentarios sarcásticos, chistes cortantes y cumplidos a las espaldas).

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Pero también he aprendido mucho de esta gente difícil. Aquí hay algunas lecciones que me han enseñado:

1. La Gente Difícil Tiene el Carácter Para Decir Lo Que Todos Están Pensando.

A veces, (no siempre) la gente difícil es la que te dice a la cara lo que otros solo murmuran por lo bajo. Ellos son a veces los únicos que tienen el carácter para decir lo que los demás están pensando. La gente difícil puede ser el equivalente pastoral a cuando un médico le ordena un análisis de sangre a un paciente: una forma eficiente de averiguar lo que está pasando en la sangre de la iglesia.

2. La Gente Difícil Me Ayuda A Tener La Piel Más Gruesa. 

Tratar con gente difícil es una de las formas más efectivas de desarrollar la piel gruesa que un pastor necesita para encajar en el ministerio. Quizás no haya un sustituto. Lidiar con gente difícil es a nuestras almas lo que el entrenamiento con pesas es a nuestro cuerpo, así que he aprendido a amar a la gente difícil, porque ellos me hacen más fuerte.

3. La Gente Difícil Revela Mis Inseguridades.

La gente difícil nos fuerza a enfrentar nuestras inseguridades y nuestra necesidad de ser queridos. Nos hace escoger ser firmes en algunas circunstancias en lugar de alimentar nuestra necesidad de ser aceptados. Su criticismo golpea la mentira que el Enemigo ha plantado en nuestros corazones: “Esto es lo que realmente eres, y todas las cosas bonitas que la gente te dice, es solo porque están siendo educados”. La gente difícil y los críticos en nuestra vida pueden ser como espejos carnívoros que critican una versión exagerada y distorsionada de nosotros mismos. Reconocemos inmediatamente que la imagen distorsionada no es lo que somos, y esto puede proveernos la oportunidad de ver nuestras vidas y a nosotros mismos como realmente somos. 

4. La Gente Difícil Me Hace Clarificar Lo Que Estoy Haciendo.

Justo como una cuerda desafinada en una guitarra nos hace afinar de nuevo las seis cuerdas, una persona difícil  en la iglesia puede llevarnos a clarificar todo lo que hacemos.  Nos fuerzan a hacer las cosas más claras y más precisas a causa de sus quejas y a veces, en anticipación a las quejas. En este sentido, la gente difícil hace nuestro ministerio mejor  debido a que nos fuerzan a ser claros y precisos acerca de lo que queremos hacer, y cómo lo vamos a hacer.

5. La Gente Difícil Me Muestra Que Estoy Haciendo Algo Bien.

Hay un hilo común que atraviesa cada punto de inflexión importante del ministerio, cada avance, cada éxito visible, cada vez que puedo señalar algún resultado medible, o incluso cada vez que recibo algún nivel de reconocimiento. El elemento común en cada uno de esas situaciones es la molesta presencia de la gente difícil que se opone a mí a cada paso del camino. Amo a la gente difícil porque son uno de los más confiables indicadores que he podido encontrar para saber que estoy haciendo algo bien. 

6. La Gente Difícil Crea Partidarios.

Un pastor necesita amistades significativas para poder resistir. Y en mi caso, algunos de mis más significativos amigos y colegas del ministerio han sido forjados en respuesta a la gente difícil de sus iglesias. A veces he visto a la gente hacerse mucho más partidaria mía como pastor debido a que han visto los ataques severos de los críticos. Estoy agradecido de tener muchas amistades significativas que fueron fraguadas en respuesta directa a la gente difícil.

7. La Gente Difícil Me Hace  Mejor Jefe Y Mejor Subordinado.

La gente difícil me ha ayudado a ver lo importante que es reconocer el buen trabajo, aplaudir el trabajo duro y expresar el reconocimiento. También me ayudan a ver que no se deben expresar todas las opiniones. En conjunto, me gustaría creer que soy menos crítico con aquellos que sirven por encima de mí gracias a mis experiencias con la gente difícil.

8. La Gente Difícil Me Lleva A La Oración.

Desearía que esto no fuera cierto, pero lo es. Y si la gente difícil me lleva a estar de rodillas en oración, entonces sé que son un gran regalo. A.W. Tozer escribe: “Cualquiera que se defienda a sí mismo se tendrá a sí mismo para su defensa, y a nadie más. Pero vuélvase indefenso ante el Señor y tendrá como defensor a nada menos que a Dios mismo”. La gente difícil me vuelve loco, así que me hacen arrodillarme en oración, y esa es una de las razones por las que he aprendido a amarlos.

9. La Gente Difícil No Es Un Obstáculo A Conquistar.

Escuché una vez a alguien que dio un sermón sobre Eliab, el hermano mayor de David, quien se puso furioso contra David  cuando éste  le preguntaba a los soldados sobre Goliat. El pastor señaló el hecho de que David había escogido en ese momento presionar sobre cómo derrotar a Goliat en lugar de detenerse a pelear con sus críticos.

Los críticos no son indicadores de éxito ni de fracaso, así que he elegido por adelantado pelear contra gigantes, no contra críticos. He aprendido a amar a la gente difícil porque amarlos es una opción. No quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre sus críticos; quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre gigantes.

10. Soy La Gente Difícil De Alguien.

Sé que he sido la gente difícil en la vida de alguien. A veces le parezco difícil a otras personas debido a un desacuerdo, a veces es solo por conflictos de personalidad, y a veces eso viene junto con ser una persona con liderazgo. Pero he aprendido a amar a las personas difíciles porque amarlas es una forma de hacer a otros lo que me gustaría que hicieran conmigo.

Aprender de las personas difíciles y aprender a amarlas es aún un trabajo en proceso, pero espero algún día ser capaz de amar verdaderamente a la gente difícil como Dios ama al difícil de mí. 

Por Qué El Multiculturalismo Es Un Requisito Para La Iglesia

Escrito por Ashlee Holmes. Trad. por Ariadna Romero.

Es tiempo de ponerse serios sobre la diversidad en el cuerpo de Cristo.

Hay una fina línea gris entre las cosas de la vida que son buenas  y las cosas que son absolutamente necesarias.

¿Cable, TV, y acceso al Wi-Fi? buenas, pero no necesarias. ¿Manicura sin manchas con esmalte de laca? Buena, pero no necesaria. ¿Mi Iphone 5? Bueno —y vergonzosamente crucial para mi salud mental— pero a final de cuentas, no es necesario.

Hay muchas decisiones que hacemos a diario sobre bases que pueden ser categorizadas ya sea como buenas o como necesarias, pero ¿qué sucede cuando se trata de cosas más profundas, como el multiculturalismo en la iglesia, ¿por ejemplo?

Antes que nada, hablemos de lo que es y no es el multiculturalismo. El diccionario define el término como “la preservación de diferentes culturas o identidades culturales dentro de una sociedad unificada.”

Me gusta la palabra “preservación.” Preservar significa mantener vivo o en existencia, mantener a salvo de daños o lesiones, mantener, conservar. Así que solo tolerar y ciegamente aceptar a las personas de diferentes colores (o ser multicolor) no es suficiente. La experiencia y la cultura de una persona deben mantenerse a salvo y vivas. Deben encajar perfectamente en el tapiz humano para que las personas comiencen a aprender y eventualmente crezcan a raíz de la verdadera identidad de otros.

El multiculturalismo significa invitar al otro a ser plenamente él mismo, sin disculpas y celebrando activamente las diferencias. El término “multicolor” deja lagunas y desconexión. “Multicultural” construye puentes y provoca celebración.

Interesantemente, mi primer combate y lucha por el valor del multiculturalismo no inició en la iglesia. Empezó el día que una pequeña niña de mi programa de extra clases inocentemente me preguntó si tomaba duchas, porque veía que mi piel era muy oscura, y continuó el día que una chica de mi equipo de pista me preguntó en el club cómo es que podía hablar  “como los blancos.”

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Así que mi lucha con este valor no inició en el contexto de la comunidad; inició conmigo. ¿Por qué el que yo sea tan diferente era misterioso para otros? ¿Qué era lo amenazante —si acaso— de mi piel oscura y mi acento? No tenía respuestas para mis preguntas en ese momento, pero sabía que me sentía sola e incómoda.

Me sentía incómoda siendo yo misma alrededor de mis amigos blancos, y me sentía incómoda siendo yo misma alrededor de mis amigos negros. Había una brecha enorme, dolorosa y desalentadora entre la gente de la comunidad con la que desesperadamente quería entablar una amistad y yo. Internamente me disculpaba por mi singularidad y decidí convertirme en lo que necesitara para ser aceptada. La idea de encajar en ese entonces, no era solo buena para mí; era necesaria.

Cualquiera que se sienta fuera de lugar experimenta cierto nivel de malestar, cuando es simplemente parte de “los otros.” No obstante, de lo que me di cuenta después en la vida, fue que ese malestar era en realidad bueno para mí. No solamente fui forzada a buscar mi verdadera identidad en Cristo —una identidad formada con mucho más que el color de mi piel—  sino que también hice un inventario de la gente que estaba eligiendo para rodearme, y el inventario resultó hermoso.

Me di cuenta de que mi vida era más rica y más maravillosamente compleja por la singularidad y autenticidad de otros con los que elegí relacionarme. Con el tiempo, decidí que sacrificar mi comodidad por el bien de esa hermosa ventaja no era solamente bueno; era necesario para mí caminar con Dios y para comprender más profundamente cómo trabaja Su Reino. 

Creo verdaderamente que Dios siente lo mismo con respecto a Su Iglesia.  Una simple pero profunda manifestación de este sentimiento está fundada en el Evangelio de Lucas, cuando Simón de Cirene tuvo que cargar la cruz de Jesús. Cirene era una ciudad en Libia, un país del norte de África. 

Un africano cargó la cruz de Jesús.

No se menciona mucho sobre Simón de Cirene, pero metafóricamente, su singularidad e incomodidad me dice algo sobre el corazón de Dios: que todos —sin importar raza o etnia— tienen un rol vital en la historia del Evangelio.

Aunque es incómodo a veces, el seguimiento del multiculturalismo en la Iglesia no es solamente bueno, es necesario. Últimamente hemos desarrollado opiniones sobre Dios más profundas y complejas y un amor y apreciación más profundos de unos a otros cuando escogemos participar activamente en las historias de los otros, los que son diferentes de nosotros, originarios de otros lugares.

Mi esperanza para la Iglesia es que las congregaciones y las comunidades sean más desafiadas —incluso que se sientan más incómodas— en la lucha contra la idea de dar la bienvenida no solo al color, sino a la cultura, y que las expresiones de adoración, enseñanza, evangelismo y discipulado sean tan ricamente influenciadas por el multiculturalismo que Cristo pueda ser conocido plenamente en toda Su belleza por muchos.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/church/why-multiculturalism-must-church

Tres Cosas que los Musulmanes Pueden Enseñar a los Cristianos Acerca de la Oración

Por Sofya Shahab

Solo porque nuestras creencias son diferentes, no significa que no debemos poner atención. 

Yo sabía que Afganistán me iba a encantar incluso antes de llegar a ese país. Como estudiante de artes, es muy fácil pensar románticamente en el Medio Oriente, atraídos por su misticismo exótico, su historia y cultura. 

Mis primeras noches en Kabul, las pasé escuchando adormilada a los helicópteros pasando sobre mi cabeza, preguntándome qué es lo que estaba pasando y a dónde iban. A las 4 a.m., la ciudad se despertaba, cada Mezquita hacía oír su llamado a la oración, incitando a los afganos así como a los expatriados. 

En cada país, el llamado a la oración es un poco diferente, y mientras Afganistán está lejos de ser lo peor, ciertamente yo no di la bienvenida al muecín local interrumpiendo mi sueño. 

Pero no tomaría mucho tiempo a mi cuerpo silenciar el coro nocturno de Kabul, muy parecido a aquellos viviendo cerca de las vías ferroviarias aprendiendo a acostumbrarse al ruido de los trenes cuando pasan. Ahora, diez meses después, aprecio la intromisión del tiempo de oración a lo largo de mi día, mientras me he dado cuenta cuánto hay que aprender de mis colegas musulmanes, acerca de mi propia fe. 

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Los cristianos y musulmanes obviamente tienen creencias muy diferentes. Como cristianos, necesitamos ser firmes en esto, y no comprometer lo que sabemos que es verdad en la Biblia. Pero tiene que haber dedicación para aprender de nuestro vecindario, mientras sostenemos la verdad hacia nuestra fe. 

Piensa en las declaraciones de Malala Yousafzais hacia Jon Stewart, acerca de la importancia de poner la otra mejilla. O en el tremendo trabajo de Eboo Patel en el area de crear un diálogo religioso. Estos son musulmanes que han vivido algo que es maravillosamente verdad. Y, como es dicho comúnmente, toda la verdad es la verdad de Dios. 

En ese interés, he visto tres cosas que los cristianos pueden aprender de los musulmanes acerca de la Oración: 

Disciplina

La mayoría de los cristianos que conozco pasarían la primera parte de su día en devocionales matutinos, despertándose quizá 30 minutos antes de que comiencen las prisas para alistarse y así pasar tiempo con Dios. Pero no estoy segura cuántos de los que conozco, se despertarían al amanecer, sin importar lo temprano que esto sea, para orar. 

Para mí, levantarme con el sol cada día demuestra una emoción incontenible por Dios. Hay muchas mañanas donde es demasiado fácil presionar el botón de repetición y simplemente relegar a Dios para más tarde en el día. 

Utilizar el llamado a la oración como un recordatorio para tomar tiempo fuera e invertir en una relación con Dios que enseña una disciplina que a menudo está ausente. No importa dónde tú estés o lo que estés haciendo, debes detenerte para leer, adorar o reflexionar. Esto pone a Dios en el centro de tu vida y físicamente demuestra que Él es más importante que cualquier otra de las preocupaciones que tú pudieras tener, mientras ellas toman el segundo lugar. 

Reverencia 

Al observar los preparativos que realizan los musulmanes para la oración, puede cambiar la forma en que nosotros nos acercamos a Dios. Quitan sus zapatos y lavan sus manos, su rostro y sus pies; se están purificando. 

Mientras la sangre de Cristo ha hecho esto ya por nosotros, es un recuerdo emotivo de que nuestro Dios es un Dios Santo, a quien debemos acercarnos con reverencia. Él es nuestro Padre que nos ama, pero eso no significa que nuestro acercamiento hacia Él debe ser a la ligera. 

Una de las cosas bellas de la cruz es que ha removido las barreras entre nosotros y Dios, para que podamos alzar nuestra voz a Él compartiendo nuestras necesidades y gozo, cuando nos ataca. Pero quizá también veamos quién es Dios verdaderamente cuando le hablamos. Él es el Dios que dijo “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” (Éxodo 3:5). Y el Dios de Apocalipsis 4, quien brilla desde su trono como piedras preciosas.

Comunidad

Orar cinco veces al día, ya sea en la Mezquita, en la oficina o en el hogar, crea un sentido de unidad entre los musulmanes, ya sea que estén todos juntos literalmente o esparcidos en todo el mundo. 

Fui criado en una iglesia Bautista evangélica, así que no fue hasta que vine a Afganistán que experimenté por primera vez la liturgia. Y me sorprendió lo mucho que lo disfruté. 

Una amiga que recientemente ha estado trabajando en su camino por “Las Divinas Horas” (The Divine Hours), explicó cómo, orar una oración que tú sabes que alguien más en algún lugar retomará, después de que tú aportes a una comunidad que representa el verdadero cuerpo de Cristo, sin importar la denominación o ubicación, crea “una cascada de alabanza ante el trono de Dios,” como Phyllis Tickle dice en su libro The Divine Hours.

En cierta manera, es más fácil ser un cristiano en Afganistán que en Inglaterra. Hay un valor ubicado en la religión que frecuentemente es desestimado en las culturas seculares. A pesar de que los cristianos y los musulmanes obviamente están en desacuerdo en muchos aspectos acerca de quién es Dios y cómo nos relacionamos con Él, hay mucho que podemos aprender los unos de los otros. 

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/worldview/3-things-muslims-can-teach-christians-about-prayer

¿Quién Eres, y Por Qué Estás Aquí?

Por Dan Miller

¿Qué es lo que harías con tu lienzo en blanco?

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Cuando tenía 13 años, pinté la cabeza de un caballo con uno de esos diseños para pintar de acuerdo a números. Pensé que era muy bueno, pero ahora que he visto algunas obras maestras, me doy cuenta que solo era un amateur. Los trazos, donde intenté pintar dentro de las líneas marcadas, eran grandes. No se veía real; solo parecía como que había hecho un buen trabajo pintando.

Mi esposa, Joanne, por otro lado, ha dibujado algunas piezas increíbles — siempre comenzando con un lienzo en blanco y después permitiendo que su imaginación dirija su pincel o lápiz. 

Ahora me doy cuenta que muchas de las oportunidades en la vida se nos presentan de la misma forma. Si pintamos de acuerdo a los números (tomar el primer trabajo, comprar cierto tipo de auto, tomar dos semanas de vacaciones cada año), veremos resultados bastante predecibles. Tú sabes cómo va a salir—y tal vez sea bueno—pero nunca será asombroso para ti o para nadie más. 

La única forma de conseguir una obra maestra es empezar con un lienzo en blanco. Por supuesto, un lienzo en blanco significa que puedes terminar con un desastre del cual te querrás deshacer. Pero el siguiente intento podría ser una obra maestra que hará que el mundo te recuerde. 

Mientras ustedes pudieran pensar que esto se trata de voluntad para tomar riesgos o que es una reflexión del estilo de personalidad, creo que es más acerca de soñar, imaginar y emprender acciones. Y no se trata solamente de una interrogativa de negocio o carrera; es más una interrogativa del tipo de vida que quieres vivir. 

Piensa en la Madre Teresa, Nelson Mandela, Bono, Oprah, Rick Warren, Howard Schultz o Billy Graham. Sus estilos de personalidad cubren el rango entero de posibilidades, y no los consideraríamos como tomadores de riesgos en el sentido de que sean personas que saltarían de un bungee o ala delta. Todos ellos tenían grandes sueños, iniciaron con un lienzo en blanco y emprendieron acciones para crear sus singulares piezas maestras. 

El éxito nunca es un accidente. Típicamente comienza como imaginación, se convierte en un sueño, estimula una meta y la hace crecer en un plan de acción — que después encuentra la oportunidad. 

Tú eliges lo que tú quieres crear de tu vida. ¿Cuál será el resultado? 

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar La Adicción a La Pornografía – Parte 2 de 2

Esta entrada es la continuación del artículo publicado hace dos días, publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

5.- La Rendición de Cuentas Es Más Que Solo Una Vez Por Semana.

Hay 24 horas en un día, 168 horas en una semana y aproximadamente 720 horas en un mes. ¿De verdad creemos que estar sentado frente a alguien por 1 o 2 horas de 168 y de 4 a 8 horas de 720 puede llamarse responsabilidad efectiva? No debería.

La rendición de cuentas frecuentemente se convierte en una lista de cómo has estropeado tu meta, o no. La comunidad real es más intencional. Y más natural. Ten un grupo de amigos con los que compartas tu vida, eso será mucho mejor que solo tener tu propio mecanismo de prevención del pecado.

Si la pornografía es parte de tu vida, necesitas encontrar otras personas que puedan llenar esas horas con verdadera amistad. Los beneficios serán mucho mejores que solamente hacer a un lado tu hábito de pornografía. Y si no eres adicto a la pornografía, necesitas ser una de esas personas que aparezca para ayudar a otro que sí sea adicto.

6.- No Bajes La Guardia.

Me senté enfrente de un amigo quien me había dicho que había recaído en la pornografía luego de 30 días sin mirarla. Cuando le pregunté por qué lo hizo, me dijo que había empezado a celebrar su victoria y bajó la guardia.

Tengo más obstáculos hoy de los que tenía antes. Puedo decir que ya no tengo deseos de mirar pornografía, pero no voy a probar ese deseo volviéndome perezoso.

Una nota similar: nada bueno sucede muy tarde en la noche. Quedarse despierto hasta tarde cuando no hay razón para ello puede conducirte a todo tipo de basura. Solo acuéstate a dormir.

7.- Si Eres Libre, Grítalo Desde Lo Alto De Una Montaña.

Si eres libre de la pornografía, escúchame: necesitas decírselo a la gente.

Me senté frente a un chico que me gritaba con los ojos mientras me decía que nunca había conocido a otra persona además de mí que haya sido libre de la adicción a la pornografía. Me rompió el corazón, no porque pensara que fuera verdad, sino porque incluso los libres están muy callados. Tienes esperanza para muchos. Ayúdales.

8.- La Libertad Es Tuya. ¡Clama Por Ella!

En mis reflexiones sobre esto, he pensado muchas veces sobre el trabajo de Jesús en la tierra. Él vivió, murió y resucitó de la muerte. Soy libre de la ley del pecado y de la muerte a consecuencia de eso. Soy libre.

Descubrí que peleaba, pateaba, clamaba y rogaba por algo que poseía todo el tiempo: Libertad. Tienes todas las herramientas que necesitas para superar esto cuando tienes a Jesús. Solo tienes que caminar y liberarte, y dejar que otros te ayuden a lo largo del camino.

Este artículo fue publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar la Adicción a la Pornografía – Parte 1 de 2

El siguiente es un artículo publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

Cuando apenas alcanzaba mi segunda década de vida, un amigo me introdujo a la pornografía.

Tan intrigante como era, yo sabía que estaba mal. Lo que no sabía, sin embargo, era que elegiría ir por un camino que me volvió adicto a esa tontería por más de 15 años.

Gasté dinero en mi adicción. Perdí relaciones a causa de mi adicción. Me entumí en mi relación con Dios a causa de mi adicción. Alcancé un punto en la vida donde pasaba más tiempo en mi adicción a la pornografía que fuera de ella.

Hablar sobre la pornografía aun siendo libre de ello, pone incómoda a la gente, especialmente los cristianos. Podemos ser bastante cerrados sobre ese tema. No nos gusta hablar de ese problema en sí, curiosamente, incluso a los que están libres de esa adicción. Algunos no quieren hablar acerca del “por qué” cuando se trata de la adicción o la libertad. Yo sí.

En Noviembre de 2013 celebré 6 años “sobrio” de la pornografía.

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Aquí están 8 cosas que he aprendido a lo largo del camino:

1.- “Un Pequeño Problema” Sigue Siendo un Problema.

No te engañes.

No te engañes. Si miras pornografía, tienes un problema de adicción a la pornografía.

Estoy constantemente sorprendido del número de personas con las que hablo que piensan que si no ves pornografía frecuentemente significa que no tienes un problema. Quizás no tengas un problema tan grande como algunas otras personas, pero la comparación es un juego muy peligroso.

Un poquito es la base para mucho más. Debes detenerte antes de que se convierta en un problema más grande. Es como si alguien te dijera: “Pero… es que… ¡solo me inyecté un poquito de heroína esta semana! Si, así de ridículo te escuchas.

2.- Un Ciego No Puede Guiar A Otro Ciego.

Si empezaras un negocio, ¿le pedirías consejo a alguien que tiene poca o ninguna experiencia en negocios para preguntarle cómo iniciar? Por supuesto que no.

El poder de la comunidad es valioso, y hay algo sanador en la solidaridad de la gente que ha pasado las mismas luchas que tú. Todo eso está bien, es bueno.

Sin embargo, un ciego no puede guiar a otro ciego. Es como si hubiera un montón de gente con los ojos vendados dentro de una celda con la puerta abierta, tropezando unos con otros esperando encontrar la salida. Es una imagen mental divertida. Pero mal uso del tiempo.

Algo que no consideramos muy a menudo es buscar a alguien que ya no sea adicto y preguntarle cómo halló su libertad. Este es otro tipo de comunidad y de confesiones a los que quizás no estamos acostumbrados, pero también puede dar otro tipo de fruto.

3.- La Fantasía No Hace Que Desaparezca La Realidad.

Me di cuenta que tenía muchas guerras entre la fantasía y la realidad. Lo más loco es que cuando has terminado con la fantasía, te das cuenta que la realidad ha permanecido sentada esperando por ti cuando regresas a casa.

Justo como en cualquier otra adicción, si miras pornografía para lidiar con el estrés, o porque estás insatisfecho de alguna manera con tu vida, en realidad no estás resolviendo el problema, lo estás haciendo más complicado.

4.- El Matrimonio No Te “Curará.”

En verdad, no lo hará. El problema de la mayoría de la gente no es la falta de sexo. De hecho, probablemente tendrás que “desaprender” los deseos que llevas a la cama, a causa de tu adicción.

El matrimonio quizás pueda enmascarar el problema por un tiempo, pero no he conocido todavía a una persona que haya sido adicta a la pornografía antes de casarse y nunca la haya vuelto a mirar después de decir: “Sí, acepto”. Si no buscas ayuda antes de entrar a un matrimonio, simplemente terminarás lastimándote a ti mismo y mucho más a tu cónyuge.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

La palabra más ofensiva en América – Parte 2 de 2

Esta es la continuación de la entrada anterior.

Por Curt Devine

No siempre lo reconocemos, pero nuestro subconsciente piensa que Dios nos da mandamientos para forzarnos a entrar a una rígida línea. Esta mentira hace parecer a Dios como un enojado árbitro obsesionado con reglas y regulaciones inflexibles, como si Él amargamente se paseara por el cielo ondeando una bandera roja y tratando de controlar cada paso y cada palabra nuestra. ¿Quién querría obedecer a un Dios así?

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La realidad es que Dios es más como un Padre amoroso tratando de mantener a sus hijos lejos del tráfico. Cuanto más aprendamos a someternos a sus mandamientos, más nos daremos cuenta que no son reglas tan difíciles, sino señalamientos que nos indican el camino de gozo verdadero, vida y paz. Por ejemplo, yo siempre pensé que el Rey David sonaba un poco loco en el Salmo 19 cuando dice: “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal” Pero cuando comparo la paz del sometimiento con el vacío que deja el pecado, sé que él tenía razón.

Quizás pensemos que lo que queremos es independencia, pero esta viene con un precio muy alto.

Hablando con un ateo que preguntó acerca de la diferencia entre el cielo y el infierno, un renombrado autor y pastor, Tim Keller le dijo: “Nadie nunca va al infierno a menos que quiera ir. La gente va al infierno porque quiere apartarse de Dios, quien les dirá lo que deben hacer. La gente en el infierno diría: esto es bastante miserable, pero no quisiera estar en el cielo con Dios, donde él le dice a la gente lo que tienen que hacer.”

Nuestra cultura nos dice que la verdadera libertad viene de seguir nuestros a deseos hacia donde sea que ellos nos dirijan. Mientras que eso suena agradable y provee la trama para la mayoría de las comedias románticas, la realidad revela por qué esto es falso. Por ejemplo, yo tengo un determinado número de amigos que abusan en extremo de sustancias adictivas. Cuando uno de mis amigos hizo el recuento de su pasada adicción a las pastillas contra el dolor, me dijo: “me había convertido en un completo esclavo de las pastillas. Mis deseos me estaban matando.” En muchas formas, el orgullo desenfrenado, la lujuria, la codicia, el miedo, el control, los celos y la ira tienen el mismo efecto.

Desafiar los mandamientos de Dios puede que nos dé una efímera sensación de poder e independencia, pero esto en realidad deja al descubierto nuestra debilidad y constante necesidad de gracia. Tenemos que tener la humildad de reconocer nuestras propias faltas y la confianza de seguir los mandamientos de Dios, incluso cuando van en contra de nuestros deseos personales. Vale la pena puesto que algo mejor nos espera del otro lado. Dios nos ofrece vida abundante, libertad plena y más amor del que nuestra mente tiene la capacidad de comprender.

Si esperamos alguna vez experimentar estas cosas, tenemos que hacer la cosa más contra–cultural y rebelde que podemos imaginar dentro de nuestra cultura: someternos a una verdad más profunda que nosotros mismos.

 

Curt Devine escribe sobre cuestiones de fe y justicia social, para dar voz a los que no la tienen. Actualmente reside en Washington D.C. donde estudia una maestría en medios internacionales de comunicación.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/god-our-generation/most-offensive-word-america

La palabra más ofensiva en América – Parte 1 de 2

Por Curt Devine

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Esta palabra es la raíz que enciende a los connacionales. Y por supuesto, afecta tu fe.

En una ocasión me quedé en un convento católico lleno de estrictas y arrugadas monjas en Hyderabad, India. Una noche, mis amigos y yo decidimos salir a divertirnos, ir por comidas y bebidas etc. Pero conforme nos aproximamos a la puerta principal del complejo, nos encontramos a la Madre Superiora. Como la más grande, fría e intimidante de las monjas, nos dio órdenes estrictas: “Vuelvan antes de las 9:00pm o cerraremos las puertas y soltaremos a los perros guardianes antes de que ustedes hayan regresado.”

Por supuesto que esto tan sólo logro que nos sintiéramos más ansiosos de desafiar su autoridad. Nos burlamos de sus órdenes y huimos a comer la picante comida tandoori sin ninguna preocupación en el mundo. Naturalmente que regresamos después del toque de queda y asumimos que estábamos en nuestro derecho porque la monja nos había invadido la libertad de hacer lo que quisiéramos, cuando quisiéramos hacerlo. Y aunque los perros guardianes resultaron ser unos cachorritos de 5kg, nuestras relaciones con el convento se volvieron tensas, y todas nuestras actividades llamadas organizaciones de misiones, se cuestionaban ante los ojos de las monjas.

Más que un incidente aislado de rebelión juvenil, vi esto como el reflejo de una ideología más amplia que impregna nuestra cultura. Somos la tierra de la libertad, el hogar de los valientes, un continente fundado sobre la revolución y la autonomía individual. Estas son cosas hermosas por supuesto, pero también vienen con efectos secundarios.

La palabra más ofensiva para muchos de nosotros es una muy simple de tres sílabas, que insulta nuestras creencias y viola nuestro sistema de valores: someter.

Inherentemente creemos que nadie tiene el derecho de decirnos cómo vivir, a dónde ir o qué hacer. Somos nuestros propios maestros. He oído decir que una cultura puede ser entendida a través de sus celebridades, y así, amamos el ego de músicos como Shakira, la imagen de revolucionarios como el Che Guevara, y a las estrellas del entretenimiento televisivo como el Dr. House. Todas estas figuras representan rebeliones individuales contra las autoridades. Se rehúsan a someterse, y los amamos por ello.

Aunque la mayoría de nosotros no nos rebelamos como los excéntricos mencionados anteriormente, con frecuencia desafiamos la autoridad en formas sutiles. Volamos por las carreteras y luego nos sentimos agredidos cuando el oficial de policía obstruye nuestras rutinas diarias dándonos una multa por ir a exceso de velocidad. ¿Cómo se atreven a decirnos que estamos mal, cierto?

El problema es que esta hostilidad hacia el sometimiento frecuentemente nos deja con muchas ganas de tener una ganancia egoísta sin considerar cómo nuestras acciones afectan a otros. Y lo más importante, endurece nuestros corazones para poder cumplir la voluntad de Dios.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

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