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Cuidar de Los Pobres: ¿El Mandamiento Más Ignorado de la Biblia?

Por Tyler Huckabee

En la Biblia, de principio a fin surgen algunos temas recurrentes. La idea de un Dios Creador, el Mesías, y la vida después de la muerte son solo algunos de los más frecuentemente señalados. Sin embargo, cualquier lista que mencione los temas bíblicos más discutidos debe incluir este: una persistente, apasionada e inquebrantable postura acerca de los pobres.

Quizás la Biblia mantenga cierto misterio en otras cosas – cualesquiera que sean sus complejidades y tensiones – pero cierto es que no puede ser más clara respecto a cómo tratar a aquellos que viven en la pobreza. Dios ama a los pobres y nos manda que les demos ayuda.  Tan simple como eso. Y es algo real en ambos Testamentos.

“Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.” (Deut. 15:7-8).

“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”  (Prov. 19:17).

“Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.” (Lucas 14:13-14).

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.”  (1 Juan 3:17-18).

Dudo que las personas que lean este texto estén completamente sorprendidas con los versículos presentados. Las probabilidades son que estén muy conscientes de lo que la Biblia dice referente a los pobres. Saben que la Palabra dice que debemos ser generosos en nuestra forma de tratarlos. Muy pocos cristianos argumentarían que Dios quiere que seamos mezquinos y desconfiados con ellos.

La pregunta es, ¿Por qué no obedecemos?

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EXCUSAS, EXCUSAS

Un estudio realizado el año pasado por Kaiser Institute y The Washington Post encontró que el 46% de los cristianos son propensos a culpar a la gente pobre por ser pobres, en comparación, solo el 29% de los no cristianos opinan igual. La división es todavía más evidente cuando se separa a los evangélicos blancos, el 53% de los cuales culpa a los pobres de “falta de esfuerzo”.

En contraste, los ateístas, agnósticos y los no afiliados a alguna asociación religiosa son más propensos a decir que las circunstancias difíciles son las culpables de la pobreza, por un margen cercano de dos a uno.

¿Qué nos queda entonces de estas estadísticas? ¿Por qué los cristianos, aquellos que poseen Biblias repletas de instrucciones sobre cuidar y ser amables con los pobres, están más inclinados a considerarlos flojos?

Helen Rhee, una historiadora que estudia la riqueza y pobreza entre la cristiandad, dijo al Washington Post que cree que esto está relacionado con la escatología cristiana. Es decir, como el premilenialismo, –la teología que sostiene que Jesús puede regresar en cualquier momento– se convirtió en la teoría del fin de los tiempos dominante en el evangelismo estadounidense, los cristianos crecieron menos preocupados por hacer del mundo un mejor lugar. Desde esta perspectiva, Rhee comentó al Post: “El mundo ya está perdido. Las cosas irán de mal en peor… tienen que enfocarse solamente en lo que es importante, eso es, la salvación del alma”.

Esto ha llevado a tener una actitud que implícitamente relaciona la pobreza con la moralidad. Al Mohler presidente del Seminario Sureño Teológico Bautista, le describe esta actitud al Post de la siguiente manera: “Hay un impulso cristiano legítimo de considerar la pobreza como un problema moral… creo que con frecuencia  los cristianos conservadores tienen un entendimiento inadecuado de la dimensión estructural del pecado.”

En otras palabras, el pecado es la causa de toda la pobreza, pero no toda la pobreza es resultado del pecado individual. También existe el pecado comunal, aquel que da como resultado la pobreza generalizada: la avaricia y la corrupción que deja pobre a gente inocente.

Podemos ver esto en la Biblia,  donde los autores –lejos de condenar a los pobres– repetidamente los identifican como benditos, incluso a semejanza de Cristo. Más allá de la famosa frase de Jesús “Benditos los pobres”, hay versículos como Proverbios 19:17 que dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”

Y en Mateo 25, donde Jesús dice “Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.”

En estos versos y muchos más, está muy claro que Dios mismo se identifica con los pobres. Lejos de declararlos responsables de su situación actual, Él mismo se manifiesta en ellos.

GRACIA

“Ellos se lo buscaron.”

“Si les doy, ¿Cómo sé que no lo desperdiciarán?

“Esperaré un mejor momento para dar.”

Estas son las excusas que a menudo usamos para no ser generosos con los pobres, pero mientras más leas la Biblia, más poco convincentes te sonarán las frases. ¿Qué pasaría si Dios nos diera de Su gracia con la misma prudencia cautelosa que utilizamos para dar nuestro dinero? “Ella se lo buscó. Si le doy de mi gracia, ¿cómo sé que no la desperdiciará?”

No. En Dios, tenemos la imagen perfecta de cómo luce la generosidad, y ese ejemplo es el que debemos seguir. Quizás hay algo de sabiduría en asegurarnos que no estemos usando nuestro dinero para permitir adicciones insalubres, pero en este punto, muchos de nosotros hemos envenenado nuestro espíritu generoso con esa suspicacia que nos lleva a asumir que cualquier persona pobre va a malgastar el dinero que le demos, en lugar de dar a la manera en que Dios nos dijo: como si le estuviéramos dando a Dios mismo. ¿Realmente queremos pasar nuestras vidas sospechando de Dios, como alguien que malversará nuestro dinero con drogas y alcohol?

La Biblia es clara. La necesidad es clara. La misión es clara. También son claras las excusas que los cristianos han inventado para protegerse a sí mismos de la generosidad financiera, aunque éstas no superan el más mínimo escrutinio. Los mandamientos sobre los pobres quizás no sean los temas más discutidos de la Biblia, pero pudieran ser muy bien los más ignorados.

Es hora de cambiar eso.

Este artículo fue publicado originalmente en: Relevant Magazine.

Por qué el Miércoles de Ceniza es Importante

Por Caryn Rivadeneira

Este año el miércoles de ceniza representa un pequeño problema: es también el sexto cumpleaños de mi hijo. Así que, de alguna manera, tenemos que encontrar un modo de cumplir con la imposición de la cruz de ceniza después de la cena de cumpleaños (luego de divertirnos y festejar ¡iremos al culto solemne!) ¡Dos  eventos que para nada se pueden relacionar! Y, de alguna forma, también tenemos que ingeniarnos alguna manera de combinar la celebración del cumpleaños de mi hijo en un día designado para mantener su atención en su muerte eventual. ¡Salud por eso!

Pero por supuesto que, aún si el miércoles de ceniza no fuera el día del cumpleaños de mi hijo en esta ocasión, de todas formas representaría un problema. Siempre lo es. Si hasta ahora el crudo invierno todavía no te ha maltratado, el Miércoles de Ceniza—el cual se centra en nuestra morbosidad y depravación—está obligado a hacerlo. Muchos de nosotros no necesitamos una fiesta de cumpleaños que nos tiente a faltar a este desconcertante primer día de una desconcertante temporada de Cuaresma que seguirá hasta llegar a la más feliz de las celebraciones. Después de todo, la Pascua está por llegar ¿no es cierto?

Pero hay una muy buena razón para no faltar al miércoles de ceniza y todo su pesimismo y dificultad, aunque pueda ser tentador. Incluso en un cumpleaños – tal vez, especialmente en uno–. Porque por más maravilloso y alegre que yo quiera hacer el cumpleaños de mi hijo, y por mucho que yo quiera que él sepa que estamos encantados de que naciera en este mundo y que vale la pena celebrarlo, también quiero que sepa que tomar tiempo para ponernos una marca como signo de nuestro dolor, nuestro pecado y nuestro sufrimiento no es una mala forma de terminar un cumpleaños. Es de hecho, un grandioso regalo.

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No creo que él sepa apreciar y entender todo esto, no a la edad de 6 años. De hecho para muchos de nosotros que somos más grandes, todavía es difícil atravesar por este oscuro día o comprender por qué es importante.

Pero en su momento, todos comprendemos.  Todos crecemos para entender que así como las maravillas de la vida son inflar algunos globos y comer pastel, también lo es destacar las dificultades que afrontamos. Especialmente si queremos vivir una vida de fe que valga la pena celebrar.

Esta es la razón de ser del miércoles de ceniza. Por supuesto que no todos nosotros nos sentimos con ánimo para ir a la iglesia el miércoles y escuchar que somos polvo y que al polvo regresaremos.

Y no a todos nos gusta pasar mucho tiempo en comunidad reconociendo nuestro pecado o nuestra vergüenza o nuestro sufrimiento, o nuestra dolor.  Y todavía más duro es reconocer que el miércoles de ceniza nos recuerda que todas estas cosas son el eje central de nuestra fe.

Este año mi iglesia junto con muchas otras, invitó a la gente a vivir el primer día de la Cuaresma con un tiempo de música, una silente oración y la imposición de la ceniza en el Culto del Miércoles de Ceniza y así ofrecer la esperanza de que este tiempo de adoración nos ayudará a caminar más cerca de Jesús en la Cuaresma y el tiempo de la Pascua.  “Con esto ofrecemos el recordatorio de que las cenizas son símbolo de nuestro arrepentimiento y nuestro deseo de regresar a Dios; las cenizas denotan nuestra solidaridad con Jesús y con su camino hacia la cruz y después a la tumba, por último, el símbolo de la cruz de ceniza es la firma de Cristo en nosotros, es la señal de que le pertenecemos a él”.

Sí, las cenizas anuncian nuestra comprensión de la propia mortalidad y nuestra necesidad de arrepentimiento, pero al mismo tiempo proclaman nuestra solidaridad con Jesús. Ellas declaran nuestra fe en un Dios que no solo nos limpia de pecado sino que toma la ofrenda de nuestros corazones quebrantados y nuestros miedos y los convierte en esperanza y promesa.

Todo esto capturado en una mancha, una mancha en mi frente provocada por la cruz de ceniza que sirve como símbolo de la paradoja más conmovedora de nuestra fe: Dios trayendo vida del pecado y del sufrimiento. Significa que Él hizo esto con cada paso de Jesús rumbo a la cruz y que lo hace con nosotros, con cada carga y cada paso titubeante que damos en esta vida.

En el miércoles de Ceniza y durante la Cuaresma, somos invitados a tomarnos un tiempo para mirar nuestros errores y nuestros pesares, nuestros anhelos y nuestras pérdidas, y ofrecerlo todo a Dios, quien no solo los acepta, sino que además los transforma.

Después de todo, al enviar a su hijo a sufrir con y por nosotros, Dios declaró que nuestra desesperación y nuestra esperanza, nuestro pecado y nuestra salvación, nuestro sufrimiento y nuestra celebración estaban entrelazados. Él declaró que a través de cada una de estas cosas podemos alcanzar la otra. Es a través de la confesión que alcanzamos el perdón y es a través del lamento que podemos ser sanados. El miércoles de ceniza nos ofrece la oportunidad de pasar de un lado a otro–de manera pública y en comunidad.

Y es a través de todo esto—la mancha de la cruz de ceniza en nuestras frentes—que al final celebramos la paradoja más conmovedora de nuestra fe: Dios dibuja nuestra esperanza y nuestra vida—la cruz—justo a través de nuestro pecado y nuestro sufrimiento—las cenizas—.

Al final, es este día de pena y dolor el que nos conduce a la más grandiosa razón para celebrar.

Publicado originalmente en: Relevant Magazine

10 Cosas Que He Aprendido De La Gente Difícil

Escrito por Steve Dunmire. Trad. por Ariadna Romero

Cuando inicié en el ministerio, fui advertido que como pastor tendría que lidiar con gente difícil. La realidad es que no estaba preparado para lo venenosas que pueden llegar a ser estas personas.

He sido receptor de cartas anónimas vengativas, llamadas telefónicas de regaño en tonos violentos. He observado a mucha gente difícil literalmente salir furiosos de las iglesias en las que he servido (sin mencionar su comportamiento pasivo – agresivo, comentarios sarcásticos, chistes cortantes y cumplidos a las espaldas).

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Pero también he aprendido mucho de esta gente difícil. Aquí hay algunas lecciones que me han enseñado:

1. La Gente Difícil Tiene el Carácter Para Decir Lo Que Todos Están Pensando.

A veces, (no siempre) la gente difícil es la que te dice a la cara lo que otros solo murmuran por lo bajo. Ellos son a veces los únicos que tienen el carácter para decir lo que los demás están pensando. La gente difícil puede ser el equivalente pastoral a cuando un médico le ordena un análisis de sangre a un paciente: una forma eficiente de averiguar lo que está pasando en la sangre de la iglesia.

2. La Gente Difícil Me Ayuda A Tener La Piel Más Gruesa. 

Tratar con gente difícil es una de las formas más efectivas de desarrollar la piel gruesa que un pastor necesita para encajar en el ministerio. Quizás no haya un sustituto. Lidiar con gente difícil es a nuestras almas lo que el entrenamiento con pesas es a nuestro cuerpo, así que he aprendido a amar a la gente difícil, porque ellos me hacen más fuerte.

3. La Gente Difícil Revela Mis Inseguridades.

La gente difícil nos fuerza a enfrentar nuestras inseguridades y nuestra necesidad de ser queridos. Nos hace escoger ser firmes en algunas circunstancias en lugar de alimentar nuestra necesidad de ser aceptados. Su criticismo golpea la mentira que el Enemigo ha plantado en nuestros corazones: “Esto es lo que realmente eres, y todas las cosas bonitas que la gente te dice, es solo porque están siendo educados”. La gente difícil y los críticos en nuestra vida pueden ser como espejos carnívoros que critican una versión exagerada y distorsionada de nosotros mismos. Reconocemos inmediatamente que la imagen distorsionada no es lo que somos, y esto puede proveernos la oportunidad de ver nuestras vidas y a nosotros mismos como realmente somos. 

4. La Gente Difícil Me Hace Clarificar Lo Que Estoy Haciendo.

Justo como una cuerda desafinada en una guitarra nos hace afinar de nuevo las seis cuerdas, una persona difícil  en la iglesia puede llevarnos a clarificar todo lo que hacemos.  Nos fuerzan a hacer las cosas más claras y más precisas a causa de sus quejas y a veces, en anticipación a las quejas. En este sentido, la gente difícil hace nuestro ministerio mejor  debido a que nos fuerzan a ser claros y precisos acerca de lo que queremos hacer, y cómo lo vamos a hacer.

5. La Gente Difícil Me Muestra Que Estoy Haciendo Algo Bien.

Hay un hilo común que atraviesa cada punto de inflexión importante del ministerio, cada avance, cada éxito visible, cada vez que puedo señalar algún resultado medible, o incluso cada vez que recibo algún nivel de reconocimiento. El elemento común en cada uno de esas situaciones es la molesta presencia de la gente difícil que se opone a mí a cada paso del camino. Amo a la gente difícil porque son uno de los más confiables indicadores que he podido encontrar para saber que estoy haciendo algo bien. 

6. La Gente Difícil Crea Partidarios.

Un pastor necesita amistades significativas para poder resistir. Y en mi caso, algunos de mis más significativos amigos y colegas del ministerio han sido forjados en respuesta a la gente difícil de sus iglesias. A veces he visto a la gente hacerse mucho más partidaria mía como pastor debido a que han visto los ataques severos de los críticos. Estoy agradecido de tener muchas amistades significativas que fueron fraguadas en respuesta directa a la gente difícil.

7. La Gente Difícil Me Hace  Mejor Jefe Y Mejor Subordinado.

La gente difícil me ha ayudado a ver lo importante que es reconocer el buen trabajo, aplaudir el trabajo duro y expresar el reconocimiento. También me ayudan a ver que no se deben expresar todas las opiniones. En conjunto, me gustaría creer que soy menos crítico con aquellos que sirven por encima de mí gracias a mis experiencias con la gente difícil.

8. La Gente Difícil Me Lleva A La Oración.

Desearía que esto no fuera cierto, pero lo es. Y si la gente difícil me lleva a estar de rodillas en oración, entonces sé que son un gran regalo. A.W. Tozer escribe: “Cualquiera que se defienda a sí mismo se tendrá a sí mismo para su defensa, y a nadie más. Pero vuélvase indefenso ante el Señor y tendrá como defensor a nada menos que a Dios mismo”. La gente difícil me vuelve loco, así que me hacen arrodillarme en oración, y esa es una de las razones por las que he aprendido a amarlos.

9. La Gente Difícil No Es Un Obstáculo A Conquistar.

Escuché una vez a alguien que dio un sermón sobre Eliab, el hermano mayor de David, quien se puso furioso contra David  cuando éste  le preguntaba a los soldados sobre Goliat. El pastor señaló el hecho de que David había escogido en ese momento presionar sobre cómo derrotar a Goliat en lugar de detenerse a pelear con sus críticos.

Los críticos no son indicadores de éxito ni de fracaso, así que he elegido por adelantado pelear contra gigantes, no contra críticos. He aprendido a amar a la gente difícil porque amarlos es una opción. No quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre sus críticos; quiero ser recordado como el hombre que triunfó sobre gigantes.

10. Soy La Gente Difícil De Alguien.

Sé que he sido la gente difícil en la vida de alguien. A veces le parezco difícil a otras personas debido a un desacuerdo, a veces es solo por conflictos de personalidad, y a veces eso viene junto con ser una persona con liderazgo. Pero he aprendido a amar a las personas difíciles porque amarlas es una forma de hacer a otros lo que me gustaría que hicieran conmigo.

Aprender de las personas difíciles y aprender a amarlas es aún un trabajo en proceso, pero espero algún día ser capaz de amar verdaderamente a la gente difícil como Dios ama al difícil de mí. 

Por Qué El Multiculturalismo Es Un Requisito Para La Iglesia

Escrito por Ashlee Holmes. Trad. por Ariadna Romero.

Es tiempo de ponerse serios sobre la diversidad en el cuerpo de Cristo.

Hay una fina línea gris entre las cosas de la vida que son buenas  y las cosas que son absolutamente necesarias.

¿Cable, TV, y acceso al Wi-Fi? buenas, pero no necesarias. ¿Manicura sin manchas con esmalte de laca? Buena, pero no necesaria. ¿Mi Iphone 5? Bueno —y vergonzosamente crucial para mi salud mental— pero a final de cuentas, no es necesario.

Hay muchas decisiones que hacemos a diario sobre bases que pueden ser categorizadas ya sea como buenas o como necesarias, pero ¿qué sucede cuando se trata de cosas más profundas, como el multiculturalismo en la iglesia, ¿por ejemplo?

Antes que nada, hablemos de lo que es y no es el multiculturalismo. El diccionario define el término como “la preservación de diferentes culturas o identidades culturales dentro de una sociedad unificada.”

Me gusta la palabra “preservación.” Preservar significa mantener vivo o en existencia, mantener a salvo de daños o lesiones, mantener, conservar. Así que solo tolerar y ciegamente aceptar a las personas de diferentes colores (o ser multicolor) no es suficiente. La experiencia y la cultura de una persona deben mantenerse a salvo y vivas. Deben encajar perfectamente en el tapiz humano para que las personas comiencen a aprender y eventualmente crezcan a raíz de la verdadera identidad de otros.

El multiculturalismo significa invitar al otro a ser plenamente él mismo, sin disculpas y celebrando activamente las diferencias. El término “multicolor” deja lagunas y desconexión. “Multicultural” construye puentes y provoca celebración.

Interesantemente, mi primer combate y lucha por el valor del multiculturalismo no inició en la iglesia. Empezó el día que una pequeña niña de mi programa de extra clases inocentemente me preguntó si tomaba duchas, porque veía que mi piel era muy oscura, y continuó el día que una chica de mi equipo de pista me preguntó en el club cómo es que podía hablar  “como los blancos.”

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Así que mi lucha con este valor no inició en el contexto de la comunidad; inició conmigo. ¿Por qué el que yo sea tan diferente era misterioso para otros? ¿Qué era lo amenazante —si acaso— de mi piel oscura y mi acento? No tenía respuestas para mis preguntas en ese momento, pero sabía que me sentía sola e incómoda.

Me sentía incómoda siendo yo misma alrededor de mis amigos blancos, y me sentía incómoda siendo yo misma alrededor de mis amigos negros. Había una brecha enorme, dolorosa y desalentadora entre la gente de la comunidad con la que desesperadamente quería entablar una amistad y yo. Internamente me disculpaba por mi singularidad y decidí convertirme en lo que necesitara para ser aceptada. La idea de encajar en ese entonces, no era solo buena para mí; era necesaria.

Cualquiera que se sienta fuera de lugar experimenta cierto nivel de malestar, cuando es simplemente parte de “los otros.” No obstante, de lo que me di cuenta después en la vida, fue que ese malestar era en realidad bueno para mí. No solamente fui forzada a buscar mi verdadera identidad en Cristo —una identidad formada con mucho más que el color de mi piel—  sino que también hice un inventario de la gente que estaba eligiendo para rodearme, y el inventario resultó hermoso.

Me di cuenta de que mi vida era más rica y más maravillosamente compleja por la singularidad y autenticidad de otros con los que elegí relacionarme. Con el tiempo, decidí que sacrificar mi comodidad por el bien de esa hermosa ventaja no era solamente bueno; era necesario para mí caminar con Dios y para comprender más profundamente cómo trabaja Su Reino. 

Creo verdaderamente que Dios siente lo mismo con respecto a Su Iglesia.  Una simple pero profunda manifestación de este sentimiento está fundada en el Evangelio de Lucas, cuando Simón de Cirene tuvo que cargar la cruz de Jesús. Cirene era una ciudad en Libia, un país del norte de África. 

Un africano cargó la cruz de Jesús.

No se menciona mucho sobre Simón de Cirene, pero metafóricamente, su singularidad e incomodidad me dice algo sobre el corazón de Dios: que todos —sin importar raza o etnia— tienen un rol vital en la historia del Evangelio.

Aunque es incómodo a veces, el seguimiento del multiculturalismo en la Iglesia no es solamente bueno, es necesario. Últimamente hemos desarrollado opiniones sobre Dios más profundas y complejas y un amor y apreciación más profundos de unos a otros cuando escogemos participar activamente en las historias de los otros, los que son diferentes de nosotros, originarios de otros lugares.

Mi esperanza para la Iglesia es que las congregaciones y las comunidades sean más desafiadas —incluso que se sientan más incómodas— en la lucha contra la idea de dar la bienvenida no solo al color, sino a la cultura, y que las expresiones de adoración, enseñanza, evangelismo y discipulado sean tan ricamente influenciadas por el multiculturalismo que Cristo pueda ser conocido plenamente en toda Su belleza por muchos.

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/church/why-multiculturalism-must-church

Tres Cosas que los Musulmanes Pueden Enseñar a los Cristianos Acerca de la Oración

Por Sofya Shahab

Solo porque nuestras creencias son diferentes, no significa que no debemos poner atención. 

Yo sabía que Afganistán me iba a encantar incluso antes de llegar a ese país. Como estudiante de artes, es muy fácil pensar románticamente en el Medio Oriente, atraídos por su misticismo exótico, su historia y cultura. 

Mis primeras noches en Kabul, las pasé escuchando adormilada a los helicópteros pasando sobre mi cabeza, preguntándome qué es lo que estaba pasando y a dónde iban. A las 4 a.m., la ciudad se despertaba, cada Mezquita hacía oír su llamado a la oración, incitando a los afganos así como a los expatriados. 

En cada país, el llamado a la oración es un poco diferente, y mientras Afganistán está lejos de ser lo peor, ciertamente yo no di la bienvenida al muecín local interrumpiendo mi sueño. 

Pero no tomaría mucho tiempo a mi cuerpo silenciar el coro nocturno de Kabul, muy parecido a aquellos viviendo cerca de las vías ferroviarias aprendiendo a acostumbrarse al ruido de los trenes cuando pasan. Ahora, diez meses después, aprecio la intromisión del tiempo de oración a lo largo de mi día, mientras me he dado cuenta cuánto hay que aprender de mis colegas musulmanes, acerca de mi propia fe. 

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Los cristianos y musulmanes obviamente tienen creencias muy diferentes. Como cristianos, necesitamos ser firmes en esto, y no comprometer lo que sabemos que es verdad en la Biblia. Pero tiene que haber dedicación para aprender de nuestro vecindario, mientras sostenemos la verdad hacia nuestra fe. 

Piensa en las declaraciones de Malala Yousafzais hacia Jon Stewart, acerca de la importancia de poner la otra mejilla. O en el tremendo trabajo de Eboo Patel en el area de crear un diálogo religioso. Estos son musulmanes que han vivido algo que es maravillosamente verdad. Y, como es dicho comúnmente, toda la verdad es la verdad de Dios. 

En ese interés, he visto tres cosas que los cristianos pueden aprender de los musulmanes acerca de la Oración: 

Disciplina

La mayoría de los cristianos que conozco pasarían la primera parte de su día en devocionales matutinos, despertándose quizá 30 minutos antes de que comiencen las prisas para alistarse y así pasar tiempo con Dios. Pero no estoy segura cuántos de los que conozco, se despertarían al amanecer, sin importar lo temprano que esto sea, para orar. 

Para mí, levantarme con el sol cada día demuestra una emoción incontenible por Dios. Hay muchas mañanas donde es demasiado fácil presionar el botón de repetición y simplemente relegar a Dios para más tarde en el día. 

Utilizar el llamado a la oración como un recordatorio para tomar tiempo fuera e invertir en una relación con Dios que enseña una disciplina que a menudo está ausente. No importa dónde tú estés o lo que estés haciendo, debes detenerte para leer, adorar o reflexionar. Esto pone a Dios en el centro de tu vida y físicamente demuestra que Él es más importante que cualquier otra de las preocupaciones que tú pudieras tener, mientras ellas toman el segundo lugar. 

Reverencia 

Al observar los preparativos que realizan los musulmanes para la oración, puede cambiar la forma en que nosotros nos acercamos a Dios. Quitan sus zapatos y lavan sus manos, su rostro y sus pies; se están purificando. 

Mientras la sangre de Cristo ha hecho esto ya por nosotros, es un recuerdo emotivo de que nuestro Dios es un Dios Santo, a quien debemos acercarnos con reverencia. Él es nuestro Padre que nos ama, pero eso no significa que nuestro acercamiento hacia Él debe ser a la ligera. 

Una de las cosas bellas de la cruz es que ha removido las barreras entre nosotros y Dios, para que podamos alzar nuestra voz a Él compartiendo nuestras necesidades y gozo, cuando nos ataca. Pero quizá también veamos quién es Dios verdaderamente cuando le hablamos. Él es el Dios que dijo “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” (Éxodo 3:5). Y el Dios de Apocalipsis 4, quien brilla desde su trono como piedras preciosas.

Comunidad

Orar cinco veces al día, ya sea en la Mezquita, en la oficina o en el hogar, crea un sentido de unidad entre los musulmanes, ya sea que estén todos juntos literalmente o esparcidos en todo el mundo. 

Fui criado en una iglesia Bautista evangélica, así que no fue hasta que vine a Afganistán que experimenté por primera vez la liturgia. Y me sorprendió lo mucho que lo disfruté. 

Una amiga que recientemente ha estado trabajando en su camino por “Las Divinas Horas” (The Divine Hours), explicó cómo, orar una oración que tú sabes que alguien más en algún lugar retomará, después de que tú aportes a una comunidad que representa el verdadero cuerpo de Cristo, sin importar la denominación o ubicación, crea “una cascada de alabanza ante el trono de Dios,” como Phyllis Tickle dice en su libro The Divine Hours.

En cierta manera, es más fácil ser un cristiano en Afganistán que en Inglaterra. Hay un valor ubicado en la religión que frecuentemente es desestimado en las culturas seculares. A pesar de que los cristianos y los musulmanes obviamente están en desacuerdo en muchos aspectos acerca de quién es Dios y cómo nos relacionamos con Él, hay mucho que podemos aprender los unos de los otros. 

Artículo publicado originalmente en: http://www.relevantmagazine.com/god/worldview/3-things-muslims-can-teach-christians-about-prayer

¿Quién Eres, y Por Qué Estás Aquí?

Por Dan Miller

¿Qué es lo que harías con tu lienzo en blanco?

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Cuando tenía 13 años, pinté la cabeza de un caballo con uno de esos diseños para pintar de acuerdo a números. Pensé que era muy bueno, pero ahora que he visto algunas obras maestras, me doy cuenta que solo era un amateur. Los trazos, donde intenté pintar dentro de las líneas marcadas, eran grandes. No se veía real; solo parecía como que había hecho un buen trabajo pintando.

Mi esposa, Joanne, por otro lado, ha dibujado algunas piezas increíbles — siempre comenzando con un lienzo en blanco y después permitiendo que su imaginación dirija su pincel o lápiz. 

Ahora me doy cuenta que muchas de las oportunidades en la vida se nos presentan de la misma forma. Si pintamos de acuerdo a los números (tomar el primer trabajo, comprar cierto tipo de auto, tomar dos semanas de vacaciones cada año), veremos resultados bastante predecibles. Tú sabes cómo va a salir—y tal vez sea bueno—pero nunca será asombroso para ti o para nadie más. 

La única forma de conseguir una obra maestra es empezar con un lienzo en blanco. Por supuesto, un lienzo en blanco significa que puedes terminar con un desastre del cual te querrás deshacer. Pero el siguiente intento podría ser una obra maestra que hará que el mundo te recuerde. 

Mientras ustedes pudieran pensar que esto se trata de voluntad para tomar riesgos o que es una reflexión del estilo de personalidad, creo que es más acerca de soñar, imaginar y emprender acciones. Y no se trata solamente de una interrogativa de negocio o carrera; es más una interrogativa del tipo de vida que quieres vivir. 

Piensa en la Madre Teresa, Nelson Mandela, Bono, Oprah, Rick Warren, Howard Schultz o Billy Graham. Sus estilos de personalidad cubren el rango entero de posibilidades, y no los consideraríamos como tomadores de riesgos en el sentido de que sean personas que saltarían de un bungee o ala delta. Todos ellos tenían grandes sueños, iniciaron con un lienzo en blanco y emprendieron acciones para crear sus singulares piezas maestras. 

El éxito nunca es un accidente. Típicamente comienza como imaginación, se convierte en un sueño, estimula una meta y la hace crecer en un plan de acción — que después encuentra la oportunidad. 

Tú eliges lo que tú quieres crear de tu vida. ¿Cuál será el resultado? 

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar La Adicción a La Pornografía – Parte 2 de 2

Esta entrada es la continuación del artículo publicado hace dos días, publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

5.- La Rendición de Cuentas Es Más Que Solo Una Vez Por Semana.

Hay 24 horas en un día, 168 horas en una semana y aproximadamente 720 horas en un mes. ¿De verdad creemos que estar sentado frente a alguien por 1 o 2 horas de 168 y de 4 a 8 horas de 720 puede llamarse responsabilidad efectiva? No debería.

La rendición de cuentas frecuentemente se convierte en una lista de cómo has estropeado tu meta, o no. La comunidad real es más intencional. Y más natural. Ten un grupo de amigos con los que compartas tu vida, eso será mucho mejor que solo tener tu propio mecanismo de prevención del pecado.

Si la pornografía es parte de tu vida, necesitas encontrar otras personas que puedan llenar esas horas con verdadera amistad. Los beneficios serán mucho mejores que solamente hacer a un lado tu hábito de pornografía. Y si no eres adicto a la pornografía, necesitas ser una de esas personas que aparezca para ayudar a otro que sí sea adicto.

6.- No Bajes La Guardia.

Me senté enfrente de un amigo quien me había dicho que había recaído en la pornografía luego de 30 días sin mirarla. Cuando le pregunté por qué lo hizo, me dijo que había empezado a celebrar su victoria y bajó la guardia.

Tengo más obstáculos hoy de los que tenía antes. Puedo decir que ya no tengo deseos de mirar pornografía, pero no voy a probar ese deseo volviéndome perezoso.

Una nota similar: nada bueno sucede muy tarde en la noche. Quedarse despierto hasta tarde cuando no hay razón para ello puede conducirte a todo tipo de basura. Solo acuéstate a dormir.

7.- Si Eres Libre, Grítalo Desde Lo Alto De Una Montaña.

Si eres libre de la pornografía, escúchame: necesitas decírselo a la gente.

Me senté frente a un chico que me gritaba con los ojos mientras me decía que nunca había conocido a otra persona además de mí que haya sido libre de la adicción a la pornografía. Me rompió el corazón, no porque pensara que fuera verdad, sino porque incluso los libres están muy callados. Tienes esperanza para muchos. Ayúdales.

8.- La Libertad Es Tuya. ¡Clama Por Ella!

En mis reflexiones sobre esto, he pensado muchas veces sobre el trabajo de Jesús en la tierra. Él vivió, murió y resucitó de la muerte. Soy libre de la ley del pecado y de la muerte a consecuencia de eso. Soy libre.

Descubrí que peleaba, pateaba, clamaba y rogaba por algo que poseía todo el tiempo: Libertad. Tienes todas las herramientas que necesitas para superar esto cuando tienes a Jesús. Solo tienes que caminar y liberarte, y dejar que otros te ayuden a lo largo del camino.

Este artículo fue publicado originalmente en: https://relevantmagazine.com

8 Cosas Que He Aprendido Sobre Cómo Superar la Adicción a la Pornografía – Parte 1 de 2

El siguiente es un artículo publicado originalmente por la revista Relevant Magazine:

Cuando apenas alcanzaba mi segunda década de vida, un amigo me introdujo a la pornografía.

Tan intrigante como era, yo sabía que estaba mal. Lo que no sabía, sin embargo, era que elegiría ir por un camino que me volvió adicto a esa tontería por más de 15 años.

Gasté dinero en mi adicción. Perdí relaciones a causa de mi adicción. Me entumí en mi relación con Dios a causa de mi adicción. Alcancé un punto en la vida donde pasaba más tiempo en mi adicción a la pornografía que fuera de ella.

Hablar sobre la pornografía aun siendo libre de ello, pone incómoda a la gente, especialmente los cristianos. Podemos ser bastante cerrados sobre ese tema. No nos gusta hablar de ese problema en sí, curiosamente, incluso a los que están libres de esa adicción. Algunos no quieren hablar acerca del “por qué” cuando se trata de la adicción o la libertad. Yo sí.

En Noviembre de 2013 celebré 6 años “sobrio” de la pornografía.

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Aquí están 8 cosas que he aprendido a lo largo del camino:

1.- “Un Pequeño Problema” Sigue Siendo un Problema.

No te engañes.

No te engañes. Si miras pornografía, tienes un problema de adicción a la pornografía.

Estoy constantemente sorprendido del número de personas con las que hablo que piensan que si no ves pornografía frecuentemente significa que no tienes un problema. Quizás no tengas un problema tan grande como algunas otras personas, pero la comparación es un juego muy peligroso.

Un poquito es la base para mucho más. Debes detenerte antes de que se convierta en un problema más grande. Es como si alguien te dijera: “Pero… es que… ¡solo me inyecté un poquito de heroína esta semana! Si, así de ridículo te escuchas.

2.- Un Ciego No Puede Guiar A Otro Ciego.

Si empezaras un negocio, ¿le pedirías consejo a alguien que tiene poca o ninguna experiencia en negocios para preguntarle cómo iniciar? Por supuesto que no.

El poder de la comunidad es valioso, y hay algo sanador en la solidaridad de la gente que ha pasado las mismas luchas que tú. Todo eso está bien, es bueno.

Sin embargo, un ciego no puede guiar a otro ciego. Es como si hubiera un montón de gente con los ojos vendados dentro de una celda con la puerta abierta, tropezando unos con otros esperando encontrar la salida. Es una imagen mental divertida. Pero mal uso del tiempo.

Algo que no consideramos muy a menudo es buscar a alguien que ya no sea adicto y preguntarle cómo halló su libertad. Este es otro tipo de comunidad y de confesiones a los que quizás no estamos acostumbrados, pero también puede dar otro tipo de fruto.

3.- La Fantasía No Hace Que Desaparezca La Realidad.

Me di cuenta que tenía muchas guerras entre la fantasía y la realidad. Lo más loco es que cuando has terminado con la fantasía, te das cuenta que la realidad ha permanecido sentada esperando por ti cuando regresas a casa.

Justo como en cualquier otra adicción, si miras pornografía para lidiar con el estrés, o porque estás insatisfecho de alguna manera con tu vida, en realidad no estás resolviendo el problema, lo estás haciendo más complicado.

4.- El Matrimonio No Te “Curará.”

En verdad, no lo hará. El problema de la mayoría de la gente no es la falta de sexo. De hecho, probablemente tendrás que “desaprender” los deseos que llevas a la cama, a causa de tu adicción.

El matrimonio quizás pueda enmascarar el problema por un tiempo, pero no he conocido todavía a una persona que haya sido adicta a la pornografía antes de casarse y nunca la haya vuelto a mirar después de decir: “Sí, acepto”. Si no buscas ayuda antes de entrar a un matrimonio, simplemente terminarás lastimándote a ti mismo y mucho más a tu cónyuge.

Este artículo continuará en la siguiente entrada.

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